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PORTADA El futuro de la microbanca está en riesgo
Quienes trabajan en el área de microfinanzas coinciden en que ir hasta los barrios para realizar estudios de riesgo crediticio y asesorías que al final desemboquen en la entrega de un microcrédito es una actividad altamente costosa. Por tanto, luego de que el BCV aumentó en tres puntos las tasas pasivas para cuentas de ahorro, los bancos de desarrollo sostienen que también debe ajustarse hacia el alza la tasa activa máxima para los microcréditos, en aras de que éstos puedan seguir cumpliendo con su función social de bancarizar a la población Sharay Angulo
Durante el último lustro el tema de las microfinanzas cobró progresivamente una mayor importancia en el país, entre otras razones porque los banqueros venezolanos no tardaron mucho en darse cuenta de que se trataba de un nicho en el cual no sólo podían ofrecer sus créditos a la tasa más rentable del sistema, sino que además, como lo demuestran otras experiencias en el mundo, también puede llegar a ser “buena paga”. No por casualidad aunque obligatoriamente la banca debe destinar al menos 3% de su cartera de crédito bruta a la entrega de microcréditos, año tras año desde 2005 el porcentaje de cumplimiento de esta “gaveta” fue siempre mayor al requerido. Incluso ya en 2004 su crecimiento superó el de toda la cartera de crédito bruta de la banca comercial y universal, con un porcentaje de 168,5% versus 98,9% con relación al ejercicio económico anterior. El acercamiento entre los bancos y los microempresarios se hizo aun más notable cuando las principales instituciones financieras del país comenzaron a crear unidades especiales de negocios para atender este público, mientras que otras optaron por crear bancos de desarrollo que operan de manera independiente y están focalizados en los estratos más incipientes del sector, como fue el caso de Bancrecer a finales de 2006, un proyecto ciento por ciento nacional que, junto con el Banco de Venezuela, hoy forma parte del grupo español Santander. Y si bien al mes de marzo la página de Fin del idilio. Pero como ocurre en todo idilio, éste también podría llegar a su fin si el Ejecutivo no toma pronto algunas medidas que contrarresten las anunciadas a finales de febrero por el Banco Central de Venezuela (BCV) en materia de tasas de interés. En opinión de varios analistas y de los mismos actores del negocio, las nuevas decisiones que tomó el BCV afectarán negativamente las cifras de la banca venezolana, incluyendo la de desarrollo, que es más vulnerable a los incrementos de los costos en el sistema porque depende de un solo tipo de producto crediticio y registra menores ganancias. Entre otros aspectos, el ente emisor estableció en 13% la tasa de interés mínima anual que deberán pagar los bancos y demás instituciones financieras por las captaciones por cuentas de ahorro y cuentas de activos líquidos (antes estaba fijada en 10%), y en 14% las captaciones obtenidas a través de depósitos a plazo y participaciones (que era de 11%). Sumado a esto, la única tasa activa que registró algún incremento fue la máxima fijada para tarjetas de crédito (que pasó de 28% a 32%), mientras que paralelamente se redujeron las de otras carteras obligatorias como la agrícola y la de turismo, al tiempo que se creó una nueva “gaveta” para las actividades manufactureras, donde también se redujeron las tasas desde un promedio de 26% hasta 19%. Con esta nueva cartera obligatoria la banca venezolana debe destinar 48% de su portafolio de financiamientos a préstamos impuestos por el Ejecutivo para los sectores agrícola (22%), vivienda (10%), manufacturero (10%), turismo (3%) y microcréditos (3%). Antonio Ortueta, director general de Bancrecer, manifestó al respecto que “en la medida que la banca de desarrollo no tenga la ayuda que necesita por parte de los organismos del Estado, menos podrá extender la labor social para la cual está destinada. Es paradójico que instituciones financieras que trabajan en la bancarización e inclusión social de casi un millón de microempresarios que aún no han accedido a ningún crédito formal, tengamos más dificultades que nadie para poder seguir adelante. Las nuevas tasas impositivas nos pegan más fuertemente porque se les están reduciendo los márgenes a bancos cuyas ganancias son menores y además tienen limitaciones de productos”. Microcréditos costosos. Ortueta explicó que Bancrecer, por ejemplo, este año está otorgando microcréditos de 6 mil bolívares (F) en promedio que la banca comercial no tiene capacidad para dar, pues se requiere de una gran maquinaria (humana y técnica) para gestionar 50 mil financiamientos de ese monto cada uno, y además está comprobado que otorgar un préstamo por menos de 4.500 bolívares (F) le genera pérdidas al banco por los costos de transferencia. Según el vocero, “dar un crédito de 2 mil bolívares (F) le cuesta al banco lo mismo que entregar uno de 4.500 bolívares (F), ya que requieres igual nivel de analistas de riesgo (a quienes también hay que entrenar antes) y tienes los mismos costos de personal, pero la ejecución del crédito es mucho mayor. Aún no hay conciencia de que la labor de microfinanzas es altamente costosa”. Por todo esto, el director general de la entidad le solicita al BCV que, luego del reciente aumento de las tasas pasivas, debe ajustar hacia arriba la tasa activa para microcréditos, que hoy está fijada en 28%, y a comienzos de marzo solicitó una reunión tanto con este despacho como con el ministro de Finanzas, Rafael Isea, para conversar del tema. Bancrecer se lanzó al mercado en octubre de 2006 luego de dos años de investigaciones, y Ortueta señaló que al cierre de 2007 la institución registró pérdidas por unos 2,7 millones de bolívares (F). “Este año esperábamos cerrar en azul, pues tenemos metas ambiciosas, y por ello necesitamos de la comprensión del Gobierno. En este nuevo escenario puede que esta actividad no tenga futuro, lo cual sería terrible. Si queremos una Venezuela mejor tenemos que incluir más personas en el sistema para que puedan progresar de la misma manera en que lo hacen los que sí tienen acceso a la cultura, la educación, la banca y otros servicios. Al final, creo que el Gobierno va a entender nuestra posición, porque somos la única banca especializada en esto y se ha demostrado que dar créditos es fácil, pero lo difícil es cobrarlos”, dijo. Ortueta agregó que “las iniciativas del Gobierno en microfinanzas no han salido del todo bien, porque más allá de entregar los préstamos hay que contar con procesos de cobro muy rigurosos y constantes (que a su vez generan costos), y hay que educar a la gente en que el dinero no lo regalan y tiene obligaciones por pagar”. En Venezuela la tasa de morosidad en microfinanzas es la más alta de América Latina, con un promedio de 2%, que dobla el 1% de la región, aunque el vocero cree que “esto es lógico, porque tiene que ver con la madurez de un mercado que acá apenas está naciendo, y es evidente que si se deteriora la actividad económica de una población, también bajarán sus capacidades de pago”. Compensar con volumen. El director general de Bancrecer reiteró que la banca de desarrollo debe ser rentable para cumplir con su objetivo social, “y una manera de hacerlo es compensar con volumen, convertirnos en una fábrica de productos crediticios para el consumo masivo de los menos favorecidos”. Sin duda, la potencialidad de este negocio particular se basa en el número de clientes de créditos y no tanto en el número ni en el tamaño de las cuentas bancarias, y en esto coincide Josefina Fernández, directora de ventas de Banesco, Banco Universal, para quien además “si bien productos pasivos como la cuenta de ahorro Paso a Paso y Aunque Fernández señaló que el gremio bancario comunicará en su momento el impacto en el sector de las nuevas medidas del BCV, dijo que “obviamente también la banca universal se verá afectada por estas disposiciones, ya que sólo se ajustaron hacia arriba cuatro puntos para las tasas de tarjetas de crédito, mientras todas las demás se redujeron, al igual que las comisiones por servicios bancarios”. Bancarizar es la meta. La representante de Banca Comunitaria Banesco destacó que “mientras en los países desarrollados más de 90% de la población está bancarizada, en Latinoamérica sólo entre 30% y 40% tiene acceso a la banca. En Venezuela se estima que entre 60% y 70% de la población está excluida del acceso al crédito. Por lo tanto, ese grupo acude a prestamistas y usureros que cobran hasta 300% anual, y lo más insólito es que honrarán sus compromisos, lo que demuestra que realizan actividades o emprendimientos económicamente rentables. A estos potenciales empresarios es a los que nosotros queremos sumarles nuestra experiencia y respaldo financiero”. Por esto Banesco decidió dedicar más de 3 años de estudios e investigación para la formulación y diseño del proyecto que precedió el lanzamiento en julio de 2006 de Banca Comunitaria Banesco, iniciativa en materia de microfinanzas que surgió para atender a los sectores populares de la población con productos y servicios financieros adecuados a sus necesidades, tales como el Préstamo para Trabajar, el Préstamo Personal, “A través de estos productos El directivo de Bancrecer también recordó que “la misión de la entidad es financiar personas con actividades productivas demostrables, y cerca de 40% de nuestros clientes no estaban bancarizados, aunque este porcentaje representa principalmente a Caracas. Tal vez en las zonas urbanas los empresarios populares de los estratos D y E mantengan esta misma proporción, pero en las áreas rurales y agrícolas es muy probable que el porcentaje de bancarización de la población sea mucho menor”.
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