Gimnasio

El local debe tener entre 500 a 600 metros cuadrados, una buena ubicación y el respaldo de un estudio de mercado para asegurar su rentabilidad y buen servicio

 

Lo más barato del CCCT

En una ciudad como Caracas, el estrés adquiere dimensiones importantes para los citadinos sometidos a una permanente presión cuyos factores más importantes parecen ser el tráfico, la inseguridad y la rutina. Los gimnasios son una vía de escape, una alternativa necesaria para mantener el cuerpo y la mente sanos.

Como respuesta a una demanda creciente, desde hace varios años han aparecido una serie de empresas cada vez más sofisticadas cuyo producto principal es el "reacondicionamiento" del cuerpo mediante disciplinas y equipos avanzados.

Los gimnasios, gracias a la visión acertada de algunos emprendedores, son hoy un buen negocio, una inversión segura con buena rentabilidad a mediano y largo plazo.

 

Ser precavido

 

Como todo negocio, antes de montar un gimnasio, y una vez comprobada la demanda en la zona, hay que planificar la inversión. Se deben hacer estudios específicos para cubrir todos los puntos necesarios que garanticen un buen servicio al público al que se desea captar.

En cada estrato poblacional puede haber demanda para este tipo de servicios, lo pertinente es estudiar los costos que implica la inversión y el retorno de la misma.

Los conocedores de la materia recomiendan ubicar los gimnasios en zonas de alta concentración poblacional, preferiblemente cercanos a grandes complejos de oficinas. Esto facilita la clientela, que por la cercanía puede optar por escoger el horario más conveniente: antes de entrar al trabajo, previo al almuerzo o al concluir su jornada.

Otros expertos consultados creen que hay demanda en sitios ubicados cerca de urbanizaciones de clase media alta, lo que tiene sus ventajas para el usuario, tanto en los días laborables como los fines de semana.

El local apto para montar un gimnasio debe tener como mínimo de 500 a 600 metros cuadrados y obtener toda la permisería necesaria. Entre los requisitos más importantes están: la conformación de uso, sanidad, permiso de bomberos, la patente de industria y comercio, que son básicamente los "papeles" que piden para montar cualquier negocio.

El local debe ofrecer espacios abiertos con ventilación y luz natural, asesoría profesional de instructores, nutricionistas, masajistas, salón de aerobics, baños espaciosos y muy limpios, sauna, vapor, tienda deportiva, cafetín y, por supuesto, las máquinas, multifuerzas, escaladoras, bicicletas, trotadoras.

Las tarifas deben estar ajustadas adecuadamente al servicio que se presta, ya que no existe ningún ente que sistemáticamente regule o controle los costos de las mensualidades, supervise las instalaciones y máquinas de los gimnasios.

Los proveedores pueden ser locales o internacionales y en algunos casos, como lo es el de Valle Arriba Athletic Center, son representantes en Venezuela de compañías como Body Master, Light Fitness Troter y Cybex, que se especializan en todo lo que es la línea de equipos para hacer ejercicios. Así que ellos compran directamente y además son representantes exclusivos y suministran a terceros los equipos necesarios.

 

Cómo empezar

 

Para José Luis Fernández, montar su gimnasio fue la culminación de un sueño que maduró durante mucho tiempo, visitando diferentes Spa en Estados Unidos y países europeos. Invirtió 400 millones de bolívares en un local propio de 1.400 metros cuadrados, ubicado en Los Palos Grandes, para abrir, hace doce años, el Corpus Spa. Su primer proveedor fue la marca "Universal".

Hoy en día tiene alrededor de 360 afiliados que en su mayoría son profesionales y ejecutivos. Sus instalaciones son amplias, ventiladas y los baños abarcan buena parte del local donde se encuentra el sauna, el vapor, las duchas y las salas de descanso y masaje.

La inversión fue recuperada a partir del séptimo año y actualmente estima una tasa de rentabilidad de 15 por ciento. Sus gastos operativos se aproximan a 3,5 millones de bolívares mensuales. Los costos más altos, según el propietario, están representados por el servicio eléctrico. En el caso del Valle Arriba Athletic Center los socios son dueños tanto del terreno como de la edificación. Este gimnasio está construido en 27 mil metros cuadrados en la urbanización Colinas de Valle Arriba y la inversión inicial hace cinco años fue de 1,5 a 2 millones de dólares, que los dueños pensaban amortizar a largo plazo, en siete años; sin embargo, ahora creen que pueden recuperar la inversión en su quinto aniversario.

Las instalaciones son más parecidas a las de un club que a las de un gimnasio; y sus máquinas, caminadoras, remadoras, bicicletas son de alta tecnología.

Alberto Mestre, director del Valle Arriba Athletic Center, explica que el negocio de los gimnasios es bueno y rentable, pero la inversión debe estar respaldada por un estudio de mercado, para no caer en errores de logística a la hora de escoger la ubicación del gimnasio. En materia de impuestos, el gimnasio tiene una alícuota anual de 0,75 por ciento por ingresos brutos y uno por ciento de patente industria y comercio. Aunque no reveló la facturación, cálculos de DINERO basándose en el número de afiliados, estimó una facturación bruta cercana a 90 millones de bolívares mensuales. Para este año calcula que su facturación tendrá un incremento de 50 por ciento con relación al año 1996, gracias a la reactivación que observa en el mercado.

 

Ofrecer franquicias

 

El caso de la red de gimnasios Power House es interesante y novedoso en el país, debido a que es la unión de varios gimnasios que abarcan cinco puntos claves de Caracas: Montalbán, Bello Monte, Los Ruices, Concresa y próximamente el centro.

Esta firma fabrica las estructuras de sus máquinas con implementos nacionales e importados y posee un sistema de franquicias manejado por un departamento de especialistas, donde se encargan de asesorar a inversionistas interesados en montar gimnasios, poniéndoles llave en mano y asesorando en materia de equipos, la distribución dentro del local y planes de ventas y mercadeo que se deben utilizar, además de consultoría legal.

El franquiciante exige a los interesados cumplir con las condiciones de excelencia dentro del local y no puede estar cerca de otro Power House, para lo que han estipulado un mínimo de 8 a 10 kilómetros de distancia. Los contratos se suscriben por cinco años y cumplido este lapso se pueden renovar.

José Rafael Morena, director de este gimnasio, advierte que la inversión se puede recuperar en cuatro años, si el local es propio; y si es alquilado se prevén siete años aproximadamente. Esto varía dependiendo del tamaño del local, lo fuerte que haya sido la inversión realizada y el plan operativo.

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