RSS
14 Mar
Política
Entre candidatos y protestas PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Alicia La Rotta Morán   
Miércoles 27 de Enero de 2010 20:56

En enero arrancó la precampaña electoral, de cara a las elecciones de los nuevos diputados que conformarán la Asamblea Nacional a partir del 26 de septiembre de 2010. Muchas encuestas consideran que el parlamento podría constituirse en un escenario plural, no obstante el Presidente Chávez sacará a relucir todas sus estrategias para evitar que la oposición trunque el desarrollo de su proyecto socialista bolivariano

Las protestas de la sociedad civil, reclamando mejoras en su calidad de vida, serán el principal ingrediente de la conflictividad que se va a atravesar durante todo el año 2010, toda vez que de acuerdo a los últimos sondeos de opinión,  el carisma presidencial ya no es suficiente para mantener la calma social  frente a los graves problemas que golpean a la sociedad venezolana.
Van dos años de crecimiento exponencial de las protestas civiles, en 2008 ocurrieron 1602 protestas, de acuerdo a los sondeos de la ONG Espacio Público y, al cierre del segundo trimestre de este año, ya se contabilizan 2.317 y siguen sumando. Sin duda alguna esta circunstancia también provocará al aparato represivo militar y policial que, a juicio del general retirado Gonzalo García Ordoñez, jugará un papel preponderante en el intento de radicalización que se verá en el gobierno.
Además de los conflictos, en enero arranca la precampaña electoral, de cara a las elecciones de los nuevos diputados que conformarán la Asamblea Nacional a partir del 26 de septiembre de 2010. Es que, de acuerdo a las últimas mediciones de la encuestadora Hinterlaces, dados a conocer casi al cierre de esta edición, más de 70 por ciento de los venezolanos consideran que la Asamblea Nacional debe constituirse en un escenario plural. Sólo 27 por ciento de los encuestados se considera chavista, mientras que 14 por ciento se siente parte de la oposición y 55 de cada cien encuestados no se alinea con ningún grupo, son la mayoría llamada “ni-ni”. Estas cifras obviamente deben preocupar al presidente de la República, Hugo Chávez, para quien la oposición política representa enemigos a destruir y, por tanto, se perfila un caldo de cultivo de grandes enfrentamientos sociales y políticos.

Sociedad madura

Coinciden analistas y políticos en que la sociedad venezolana ha madurado políticamente, lo cual ha obligado a los distintos partidos a hacer lo propio y buscar fórmulas unitarias para rescatar los espacios que insólitamente, de manera voluntaria, abandonaron o perdieron electoralmente.
El politólogo Carlos Raúl Hernández, advierte que si la oposición logra los escaños suficientes, podría intentar desmantelar el tinglado “pseudolegal” e  inconstitucional que se ha creado a partir de 2007 y en ese sentido podría haber pronunciamientos en cuanto a la libertad de los presos políticos y exilados, la devolución de la señal a RCTV y las radioemisoras, derogación de leyes que atentan contra la propiedad privada y todo esto ocurrirá no sin un fuerte forcejeo ante los ojos de la comunidad internacional, en donde un número cada vez más importante de mandatarios desconfía de las intenciones democráticas del presidente Hugo Chávez.
Sin embargo no será fácil recuperar espacios perdidos en la Asamblea Nacional, como lo vaticinan los últimos nombramientos de autoridades en el árbitro electoral, colocando dirigentes “rojos rojitos” en la directiva del organismo, con lo que, sin duda, se busca minimizar las posibilidades de la oposición, de  conquistas por el voto.
De hecho, sólo 26 por ciento confirma que votará por candidatos identificados como oposición, frente a 28 por ciento que lo hará por los chavistas y un 34 por ciento sólo apoyará a aquellos candidatos que no representen ni lo actual, ni lo anterior, sino que sean caras frescas e independientes.
Es por eso que Oscar Schemel, director de Hinterlaces,  advierte a la oposición tiene la necesidad de modificar su mensaje y no continuar con la equivocada estrategia de antagonizar con el Presidente de la República, quien -luego de diez años- todavía arrastra a un alto porcentaje de la población con su conexión emocional, a pesar de una gestión gubernamental que tildan de “desastrosa”. Es que electoralmente Hugo Chávez es un poder, no sólo por la cantidad ilimitada de recursos de los que hace mano, sino porque en períodos de campaña política Chávez hace gala de su gran poder de oratoria y convencimiento, amén de recursos tecnológicos de última generación y costosos asesores externos, además de contar con todo el aparataje de la administración pública enfocada, sin ningún tipo de disimulo, en impulsar su triunfo y el de sus candidatos.

