De la Gran Venezuela al Gran Desastre
Al 15 de noviembre del presente año en San Cristóbal, estado Táchira, se estaban cambiando 100.000 pesos colombianos por aproximadamente 3.000 bolívares. Al mismo tiempo en Colombia el sueldo mínimo era de Bs. 600.000, que si lo traducimos a moneda local serían equivalentes a Bs. 18.000. La conclusión es simple un obrero colombiano gana seis veces más que su homologo venezolano. Esta diferencia tan abismal de poder adquisitivo ha generado una gran cantidad de compradores colombianos en las principales ciudades venezolanas cercanas a la frontera. Con las medidas tomadas por el presidente Maduro para bajar los precios de los electrodomésticos, cauchos y baterías, el contingente de compradores colombianos prácticamente se triplico en pocos días, ayudando a incrementar el triste fenómeno de la escasez.
Un conocido periodista de San Cristóbal comentaba en el programa radial Golpe a Golpe ( RCR 750) que los colombianos están comprando todo en la frontera, desde una batería hasta grandes locales comerciales. Esta nueva realidad es una clara consecuencia de una política cambiaria que perjudica enormemente al productor o comerciante local y por el contrario beneficia ampliamente a empresarios de otros países.
Sin lugar a dudas una forma bastante extraña de hacer patria. Será muy difícil que la historia les exima su responsabilidad en el gran desastre económico que vive el país más rico de la América Latina.
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