Lo que cuesta casarse

Lo que cuesta casarse

Lanzarse al agua implica grandes esfuerzos personales y económicos. La opinión de expertos en el negocio nupcial y cálculos realizados por DINERO estiman que en Venezuela una boda pomposa supera holgadamente los 20 millones de bolívares, mientras una módica está cercana a 4 millones, con todo y recesión económica

Además:

Si bien el amor es gratis, casarse es cada vez más caro. La celebración de una boda, además de lo que implica sentimentalmente para los futuros esposos, se ha convertido en una gran industria en Venezuela.

Dado que la mayoría de los productos y servicios que se contratan para hacer del matrimonio un acto especial involucran mucha mano de obra (caso de la repostería, el banquete, los arreglos florales, mantelería, trajes de los novios, tocados), los niveles de ganancia en este mercado son elevados.

Según Alejandro Helmeyer, vicepresidente de la exposición "Mi boda", la rentabilidad de los servicios relacionados con matrimonios puede variar de 80 a 120 por ciento.

Helmeyer estima que, en promedio, sólo en Caracas se realizan 240 bodas al año entre clases media y alta. De esta cifra, 160 matrimonios son celebrados en los estratos más altos de la sociedad. Todo este cúmulo de bodas factura en promedio 960 millones de bolívares anuales, sólo en la capital. Si se incluyen las celebraciones matrimoniales de otras clases sociales, la cifra puede abultarse a 500 bodas por año.

Esta tendencia de casarse "por todo lo alto" no es sólo un capricho de la clase media venezolana. En Estados Unidos una boda lujosa nunca ha estado tan de moda como ahora. Así lo confirman las cifras: este año los incrementos generales de precios para un matrimonio formal oscilan entre 7,9 y 14 por ciento, según confirman la revista especializada Modern Bride y la matriz matrimonial de Moet & Chandon. La primera ubica el costo actual de una boda elegante en 17 mil 634 dólares (unos 8,8 millones de bolívares).

Pese a los costos, la revista estadounidense estima que este año 2,34 millones de parejas contraerán matrimonio en ese país, lo que genera un valor total de mercado de 35 mil millones de dólares.

En Venezuela, los expertos del ramo coinciden en que los meses fuertes para celebraciones matrimoniales son febrero, marzo, abril, mayo y junio, por un lado; y una segunda temporada entre octubre, noviembre y ­sobre todo­ diciembre.

Entre los gastos más fuertes que deben enfrentar los contrayentes figuran los servicios directamente relacionados con el agasajo (salón, mesas, sillas y utensilios; servicio de mesoneros y comida), que son prestados por hoteles y empresas especializadas. El 50 por ciento del presupuesto de la boda es consumido por este renglón.

De acuerdo a Helmeyer, las agencias de fiestas y hoteles de mayor renombre tienen un promedio de rentabilidad por boda de 40 a 50 por ciento. Para las agencias de festejos los matrimonios representan 40 por ciento de su facturación total. Al considerar que los matrimonios más pudientes gastan un promedio de 10 millones de bolívares en estos salones y hoteles, la ganancia puede estar entre 350 y 250 millones de bolívares al año.

Otro gasto bastante significativo del festejo es el licor que tradicionalmente lo proveen los novios. Daisy Novoa, jefa de ventas de C.A. Seagram de Venezuela, comentó que de los gastos derivados de la celebración (salón, servicio y comida) entre 30 y 40 por ciento corresponde al licor, variable que depende del número de invitados. Generalmente, para realizar los pedidos se calculan 50 personas por caja de whisky. Para champaña el cálculo es similar. Para el vino el estimado es ligeramente inferior: cinco personas por botella. Sin embargo, sólo la mitad de los invitados toma vino: la mayoría se inclina por el whisky.

 

Contrato de matrimonio

Los principales gastos de un matrimonio siempre se orientan para la ceremonia religiosa y la fiesta. En contadas ocasiones la ceremonia civil logra llevarse altos montos, a menos que los contrayentes sean divorciados o no creyentes.

El Código Civil regula los procedimientos que deben seguir los interesados en firmar el contrato de matrimonio, como legalmente también se le llama al acta nupcial.

Los novios deben casarse ante las autoridades civiles de la parroquia donde esté residenciado uno de los contrayentes. Usualmente, la pareja acude a la jefatura para realizar el acto de fijación de carteles que no debe tardar más de ocho días.

La mayoría de las parejas busca que el matrimonio se realice fuera de la jefatura, lo que implica el traslado del jefe civil al lugar donde se efectuará la firma del contrato. Es conveniente tomar en cuenta la agenda de estos funcionarios, ya que no suelen utilizar los domingos y algunas jefaturas cobran 25 mil bolívares por este servicio fuera de su sede natural, cantidad que posiblemente se incrementará para finales de año.

Para servicios religiosos también se estipula la fijación de carteles. En el caso de bodas católicas se exige asistir a cursillos prematrimoniales. Estos servicios también tienen sus costos, aunque los representantes del Clero prefieren denominarlos donativos o "contribución voluntaria", en lugar de tarifas.

 

Lo que dicta el protocolo

Tradicionalmente, las reglas de etiqueta señalan cuáles son los gastos que las familias de los contrayentes deben sufragar.

Los que corren por cuenta de los padres de la novia son:

  • Distribución de las invitaciones.
  • El traje de la novia.
  • El ajuar o trousseau de la novia.
  • La fiesta de la boda: comida, bebida, decoración, música y los arreglos florales.
  • El fotógrafo.

Los gastos que deben enfrentar los padres del novio son:

  • La sortija de compromiso, los anillos de boda y las arras.
  • Licencia de matrimonio.
  • La iglesia: decoración floral del altar, los ramos de la novia, damas de honor y cortejo, la música (coral), alquiler de la alfombra a la entrada de la capilla.
  • Las tarjetas de invitación.
  • Transporte de los novios y cortejo: desde la casa de la novia hasta la iglesia y luego a la recepción.
  • La luna de miel.
  • En caso de celebrarse en otra región del país, organizar el alojamiento de la familia.

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