Contra todo

Frente al aparato político del Gobierno, la oposición ha dado un buen paso al obtener el compromiso de los siete principales partidos políticos en lograr candidatos de perfecta unidad, algo a lo que el alcalde Antonio Ledezma apuesta, y solicita la “unidad sincera y transparente” de los líderes de oposición. Pero existe el peligro de aquellos “iluminados”, tal como los denomina Hernández, quienes, más allá de la unidad lograda, persisten en sus candidaturas como la opción necesaria y cuyo único logro es dividir el voto opositor y, de alguna forma, facilitar el triunfo oficialista.
“La estrategia del gobierno será radicalizar la confrontación, y  asociar a la oposición con los restauradores de lo anterior. El aparato de Chávez debe acentuar la división para que la gente posponga sus demandas de bienestar y así defenderse del enemigo; por eso las caras que propongan desde la oposición no deben estar asociadas con el pasado, aunque éstas sean eficientes en el parlamento. La vitrina debe ser más positiva y constructiva,  con caras jóvenes nuevas”, señala Schemel, quien señala que casi un 40 por ciento culpa al propio presidente de los problemas más graves que les atañen.
Mientras Schemel cree que un triunfo de la oposición en la Asamblea Nacional detendrá, por los momentos, el avance totalitario del proyecto del Jefe de Estado, García Ordoñez cree que el Presidente, en su afán por instaurar su comunismo, pasará por radicalizar sus actuaciones, empleando para ello toda la fuerza policial y militar que haga falta.
El escenario económico, actuará como gasolina en los procesos sociales, aunque ningún analista se atrevió a visualizar un escenario de rebelión civil, no al menos este año. Indudablemente que los conflictos sociales de baja y mediana intensidad y la respuesta represiva forman un caldo de cultivo impredecible en algunos casos, pero también es cierto que la población venezolana viene de un agotamiento de la confrontación y está empeñada en la búsqueda de soluciones constructivas a sus problemas cotidianos.

Más allá de las fronteras

El ámbito internacional poco o nada harán por aliviar las tensiones sociales internas, como bien lo refleja la consultora y analista política Virginia Contreras, quien asegura que mientras Venezuela mantenga sus compromisos económicos, como hasta ahora lo ha hecho, no tendrá ninguna presión que busque propiciar un cambio en el sistema de gobierno que, al fin y al cabo, los venezolanos han elegido libremente en reiterados procesos electorales, o al menos así se refleja ante la comunidad internacional. 

 
EPS: ¿Un modelo que vino para quedarse? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Belinda Calderón   
Jueves 17 de Diciembre de 2009 15:53

 

De acuerdo a varios economistas, el capitalismo sigue dando la pauta en el formato de las Empresas de Producción Social que busca imponer el Gobierno. Sin embargo, desde el sector oficial son vistas como una oportunidad para fomentar el emprendimiento social y consolidar el llamado Socialismo del Siglo XXI

 

La imagen que luce más apropiada para representar la economía socialista de la Venezuela del siglo XXI es la de un collage casi naif: un cruce de hoz, martillo y torre petrolera, sobre un fondote color rojo sangre. Porque, desde donde se mire, el motor que en este momento tiene funcionando la economía venezolana es un híbrido de desacreditadas piezas capitalistas y  algunos ejes socialistas, engrasados con un discurso que con frecuencia amenaza con desbaratarlo.

Es un experimento, la conjunción entre un modelo rentista-petrolero de producción que se niega a ser desplazado y otro que busca imponerse sin tener conciencia de qué es. Así, en este laboratorio político en que se ha convertido Venezuela se tutean dos economías, que se solapan, se superponen.

Y mientras se debate si en Venezuela la economía socialista ya tiene a punto de nocaut a la capitalista, la Asamblea Nacional arrancó el año con un paquete de leyes que se vienen discutiendo en el actual período de sesiones, con miras a darle forma definitiva al marco legal “revolucionario” y desterrar el elemento perturbador en esta transformación económica: la propiedad privada.

En medio de este panorama se presentan las llamadas Empresas de Propiedad Social (EPS) que han surgido bajo el criterio gubernamental, según el cual es necesario romper con la dependencia existente en el país y con el monopolio industrial manejado por las empresas privadas, que, a su juicio, encarecen el precio de los productos desde el productor primario hasta el consumidor final.
Por ahora, cifras de Conindustria revelan que las unidades enmarcadas en la “economía socialista” sólo alcanzan a aportar 10% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

 

Dos frentes

 

Más allá de las resistencias, el gobierno decidió adelantar la implantación del modelo de producción socialista  desde dos frentes. Uno de ellos es el comunal, liderado por la ministra para la Comunas y Protección Social, Érika Farías, quien se ha propuesto impulsar un ambicioso programa de construcción de unidades productivas bajo el formato de EPS.

