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29 Jul
Financiar la producción PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por José Nicolás Gómez   
Jueves 17 de Diciembre de 2009 16:25

En escenarios de alta inflación como el que caracteriza a nuestro país, acompañado de una fuerte contracción en el crecimiento de la economía, así como una reducción significativa en la demanda de créditos, se hace necesario establecer modelos de negocios capaces de dar respuestas a los requerimientos de apalancamiento vinculados a la producción de bienes y servicios; a fin de brindar soluciones integradas a las expectativas de nuestros clientes y las propias potencialidades de cada sector de la economía.

Pretender construir un aparato productivo nacional, tomando como punto de partida la sola imposición de gavetas de obligatorio cumplimiento por parte de la banca privada y estatal, pareciera no ser la solución más acorde a la realidad de nuestro país. Cada bolívar percibido por los bancos que conforman nuestro sistema financiero, debe ser aproximadamente dispuesto en un 50% al financiamiento de actividades o sectores estratégicos para la economía, a través de las denominadas gavetas obligatorias. En consecuencia, han sido innumerables los proyectos y actividades beneficiadas mediante el apalancamiento financiero con tasas preferenciales y condiciones más flexibles en comparación con el resto de la cartera crediticia.

Sin embargo, es de extrañar como, a pesar del cumplimiento de estas cuotas de apalancamiento, aún nuestro país no  ha alcanzado la auténtica soberanía en materia alimenticia, mantenemos un alto déficit de soluciones habitacionales y no somos un referente como potencia  turística del hemisferio. Es en tal sentido cuando el Estado venezolano debe de manera imperiosa, estimular la inversión sobre actividades auténticamente productivas y promover el acceso y destino del crédito preferencial, minimizando con ello nuestra dependencia de las importaciones y en un futuro no muy lejano poder ser competitivos dentro de cualquier bloque comercial de nuestro continente o la sub región.

En la medida en que el Estado procure fomentar la consolidación de una economía de puertos; estará exportando el potencial de crecimiento y de productividad de nuestras empresas a otros países vecinos; lo cual al pasar de los años se traducirá en mayor deterioro de nuestra capacidad de producción, mayores niveles de desabastecimiento y mayor dependencia de las importaciones, lo cual dista en gran medida de una auténtica soberanía nacional.

Es necesario que el financiamiento  brindado por el sector bancario nacional, a través del cumplimiento de carteras obligatorias, sea complementado con  planes estratégicos de visión en el largo plazo; mediante proyectos incluyentes, rentables y viables, a fin de construir un aparato productivo diversificado y capaz de garantizar los niveles de abastecimiento de bienes y servicios requeridos por la población.

Hasta el momento la banca tanto pública como privada han jugado un papel protagónico y preponderante en la asignación de recursos al aparato productivo nacional, todo ello a través del cumplimiento de cuotas impositivas sobre su cartera de crédito aunado a las políticas y planes de negocios propias de cada institución. Es justamente esta acción de la banca la que ha permitido cubrir las necesidades de apalancamiento y al mismo tiempo reintegrar a sus depositantes el importe de su inversión mediante una sana intermediación financiera.

Recordemos que no solo basta con imponer carteras de obligatorio cumplimiento para activar la producción; nuestro aparato productivo requiere soluciones integradas acordes a las necesidades de apalancamiento de cada sector, pero sin la oportuna formulación de planes de apoyo, estímulo y fomento a las iniciativas de inversión privada, la tarea en pro de una auténtica soberanía, no se habrá cumplido a plenitud.

 

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