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Nuevas y viejas tasas








Francisco J. Faraco (*)

En las reuniones del Directorio del BCV sostenidas los días 28 de febrero y 4 de marzo  de 2008, sus integrantes decidieron nuevas medidas respecto de la  política de tasas de interés y topes de cartera , con el propósito de:  “fortalecer la expansión del sector productivo nacional y crear estímulos adicionales al ahorro” .

Comparando las nuevas tasas reguladas con las nominales promedio registradas en 2007 según el BCV, observamos que la tasa agrícola subió de 12.10% en 2007 a 14% en la regulación ( 14.66% promedio en la semana previa a la decisión); la aplicable a las operaciones crediticias dentro del tope de cartera “manufacturero” (10%) se estableció en 19%, inferior al 24.44% registrado en la semana previa a que se dictara la Resolución 08-02-03 pero superior al 15.81% promedio observado en 2007; el sector turismo disfrutara de tasas entre  17% y 19%, también superiores al 16.38% promedio de 2007 pero inferiores al 23.75% vigente en la semana anterior a la de la regulación; el financiamiento de los saldos insolutos  por tarjetas de crédito se ubico en un máximo de 32% y mínimo de 17%, casi seis puntos porcentuales por encima de los promedios registrados en 2007 ( 26.14%) y la tercera semana de febrero 2008  (26.26%); la tasa de interés aplicable a los créditos vigentes destinados a la adquisición de  vehículos mediante contratos de venta con reserva de dominio y bajo la modalidad de cuota balón se fijo en 22.68% para el mes de marzo de 2008 ( 20.58% promedio  2007 y 25.78% en la semana terminada el 22 de febrero de 2008);    para el  resto de actividades la tasa máxima se fijo  en 28% (4.5 puntos porcentuales por debajo de la tasa de redescuento del BCV), prácticamente igual a como estaba antes de estas decisiones.

Por su parte las tasas pasivas se incrementaron a 13% la devengada por los depósitos de ahorros y cuentas de activos líquidos (7.45% en 2007 y 10% en la semana concluida el 22 de febrero de 2008) y a 14% la correspondiente a certificados  de depósitos y participaciones a plazos (10.65% en 2007 y 11.9% en la semana del  22 de febrero de 2008).

En realidad las medidas adoptadas en febrero y marzo respecto de las tasas de interés activas tuvieron como propósito frenar el alza que se estaba registrando y que tenia como motor la iliquidez que se había acentuado en el mercado durante los tres meses previos,  encareciendo significativamente los prestamos entre bancos (la tasa interbancaria paso de  9% en octubre, a 15% en noviembre, 18% en diciembre y 17.8% en enero). Pero, en comparación con el año anterior,   a sectores claves como el agrícola, manufacturero o turístico, se les colocaron   niveles de tasas ligeramente superiores, mientras que a los consumidores de algunos de los productos  y servicios ofrecidos por dichos sectores se les incremento el costo del endeudamiento de 26% a 32% en adquisiciones financiadas con tarjetas de créditos y de 20.58% a 22.68% en la compra de vehículos.

Estas medidas, como es obvio,  afectaran a la baja el margen financiero bruto del sistema registrado en 2007,  no puede esperarse otro resultado al  incrementar en unos tres puntos porcentuales el costo del 32% del pasivo incluidas las inversiones cedidas, mientras que la suma de los activos crediticios, cuyas tasas aumentaron  en promedio alrededor de  dos puntos porcentuales, equivalen a un 16.1% del total ampliado del mismo. Esta brecha,   unida al impacto que derive de la reciente regulación de las comisiones y tarifas mermara los ingresos del sistema, pero, el beneficio que se obtenga por  la colocación de mas de cuatro millardos de dólares en notas estructuradas anunciada por el gobierno, compensara con creces dicha merma.  

Por su parte, dejar las tasas activas de la producción y el comercio en los mismos niveles del año anterior, no supone ningún estimulo a la demanda crediticia de tales sectores y haber subido la aplicable a los financiamientos  por tarjetas de crédito es una decisión que redunda con la política restrictiva que ya estaban aplicando los bancos en vista de la morosidad creciente de dicha cartera.

Asimismo, subir en unos dos o tres puntos porcentuales las tasas pasivas, manteniéndolas en menos de la mitad de la inflación esperada para este año, tampoco tendrá ningún efecto, continuara siendo más sensato  gastar que ahorrar, o convertir a moneda dura la moneda que se desvaloriza. Como tantas cosas en estos tiempos, las medidas del BCV no pasaron de ser un rugido de ratón.

(*) Economista.

e-mail: faracoyasociados@cantv.net



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