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Informe Especial

7 años de mala nota:

Macroeconomía restringida

Crudo bajo la lupa

Mucho ruido, pocos techos

Falta coherencia en el discurso agrícola

Adaptable pero controlado

Educación: ¿De la quinta o de quinta?

Telecomunicaciones: sin prisa pero con pausa

Revolución para exportar

Crudo bajo la lupa

 

La coyuntura del mercado mundial hoy dista mucho de los inicios del gobierno de Chávez. No se anticipó que el petróleo es volátil, un grave error de planificación en política petrolera, que puede llevar al país a perder mercados por no contar con capacidad de producción.

Belinda Calderón

 

Cuando el presidente Chávez asciende al poder, el mercado petrolero mundial registraba una fuerte caída en los precios como resultado de las secuelas generadas por la denominada crisis asiática, la cual trajo como consecuencia una baja en la demanda de energía por parte de las naciones que integran este bloque, y del lado de los productores --especialmente los del Medio Oriente--, una sobreoferta de crudo.

Como estas naciones no pudieron colocar su petróleo en los mercados asiáticos, se vinieron hacia occidente con los excedentes y empezaron a penetrar nuestros mercados. De esta forma, el círculo de la caída de los precios se cerró y el problema no sólo afectó a Asia, sino que se extendió a todos los mercados del mundo, ya que el petróleo se movió de un centro a otro.

Esta coyuntura, refiere Alberto Quirós Corradi, resulta importante tomarla en cuenta a la hora de hacer el análisis de lo que ha sido la política energética del gobierno del presidente Chávez puertas afuera, toda vez que ésta afectó más a los países del Medio Oriente --el mercado asiático es atendido en su mayoría por ellos-- que a Venezuela. “No era un problema del país, sino mundial. Por lo tanto, cuando se nos pidió --a Venezuela-- que cortáramos producción en la misma forma que se le pidió a los países del Medio Oriente, ellos recortaron producción que no tenía mercado, mientras que nosotros lo hicimos de la que sí estaba colocada”. De allí, advierte, surge parte de la reticencia local cuando se “viró” la política energética con una orientación hacia el precio y no a la producción, ya que no había razones regionales para hacerlo.

Aunque refiere Quirós que justo es reconocer que la actitud en esa época del presidente Chávez de adecuarse a los compromisos contraídos en el seno del cartel petrolero y de aspirar a reciprocidad de parte del resto de los miembros sirvió para poner “orden” en la organización y se bajaran definitivamente los niveles de producción, lo que unido a la recuperación de los mercados asiáticos contribuyó a la elevación del precio, no dejó de convertirse al mismo tiempo en una prueba para nuestro país, que hasta ese momento había sido acusado de romper los ajustes en varias oportunidades.

 Esta actitud favoreció la imagen del mandatario local como defensor del precio del crudo en los mercados mundiales. Pero, para el analista petrolero, la coyuntura del mercado mundial hoy dista mucho de lo sucedido en aquella oportunidad. En el ínterin han sucedido muchas cosas, a lo externo y a lo interno, entre ellas la de mayor relevancia ha sido el paro petrolero, que es un punto a partir del cual se han cambiado algunos esquemas, y que a estas alturas no puede seguir usándose como elemento para justificar la no obtención de resultados en la actualidad.

Por ello, no entiende como se ha privilegiado esta política, dejando a un lado los planes de expansión de la producción interna, y por ende, la postergación y hasta desinversión en el sector petrolero local, en detrimento de la presencia de Venezuela en la competencia de mercados a escala mundial.

“Lo que no se anticipó es que el petróleo es volátil”, esto constituye para Quirós un grave error de planificación en política petrolera, ya que las naciones que durante este lapso decidieron aprovechar la coyuntura de precios --no en gasto, sino en inversión--, ahora están recogiendo frutos y ganando mucho dinero.

