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Buenos negocios, baja inversión y alta conflictividad
Para los empresarios venezolanos este año es de crecimiento económico similar al pasado año 2005, además es un año electoral por lo cual pronostican bastante dinero circulando lo que promoverá el consumo Elizabeth Dávila
Para Jorge Botti, empresario y presidente de la Cámara Venezolana de Empresas Ferreteras, el año que está comenzando es un año de buenos negocios, baja información y alta conflictividad, y asegura que esta afirmación la hace desde un punto de vista empresarial práctico, no puramente económica. “Aún cuando tomo como base cosas económicas que son obvias, trato siempre de ofrecer una visión empresarial muy obvia. 2006 será de buenos negocios porque es lo que está habiendo en el país en estos momentos. El crecimiento económico registrado en 2005 ha estado tan, pero tan apalancado en el gasto público desmedido, sin ningún tipo de criterio, que eso hace que haya un ambiente de excelentes negocios, pero asimismo que el empresario se inhiba de hacer inversiones mayores a aquello que puede recuperar en muy corto plazo”, aseguró Botti. Añadió que la impresión que hay en el sector empresarial es que 2006 va a ser el último año para hacer dinero, “porque después no se qué va a pasar”. Indicó que pareciera que hay una gran piñata en el país, que se ha roto desde hace más o menos un año y hay muchísimos caramelos regados y todo el mundo va a tratar de agarrar la mayor cantidad que pueda, pero que no se los pueden comer todos, “hay que guardar algo, ya que 2007 nos presenta un panorama muy, muy incierto. Por eso 2006 es el último año posible para hacer buenos negocios, lo que es distinto a que vaya a ser un año de inversiones”. Considera que al mismo tiempo será un año de alta conflictividad por razones obvias: “Después de lo sucedido el 4 de diciembre, a partir del 5 de enero se va a abrir el telón de la cara más sectaria de este Gobierno, donde probablemente aunque parezca mentira, el propio presidente de la República se vea forzado a ser el moderado del asunto. Un país democrático que en un solo año pretende cambiar la Constitución para tratar de convertirse en una república socialista y para permitir que haya reelecciones infinitas del Presidente, es un país que no puede estar en calma, que promete estar en conflicto”. Botti afirmó que eso va a inhibir más el ánimo de inversión, “la gente va a tratar de recoger el dinero que está en la calle y uno de los fenómenos clásicos de eso es que el pobre sigue siendo pobre, y la clase media empresarial y profesional han recogido ese dinero, eso es lo estamos viendo ahora, se ve gente de clase media consumiendo pero la clase pobre no tiene dinero”. Indicó que el dinero que se ha lanzado a la calle ha sido recogido y está siendo acumulado por quienes tienen capacidad para hacerlo, la empresa privada y el enorme entramado de pequeños y medianos empresarios informales o no. “Por eso digo que este año será de crecimiento económico desde el punto de vista econométrico, otro 6 o 7 por ciento, pero vamos a seguir sembrando lo que denomino la ‘bomba económica’, que posiblemente termine de estallar en 2007 más allá del tema político”. El empresario ferretero considera que se trata de una sensación de ilusión de bonanza económica que ya se ha vivido en Venezuela en los años 1983, 1994 y 1997, donde tienes durante poco tiempo una fuerte actividad y después viene una época de recesión enorme, inflación, ajuste, etcétera. Por eso recomienda a los empresarios, sobre todo a los más jóvenes, tener mucho cuidado de no meterse en negocios que requieren una larga maduración para recuperar, y tampoco en negocios que son coyunturalmente competitivos y los que después puedan perder esa competitividad, por ejemplo, apuntalar un negocio sólo en importaciones puede ser peligroso, ya que “cuando comience a caer este castillo de naipes que es la economía venezolana pueden aplicarse restricción de importaciones y el negocio tendrá serios problemas. Considera que la actividad manufacturera también es peligrosísima ahora. “El que esta adentro tiene que arrear el burro pero el que piense meterse ahora no sólo tiene que lidiar con fenómenos típicos de la economía local, como el hecho de que no somos competitivos ni fuera ni dentro del mercado porque tenemos una moneda muy dura que está sobrevaluada en 2.150 y los costos siguen subiendo y eso no nos permite competir, sino que ahora vamos a tener que competir nada más y nada menos que con el Mercosur, eso rodea un cuadro que nos pone frente a un año que va a ser muy bueno para los negocios, muy conflictivo en lo político y social, y de inhibición para la inversión”.
