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Edición Aniversario
Las Mejores Regiones para Invertir |
Las mejores regiones para invertir La apertura petrolera y los procesos de descentralización han obligado al Ejecutivo y a las autoridades regionales a fomentar un clima favorable para invertir en todo el territorio nacional. Esta estrategia es particularmente importante ahora que la reactivación económica luce como un hecho. Conapri calcula que en los próximos diez años Venezuela puede recibir montos de inversión extranjera cercanos a 10 mil millones de dólares, adicionales a los US$ 65 mil millones previstos en el plan decenal de inversión de Pdvsa. Basado en esta premisa, el equipo de DINERO realizó una investigación sobre las regiones del país que ofrecen mayores atractivos de inversión. Para ello envió a su staff periodístico a cada uno de los estados consultados para tener una visión propia de la realidad y sus perspectivas. Se trata de los estados Aragua, Nueva Esparta, Zulia, Carabobo, Bolívar, Mérida, Lara, Monagas, Anzoátegui, Táchira, Falcón, Sucre, Distrito Federal y Miranda.
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Hace algunos años las oportunidades de inversión en Venezuela se circunscribían exclusivamente al Distrito Federal y otras pocas ciudades de importancia. Sin embargo, la creación de un entorno propicio para invertir en todo el territorio nacional ha pasado a ser una preocupación no sólo del gobierno sino de las autoridades regionales y locales, que se han visto en la necesidad de fomentar un clima favorable para la inversión en las diferentes regiones, conforme avanza la apertura petrolera y los procesos de descentralización política y económica. La principal ventaja de Venezuela sobre el resto de los países latinoamericanos aunque algunos de ellos estén mejor preparados económica e institucionalmente para captar capitales foráneos es el potencial de crecimiento que tiene la inversión extranjera en diferentes sectores, dada la escasa competencia que existe en algunos o la incapacidad para satisfacer la demanda actual y futura. Luis Soto, director del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (Conapri), afirmó que si se comparan los stocks acumulados de inversión extranjera de países como México, Chile y Venezuela con los tamaños de cada una de esas economías, se observa que en el caso venezolano hay mayor margen para que se posicionen inversionistas foráneos. Así, en el caso de Chile la inversión extranjera acumulada equivale a 20 por ciento de su PIB, en México a 18 por ciento, mientras que en Venezuela es equivalente a 12 por ciento del PIB. "México es capaz de recibir de 6 mil a 7 mil millones de dólares en inversión extranjera en el transcurso de un semestre. Esa cantidad es casi el acumulado de inversión foránea que tiene Venezuela durante los últimos 20 años; pero hay que tomar en cuenta que el PIB de México supera 150 mil millones de dólares, mientras que el de Venezuela se ubica alrededor de 62 mil millones de dólares. No obstante, estimamos que en un plazo no mayor de 20 años el stock de inversión extranjera del país puede estar en niveles similares a los de Chile, en 20 por ciento del PIB, si en verdad nos proponemos crear las condiciones favorables para atraer masivamente inversionistas", afirmó Soto. El director del Conapri aseguró que muchas inversiones se manifestarían más rápidamente y en mayor volumen si los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial se abocaran a trabajar para reformar el sistema de justicia y crear las condiciones que provean verdadera seguridad jurídica a los inversionistas; además de simplificar los trámites y procedimientos para invertir en algunos sectores (concesiones mineras y forestales, por ejemplo), establecer incentivos fiscales para cierto tipo de inversiones, regular la voracidad de algunos impuestos municipales, crear las condiciones de infraestructura y servicios básicos necesarios, y avanzar en la reforma del sistema educativo para formar recursos humanos más calificados. Señaló que entre los sectores que