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Ganado venezolano se resiste a la extinción PDF Imprimir Correo electrónico
Jueves 17 de Diciembre de 2009 13:17

La producción nacional de carne y leche se encuentra fuertemente amenazada por la competencia desleal de los productos importados, los controles de precios y las regulaciones del sector. Sin embargo, aún existen grupos de productores que se dedican a la cría de ganado y a la búsqueda de soluciones que garanticen la soberanía alimenticia del país

Hasta 1999, Venezuela contaba con una producción de carne lo suficientemente alta como para abastecer a la demanda nacional. Hasta ese año, la importación era utilizada únicamente para satisfacer a una demanda creciente que escapaba de la capacidad de suministro interno. Sin embargo, esta realidad empezó a variar en el año 2000 y sufrió un revés en 2008, cuando la producción bovina del país se convirtió en un producto suplementario y se crea una dependencia alimenticia hacia la importación, según lo indican las cifras emitidas por la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga).

Ante esto, Genaro Méndez, ex-presidente de Fedenaga, indica que ésta es una realidad preocupante y que se desconoce por la inaccesible obtención de cifras oficiales sobre importación de los últimos años. “El gobierno no desea reconocer sus fracasos en los planes que ha establecido y por eso oculta las cifras de importación. Para conocer estos datos nosotros hemos revisado las publicaciones de exportación de otros países hacia Venezuela y obtenido la información”. Sin embargo, las cifras de importación no son las únicas que se desconocen. Los datos que ofrece el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, con respecto a la serie de bovino, contabilizan hasta el año 2007.

Según estas estadísticas oficiales, para 2007 la producción nacional de carne alcanzó las 480.896 toneladas en todo el territorio; siendo los estados Lara, Aragua y Zulia aquellos más importantes al contribuir con 64.070, 67.272 y 69.616 toneladas de carne de bovino respectivamente. Para Fedenaga, que desde 2003 posee con sus propios cálculos de producción e importación, estas cantidades no son las correctas.

Es por esto, que la Federación de Ganaderos afirma que para 2007 la cantidad de toneladas obtenidas en el país fue de 340.257; lo que representa una diferencia de 140.639 toneladas menos a las calculadas por el Estado. Asimismo, estipulan que para 2008 se produjeron 303.007 toneladas de carne de bovinos en el país, lo que representa una caída de 10,9% con respecto al año anterior.

A partir de la investigación de Fedenaga, la producción nacional se encuentra en constante decrecimiento al pasar de 407.601 toneladas en el año 1999 a las 303.007 que se calcularon en 2008. Esto significa que la cantidad de carne bovina producida en el país ha disminuido 25,6% en 9 años. Para el mismo período, la importación de este producto pasó de 3.670 toneladas (1999) a 345.033 toneladas (2008); lo que se traduce en un aumento aproximadamente de nueve mil por ciento.


Hablan los productores

A pesar de las dos versiones sobre el sector y la fuerza tomada por las importaciones, la producción nacional existe y los productores poseen su propia visión de la ganadería en el país.

 “Uno sigue trabajando con la ganadería, pero aguantando. Porque simplemente es lo que uno sabe hacer, hemos tenido que seguir en esto y ahora nos estamos hasta comiendo nuestros ahorros por culpa de las regulaciones”, indica Juan Carlos Villamizar, quien asegura que trabaja con constante miedo a la inseguridad tanto personal como jurídica. Asimismo, afirma que éste es un negocio donde las inversiones se retoman a largo plazo y por lo tanto los plazos de la banca deberían prestarse a mínimo cinco años para dar tiempo a que el ganadero comience a ver los frutos de la producción.

Una situación más favorable es la vivida por Héctor Andrés Scannone, quien se dedica a la producción de búfalo en el país. Según Scannone, la cría de búfalo cuenta con importantes niveles de productividad y posicionamiento que le permite ser más competitivo ante la importación y ganar nuevos espacios en el mercado.

A pesar de que esta técnica cuenta con aproximadamente 40 años de trayectoria, no es hasta los últimos diez donde se ha observado un auge del mismo. Esto ha permitido que se expanda a nuevos territorios en lugar de permanecer tan solo en los llanos venezolanos. Para Scannone, la producción de búfalo se encuentra “creciendo a pasos agigantados”, por lo que serían capaces de ayudar a disminuir el déficit de producción nacional.

Por su parte, otros productores han optado por la compra de ganado de raza Rubia Gallega, estos animales suelen ser utilizados con frecuencia en España y otros países de Europa por las características de estos animales. Esta raza, de tronco amplio rubio, posee una triple funcionalidad: trabajo, leche y carne; sin embargo, en el país son utilizadas únicamente con fines alimenticios.

Aquellos ganaderos que han implementado a las Rubias Gallegas entre sus reses, no han presentado ningún inconveniente y los bovinos se adaptan al entorno sin mayores dificultades, logrando alcanzar un peso promedio de 35 kilogramos al nacer.


