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En los niveles de producción más bajos desde 1960
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Depresión inmobiliaria El mercado inmobiliario no ha sido la excepción. Como todos los sectores económicos, se ha visto fuertemente golpeado por la crisis que ha sobrevenido a la mala administración pública y a los paros generales que han afectado incalculablemente la economía venezolana Actualmente persiste el control de cambio establecido en el 2003. Con un dólar oficial a 1.920 bolívares y un mercado paralelo que supera los 3.000 bolívares por dólar, el sector de bienes raíces pasa por un momento difícil. La tendencia actual muestra un mercado de precios bajos, no hay relación precio-valor, ya que muchos buscan salir de las propiedades, bien sea para recuperar algo de la inversión que hicieron o para migrar hacia otras latitudes. Por otro lado, no hay inversionistas; poner grandes sumas de dinero para invertir en bienes raíces no es lo más atractivo para aquellos que cuentan con algo de liquidez. El pronóstico de muchos expertos, como el presentado en el informe inmobiliario preparado por Vegas, González y Binswager, es que la demanda seguirá cayendo por la contracción económica y el inestable acontecer político. Esto trae como consecuencia directa la reducción de proyectos de construcción, lo que golpea a la ya maltrecha industria. Se calcula que durante el 2003 se redujo en 50% el empleo en este sector. Otro de los datos alarmantes que se presenta en este informe, indica que una inversión realizada hace 4 años en un local comercial, oficina o apartamento, ha perdido cerca de 30% de su valor en dólares hasta el día de hoy. Escenarios. Es evidente que el sector fluctúa según el acontecer político del país, por lo tanto existen dos escenarios que pueden afectar significativamente el sector inmobiliario: el primero sería que siguiera la incertidumbre económica y política que actualmente existe. Esto, sin duda, representaría la ruina del sector, ya que afectaría proyectos futuros y dejaría sin empleos a muchos más trabajadores de la construcción. Por otro lado, un cambio político a corto plazo serviría para reactivar la industria, ya que muchos inversores están esperando obtener un poco de confianza en el país para colocar su dinero en ambiciosos proyectos, que actualmente se encuentran parados o en papel. Estos son los posibles escenarios, pero ¿qué pasa con los proyectos que están en marcha o en proceso de colocación? Actualmente la salida para muchas constructoras y empresas dedicadas al negocio de bienes raíces es el alquiler. Esta es una solución que funciona para la demanda y para la oferta de igual forma, es decir, ambos obtienen lo que buscan de este intercambio: baja inversión y retorno de la misma. El mercado inmobiliario de locales comerciales y oficinas, según el informe de Vegas, González y Binswager, siempre tuvo tendencia a ser un mercado de propiedad horizontal, o sea, que generalmente la propiedad era comprada. La realidad económica ha modificado esta tendencia, actualmente la mayoría de estas construcciones son hechas pensando en inquilinos, que por miedo a perderlo todo con una gran inversión, prefieren apostar a corto tiempo su dinero. El problema que existe con este mercado, es lo difusas que son las leyes que lo controlan. Muchos propietarios ven en la cuerda floja sus negociaciones debido a esto, y tienen que llegar al extremo de llevar su caso a los tribunales, lo que alarga el proceso y aumenta las pérdidas económicas.
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