ofrecen extraordinarias oportunidades de inversión en el país se cuentan, principalmente, petróleo, gas y los subsectores de prestación de servicios de consultoría, de ingeniería y construcción civil, así como producción de bienes y servicios que se demandarán en las regiones directamente impactadas por la apertura. El plan trazado por Pdvsa hasta el año 2006 contempla inversiones por 65 mil millones de dólares, de las cuales US$ 30 mil millones serán invertidos por compañías privadas. El objetivo de la industria petrolera nacional es incrementar la producción venezolana de crudo de 3,4 a 6,5 millones de barriles diarios. El sector petroquímico, que en otros países genera cuatro veces el total de la facturación petrolera, también ofrece grandes oportunidades de desarrollo en Venezuela. Telecomunicaciones es otra área con gran potencial, no sólo por lo inexplotado de muchas concesiones, sino porque en el año 2000 finaliza el monopolio que mantiene la Cantv para la red de telefonía básica. Este sector tiene un acumulado de inversión de 6 mil millones de dólares entre 1989 y 1996, cifra que se espera quintuplicar para el año 2010. Para finales de 1997 se estima que las telecomunicaciones incrementarán su participación en el PIB de 4 a 7 por ciento. Igualmente, el área de plantaciones forestales ofrece claras oportunidades de inversión por las condiciones agroclimáticas del país y las relaciones costo-beneficio para la producción de bosques cultivados de maderas blandas, muy ligados a la industria de pulpa y papel. Aunque el gobierno venezolano ha identificado 9 millones de hectáreas para el establecimiento de plantaciones comerciales, hasta 1995 sólo se había desarrollado 6 por ciento de ese total. Sin embargo, en este sector se deben instrumentar algunas reformas para flexibilizar el régimen de tenencia de la tierra, con el objeto de hacer más atractiva y rentable esta actividad. Otro sector de importancia es el minero, donde hay que resolver el dilema de cómo generar un desarrollo sustentable con conservación del ambiente, pues aunque Venezuela tiene grandes reservas de minerales metálicos y no metálicos, su actividad minera no ha sido suficientemente explotada. Cálculos de la CVG indican que sólo en minería de oro la inversión total hasta 1998 ascenderá a 1,7 billones de dólares. Por muchas razones, el sector eléctrico debe considerarse privilegiado. Venezuela tiene el consumo de energía per cápita más alto de Latinoamérica, y está privilegiada por abundantes fuentes de generación, tanto hidroeléctrica como termoeléctrica. Con la esperada expansión de la economía nacional se estima también un crecimiento en el consumo de energía a nivel industrial y comercial, al tiempo que aumentan las posibilidades de exportar energía hacia países vecinos de Suramérica y el Caribe. Además, aún está pendiente la privatización de las empresas estatales de generación eléctrica (Cadafe y sus subsidiarias regionales, Enelven, Enelco y Enelbar). Por otro lado, la apertura de las industrias básicas del hierro y el acero a capitales privados ofrecen excepcionales posibilidades de desarrollo para la industria metalúrgica y metalmecánica; al tiempo que Venezuela se perfila como el tercer país caribeño con mayores atractivos para la inversión turística. Finalmente, los sectores de banca y finanzas (incluyendo la administración de fondos de pensiones), así como el mercado de capitales, ofrecen interesantes posibilidades tanto a los inversionistas nacionales como extranjeros. Soto puntualizó que otro potencial de inversión que caracteriza al país es su ubicación geográfica, que la convierte en punto estratégico para establecer un centro regional de negocios. Conapri calcula que en los próximos diez años Venezuela puede estar recibiendo montos de inversión extranjera cercanos a 10 mil millones de dólares, adicionales a los US$ 65 mil millones previstos en el plan decenal de inversión de Pdvsa. Los sectores no petroleros que acapararían la mayor parte de tales inversiones son telecomunicaciones, automotor, minería, petroquímica y plantaciones forestales.
