Lunes 24 de Febrero de 2020

Gobierno de Maduro origina la crisis: Encuesta Delphos

POLÍTICA
Un 62,4% de los encuestados atribuye la crisis a Maduro y su gobierno. Mientras que sólo un 1,8% responsabiliza a Donald Trump, el presidente de Estados Unidos; un 4.1% por ciento a la toda la oposición y un 1,3% al líder opositor Juan Guaidó

Nicolás Maduro y su gobierno son lo que genera la crisis, reveló una encuesta de la firma Delphos. A la pregunta de ¿quien es el principal responsable de la crisis?, un 62,4 por ciento señaló al gobierno y al mandatario, lo que aumenta la percepción que la actual administración es responsable del desplome de la economía y de la grave crisis social que afecta a millones de venezolanos.

Sólo un 1,8 por ciento se lo atribuye a Donald Trump, el presidente de Estados Unidos; un 4.1% por ciento a la toda la oposición y un 1,3 por ciento al líder opositor Juan Guaidó.

El gobierno de Maduro suele afirmar que la crisis y la hiperinflación que enfrenta Venezuela, obedece a una denominada "guerra económica" y a las sanciones impuestas por Estados Unidos, una crisis que ha generado la migración de más de 4 millones de venezolanos, según datos de la ONU.

"Aumenta (la) percepción de que el Gobierno origina la crisis", señaló la firma en un informe presentado por Félix Seijas en un foro organizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello.

La encuesta fue realizada con una cobertura en todo el país del 28 al 12 de noviembre del 2019 con una muestra de 1.200 entrevistas.

El nivel de confianza en Juan Guaidó disminuyó en los últimos meses. Cayó a 88,7% en noviembre desde un 98,2% en la oposición dura en mayo; mientras que sufrió una reducción del 81,8% al 50,8% en la oposición blanda (una caída de 31 puntos); y mermó desde 49,6% hasta 29,6% en los no alineados.

Según Seijas, “la lealtad de un sector importante de la población es con un deseo, no con personas o instituciones”.

La expectativa de que habría cambio de gobierno para los próximos 12 meses, que en noviembre del año pasado estaba en 38,7% y que había subido en mayo de este año a 50,6%, retrocedió al 39,2% en noviembre de este año.

Si bien la disposición a votar en el 2020 para parlamentarias es de 64,4%, para presidenciales 69,9% y para una convocatoria de ambas es de 64,8%; los electores advierten factores que pueden afectar su participación, especialmente si se mantienen las mismas condiciones electorales, Maduro sigue en el poder y no hay observación internacional.

El director de Delphos indicó que el hecho de que Maduro esté en el poder como barrera al voto cobra cada vez más relevancia. La condición de que Maduro no sea presidente pasó del 15,8% en mayo al 20,7% en noviembre. El segundo factor. El primero es cambiar al CNE por uno equilibrado, que subió del 38,8% al 39,5%, la variable más exigida entre los encuestados.

En caso de que se realicen Presidenciales con un nuevo CNE, con observación internacional, con renuncia de Maduro y éste no es candidato, la disposición a votar aumenta al 70,6%.

A la pregunta ¿cree usted que Guaidó logrará el cese de la usurpación quitándole el poder a Maduro?, un 32,4% opinión que no lo logrará. 

Según el estudio, en cuanto a autoidentificación política un 40,2% se identificó como de oposición y un 23,4% del chavismo, una tendencia a la baja en el caso del partido de gobierno que se ha venido observando al menos hasta el 19 de noviembre.

Cómo sentimiento predominante de cara a la situación general del país, un 28,8% dijo que está decepcionado, mientras que un 227% manifestó estar esperanzado. Sin embargo, un 27,1% manifestó estar desilusionado, triste y deprimido.

La variable electoral

En su presentación, Benigno Alarcón expuso un conjunto de variables que determinan los escenarios políticos para 2020.

Según expuso, las elecciones parlamentarias en el último trimestre aparecen como un evento que marcará la agenda política del año entrante, y en ese sentido la disyuntiva para la oposición es que la participación depende más de las condiciones políticas que de las propiamente electorales.

