![]() |
|
Un negocio hecho de tierra
Sin mucho ruido, la empresa pasó los años malos afinando sus estrategias, en busca de mercados y controlando costos. Ahora está lista para la gran oportunidad |
Para haber sido lo que fue, 1996 sirvió de campo de pruebas para más de una empresa venezolana en relación a cómo se debían hacer las cosas para que salieran bien. Corporación Cerámica Carabobo es una de ellas: cerró su ejercicio 1995-96 con cifras positivas, no sólo contable sino, además, físicamente. Eso lo demuestra un crecimiento de 4 por ciento de las ventas de baldosas, para llegar a 10,3 millones de metros cuadrados. En términos de dinero, eso se reflejó en una utilidad neta de 8 mil 566 millones de bolívares (en bolívares nominales, ya que ajustada por inflación la misma se refleja como un mil 830 millones de bolívares del año 1984). El negocio principal de Cerámica Carabobo lo dice su nombre; 53 por ciento de lo que vende son baldosas, pero la línea de los productos industriales no es menos atractiva: 41 por ciento de sus ventas se refieren a la colocación de refractarios, que en 1996 crecieron 9 por ciento, para alcanzar 78 mil toneladas métricas. Queda 2 por ciento en vajillas.
Pisar fuerte Cerámica Carabobo vendió en 1996, en términos monetarios, menos que en 1995, pero también lo hizo a un menor costo, lo que al final redundó en una utilidad antes de impuestos muy superior a la del año anterior, mostrando un crecimiento de 50 por ciento. En el primer trimestre de 1997 se nota la tendencia estabilizada alrededor de estas cifras: las ventas ya alcanzan 11 mil 332 millones de bolívares y la utilidad antes de impuestos un mil 188 millones (si se anualizan, para finales de este año las ventas alcanzarían alrededor de 45 mil millones y la utilidad antes de impuestos podría subir a 5 mil 500 millones, todo en bolívares ajustados por inflación). Una explicación clara: el costo de venta sigue siendo menor, así como el total de gastos de administración de este año con respecto al anterior. Esa característica le da fuerza a la tesis de que las empresas venezolanas respondieron con efectividad a las circunstancias de 1996 y aprendieron a hacer mejor uso de sus recursos, lo que le da atractivo al papel. No obstante, las cifras del primer trimestre de 1997 son en general inferiores a las del mismo período en 1996. El perfil financiero de Cerámica Carabobo para finales de su ejercicio anterior era, en bolívares constantes, de un activo por el orden de 91 mil millones de bolívares. De importancia capital, como es de esperarse, su cuenta de propiedades, plantas y equipos, estimada en 54 mil millones. Se perfila con una política de crédito no muy exigente, de unos 7 mil 891 millones en cuentas comerciales por cobrar, lo que representa 16,7 por ciento de sus ventas totales. Por el lado de su endeudamiento, la empresa asomó en 1996 un pasivo total de 15 mil 463 millones, para un patrimonio neto de 73 mil 412 millones. Así, Cerámica Carabobo debía, para septiembre de 1996, apenas 17 por ciento de lo que tiene en activos; nada mal, por cierto. Eso significa que con semejante patrimonio neto, su margen para crecer y hacer buenos negocios es un hecho a tomar en cuenta. Esta empresa, de 2 mil 500 trabajadores, no ha sido ajena al movimiento alcista de los papeles en la Bolsa de Valores de Caracas, ubicándose la acción tipo B en alrededor de 500 bolívares para el cierre de esta edición. El mismo papel se negoció al cierre del ejercicio a finales de 1996 en 453 bolívares, percibiendo una utilidad neta por acción de 82,35 bolívares; es decir, de 18,18 por ciento sobre el precio en el mercado.
Nuevos perfiles Las perspectivas para los años entrantes están mucho más relacionadas con la reactivación del mercado local, que se ha visto sometido a restricciones importantes, sobre todo en el sector de la construcción. Cerámica Carabobo asoma una estrategia con diversos frentes: la planta Pisagres se ocupa de toda la línea de baldosas de gres en monococción para pisos; Piemme le sale al paso a las baldosas cerámicas esmaltadas de alto diseño y sofisticación, mientras Parella le hace frente a la demanda en el segmento de baldosas unicolores y decoradas para paredes. Todas estas plantas, así como las dos de vajillas, están ubicadas en Valencia. Ante la demanda industrial, la división de refractarios resistentes a altas temperaturas, para todas las actividades que utilicen hornos o equipos revestidos, dispone de cuatro plantas, dos de las cuales se encuentran en Puerto Ordaz, centro industrial donde la demanda por refractarios silico-aluminosos o de alta alúmina es sumamente importante, dadas las exigencias de la industria del hierro, el acero y el aluminio que allí se encuentra. Igualmente, existe demanda de la industria petrolera y petroquímica, así como las empresas procesadoras de cemento y vidrio. Como suministro, los refractarios representan casi tanto en materia de ventas como los revestimientos cerámicos convencionales. Pero, sobre todo, es en este rubro donde el crecimiento de las exportaciones suena atractivo: en 1996, el mercado del Caribe y Colombia representó para la empresa 37 por ciento de crecimiento, ante 6 por ciento en el mercado nacional. En agosto del año pasado, Cerámica Carabobo emitió obligaciones quirografarias al portador por 2 mil 500 millones de bolívares con vencimiento a tres años, al tiempo que canceló 30 millones de dólares en eurobonos emitidos por su filial financiera Cerámica Capital Corporation Ltd; de suerte que el endeudamiento a largo plazo neto es de sólo 3 mil 111 millones, dándole margen a la empresa para acudir al mercado con nuevas colocaciones. Como se vio, hay un factor clave en el control de costos. En bolívares constantes, Cerámica Carabobo pasó de 35 a 30 mil millones su costo de producción. También redujo sus inventarios tanto de materias primas y materiales como de productos terminados. Hilando fino, pasó la recesión. Ahora quizá viene el momento de un crecimiento mucho más sostenido de la economía, que podría ser justamente el que Cerámica Carabobo pueda aprovechar mejor.
Muchas y buenas raíces Cerámica Carabobo ha buscado lo que mejor ofrece Venezuela: ventajas comparativas en materia de productos cerámicos. Para hacerlo no sólo fabrica, sino que expande sus mercados apelando a una razonable estrategia de comercialización internacional. Cuenta con una subsidiaria en los Estados Unidos, Pan American Ceramics Inc., que maneja un mercado de casi 10 millones de dólares. Para atacar el mercado local, C. Carabobo dispone de veinticinco salas de exhibición y ventas, bajo la filial Ceramihogar, C.A., que le garantiza la colocación de 21 por ciento de sus ventas nacionales. Además, su rama en República Dominicana, Cerámica Industrial del Caribe, recibió inversiones por más de 20 millones de dólares para llevar su capacidad de producción a 5,7 millones de metros cuadrados a finales de este año. La lista de filiales se completa con otras seis empresas: Vajillas Carabobo,
C.A., Cerámicas Royal, C.A., Refractarios del Caroní, S.A.,
Cerámica Piemme, C.A.; y con participaciones menores: Fibras Cerámicas,
C.A., y Ferro de Venezuela, C.A. Igualmente, mantiene inversiones en HL
Boulton & Co., Consolidada Carabobo, C.A., y Astilleros Navales Venezolanos,
S.A. |