Elementos claves para la inversión Son múltiples los factores que los inversionistas toman en cuenta al momento de iniciar un nuevo negocio, con el objeto de minimizar la inversión inicial y los costos de procesamiento, optimizar los procesos de comercialización y asegurar las condiciones para el futuro crecimiento. De allí que los vínculos entre el sector empresarial y el entorno social deben basarse en un conocimiento preciso de las fortalezas y debilidades que caracterizan el lugar donde se asiente la actividad productiva. De acuerdo con Soto, los factores que más toman en cuenta los inversionistas a la hora de concretar sus negocios son la seguridad jurídica, reglas claras de juego, la existencia de infraestructura de apoyo (puertos, aeropuertos, telecomunicaciones, vías de comunicación, etcétera), la disponibilidad y costo de los insumos necesarios en los procesos productivos y la calificación de los recursos humanos disponibles (no sólo a nivel gerencial, sino especialmente a nivel técnico). Según la última edición del estudio "Las 47 ciudades más atractivas para invertir" (septiembre de 1997), realizado por Conapri, las 22 urbes venezolanas que ofrecen mayor potencial de inversión (según su ubicación en los primeros dos grupos del Indice de Atracción de la Inversión Privada) son: Valencia (Carabobo), Caracas, Maracay (Aragua), Puerto Cabello (Carabobo), Barquisimeto (Lara), Maturín (Monagas), La Victoria (Aragua), Barcelona-Puerto La Cruz (Anzoátegui), Catia La Mar-Naiguatá (municipio Vargas), Los Teques (Miranda), Porlamar (Nueva Esparta), Maracaibo (Zulia), Ciudad Guayana (Bolívar), Mérida (Mérida), San Cristóbal (Táchira), Punto Fijo (Falcón), Coro (Falcón), Cumaná (Sucre), Mariara-San Joaquín (Carabobo), Costa Oriental del Lago (Zulia), Ciudad Fajardo (Miranda) y Carúpano (Sucre). Los criterios definidos por Conapri para determinar el atractivo que tiene una ciudad para captar inversiones privadas son: características de la población, calidad y disponibilidad de recursos humanos; calidad de vida, calidad y acceso a los servicios básicos, infraestructura, proximidad a mercados y recursos naturales, y apoyo institucional al inversionista. Tales criterios, junto con la naturaleza y el grado de desarrollo de los negocios más importantes a nivel nacional, fueron tomados en consideración por DINERO a la hora de definir las mejores regiones para invertir, las cuales se presentan a continuación. Se trata de los estados Aragua, Nueva Esparta, Zulia, Carabobo, Bolívar, Mérida, Lara, Monagas, Anzoátegui, Táchira, Falcón, Sucre, Distrito Federal y Miranda. Otros estados del país, como los llaneros (Portuguesa, Guárico, Barinas, Cojedes y Apure), tienen un amplio potencial de desarrollo para actividades agrícolas, agroindustriales y ganaderas; incluso, en ciertos casos, para el ecoturismo (Apure, por ejemplo, donde existen varios campamentos de ese tipo). Sin embargo, no se hizo una referencia más detallada de ellos, en primer lugar, debido a que el objetivo de esta edición aniversaria es presentar a los lectores los estados del país que ofrecen mayor atractivo para la inversión. A esto hay que agregar la falta de información disponible sobre los programas de esas entidades para captar inversiones nacionales y extranjeras y el poco apoyo de las autoridades competentes. Vale decir que, en la práctica, ninguna inversión exige necesariamente la totalidad de las variables o criterios que conforman este estudio. Idealmente, cada sector de inversión requiere la elaboración de un índice particular donde se examinen las variables de mayor interés para ese género de inversionistas. Esta especificidad también es pertinente para las ciudades. Un inversionista interesado en el sector turismo, por ejemplo, considerará primordialmente la capacidad hotelera de la región donde se piensa instalar, las facilidades aeroportuarias y los servicios de apoyo. Entre tanto, un inversionista del sector comercial importador se interesará, particularmente, por la existencia de centros comerciales y la proximidad a puertos y aeropuertos.
