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29 Jul
Libertad para mejorar PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Dunia de Barnola   
Jueves 08 de Octubre de 2009 03:28

Competir, en el sentido de aceptar el reto de medirse con uno mismo para comprobar cuánto se ha logrado avanzar, cuánto se ha aprendido, cuán mejor somos capaces de hacer las cosas a medida que pasa el tiempo y los retos se hacen mayores, es un ejercicio extraordinario para nuestro crecimiento como individuos y como parte de un colectivo. Medirnos con otros que están en igualdad de condiciones, para lograr una meta acariciada en común, es una forma de retar nuestra inventiva, nuestro coraje, nuestra fortaleza, nuestro compromiso con lo que queremos, nuestras capacidades y nuestros valores.

Es inherente a la naturaleza humana el aspirar a mejorar, crecer, acumular méritos que nos acerquen a nuestros sueños. Como individuos queremos sentir que nuestro esfuerzo cotidiano rinda frutos haciéndonos obtener los reconocimientos, ascensos y posicionamientos que queremos. Como padres de familia aspiramos a sembrar en nuestros hijos fortalezas que les permitan hacer un camino que supere nuestros pasos, y que les asegure un futuro mejor, siempre mejor, al presente en que nosotros vivimos. Como ciudadanos pretendemos que nuestra contribución haga una diferencia y sume a la construcción de un colectivo más seguro, estable, sano y feliz.

No podemos imaginar que alguien inicie una carrera con la derrota en la mente. No nos hacemos a la idea de un estudiante preparándose para un examen, un deportista entrenando para una carrera, una joven pareja al borde de una vida en común, un ser humano gestando o adoptando un hijo, un trabajador encaminándose a su lugar de trabajo, ni de un hombre o mujer del campo sembrando una semilla o alimentando un animal, con la fija idea en mente de que lo que le espera es el fracaso, la pérdida y la desesperanza.

Levantarnos cada día es una apuesta a lo que puede ser, a lo que podremos hacer. El hecho simple de ponernos de pie es un acto de esperanza y convicción. Haciendo gala de nuestras fortalezas y capacidades, negociando y sobrellevando nuestras discapacidades y limitaciones, poniendo nuestras mañas, conocimientos, intuiciones, empeños y talentos por delante, abordamos lo cotidiano con la idea de que hoy sea mejor que ayer, y, ojalá, nunca mejor que mañana.

Demostrar y mostrarnos lo que podemos hacer, nuestra valía, nuestro coraje, nuestra inventiva, nuestra casi ilimitada capacidad de emprender, a veces frente a nosotros mismos, a veces frente a otros, es un aliciente de vida. Competir es eso. Mejorar, mejorarnos, superar, superarnos, retar, retarnos, ganar, ganarnos. Defender nuestro derecho a ver el futuro como una fuente de oportunidades, obtener a pulso el derecho a ser mejores cada día.

Nos toca ganarnos ese derecho a aspirar, soñar, planificar en grande, y negarnos a conformarnos con poco o con menos. Como individuos y como miembros de un colectivo. Como personas y como país. Ganarnos y defender nuestro derecho a vivir el futuro como un abanico de opciones, y a vivirnos como un país grande en el cual trabajamos cada uno y todos unidos por la vocación de avanzar. Cada uno, y todos. Todos como país emprendedor, como país productivo, como país joven, como país sembrado de retos y cosas por hacer, como país plagado de dificultades, como país rico en oportunidades y recursos, como país con una historia valiosa y valiente, como país que ha perdido tantas veces el equilibrio y se ha tambaleado una y otra vez entre escenarios disímiles, como país que se ha caído y se ha levantado, como país que no se conforma con un techo, y defiende su cielo abierto.

Mantener nuestro espíritu de competencia puede ser una forma de defender nuestra libertad. Y la libertad es simple y complejamente, una posibilidad de elegir. Si competir nos invita a crear más prosperidad y bienestar, a ampliar las referencias y a vernos como corresponsables de una nueva realidad, más sólida, más estable, más justa, más limpia, entonces competir es una elección. La elección de avanzar y mejorar, en contraposición a la opción de quedarnos, conformarnos, apagarnos y quedarnos estancados. Competir y cooperar, competir de manera sustentable, competir de cara a construir, competir y sumar, competir y subir el nivel por el que nos medimos, competir y creer que sí podemos, competir y allanar el camino para quienes vienen siguiéndonos los pasos, competir y sorprendernos de cómo mejora nuestro entorno y salen a la luz nuevos ganadores, competir y creer.

Competir y optar por un compromiso con nosotros y con los otros, trabajando desde nuestra libertad de elegir, para que todos tengamos igual opción de elegir.