Lunes 27 de Marzo de 2017

PERFIL- Koana Rojas: Venezuela nos necesita a todos

PERFIL
Koana Rojas está entregada a su postgrado de pediatría y a sanar a sus pequeños pacientes, dice que a pesar que es muy dura la realidad que vive a diario en el hospital no se va de Venezuela. “Con solo ver sonreír a mis pacienticos, la satisfacción me llena el corazón y me da más fuerza para continuar adelante”

Koana Rojas, tiene 27 años, nació en Valencia y desde los tres años vivió en Cumaná. Se graduó de médico en el 2013 en la Universidad Central de Venezuela, actualmente es residente en el Hospital Universitario de Caracas (HUC) en el segundo año del postgrado de Pediatría.

“Me falta un año y 4 meses para graduarme. Irme de Venezuela no está en mis planes, mi meta es seguir estudiando y hacer una subespecialidad que es Gastroenterología infantil, me queda mucho por estudiar todavía”.

De acuerdo al presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera,  más de 13.000 médicos han emigrado en los últimos. Así que los médicos jóvenes que apostaron a Venezuela, se podrían considerar como unos héroes, que a pesar de trabajar sin insumos en los hospitales, con sueldos bajísimos y una tremenda inseguridad, eligen quedarse.

Koana no entra en estas estadísticas migratorias, ella no deja su país, dice que hay que quedarse para ayudar a sacar a Venezuela para adelante. “Mi país nos necesita a todos”.

“No quiero irme. Siento como un llamado a quedarme aquí, siento que es mi camino, mi misión, aquí es donde Dios me llamó. Pudiera irme a España, y  no dudo que allá me va ir bien, porque los médicos venezolanos estamos muy bien preparados. Si no fuera por nosotros que estamos aquí luchando por nuestros pacientes ¿qué sería de esos pequeñitos?, ¿quién curará a mi mamá cuando lo necesite? o a mis primos o a mi familia…”

“Es impresionante toda la ayuda que uno puede dar, aquí vemos actos tan bonitos de solidaridad. Por ejemplo, la otra vez necesitaba urgente una tomografía para un bebé y no había en el hospital. Así que mis compañeros pusieron plata de su bolsillo y entre todos pagamos la tomografía, eso es una belleza, qué solo se ve aquí en nuestro país. Si 30 personas ayudaran  a una sola, seria más fácil sacar el país adelante. A veces llego a mi casa llorando porque un paciente se me muere por no tener soluciones, pero si yo no estoy aquí ¿qué pasaría con el otro paciente que sí puedo salvar?, que entre todos mis compañeros logramos salvarlo y no solo los médicos, también el grupo de enfermería, cocineros,  bedeles, somos un equipo.”

Preguntamos a Koana por qué estudió medicina: “Desde que estaba en bachillerato empecé a ver las clases de Biología con un interés especial, ver cómo funciona un organismo estructuralmente, anatómicamente. Me gusta mucho ayudar a la gente y realmente, en eso es que consiste la medicina en sí”. Recuerdo que había un programa de televisión que se llamaba “ER Sala de urgencias” me encantaba ver esa acción de las personas moviéndose en una emergencia para ayudar y salvar a los pacientes y poder ayudar a las personas en ese nivel, eso me llamó mucho la atención.”

El mayor Reto

“Trabajar acá es completamente un reto, un desafío. Cuando inicié mis estudios de medicina los hospitales no estaban tan mal, cuando comencé en el HUC y vi la cruda realidad, me di cuenta que no sólo era estudiar y las practicas, sino que era mucho más, había que dar más de lo que uno se imaginaba”, contó la médico.

Explica que llega a su casa exhausta emocionalmente por todo lo que ve. Los médicos en los hospitales deben buscar los insumos más básicos como antibióticos, radiografía, hematología.

Koana, precisa que todos los días llegan de 7 ó 8 niños con problemas de desnutrición, confiesa que se le ponen los pelos de punta al ver esos pequeñitos tan delgados, le produce una gran tristeza.

“Están llegando pacientes desnutridos, con una desnutrición grave que nosotros no veíamos en el hospital, y los papás dicen: no tengo para alimentar a mi hijo, solo puedo darle una comida al día, no comen carne, ni pollo, ni pescado. ¿Cómo no se te arruga el corazón ver a un niño que come una sola vez al día? No van a tener un buen desarrollo neurológico, y eso es si llegan a sobrevivir, porque el niño desnutrido se enferma mucho, están comprometidos inmunológicamente, no responden bien a los antibióticos, a los tratamientos, sus defensas no pueden combatir a las bacterias ni a los virus, por la carencia de alimentos.

Dice Koana que el 80% de los niños que llegan a la emergencia pediátrica, también padecen de escabiosis (sarna) por la falta de agua y jabón en los hogares.

Montaña y playa

Koana cuenta que antes del postgrado de pediatría, pertenecía al Club de Montañismo de la UCV, solía ir escalar y también a surfear, pero ahora no tiene  tiempo. Aunque a veces se echa una escapada y va a Cumaná a visitar a su mamá y a su familia, y aprovecha de ir a darse un baño de mar, su playa favorita es  Mochima.

“De pequeña estaba en muchos deportes, mi mamá me metía en absolutamente todo, esgrima, natación, clavado, cursos de inglés y de lo que sea.”

A Koana le gusta la comida italiana, pasta y pizza. Y le encanta también el suchi, que lo comía todas las semanas pero ahora por lo costoso, ha tenido que limitarse, el presupuesto ya no alcanza como antes.

Koana está entregada en cuerpo y alma a su postgrado y a sus pequeños pacientes. Dice que se queda en Venezuela a luchar, a recomponer al país, desde su trinchera como pediatra, curando a los más pequeños y recibiendo las sonrisas de los niños que le llenan el corazón de alegría.

Por Aída Gutiérrez H.

@guti21

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