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Informe Especial

7 años de mala nota:

Macroeconomía restringida

Crudo bajo la lupa

Mucho ruido, pocos techos

Falta coherencia en el discurso agrícola

Adaptable pero controlado

Educación: ¿De la quinta o de quinta?

Telecomunicaciones: sin prisa pero con pausa

Revolución para exportar

Falta coherencia en el discurso agrícola

 

Mucha verborrea y pocos resultados. Más allá de la demagogia en la repartición de tierras, los ejemplos sobran, como el de la aprobación de la Ley de Crédito Agrícola, importante apoyo para los productores nacionales, pero el sector denuncia irregularidades en los tiempos de entrega de estos créditos

Estrella Araque

 

 

Buenas intenciones y pocas acciones, así podría definirse la gestión agrícola del gobierno del presidente Chávez. Aunque los anuncios de planes y proyectos han sido una constante durante los últimos 7 años, el presidente de la Confederación Nacional de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), Gustavo Moreno, considera que “ha habido una falta de coherencia entre lo que se dice, lo que se planifica y lo que se concreta en materia agrícola”.

Por una parte, se han ejecutado desde el comienzo del período presidencial los planes de renovación y adquisición de maquinarias para el sector, lo que ha significado avances tecnológicos. No obstante, el esfuerzo parece incompleto, pues no está garantizado el servicio posventa para estas máquinas. Moreno explica que sólo en el caso de las maquinarias obtenidas por los convenios Brasil-Venezuela ha estado garantizado el servicio de repuestos y partes.

Otro de los avances de esta gestión, en palabras de Moreno, ha sido la Ley de Crédito Agrícola, aprobada en 2002, que significó --y significa-- un importante apoyo para los productores nacionales. Sólo en 2005 fueron entregados por el Fondo de Desarrollo Agropecuario Pesquero, Forestal y Afines (Fondafa) --ente encargado en materia crediticia del sector oficial-- unos 50 mil créditos que beneficiaron a 123 mil productores, con casi 2 billones de bolívares, lo que significó un incremento de los créditos de 95 por ciento en relación con el año 2004. Sin embargo, el sector denuncia irregularidades existentes en los tiempos de entrega de estos créditos.

“En agricultura se trabaja por períodos de siembra y cosecha que deben ser respetados y de nada sirve la aprobación de créditos y ayudas a los campesinos si esta ayuda es entregada a destiempo”, señaló a DINERO una fuente que prefirió no ser identificada. Además, según el presidente de Fedeagro, “existe una especie de desequilibrio en la aplicación de los planes, y estados tan importantes como Portuguesa o Bolívar no reciben los mismos beneficios de las políticas agrarias que otros estados”.

La tardanza de los procesos no es desconocida por las instituciones encargadas. El año pasado, el fondo instauró los Centros de Participación de Fondafa, diseñados para disminuir el tiempo de tramitación y liquidación del crédito en cada una de las regiones con vocación agrícola.

Verborrea sin sustancia. “El presidente Chávez ha sido uno de los presidentes que más ha hablado sobre agricultura en la historia de nuestro país, pero no se corresponde el centimetraje y las horas dedicadas al tema con los resultados obtenidos”, señala Moreno.

El principal problema del sector, explica el vocero del gremio productor, corresponde a la colocación de las cosechas por parte de los productores. Los créditos aprobados son indudablemente fundamentales para la producción, pero si no está garantizada la comercialización de las cosechas, no tiene sentido la acción.

El tema de las importaciones, que tanto preocupa a algunos analistas, está muy claro para el líder gremial. “Hay en algunos casos un doble discurso con respecto a las importaciones y al llamado Plan Siembra, pues al Presidente parece que le dan una información errada. No sólo nos autoabastecemos en algunos rubros como el arroz y el maíz para consumo humano, sino que en el caso del primer producto existe exportación desde hace 15 años hacia Colombia.”

Sin embargo, es cierto que la producción nacional es deficitaria en algunos rubros como la caña de azúcar y algunos frutales, y es en esos casos en los que las importaciones son necesarias para cumplir los requerimientos nacionales.

Con respecto a la propiedad privada, Moreno considera que se ha llevado a cabo “una demagogia política por la repartición de tierras”, tal como ocurrió en México con la reforma agraria, o en Nicaragua. Es verdad que debe permitirse a todos el acceso a la tierra como medio de producción, afirma, pero dentro del marco legal correspondiente, respetando la legalidad. Brindándole además a estos campesinos lo necesario para que puedan llevar a cabo las tareas del campo, como salud, vialidad y asesoría técnica.

 

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