En 2008 este Ministerio inauguró dos grandes Empresas de Propiedad Social. Primero se reactivó –el 8 de junio- la Planta Trituradora de Piedra Chema Saher, ubicada en el Núcleo de Desarrollo Socialista El Montante, Sector Bejuquero, en el municipio Miranda del estado Falcón, con el propósito de cubrir gran parte de la demanda en construcción de viviendas, vialidad e infraestructura.

Esta Planta posee capacidad de triturar diariamente 2 mil 160 metros cúbicos de piedra picada. La obra intenta reimpulsar la construcción civil al proveer de la materia prima para asfalto, construcción de viviendas y vialidad, encamisado de tuberías y material de relleno, cuadruplicando la capacidad de producción existente hasta ahora, fue transferida al Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio (Milco) el 17 de septiembre de 2008.

En segundo lugar está la Planta Procesadora de Plátano Argelia Laya, que busca dar un soporte al desarrollo socioproductivo y la plena soberanía alimentaría. Fue inaugurada el 22 de agosto en San José de Barlovento, estado Miranda. El proyecto cuenta con una inversión superior a los 16 millones de bolívares fuertes, aportados por el Ejecutivo Nacional, con capacidad de procesar aproximadamente 2.112 toneladas de plátano anuales y generar 87 empleos directos y 261 empleos indirectos.

También existe una serie de proyectos conexos y complementarios en las zonas aledañas a cada una de las plantas, con el fin de extender el beneficio e impacto social en la comunidad.

Desde la visión grande, la producción para el consumo masivo, el Ministro para la Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, Jesse Chacón, lidera el otro frente. Es el encargado de articular acuerdos supranacionales para hacer efectivo la transformación del modelo, limitado por el tema tecnológico.

Chacón es el líder de los proyectos para la gran manufactura que el gobierno ha visualizado desarrollar con apoyo de naciones aliadas: Rusia, Irán, Argentina, Bielorusia.

Tal es el caso del convenio marco Irán-Venezuela, bajo el cual se ha  previsto la construcción de plantas industriales o plantas con tecnología iraní. Su instalación y puesta en marcha garantiza a los productores la colocación de sus productos, y el otorgamiento de un paquete tecnológico en cuanto a asesoramiento en su unidad de producción. A la fecha han sido inauguradas ocho plantas con tecnología iraní.

 


Un paso atrás

 

El gobierno del Presidente Hugo Chávez ha decidido ejercer pragmáticamente en los últimos dos años la aplicación del modelo ideológico denominado Socialismo del Siglo XXI, que –para una parte del país- fue derrotado en referendo del año 2008.

Luego de desechar el plan de acompañamiento de la industria privada para darle forma al modelo económico que soportaría la revolución, se decidió por aprovechar a su favor toda la ganancia posible de esta relación con diversos intentos que han marcado hitos en la transición hacia una economía socialista.

De hecho, en el Plan Simón Bolívar, Chávez esboza la estrategia general bajo el siguiente lineamiento: “El tránsito a la propiedad social es un tema que amerita profunda reflexión en la construcción del socialismo del siglo XXI y los nuevos modos de gestión pública”.

La primera avanzada se había dado ya con el grito de guerra “Empresa cerrada, empresa tomada” que fue el slogan lanzado por el Gobierno nacional en el año 2005 para darle soporte social y legal  a una propuesta que elevaba al máximo la  participación del Estado en la economía. En nombre de los trabajadores se inició una cruzada de intervención estatal que puso en el tapete el tema de la propiedad privada.

La debilitada estructura financiera de muchas empresas, a raíz del paro petrolero 2002-2003, allanó el camino a un proceso de expropiación de Venezolana de Industria de Pulpa y Papel (Venepal) donde el Estado transfirió 49% de las acciones a los trabajadores, constituidos en cooperativas. Surgía así la Industria Venezolana de Pulpa y Papel (Invepal) y se estrenaba con ella un mecanismo de participación social que el mandatario calificó como “una prueba” porque se estaba “inventando nuestro propio modelo”. El socialismo del siglo XXI comenzaba a ocupar un lugar privilegiado en el discurso presidencial.

Siguió así la toma de la Constructora Nacional de Válvulas (CNV)  que abrió paso a la Industria Venezolana Endógena de Válvulas (Inveval) que completaba el modelo de la cogestión obrera, convirtiendo a estos últimos de la noche a la mañana en socios.

Tras el resultado financiero de esas empresas, que no lograron mostrar un mejor desempeño con los nuevos “socios”, el Estado decidió dejar a los trabajadores fuera del juego. Muy temprano en 2007, el anuncio de un agresivo proceso de nacionalización de empresas, como la telefónica Cantv, la Electricidad de Caracas y la cementera Cemex, demostró que el gobierno iría más allá de la simple buena o mala relación de una empresa con los trabajadores, y a finales de 2008 y principios de 2009 tomó todo el control. Así, el gobierno desdeñaba definitivamente el esquema cooperativista por estimar que tenía intrínsico una desviación capitalista.

