|
|
|
| . | ... |
|
Macroeconomía restringida
A pesar de los altos precios del petróleo y a las recaudaciones tributarias exitosas, este Gobierno ha apostado por diferentes mecanismos de control de la economía que han impedido un mayor crecimiento del sector productivo nacional David Rodríguez Andara
Definir la política macroeconómica que ha puesto en marcha el Gobierno de Hugo Chávez Frías desde que asumió el poder en febrero de 1999 es una tarea difícil. Aunque en un primer momento el primer mandatario hablaba de una economía de corte humanista que luchara contra el “neoliberalismo salvaje”, hoy día su discurso tiene como norte la consolidación de un modelo socialista de carácter endógeno que va en contra de cualquier sesgo imperialista. Pero en la práctica ninguna de las dos visiones pareciera haberse concretado hasta ahora en esta Venezuela bolivariana, caracterizada por una economía que sigue siendo petrolera, estatista y centralizada, en la que es fundamental cumplir las metas tributarias y seguir estableciendo una serie de controles que impiden un mayor crecimiento del sector privado. Esta situación, para el economista y profesor universitario Maxim Ross, es el resultado de una de las mayores debilidades de este Gobierno: no tener ningún programa macroeconómico desde el inicio de su gestión, lo cual ha devenido en una serie de proyectos inconsistentes caracterizados por la improvisación. Ross está convencido que, en estos siete años de gobierno, no se ha alterado la estructura de financiamiento público, por lo que en estos términos el país no ha cambiado en nada. Indica que, en este período, Venezuela ha recibido 227 mil millones de dólares, de los cuales más de la mitad ha salido por concepto de importaciones, otra parte corresponde a salidas de capital y sólo 5 por ciento quedó en el país. A su juicio, esto demuestra la incapacidad que ha tenido este Gobierno para tratar de canalizar el ahorro y estimular nuevas fuentes productivas y de inversión. Considera que el gran esfuerzo político que se ha hecho en materia de precios del petróleo ha terminado en nada, porque no se sabe realmente en qué se gastó el dinero que ha entrado en Venezuela durante estos últimos años. Ross refiere que la economía real venezolana no se ha alterado sustancialmente durante el septenio, pues el Producto Interno Bruto (PIB) no ha reflejado mayor crecimiento. Sostiene que sólo ha habido un cambio en relación con la consecución de metas fiscales y la mentalidad tributaria como forma de generar mayores recursos. Señala que el Gobierno aún no ha logrado vencer la inflación y sólo ha apelado al sistema de controles para mantener represado este importante indicador de la economía, a pesar de que este tipo de medidas no incentiva la producción nacional. Sobre el valor de la producción petrolera venezolana, acota que el mismo es igual al de 1956, porque ahora sólo se produce 2 millones y medio de barriles al día y no ha habido una mayor inversión para mejorar esa producción. Por otro lado, expresa que tampoco ha habido mayores cambios en el mercado laboral, porque sólo se aumentó el empleo público y la informalidad que sigue manteniendo el mismo nivel que tenía a finales de los años 90. En cuanto al tema de las reservas internacionales, afirma que hay un error conceptual de fondo, pues este dinero no es para préstamo sino para ahorro. Además, no se ha tomado en cuenta la solución del Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM) o fondo de inversiones como mecanismo de estabilización y de ahorros para resguardar la volatilidad en el momento en que se presentase una crisis. Puntualiza que la verdadera política monetaria la ha venido manejando el Ejecutivo y no el Banco Central de Venezuela, cuya presencia se ha visto opacada por el ingreso fiscal petrolero de los últimos años. A su juicio, el peso petrolero es demasiado arrollante para este BCV, institución que regula los bonos cero cupón cuando el Gobierno quiere restringir liquidez.
Recursos mal manejados. “Estos siete años no han sido buenos”. Tal es la opinión de Francisco Vivancos, gerente de investigación económica del Banco Mercantil, quien asegura que este Gobierno ha disfrutado de circunstancias externas propicias y una balanza de pagos también favorable, que contrastan con la baja calidad de las políticas públicas que hasta ahora se han presentado. Este economista afirma que, contrario a lo que piensa la mayoría de la gente, en este período de gobierno no ha habido un gasto desmedido de los recursos públicos, sino más bien un manejo ineficaz de los mismos. Vivancos afirma que el gasto público ha venido impulsando el poco crecimiento acumulado de alrededor de 12 por ciento que ha tenido el Producto Interno Bruto (PIB) en estos siete años, con un promedio anual de 1,7 por ciento. Refiere que, a pesar de los altos ingresos petroleros, el Gobierno ha manejado una política fiscal de baja eficiencia, basada en una mayor presión tributaria que se ha manifestado a través de diferentes impuestos, como el del débito bancario (IDB), que estuvo vigente por cuatro años seguidos, cuando debió ser una medida transitoria. A su juicio, esta situación ha afectado el nivel de las inversiones en la mayoría de las empresas, que en los últimos años sólo han reinvertido para mantener su operatividad. Además, indica que el sector privado también se ha visto afectado por la regulación de la actividad económica a través de una serie de controles como el de precios y el cambiario o de adquisición de divisas. En este sentido, resalta que el control de cambio no tiene ya razón de ser, porque fue concebido como una medida temporal para corregir el déficit externo. A esto agrega que, a pesar del control de precios, del tipo de cambio fijo y de las tasas de interés bajas, el nivel de la inflación sigue siendo demasiado alto. Por otro lado, subraya que en este período gubernamental no ha habido una política económica dirigida al bienestar de la población, pues el crecimiento de la economía interna no se ha visto reflejado en una reducción de la tasa de desempleo, sino más bien en un incremento de la economía informal, que hoy alcanza 48 por ciento de la población económicamente activa. Sobre el incremento de las reservas internacionales, subrayó que el Gobierno ha alcanzado un nivel importante de las mismas, pero aún no apoya el Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM), que permita soportar los ajustes fiscales bruscos que se presentarían en caso de una reversión acelerada de los ingresos petroleros. En cuanto al uso de los llamados “excedentes” de las reservas internacionales, reiteró que este dinero no le pertenece ni al Banco Central ni al Gobierno, pues sólo le pertenecen a la nación y respaldan el valor de la moneda.
|
|||
![]() |
Asesor de Nuevos Medios: Alcides LeónDINERO es una publicación del Grupo Editorial Producto Piso 1, Torre Sur, C.C. El Recreo, Sabana Grande, Caracas, Venezuela FAX +58 212 750.50.05 TELF. +58 212 750.50.11 Comercialización: mcastillo@gep.com.ve |