 Quirós prevé que el Gobierno seguirá auspiciando una posición favorable hacia los recortes, no sólo como argumento para justificar el mantenimiento de precios altos en la cotización del combustible en el mercado mundial, sino además como “excusa” para tapar el actual nivel de producción de nuestro país dentro del cartel --estimado en los mejores casos entre 2,5 y 2,7 millones de barriles diarios de petróleo--. En otras palabras, otro recorte de producción sinceraría la situación de baja producción de Pdvsa y la acercaría a niveles más reales.

 

Trueque o no trueque. En materia de estrategia petrolera, durante este septenio se ha dado una importante apertura hacia los mercados hemisféricos de Suramérica y caribeños en general. Sin embargo, no se puede privilegiar esta estrategia en menoscabo de los mercados tradicionales, ya que en esta región no existe, ni ha existido nunca una fuerte demanda del crudo venezolano. “Argentina se autoabastece; Bolivia, ni qué decir, mientras que Brasil está dando claras señales de lograrlo, pero con certeza de que su demanda interna no superará, por ahora, su propia capacidad de producción”, afirma.

Recuerda Quirós que la política del trueque petrolero impulsada por el mandatario venezolano no es una novedad de este Gobierno. De hecho, constituye un modelo tomado de la extinta Unión Soviética, el cual se intentó instaurar en pasadas administraciones, ya que su principio de actuación no es malo “per se”.

El problema radica en la incapacidad técnica con la cual cuenta --y ha contado-- Venezuela para hacer efectivo y cuantificable el impacto de este modelo de transacción en sus relaciones comerciales y dentro de las cuentas nacionales, evidenciada en las formas de pago acordadas y los precios fijados. En cada convenio se establecer criterios diferentes para el intercambio, que parecen acordarse más por politiquería que sobre la base de criterios de intercambio comercial universales. Por ejemplo, por que tanto beneficios para el caso cubano -fuera del contexto del Acuerdo de San José-, y no así para el resto de los países del Caribe.

Esta ayuda energética puede estar comprometiendo seriamente el flujo de caja de la petrolera estatal –dice Quirós, pero nadie sabe lo que se está entregando. No hay una actividad controlara sobre la gestión financiera de la petrolera, no sólo en términos del intercambio comercial, sino del apoyo directo que ésta está haciendo a programas de carácter social, lo que hace parecer a la petrolera ya no una “caja negra”, sino un “hueco negro” sobre el cual no se tiene control alguno.

 

Las fallas del plan Pdvsa

Para el experto petrolero, el plan estratégico de Pdvsa 2006-2012, presentado por la estatal petrolera en agosto del año pasado, es “bastante fantasioso”, pero por lo menos es un plan.

Resume en dos grandes fallas, las objeciones que tiene sobre éste:

La primera se refiere al cuestionamiento a las cifras de inversión y producción derivadas del informe, las cuales presentan diversas incongruencias y no se ajustan, o no cuadran, cuando se va al detalle de los proyectos. “Si la producción actual de Pdvsa, según sus voceros, es de 3,3 millones de barriles diarios, cómo es que cuando se desagrega ésta por áreas (producción, comercio, suministro, transporte y exportaciones), la sumatoria no cuadra en ninguno de los casos, pues en unos parece incluirse la producción de los convenios con terceros, pero en el mismo plan se establece un nivel de exportación total para 2006 (refinación y exportación), que apenas alcanza los 2,8 millones de barriles”. Caso similar sucede con los montos de inversión, donde Quirós señala que quizá

en ellos se incluye el valor total de la inversión, mas no de operación. La segunda falla se remite al origen de los fondos requeridos para estos desarrollos –según cifras del ministro de Energía y Petróleo, unos 56 mil millones de dólares, donde Pdvsa aportará 70% de la inversión–.

“Aunque es cierto que los altos precios del petróleo esperados para el 2006-2012 le proporcionarán, en teoría, un elevado ingreso a Pdvsa, hay aspectos preocupantes que podrían dejar a la empresa sin recursos suficientes para financiar 70% de los planes tal como están planteados”, dice el especialista al referirse a la “visión nacional, popular y revolucionaria” establecida para la corporación, que podría representar sumas desproporcionadas en contribuciones de “interés social”.

 

Asesor de Nuevos Medios: Alcides León
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