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superó sus propias expectativas.
A pesar de la recesión experimentada en los últimos años, la CGQ se ha desenvuelto con éxito para detentar hoy 40 por ciento del mercado nacional de pinturas y expandirse como holding |
Especialista del color, este holding de las pinturas y químicos afines pasa 1996 con discreción, pero dando resultados que quizás se ubican entre los más espectaculares del año. ¿Cómo lo logró? Si se encuentra una empresa cuya utilidad neta haya crecido 1.535 por ciento en un año, cerrando en 5 mil 886 millones en 1996, es razonable detenerse un momento a observarla. Pero si dichos resultados acaecieron específicamente ese año, en medio de una severa contracción de la economía, controles de precios y cambio durante cuatro meses y una fuerte devaluación, es todavía más digna de atención. Estos son los hechos que muestra la Corporación Grupo Químico, holding que agrupa un conjunto de industrias dedicadas a la química del pigmento y el color, y de la que su presidente, Lope Mendoza, asegura haber superado ampliamente las expectativas iniciales. Pero no se detiene aún: su utilidad operativa pasa de 2 mil 160 a 9 mil 186 millones de bolívares entre el ejercicio de 1995 y el de 1996, que cerró justamente en octubre pasado. Como resultado de esas cifras, la acción alcanza una utilidad de 76,95 bolívares, contra apenas 3,95 un año atrás. Un esfuerzo especial se hizo en el ejercicio para reducir el nivel de endeudamiento, especialmente el denominado en divisas, trayéndolo de 11,4 a tan sólo 3 millones de dólares, cifra razonable, comenta Mendoza, considerando el tamaño de la organización. Agréguesele un incremento del volumen de producción de 28 por ciento y mejoras en la productividad de las plantas de 46 por ciento, y entonces se descifrará la clave del Grupo Químico para haber crecido en el mercado interno en medio de una recesión del segmento de pinturas de alrededor de 20 por ciento.
Ganar mercado En efecto, la CGQ se ha hecho ya con 40 por ciento del mercado nacional del ramo; cuando en 1995 su share era 7 puntos menor. Para ellos, tuvo mucha importancia un enfoque de mercadeo agresivo y efectivo. La utilización de Pintacasa (el punto de venta más importante de la marca Sherwin Williams), el crecimiento en volumen vendido fue de 32 por ciento en galones y 125 por ciento en bolívares. Adicionalmente, la comercialización se amplía considerablemente, mediante la apertura de nuevas tiendas bajo la modalidad de "autoservicio asistido", y que ya alcanzan 30 en total. El quehacer comercial de Pintacasa estuvo regido por dos estrategias bien diferenciadas y a la par complementarias, reza la memoria de la CGQ: "Ventas externas a través de un entrenado cuerpo de representantes y venta directa en cada una de sus treinta tiendas". Sin embargo, el avance comercial de la CGQ no se detiene en las pinturas: sus mercados de resinas, tanto sintéticas como épsxicas, así como de pigmentos alcanzaron a nivel nacional cubrir 45, 74 y 72 por ciento, respectivamente, aún cuando los mismos se mantuvieron en una fase recesiva severa, compensándose por la vía de las exportaciones. Como la CGQ se la jugó a la apertura (ver recuadro), logró colocar 26 por ciento de su producción de resinas épsxicas, 38 por ciento de los pigmentos en los mercados foráneos. Esto sin tomar en cuenta el hecho de que los mercados nacionales fueron no sólo atendidos con producción, sino igualmente con innovaciones que, de acuerdo a la gente del Grupo Químmico, tuvieron considerable importancia, y que se extiende desde un novedoso sistema bicapa acrílico-uretano para el repintado de vehículos hasta colas para madera con bajos niveles de formol libre, así como la adaptación de sus líneas de productos a las exigencias de otros mercados, pasando por la atención al mercado de aditivos químicos para la industria de la construcción.
En voz baja La Corporación no hace, sin embargo, mucho alarde de sus éxitos y, aunque se trata de una acción relativamente poco líquida (con escasa actividad bursátil), enseña un perfil interesante. La fuerza de sus utilidades no distribuidas al cierre del ejercicio 1995-96 le da una fortaleza patrimonial que se destaca por encima de su pasivo, que sólo representa 17,3 por ciento del balance. En el otro lado del mismo se nota una fuerte concentración del activo en los efectos y cuentas por cobrar de casi 7 mil millones de bolívares, ante un stock de inversiones valoradas en 4 mil 721 millones de bolívares. Su capital, al cierre de 1996, se mantenía en 7 mil 276 millones, que finalmente le produjeron 2 mil 820 millones en utilidades. Llevados a relaciones, la CGQ le sacó casi 60 por ciento de rendimiento bruto a su cartera, una vez que la misma fue reconcentrada en sus actividades de pinturas y químicos afines. Claro está, en estas cifras, sin duda tienen peso las ventas de las empresas liquidadas, por lo que se debe ver con cuidado la diferencia entre esos recursos y los directamente sacados de la operación de sus siete filiales. En la consolidación de los estados financieros se nota que el costo de venta fue virtualmente la mitad de los ingresos totales de esas empresas y que la utilidad en operaciones representa poco más de 28 por ciento de los mismos ingresos. Por el lado rojo, la política de control de costos se hace evidente, al notarse un crecimiento de los gastos totales de operación, venta y gestión de 60,5 por ciento, para un incremento interanual de las ventas de 74 por ciento, lo que es menos que proporcional a este último. Vista así, la CGQ no tiene por qué sentirse nada mal, como lo refleja su directiva. A ello se agrega la expectativa con respecto a la evolución favorable del mercado venezolano, una vez alcanzada una reactivación económica en los próximos meses, como consecuencia de las medidas de ajuste. Su fortaleza está en la existencia de un mercado casi dominado 40 por ciento, cuyas características predominantes son la expansión de la demanda a medida que se reactive la construcción, hasta ahora fuertemente deprimida. La apuesta sobre el negocio con Colombia puede ser igualmente muy rentable, siempre y cuando la política cambiaria no afecte demasiado estos negocios, como podría ocurrir en los próximos meses. En cualquier caso, la Corporación Grupo Químico, por su perfil generalmente bajo y discreto, no ha dado todo lo que podría aportar al mercado de títulos valores. En efecto, los accionistas minoritarios apenas percibieron 197 millones de bolívares de la utilidad al cierre de 1996, para un volumen de más de 6 mil millones, es decir, 3,3 por ciento de las acciones. Pero, aunque escaso, hoy más que nunca el papel toma valor.
Las siete hermanas La Corporación Grupo Químico agrupa siete empresas industriales y comerciales: C.A. Venezolana de Pinturas, Pinturas Internacional, C.A.; Pintacasa, Intesika, C.A.; Intequim, C.A.; Epoxiquim, C.A., y C.A. Venezolana de Pigmentos. Entre las estrategias corporativas de la CGQ estuvo la decisión de concentrarse en el ámbito de las pinturas y las especialidades químicas que le sirven de soporte, así como de proceder a una agresiva apertura, con especial interés en el mercado colombiano. Así, vendió a su hasta entonces socio Lubrizol Inter-Americas Corporation su participación en la C.A. Lubricantes Químicos, y liquidó la C.A. Inversiones Químicas, Multiness Enterprises, Inc.; Chemwest Corporation; Chemsouth Corporation y Kiawa Corporation. En el plano internacional concretó dos asociaciones, una con Inversiones Mundial de Colombia, y la otra con la firma anglonorteamericana Cookson Matthey Eagle, a través de su filial C.A. Venezolana de Pigmentos. |