Consecomercio coincide. El empresario y presidente de Consecomercio, Noel Álvarez, afirmó que este año las condiciones son muy similares a las de 2005, y que el crecimiento económico debe ser significativo, aunque disminuya con respecto al año anterior. También pronostica que será un año de crecimiento y muchos negocios. Álvarez indicó que “hemos visto que las expectativas para 2006 son iguales o muy similares a las de 2005. Es lo mismo. Como empresario considero que las condiciones son iguales o muy similares, el crecimiento económico debe ser más o menos significativo, aunque disminuya con respecto a 2005, que cerró con un crecimiento de 9,1 en el Producto Interno Bruto, lo que para 2006 debe estar entre 5 y 7 por ciento del PIB, eso va a representar que, por supuesto, va a seguir habiendo bastante dinero en la calle, lo que estará acentuado porque es un año electoral. Será mucho dinero circulando en la calle, por lo que el consumo va a crecer. En 2005 el consumo creció aproximadamente 15 por ciento”. Añadió que no cree que haya problemas que obstaculicen ese crecimiento, incluso no cree que se vaya a producir una devaluación “porque el presupuesto nacional no lo contempla a menos que suceda algo extraordinario. El Gobierno calcula que habrá este año una inflación de 10 por ciento y nosotros creemos que estará entre 12 y 15 por ciento por la cantidad de gasto público que se calcula que habrá este año, lo que tiende a crear tensión en los precios”. Añadió que pese a eso va a ser un año bueno y que esas perspectivas se van a mantener también, ya que en el mercado internacional se van a mantener altos los precios del petróleo y eso permitirá al Gobierno soltar mucho dinero a la calle, también se verá obligado a concluir muchas obras pendientes para afianzar su imagen de eficiencia gubernamental. “Por tanto, el comercio tiene que aprovechar ese boom económico y tratar de vender lo más posible. Los problemas reales creemos que se verán más adelante, en el año 2007, pero eso va a depender de cómo se comporten los precios petroleros. Si por alguna razón bajan los precios petroleros, entonces sí nos vamos a ver comprometidos por el alto nivel del gasto público en que está incurriendo el gobierno y, como es un gasto público improductivo, ya que está destinado fundamentalmente al consumo y a un consumo inmediato, no al ahorro ni a la inversión, lo cual no contribuye a generar desarrollo”. Explicó que se requiere un desarrollo sustentable en el país y que es a lo que tenemos que apuntar. “Si las personas que percibieran esa cantidad de dinero no tuvieran unas necesidades perentorias que cubrir, como lo están haciendo en este momento, y dedicaran una buena parte de ese dinero al ahorro y, como en todas las economías sanas el ahorro es igual a inversión, se estaría generando una inversión muy importante de gran beneficio para el país”. Añadió que como no ha habido una inversión significativa de ese dinero, el mismo no contribuye a generar riqueza en el país, “solo crecimiento pero no desarrollo y ahí esta el grave problema, hay que generar desarrollo, tenemos que crecer durante unos 12 o 15 años a un ritmo de 8 o 9 por ciento para empezar a disminuir verdaderamente los índices de pobreza que tiene el país, que son muy elevados”. Indicó: “Tenemos que apuntar a que el país se desarrolle. Por supuesto, el sector comercio, que es tan dinámico, tiene que aprovechar todas las facilidades que están para crecer y expandirse en sus áreas”, concluyó.