“El dilema para el votante de participar en elecciones manipuladas está en la utilidad de su voto versus la contribución a legitimar al gobierno”, comentó el director del CEPyG de la Ucab, para quien un asunto a definir es participar o desarrollar una estrategia de boicot electoral.

Advirtió que “los efectos deslegitimizadores se diluyen rápidamente, mientras aumentan considerablemente la asimetría entre gobierno y oposición al reducir su presencia institucional, dejándoles solo el campo de la protesta”.

 “Las elecciones hacen la democratización más probable si sirven para hacer la represión costosa y contraproducente, logrando que la oposición se unifique, movilice y gane legitimidad; y si logran que el régimen se vuelva más tolerante con la oposición porque ello les hace ver más legítimos, pero termina originando deserción en los suyos hacia la oposición, generando expectativas autocumplidas que aumentan la competitividad”.

Por otra parte, “las elecciones hacen la autocratización más probable si sirven para hacer la represión menos costosa y fácil de concentrar en líderes de la oposición, o incluso innecesaria; y si permite que el régimen pueda controlar el costo de tolerar a la oposición, manteniéndola dividida, usando las elecciones como medio para generar clientelismo competitivo”.

Entre los distintos factores, Alarcón destacó la importancia de la protesta, ya que, como se refleja en la encuesta, existen altos niveles de disposición a protestar contra el gobierno y por elecciones, pues la mayoría quiere comicios presidenciales. Sin embargo, existe decepción y bajas expectativas de cambio, lo cual se refleja en la baja respuesta a convocatorias.

Agregó que una variable crítica es el dilema que tiene la coalición opositora sobre participar o no en las parlamentarias, tomando en cuenta además que la cohesión es frágil ante la caída de las expectativas e incentivos electorales.

“Se encuentra ante el peligro de pérdida de espacios institucionales de representación, y ante una oposición alternativa, bien por la mesa de diálogo o bien porque se creen condiciones para el surgimiento de un outsider”.

Indicó que el liderazgo de Guaidó, si bien aún mantiene niveles de confianza, las expectativas de que no puede lograr el cambio y el efecto boomerang del mantra le afectan, sobre todo con dificultades crecientes para mantener la cohesión y coordinación de la oposición.

Por el lado de la coalición gobernante, presenta altos niveles de cohesión, con bajos grados de legitimidad y con alta dependencia de la represión, así como elevados costos de tolerancia a un cambio político.

Destacó el rol de la Fuerza Armada, con una mayor cohesión entre el alto mando (Ejército, Armada y Aviación), con un contrapeso en la GNB y la milicia. Tiene poca confianza en la oposición y la comunidad internacional, con altos costos de tolerancia a un cambio político con bajos niveles de legitimidad, pero son un actor clave en cualquier proceso de transición.

Coordinación internacional

El internacionalista Félix Arellano planteó la urgencia de una oposición unida, creativa y flexible, que promueva y coordine los escenarios y las agendas internacionales, proclives a que la solución al conflicto venezolano se resuelva a través de negociaciones.

“Para el nuevo año, ante las debilidades o limitaciones de la comunidad internacional, corresponde a la oposición democrática promover acciones, hojas de ruta: trabajar tanto con duros como con moderados, en los incentivos y en la presión a los aliados de NM: Rusia, Cuba, Irán, China”.

Arellano destacó que la crisis política venezolana está internacionalizada: “La comunidad internacional está presente y activa: muchos gobiernos, grupos, organismos y agendas”.

Reflejó la complejidad del “efecto Venezuela”, ya que confluyen variables como la diáspora, ilícitos, lavado de capitales, narcotráfico, grupos irregulares, y amenaza la paz y seguridad.

Comentó que la agenda internacional es dinámica porque se presentan nuevos temas y conflictos (Brexit, Siria, los Kurdos, Hong Kong, las guerras comerciales, etc.); y América Latina enfrenta alta tensión social, volatilidad, inestabilidad.

Sobre esta última situación, los gobiernos, al estar concentrados en su propia gobernabilidad; podrían debilitar la atención y la acción en caso Venezuela. “Pero no son indiferentes, ni desinteresados y, en su mayoría, partidarios de la salida pacífica”.

 

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