|
Aunque 60% de los alimentos que se consumen en el país vienen del exterior, aún hay rubros básicos que se siguen produciendo en suelo nacional. La lista incluye maíz blanco, arroz, azúcar, cacao, algunas frutas, leguminosas y varios vegetales
Cuando se hace un análisis del sector alimentos, hay que tomar en cuenta que estamos ante un rubro imprescindible: cambios en el poder adquisitivo de la población pueden generar modificaciones en los hábitos de consumo (frecuencia, tipos de productos), pero lo último que las personas dejan de comprar es comida. De hecho, la producción de alimentos local no cubre la constante alza de la demanda, pues se calcula que más de 60% de los alimentos que consumimos son importados. Aún así, hay rubros básicos (o primarios) tales como el maíz blanco, arroz, azúcar, cacao, algunas frutas, leguminosas y vegetales y –hasta hace unos meses–, el café, que son producidos mayoritariamente Venezuela. La situación es distinta en el segmento proteico. En la actualidad existe una producción local de ganado bovino, porcino y aves de corral que para el período 2007-2008 registró incrementos promedio de 60%, y se calcula que faltan 10 años para lograr el autoabastecimiento en este sector. Mientras esto ocurre, Brasil se ha convertido en el proveedor de pollos por excelencia y más de 50% de la carne (bovina) que se consume en las casas y restaurantes del país proviene de Colombia. Con respecto a la producción de leche, empresas como Nestlé están invirtiendo fuerte en la mejora de los procesos y calidad de las vacas a fin de aumentar la producción con miras a lograr el autoabastecimiento, habida cuenta de que en la actualidad el país importa una buena parte de sus requerimientos. El segmento de productos manufacturados también se ha visto en problemas para cubrir el alza en la demanda de productos, por razones que van desde las antes mencionadas a la capacidad de acceso a divisas, el aumento en los costos de mano de obra, inflación, entre otros. En aquellos casos en que la materia prima no se produce en el país el Estado importa directamente y la vende a los productores. En este sentido, es de destacar que aunque en los últimos 10 años la inversión gubernamental en los sectores agrícola y pecuario ha sido astronómica, no es menos cierto que los resultados han sido menores a lo esperado, convirtiéndose así en un importador importante de alimentos no procesados y materias primas (commodities) que luego son procesados y empacados en el país.
Producción vegetal
En términos absolutos entre 2007 y 2008 la producción de alimentos de origen vegetal en Venezuela se incrementó en un 1,42%. Sin embargo, durante el mismo período la producción per cápita de este mismo rubro presentó una disminución de 26,46%. Estas cifras, aparentemente contradictorias, se explican pues la producción de alimentos debe aumentar en paralelo al aumento de la población y su capacidad adquisitiva. Cualquier desequilibrio entre estas dos variables genera un proceso inflacionario. A pesar del aumento en la producción –que según Elías Jaua, ministro del Poder Popular para Agricultura y Tierras, superó las 20 mil millones de toneladas en 2008– varios rubros experimentaron bajas en su capacidad de producción debido, entre otras razones, a la incertidumbre actual sobre el régimen de propiedad de la tierra, las invasiones durante el período y el cambio climático. Este último factor generó un atraso en la época de lluvia y la consiguiente sequía en los sembradíos. Es que, como lo explica, Juan L. Perdomo, productor agrícola con sede en Turén, estado Portuguesa, “a veces llueve de un solo lado de la carretera y es así, como en nuestro caso, tuvimos que re-sembrar 66% del terreno pues el maíz se secó por falta de lluvia”. “Somos un sector con ganas de trabajar, y estamos enfrentando una situación de precios fijos en un ambiente de costos variables, por lo cual estamos en constante búsqueda de fórmulas que nos permitan seguir trabajando y tener un rendimiento óptimo para mantener nuestras utilidades”, explica Perdomo, quien añade que en el caso de los productores agrícolas de Turén, trabajan con la Asociación de Productores del Estado Portuguesa (Asoportuguesa), organismo que tiene un papel clave para el buen funcionamiento de la cadena de producción pues provee asesoría y financiamiento a sus afiliados. “La mayor parte de los préstamos de la cartera agrícola se da a las asociaciones, que a su vez ponen los fondos a la disposición de los productores, pues como a partir de la promulgación de la Ley de Tierras las tierras no nos pertenecen, no las podemos poner como garantía para acceder a créditos”, agrega.