Soluciones fáciles

Ante la disminución de la producción nacional y bajo la bandera de la seguridad alimenticia, el Estado venezolano aumentó la cantidad de importaciones de carne de bovino desde diversos países de América Latina; tales como Argentina, Uruguay y Brasil. Asimismo, aplicó controles de precio y regulaciones económicas sobre los cuales han existido quejas por representantes del sector.

Los niveles de importación de carne se han presentado en un constante crecimiento con la excepción de los años 2002 y 2003 donde existió una disminución. Sin embargo, para 2004 la tendencia retoma el alza con gran impacto al pasar de importar 746 toneladas (2003) a 68.500 toneladas (2004), lo que implicó un crecimiento de 9.082%.

Para el ex-presidente de Fedenaga, el repunte de la importación en 2004, que alcanzó niveles no vistos antes en el país, se debe a las regulaciones establecidas por el Estado venezolano sobre el mercado en 2003. “Cuando el mercado de carne de bovinos se manejaba a través de la oferta y de la demanda siempre existió un equilibrio entre la producción y el consumo nacional, cuando se empezaron a colocar las limitaciones por parte del Estado se rompió con ese equilibrio”, agregó.

Sin embargo, esta situación no se presentó únicamente en 2004, durante los años posteriores la importación mantuvo su crecimiento y para el año 2008 superó por primera vez a la producción nacional, lo que convierte a Venezuela en una nación que depende de otros países para su sustento alimenticio. Para 2008, la producción interna de carne alcanzó 303.007 toneladas, mientras que se compraron en el exterior 345.033 toneladas más. Con respecto a esto, Méndez asegura que “en el país existe una seguridad alimenticia, pero no una soberanía alimenticia”.

Asimismo, explica que la cantidad de carne traída para 2008 es una exageración y advierte que “existe una gran corrupción en los procesos de importación en el país, donde se realiza una sobre facturación o triangulación de los alimentos, donde se piden créditos para traerlos a Venezuela y en verdad son vendidos a terceros”.

Por su parte, el  economista Jorge A Ordóñez expuso en la XLVI Asamblea Anual Ordinaria de Fedenaga que para el primer semestre de 2009 se han importado 180.607 cabezas de ganado en pie y 16.637 toneladas de carne deshuesada desde Brasil; 13.352 toneladas de carne deshuesada desde Argentina; 22.606 toneladas de carne deshuesada desde Colombia; 8.486 toneladas de carne de canal desde Nicaragua, entre otras importaciones.

Asimismo, Ordóñez señaló a la prensa que “las importaciones de ganado en pie desde Brasil, carne en canal desde Colombia, y Nicaragua, y carne deshuesada desde Argentina, Uruguay, Brasil y Colombia, alcanzaron un equivalente a 396.318 cabezas, 68% de la disponibilidad aparente, unas 30.486 cabezas equivalentes por semana. Esta cifra proyecta las importaciones para el 2009 a 1.585.000 cabezas equivalentes, de no aplicarse los correctivos necesarios”.


Al toro por los cachos

“Pan para hoy y hambre para mañana” fue la expresión utilizada por el especialista Rodrigo Agudo para definir la política económica de la importación en el sector. Ante esto, expreso que es importante la existencia de un consenso por parte de los productores, de la industria y del Ejecutivo Nacional para buscar el desarrollo interno del país y reactivar la producción a niveles capaces de abastecer a la demanda nacional; con lo que desaparecería la dependencia alimenticia que posee Venezuela.

Por su parte, el ex-presidente de Fedenaga cree aún en la capacidad que posee el país para aumentar la producción en 200.000 toneladas, lo que garantizaría autonomía alimenticia. De igual manera, indica que se debe duplicar la producción de lácteos, al mismo tiempo que son reducidos los secuestros en el país y eliminados los programas del Gobierno que no favorecen al sector cárnico.

Actualmente, la falta de comunicación entre los empresarios y el Gobierno ha llevado a que no existan medidas conjuntas para solventar la problemática del sector, por lo que Fedenaga ha establecido individualmente un conjunto de convenios de capacitación en Estados Unidos y Costa Rica para el mejoramiento de la producción nacional. Asimismo, han establecido desde hace tres años negociaciones con Brasil con la finalidad de importar maquinaria y solicitado financiamientos a la banca privada por 140 millones de bolívares fuertes.

A pesar de que han tomado la iniciativa de soluciones por sus propias manos, Méndez explica que sería una labor más sencilla y eficiente de trabajar conjuntamente con el Estado. Tanto por las oportunidades de financiamiento, como por los canales con los que cuentan.

El trabajo conjunto de los sectores relacionados al sistema cárnico es la solución planteada por los especialistas para evitar que se cumpla el pronóstico realizado por el economista Jorge A Ordóñez; quien afirma que de mantenerse la relación de importación establecida en el año 2007, la producción nacional estará extinta para el año 2013.

 

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