La actuación del Estado demostró que no sólo expropiaría a las empresas cerradas, sino aquellas que no cumplían con las exigencias de los trabajadores. Esta estrategia provocó la creación de una estructura paralela sindical que dejó su secuela de división en el seno de la organización obrera.

Con ello, lo estratégico pasó a ocupar un papel protagónico, lo que quedó demostrado con la última aprobación, en Ley Habilitante,  de la Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria (Lossa), que es el marco jurídico que le permite al Estado expropiar a empresas de alimentos, sin pasar por una declaración de utilidad pública por parte de la Asamblea Nacional como ocurría hasta la fecha, lo que se convierte en una amenaza latente que genera incertidumbre.

 


Relación de subordinación
.

 

El gobierno se abrió paso con la creación de nuevas empresas con trabajadores en cooperativas, ahora cobijadas por un Consejo Comunal  y en esa transición  se llegó al esquema de Empresas de Producción Social cuyo capital es 100% del Estado manteniendo una relación de subordinación. Es la coexistencia de una economía pública, privada o mixta, en donde el Capitalismo sigue dando la pauta advierten los más radicales de la revolución.

El secretario general del Partido Comunista, Oscar Figueras, ha declarado que en Venezuela el modelo capitalista está latente. “En las nuevas empresas de producción social la relación es de subordinación de los trabajadores. No hay relaciones socialistas. Siguen siendo capitalistas, porque lo que determina el carácter socialista de una sociedad no es que las empresas sean del Estado, sino la igualdad en las relaciones de producción. La cualidad socialista se verifica cuando los trabajadores tienen participación en el control de esas empresas”, asegura.

Los documentos del Centro Internacional Francisco Miranda, cuyo mentor es el ex ministro de Planificación, Haiman El Troudi, reconocen que la transición al socialismo puede durar muchos años y que no está planteada la estatización o nacionalización de todas las empresas privadas.

“Por ahora se trata de un modelo de economía mixta” ha señalado  El Troudi, argumento que también sostienen diversos economistas, entre ellos el ex director del BCV, Domingo Maza Zavala.

El Troudi precisa que se trata de la propiedad social de los medios estratégicos de producción en mano del Estado; en todas las demás áreas podrá haber propiedad privada, “y gestión popular directa sobre la propiedad social, asumida por una comunidad a instancias de organizaciones creadas para tal fin”.

Insiste en que los empresarios tienen que ir comprendiendo que la ganancia no lo es todo. Deben preocuparse por fabricar artículos útiles y no fomentar el consumismo. Velar por el entorno, tanto humano como natural, compartir ganancias y practicar la democracia directa dentro de las empresas, lo que forma parte de una discusión que está en pleno desarrollo en la sociedad.  Ya la responsabilidad socialista dejó de ser un tabú y ahora muchos industriales optan por esta figura para dar a conocer sus actividades de responsabilidad social. Ese tema que llegó para quedarse, encierra un amplio concepto de ética empresarial.

 

 

 

LAST_UPDATED2
 
Solidaridad internacional en apoyo presos políticos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
Jueves 08 de Octubre de 2009 20:58

En su reciente viaje a Brasil, El alcalde metropolitano Antonio Ledezma logró hacer contactos para generar una presión internacional que permita lograr la libertad de los presos políticos en el país.

“Fue un viaje relámpago, de pocas horas, salí el lunes y regresé el martes en la noche porque tenía este juicio en el tribunal, fueron dos contactos, uno con alcalde Sao Paulo, Gilberto Kassab, con quien suscribimos convenios en materia ambiental; y también me reuní con el gobernador de Sao Paulo, José Serra, que se perfila como el presidente de Brasil, tiene puntos de vistas bien claros sobre la situación del continente y muy decidido a darnos el apoyo técnico”, expresó.

Indicó que en su agenda estuvo una reunión con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso a quien le solicitó “que iniciara una misión de buena voluntad para que se haga una presión de afuera hacia dentro para que logremos la libertad de los presos políticos”.

Criticó duramente las detenciones de trabajadores de la Alcaldía Mayor, sin razón aparente, “hoy permanecen detenidos que estaban colocando los semáforos digitales que promueve la Alcaldía Metropolitana. ¿Cuál es el delito? ¿Cuál es el pecado? ¿Cuál es el daño que se le hace la ciudad de Caracas si uno instala los primeros semáforos digitales?”.

 

LAST_UPDATED2