Martes 22 de Agosto de 2017

Simadi: ¿Otro intento fallido?

OPINIÓN
Daniel Ragua, economista (UCAB) y analista de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor afirma que desde 2014 la economía se enfrenta a una recesión ajena a la caída de los precios del petróleo, dado que comenzó en el primer trimestre de 2014 cuando el precio del crudo rondaba los US$100. En 2015, la caída de los precios del petróleo –y la consecuente caída de ingresos en divisas- augura profundizar la recesión, agravando los problemas de escasez, inflación y pobreza.

No es la primera vez que el Gobierno intenta crear un mercado cambiario alternativo para hacer frente al mercado paralelo de divisas. Desde la creación del Sistema de Transacciones con Títulos de Moneda Extranjera (Sitme), hasta el Sistema Marginal de Divisas (Simadi), el Gobierno ha buscado ofrecer divisas en mercados alternativos a Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex) a tasas superiores. Estos sistemas han fracasado a causa de ser inflexibles y no responder a las necesidades del mercado.

Desde 2014 la economía se enfrenta a una recesión ajena a la caída de los precios del petróleo, dado que comenzó en el primer trimestre de 2014 cuando el precio del crudo rondaba los US$100. En 2015, la caída de los precios del petróleo –y la consecuente caída de ingresos en divisas- augura profundizar la recesión, agravando los problemas de escasez, inflación y pobreza.

Menos divisas para todos los sistemas oficiales

En 2014 –con un precio promedio del petróleo alrededor de US$100- el presupuesto de divisas se estimó en US$42.700 millones. Ante la continua caída de los precios del petróleo desde junio de 2014, se espera que el presupuesto de divisas para 2015 –aún no anunciado por el Gobierno– sea mucho menor que el del año anterior.

De acuerdo con estimaciones de ODH Grupo Consultor, dependiendo del precio del crudo en 2015, el presupuesto de divisas para este año podría ubicarse entre US$ 20.000 millones y US$39.000 millones. En el escenario más pesimista, con un barril de petróleo alrededor de US$40, es posible que el presupuesto se ubique en US$19.158 millones, un 55% menos que en 2014. Si el presupuesto se basa en un barril con un precio promedio de US$70, el presupuesto podría estar en US$38.360.

El Simadi y las múltiples mutaciones

Desde 2010, el gobierno ha estado tratando de competir con el mercado paralelo. El primer intento fue el Sitme. Este sistema entregaba alrededor de US$8.000 millones al año. Luego del cierre del Sitme, se creó el Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad I), que a diferencia del Sitme, es un sistema de subastas que excluye a las personas naturales. Este sistema, que otorgó US$5.224 millones en 2014, no ha dado resultado para hacer frente al mercado paralelo. En respuesto a esto, se creó el Sistema Cambiario Alternativo de Divisas (Sicad II), que se suponía sería un mercado flexible. No obstante, Al igual que sus predecesores se convirtió en un mercado inflexible con un tipo de cambio fijo.

La realidad es que estos sistemas han fracasado porque al mantener un precio fijo y artificialmente bajo, no pudieron ofrecer la suficiente cantidad de divisas que demanda el país.

El Simadi es otro intento –no muy distinto a los anteriores- para atender este mercado. Este sistema se supone que es flexible y permite comprar y vender divisas a través de transferencias bancarias, bonos de deuda y efectivo, a una tasa regida por la oferta y la demanda.

Por ahora, todo parece indicar que el Simadi -al igual que los sistemas que lo preceden- es un sistema muy controlado. La oferta se ha visto restringida al implementarse límites máximos de US$300 diarios, US$2000 mensuales y US$10.000 anuales para la compra de efectivo por parte de las personas naturales.

Las casas de bolsa se han quejado por las fallas del sistema, alegando que el BCV se ha retrasado en liquidar las divisas adjudicadas. Las divisas ofertadas que no provienen del BCV son muy limitadas y no permiten cubrir la demanda. Cabe destacar que 96% de las divisas que ingresan al país lo hacen por vía de las exportaciones petroleras, por lo que el mercado de divisas no petroleras es muy pequeño.

De acuerdo a las estimaciones de ODH Grupo Consultor, y tomando en cuenta la proporción que representa el Simadi de la liquidación total de divisas según el BCV, el Simadi podría estar negociando entre US$400mil y US$700mil diarios. En un escenario con el precio del petróleo de 50US$/Barril, se podrían haber liquidado entre el 19 de febrero y el 2 de marzo de 2015, alrededor de US$4,1 millones; a 60US/Barril posiblemente US$5,4 millones; y, a 70US$/Barril, US$6,7 millones.       

Las evidencias indican –por ahora- que este Sistema está destinado al fracaso. Mientras se mantenga el control de cambio y no exista un mecanismo oficial flexible de asignación que pueda satisfacer la demanda interna de divisas, existirán mercados alternativos y las distorsiones sobre los precios se mantendrán. 

¿Hay solución al problema?

La respuesta inmediata al problema pareciera ser desmontar el control cambiario y con ello eliminar las distorsiones que este sistema ha impuesto sobre la economía durante los últimos 12 años. No obstante, las implicaciones sobre la inflación y el bienestar de la población podrían ser trágicas.

El 2015 promete una fuerte contracción económica y bajos ingresos en divisas, por lo que desmontar el control cambiario podría ser –al menos en el corto plazo- más dañino que beneficioso. Parece prioritario –y necesario- reimpulsar la producción nacional, lo cual implica un esfuerzo no sólo económico sino institucional por parte del Ejecutivo Nacional. Estos esfuerzos deberían estar concentrados desde mejorar notablemente la calidad de los servicios públicos (vías de comunicación, electricidad, entre otros) hasta garantizar la seguridad jurídica y personal.

Una vez recuperados los equilibrios internos, sería necesario desmontar el control de cambio en aras de abrir la economía a capitales extranjeros y reestablecer los equilibrios externos.

El artículo está publicado en la edición 296 de la revista DINERO.

 

 

El Autor

Daniel Ragua, Economista (UCAB).

Analista de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor.

Twitter: @danielragua

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