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Adiós a doctrinas cepalistas
La Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (Cepal) no escapa al debate entre neoliberalismo y estatismo. En Santiago de Chile (sede de la institución) DINERO conversó con su secretario general, Gert Rosenthal, quien resaltó la orientación pragmática que hoy tiene esta dependencia de la ONU |
A principios de los 90, la Cepal estableció la nueva propuesta de esta organización: Transformación Productiva con Equidad (TPE), la cual no incluía el axioma del desarrollo económico impulsado por los gobiernos.
-¿Por qué persiste la discusión de Cepal contra el modelo neoliberal? -En los años 50, Cepal tomó partido en el objetivo de promover la industrialización mediante la sustitución de importaciones y la participación del Estado. La tesis de la institución resultó matizada, pero la memoria colectiva la recuerda como un organismo que postuló la protección en favor de la industrialización sustitutiva de importaciones y el intervencionismo estatal, en aras de lograr crecimiento económico. Cepal nunca planteó ideas como doctrina ni contrapunto a lo que hoy se denomina modelo neoliberal.
-Entonces, ¿por qué esa idea que aún promueve la intervención del Estado? -El compromiso de la organización es impulsar el desarrollo, y las personas que vinieron a trabajar aquí en 1950 lo asumieron literal y correctamente, cuando la vía para el desarrollo era impulsar la industrialización mediante la protección al sector privado emergente, o la actuación del Estado en aquellas áreas donde no existía sector privado interesado o en capacidad de emprender determinados proyectos. He conversado con algunos directivos de Cepal durante esos años, quienes señalaron que nunca plantearon el establecimiento de una doctrina. Sencillamente, tomaban el pulso de la situación con el fin de formular propuestas dirigidas a los decisores de la política económica. Luego surgieron grupos de interés empresariales e industriales que convirtieron esas ideas pragmáticas en doctrina, y buscaron prolongar la protección porque les convenía mantenerla.
-¿La TPE no es una forma de proteccionismo? -No. Estamos hablando de una Cepal que asume nuevas realidades, en el sentido de una América Latina en un contexto de internacionalización y con un sector privado desarrollado y sofisticado. TPE adopta distancia frente a planteamientos originales de la institución y busca un desarrollo con economías abiertas, donde las señales del mercado juegan un rol importante. Tratamos de ver a la economía de mercado en aquellas situaciones que puede funcionar para la región.
-¿Cepal no corre el riesgo de desaparecer? -Ese es un desafío, porque las instituciones que no busquen el mejor desarrollo y sancionen el mal desempeño se exponen a que los gobiernos decidan su cierre. Ese es el sentido de la reforma de las Naciones Unidas y de los cambios que Cepal deberá asumir.
Región a medio llenar -Informes de la Cepal destacan un crecimiento económico en la región que, sin embargo, no ha generado nuevos empleos ni reducido la pobreza. -Hablar de América Latina en su conjunto es referirse a la historia del vaso medio lleno y medio vacío. Al mirar la parte vacía, la región no crece a ritmos dinámicos que generen empleos, mientras surgen empresas modernas y competitivas que propician la expulsión de mano de obra, la cual termina en actividades de baja productividad y escaso nivel de ingresos. El reto es cómo incorporar a pequeñas y medianas empresas a la productividad creciente. Eso tiene que ver con factores de gestión macroeconómica: como elevar el ahorro interno y canalizarlo hacia inversiones. En cambio, la parte medio llena del vaso es que América Latina hoy está mejor que hace cinco años.
-¿Aún persiste la amenaza del "Efecto tequila" debido a los capitales golondrina? -Un informe que publicamos meses antes de la crisis financiera mexicana advertía sobre los riesgos implícitos en la dependencia de capitales a corto plazo. La situación mejoró en estos últimos tres años, pues la estructura de inversiones extranjeras en valores y papeles latinoamericanos se movió hacia plazos más largos. Creo que la vulnerabilidad disminuyó, pero algunos países con déficit en su cuenta corriente tienen que depender del flujo de capitales de corto plazo.
-¿Tasas de interés por encima de las que pagan países desarrollados no permanecen como estímulo a esos capitales? -Hace poco se registraba ese panorama de elevadas tasas de interés como una estrategia de muchos países para atraer financiamiento externo. En los últimos tiempos se registra una tendencia hacia la baja, lo que refleja una mejora en la cuenta corriente. Incluso comienzan a registrarse capitales de largo plazo e inversión extranjera directa.
-¿Qué efectos puede ocasionar la revaluación de la moneda en algunos países? -Pese a la reducción de las tasas de interés, todavía se registra un diluvio de divisas, provenientes, en ciertos casos, del desempeño del sector exportador y la captación de capitales extranjeros. Existe un debate sobre el efecto que ocasiona el tipo de cambio en la futura actuación del sector exportador, pero lo verdaderamente crítico son los casos de rezago cambiario con altas tasas de interés, que se convierten en una porción importante de pasivos a corto plazo. Ello conforma una condición similar a la que produjo la crisis financiera en México a finales de 1994.
Sin paradigma laboral -¿Los cambios en la Cepal también ocurren frente a legislaciones laborales? -Sí. Nos vimos arrastrados a adoptar una postura de mayor flexibilidad. Nuestra posición histórica lo hacía difícil, porque se intuye que fortalecer los gremios asalariados constituye una política de equidad, pero en una economía internacional, con tantos vasos comunicantes, los países prácticamente son llevados a reformas laborales que ponen acento en la flexibilidad y en la generación de empleos. Definitivamente, es el tema de mayor conflicto. Nosotros mismos no tenemos una respuesta nítida, pero tampoco defendemos a ultranza las llamadas conquistas laborales de los años 50 y toda la legislación que se emuló de un país a otro.
-¿Esa misma internacionalización no favorece exclusivamente a las empresas transnacionales? -Comenzamos a detectar que se generan empresas transnacionales latinoamericanas que juegan con las mismas reglas que otras firmas foráneas, cuyo capital no proviene de América Latina.
Venezuela en transición demorada El último estudio de Cepal, denominado "Panorama social de América Latina 1996", muestra cómo Venezuela en el quinquenio 1990-94 aumentó su pobreza urbana a 40 por ciento y la indigencia a 15 por ciento. Entre tanto, los otros países de la región a excepción de Honduras la mantuvieron o redujeron. La tendencia se repitió en el bienio 1995-96, donde la economía venezolana se destacó por el peor desempeño: crecimiento negativo e inflación de 100 por ciento, mientras que la región estuvo sobre 3 por ciento de incremento del producto y la inflación promedio continental fue de 20 por ciento. Pese a los resultados que destacan los reportes de la Cepal, Rosenthal indica que "la jerarquización de países significa muy poco. A Venezuela hay que analizarla en el contexto de una transición largamente demorada". No obstante, no deja de reconocer que la economía venezolana tendría un mejor desempeño si los cambios hubieran seguido una trayectoria más sustentable hace cinco o seis años. "Venezuela está saliendo de la crisis económica que
se vincula con el sistema de intermediación financiera que heredó
la administración Caldera", asegura Rosenthal. "La mayoría
de las economías latinoamericanas, sin excluir la venezolana, cerrarán
1997 con un desempeño mejor al registrado en 1996: una tasa de crecimiento
más dinámica (entre 0,5 y 7 por ciento) y tasa de inflación
más baja (inferior a 50 por ciento), aunque ello, por sí sólo,
no resulta motivo de satisfacción o molestia", añade. |