Mejoras lentas, pero seguras Las consideraciones finales del estudio de Conapri que sirvió de guía para el desarrollo de la presente investigación evidencian que el promedio del Indice General de Atracción a la Inversión Privada (IGAIP) de Venezuela reflejó un incremento de tres puntos porcentuales, al pasar de 49 por ciento (100 por ciento es el máximo deseable para cualquier ciudad) en 1995 a 52 por ciento en 1996, lo que supone una mejora en la percepción relativa de las ciudades evaluadas. No obstante, todas estas urbes (que también están incluidas en el análisis de DINERO) tienen grandes potencialidades de incrementar su atractivo para la inversión, lo que se evidencia al constatar que la ciudad con mejor registro Valencia apenas alcanza 68 por ciento, bien distanciada de la máxima valoración posible (100%). El resto de las ciudades obtuvieron los siguientes puntajes en el IGAIP: Caracas y Maracay 64 por ciento cada una, Puerto Cabello y Barquisimeto 63 por ciento, Maturín 61,4 por ciento, La Victoria 61,1 por ciento, Barcelona-Puerto La Cruz 60,6 por ciento, Catia La Mar-Naiguatá 59,5 por ciento, Los Teques 59,4 por ciento, Porlamar 59 por ciento, Maracaibo 58,5 por ciento, Ciudad Guayana y Mérida 57 por ciento cada una, San Cristóbal 56,3 por ciento, Punto Fijo 54,9 por ciento, Coro 54,5 por ciento, Cumaná 54,2 por ciento, Mariara-San Joaquín, Costa Oriental del Lago y Ciudad Fajardo con 54 por ciento cada una, y Carúpano 53,7 por ciento. La región centro-norte del país concentra seis de las siete ciudades que componen el primer grupo del IGAIP, lo que indica que en esta parte de Venezuela se localizan las ciudades de mayor atractivo para la inversión. Igualmente, las conclusiones de Conapri y la revelación hecha por DINERO confirman que la apertura petrolera mejorará directamente y en breve plazo las posiciones de ciudades como Maturín, el eje Barcelona-Puerto La Cruz, e indirectamente de localidades que concentran entes financieros y de servicios como Caracas y ciudades cercanas. Por otra parte, el escaso dinamismo registrado entre 1995 y 1996 en ciudades del centrooccidente del país (que han presentado cierta estabilidad en el último año) puede estar asociado a que en esta región se concentran actividades menos influenciadas por el proceso de apertura de la industria básica. Cabe destacar las mejorías observadas respecto al estudio anterior (1995) en ciertos factores utilizados como base para analizar las ciudades señaladas. Los módulos que registraron un mayor crecimiento de sus índices promedio fueron servicios básicos y apoyo institucional, con incrementos de 9 y 6 por ciento, respectivamente, entre 1995 y 1996. En el primer caso se atribuye el repunte a mejoras en los servicios de telecomunicaciones y en los canales de comercialización; mientras que las mejorías observadas a nivel de apoyo institucional se justifican con el incremento y efectividad de las oficinas locales de promoción de inversiones y actividades conexas, así como el establecimiento de mayores incentivos locales, particularmente en ciudades de los estados Sucre, Monagas, Aragua y Falcón. Por otro lado, 79 por ciento de las ciudades estudiadas rebasa 50 por ciento del valor meta (100 por ciento), en relación al factor calidad de vida; mientras que la mayor incidencia de ciudades por debajo de 50 por ciento se presenta en el módulo cercanía geográfica a mercados y recursos naturales. Finalmente, se percibe que los desarrollos que se producen en los estados, excluyendo las grandes empresas de la CVG y la industria petrolera, no forman parte de un programa de promoción central del Estado. La carencia, en este sentido, de una política industrial, no obstante la existencia del nuevo MIC (Ministerio de Industria y Comercio), le quita fuerzas y estrategia para enfrentar las corrientes de globalización y competitividad mundial. |