Farmacias: más consumo. José Miguel Belloso, empresario y presidente de la Cámara Venezolana de Farmacias, señaló que habrá más dinero en la calle, pero también más consumo y más inflación. “Junto a eso, a través de todos los planes del Gobierno subirá un poquito más el empleo, poco pero subirá algo, puede haber devaluación aunque no esté contemplado en el presupuesto nacional, lo cual afectará los niveles de inventarios del sector farmacéutico, ya que casi todas las medicinas son importadas”, explicó Belloso. Indicó que a lo mejor, por razones electorales, se aguanta la posible devaluación, pero que todo dependerá de las circunstancias económicas que se presenten durante el año; “puede seguir aguantada artificialmente”. Afirmó que básicamente habrá crecimiento en ventas en todos los rubros porque el dinero en la calle va a estimular, sin lugar a dudas, el consumo, pero por ser un año electoral también habrá conflictividad según el panorama que se está vislumbrando. Pueden surgir más enfermedades psicosomáticas e incrementarse el consumo de medicamentos. Sin embargo, Belloso visualiza un poco de contracción en el área de las farmacias independientes más que en las grandes cadenas. “Las independientes tienen menos capacidad de compra y hay una competencia muy fuerte con las cadenas, hay una guerra de precios y obviamente a los más débiles los va a afectar”. Tampoco cree que se produzca apertura de nuevos locales de farmacias, considera que en 2005 se abrieron todos los que se necesitaban. “Habrá mudanzas o traslados a mejores puntos pero no crecimiento de nuevos locales en el área privada, quizá sí en el área pública”. Añadió que todos los años electorales hay expansión en algunos sectores pero en otros no. “Ahora no sabes qué viene, por lo que ante la incertidumbre lo recomendable es recogerse un poco, tener un mejor manejo de inventarios, básicamente evitar excedentes y, por ende, costos innecesarios. Como seguramente habrá algo de inflación, la reposición de los inventarios va a ser más costosa. Hay que optimizar el manejo, invertir los mismo pero tratar de rotarlo lo más posible y tener bajos niveles en productos de baja rotación”.
Reina la incertidumbre. Rafael Alfonzo Hernández, empresario y presidente del Centro de Investigación del Pensamiento Económico (Cedice), afirma que 2006 es un año de incertidumbre para los empresarios porque no se sabe cuáles son los planes que se tienen con relación al reciente ingreso al Mercado Común del Sur (Mercosur) y cómo será la relación en lo sucesivo con los países miembros de la Comunidad Andina (CAN), a la cual Venezuela pertenece todavía. “Hay unos convenios establecidos que son la base por la que nos guiamos desde el punto de vista de los negocios. Vemos que hay una orientación del Gobierno unilateral de asociarse al Mercosur sin haber consultado con los sectores que pudieran verse afectados en el tema de la integración. También vemos la importancia que le están dando a países con los cuales hay una similitud muy grande en lugar de una complementación”, explicó Alfonso Hernández. Puso como ejemplo el caso de la relación de Venezuela con Colombia donde ambos países se complementan muy bien, “tanto, que el intercambio global entre los dos países cerró en más de cuatro mil millones de dólares con todo tipo de inversiones. Tomando en cuenta esa integración real que existe, vemos con preocupación que se pueda poner eso en juego si la orientación es irse de lleno hacia la integración con el Mercosur, lo que traería primero una subida en los aranceles externos comunes y una pérdida de todo lo que ha sido el beneficio de la integración con Colombia, aunque hasta ahora ese proyecto con el Mercosur ha sido más geopolítico que económico, tomando en cuenta la forma como ha sido implementado hasta ahora y que ojalá tenga un buen resultado”. Indicó que la otra gran incertidumbre proviene del tema político, siendo este un año electoral. “2005 terminó con un fuerte cuestionamiento, igual que 2004 después del fraude del referendo revocatorio, en cuanto al tema de la independencia del árbitro electoral, lo que podría traer consecuencias muy complicadas en cuanto a que se pueda buscar una gran salida donde se permita que en Venezuela haya un proceso electoral totalmente transparente y donde se elija realmente lo que el pueblo quiera. Esas incertidumbres trae cierta cautela y preocupación en el mundo empresarial a pesar de que obviamente, con la inyección de dinero que se está registrando y con el precio del petróleo en los niveles en que está, hay una demanda importante que mueve la economía”. Añadió que en Venezuela los productos de consumo han tenido un repunte interesante y mucho más para las empresas que no son afectadas por controles de precios, la mayoría ha venido adecuándose para aprovechar en cierta forma este dinero inorgánico que se está introduciendo en la economía del país a través de mecanismos que constituyen “un reparto no mediante esquemas productivos sino por una simple implementación de un populismo al mejor estilo de las últimas cuatro décadas”. Explicó que eso hay que verlo con cautela, como algo que aprovechas en el momento, pero el día que se tengan que corregir todos los subsidios, “el día que tengas que poner al país dentro de la dinámica normal del valor de las cosas, no va a haber dinero, y con eso el que termina siempre perjudicado es el consumidor más pobre. Y es a ese al que hay que ponerle alternativas que le permitan tener un ingreso de una forma tal que pueda vivir decentemente. Alfonso Hernández afirmó que alguien que ve los niveles de pobreza que tiene el país y los niveles de inequidad que imperan no puede sentirse satisfecho ni creer que el país va por buen camino, sólo porque en lo individual le va bien o porque en 2005 le fue muy bien.
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