Los años por venir
Al referirse al estado de la producción local de alimentos y analizar variables y oportunidades para la acción, el profesor Carlos Machado Allison ve a la sustitución de cultivos y el crecimiento en áreas no tradicionales como dos aspectos a tener en cuenta en los próximos años. La implementación progresiva de la Ley de Tierras incluye iniciativas de cambio de rubro a fin de optimizar el uso de las tierras disponibles para cultivo y ganadería. En este sentido las tierras están clasificadas en cuatro niveles según su potencial y calidad. Las tierras de nivel 1 (ubicadas en Aragua, Carabobo, Yaracuy, el Sur del Lago de Maracaibo) son excelentes y deben ser utilizadas para la siembra de frutas y legumbres, las tierras tipo 2 –de menor calidad– para sembradíos de cereales, oleaginosas y caña de azúcar, y las tierras tipo 4 para la ganadería. Ya se han iniciado procesos de sustitución en el Sur del Lago y en los Valles de Aragua y, aunque el inicio fue traumático, el profesor Machado Allison considera que “el gobierno ha entendido que este programa, con todos sus elementos positivos, debe ser implantado de manera programada, poder producir lo que técnica y económicamente es más adecuado para cada zona. No se trata de cambiar de rubro y ya, eso viene acompañado de un cambio en el modelo económico de la zona, no es sólo el productor: proveedores, tecnología, mano de obra, entre otros”, explica. Machado Allison ve muchas oportunidades para Venezuela en el desarrollo de exportaciones de productos alimenticios con valor agregado. Esto debido a que tenemos una moneda dura que hace que los precios internos sean mayores que los precios a nivel internacional. “Siento que nuestra oportunidad está en productos terminados, nichos de mercado. Esto se hizo en los 80, cuando exportábamos unos 200 millones de dólares al año en productos alimenticio y pasamos a exportar unos 700 millones de dólares para la década de los 90. En estos momentos estamos exportando ron, chocolates, camarones y productos de cierto valor”.
Diversificar para crecer
Frente a este panorama, los empresarios venezolanos continúan con la tarea de alimentar a sus connacionales. Ya sea que hablemos de grandes o medianas empresas, el mercado sigue creciendo y las empresas creando oportunidades para progresar. Un buen ejemplo de esta afirmación es Mary–Iancarina, una empresa local con más de 40 años de operaciones y líder en el segmento de arroz que en los últimos 10 años registra un crecimiento de 122%. Frank Rojas, gerente nacional de Mercadeo, explica que en el caso de Mary la producción propia de arroz es pequeña, por lo que dependen de un grupo de agricultores nacionales para satisfacer una producción mensual de arroz blanco cercana a las 12 mil toneladas. De este total, 80% de la producción se vende como arroz blanco regulado y el 20% restante en arroces con “valor agregado”, tales como el arroz integral, el arroz vaporizado Mary Dorado que acaba de salir al mercado y una variedad de arroces saborizados. Líderes reconocidos del mercado con un 28,7% de participación, la empresa ha decidido aprovechar su experiencia y estructura de distribución y mercadeo para incursionar en nuevas categorías de alimentos y diversificar su portafolio de productos. El proceso, en pleno desarrollo está apuntalado en la experticia acumulada en distribución y ventas en los últimos 40 años y les permitirá entrar en áreas más rentables, dado el control de precios vigente sobre el arroz blanco. “Estamos trabajando en la ampliación de nuestro catálogo de productos, para lo cual estamos colaborando con algunos productores nacionales y fabricantes nacionales. Nosotros hacemos la formulación, diseño y distribución de productos que son manufacturados por terceros”, concluyó Rojas.
Verdes y frescos
Y si de nichos hablamos, un buen ejemplo de esto lo constituye Vegetales Kelly´s, una PYME que se dedica al cultivo, procesamiento y distribución mensual de 550 toneladas de vegetales. En el caso de Vegetales Kelly´s, la empresa registra un crecimiento interanual aproximado del 10 al 13%. A fin de garantizarse el acceso a la materia prima, Vegetales Kelly´s financia y da apoyo técnico a 160 pequeños productores en los Estados Mérida, Táchira, Trujillo, Lara y Miranda cubriendo entre otros análisis y preparación de tierras, plántulas, asistencia técnica, agro insumos y la garantía total en la compra de su cosecha. Alvaro Burgos, uno de sus fundadores, explica que en la actualidad la empresa posee dos líneas de negocios (corporativo y usuario final) que a través de sus marcas Kellýs y Green Valley permiten el sustento directo de aproximadamente 800 personas trabajadoras del campo. Al hablar de expectativas y oportunidades, señala que hay muchas oportunidades de crecimiento, dada la política actual de Soberanía Alimenticia y el creciente interés a nivel mundial por productos naturales con una adecuada relación.
|