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Economía Industria automotriz: historia de lo impredecible El mercado de carros venezolanos ha sido, sin duda, ejemplo para otros sectores del país a la hora de “levantar cabeza”. En el período entre 1998 y 2005 se han sucedido récords de ventas y severas crisis. Pero al parecer siempre que haya carros familiares, habrá una esperanza. Estrella Araque
Para abril de 1998 DINERO dedicaba su edición al sector automotor; el informe principal de ese mes se titulaba Buen año para el automóvil nacional, y anunciaba las ambiciosas proyecciones de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores, que estimaba producir ese año cerca de 235 mil unidades. Las ocho ensambladoras que para ese entonces se encontraban en el país afrontaban el año 1998 “con optimismo, y aspiraban a un mercado con estabilidad”. Sin embargo, por razones políticas, ese año que inició con un “arranque espectacular, finalmente cerró con algunos descalabros en las ventas”, explica Héctor Pérez, director de Mercadeo, Ventas y Servicios de Ford. Por su parte, la Cámara Automotriz Venezolana en su informe mensual de enero de 1999, explicaba que debido a la severa crisis fiscal sufrida el año anterior no habían podido cumplirse los optimistas propósitos planteados. Se vendieron sólo 175 mil 750 autos, de los 185 mil que aspiraban a venderse. Dichas aspiraciones obedecían a diversos factores: las elecciones nacionales próximas a celebrarse, los efectos benéficos de la apertura petrolera y la tendencia a la baja del bolívar. No obstante, lo cierto es que no llegaron a cumplirse ninguna de las expectativas anunciadas a comienzos de 1998, pues para 1999 esperaban la colocación de 170 mil unidades, y sólo 104 mil lograron venderse. La visión generalizada de los expertos del sector muestra el período comprendido entre 1998 y 2005 como una época de acentuados altibajos. Superado el escollo de 1998, el mercado comenzó a repuntar, hasta que en 2001, con un total de 216.977 unidades colocadas a escala nacional, se estableció un nuevo récord histórico de ventas de vehículos. Este incremento se debió, entre otros factores y según opiniones expertas, al plan de Vehículo Familiar implantado por el Ejecutivo Nacional a finales de 1999, o el chavetico como se le conoció en su momento. Desgraciadamente, las ventas rompe-récords de 2001 no se mantuvieron en 2002, pues aunque las expectativas eran muy positivas, el paro nacional de diciembre de ese año causó estragos en todos los sectores económicos, incluido el automotor. 2003 no mostró mejoría alguna, y el año cerró con apenas 63.726 unidades vendidas, pero el empeño de las ensambladoras nacionales que no retiraron sus inversiones, sino que aplicaron diversas estrategias para impulsar nuevamente las ventas, permitió que 2004 cerrara con la esperanzadora cifra de 134.726 carros vendidos en el mercado nacional. Para septiembre de 2005 superan los 150.000 automóviles, y el presidente de Cavenez, Luis Cárdenas, ha expresado su convicción de que para el final de este año se alcanzará, y probablemente superará, la cifra tope de 2001. Sobre todo por la influencia de la implementación del plan Venezuela Móvil --sustituto del programa familiar--, que se espera comience a funcionar plenamente el 1º de noviembre. Banca: mejores ganancias en un panorama de mayor regulación La industria en la cuerda floja Producción agrícola y nutrición en declive Vivienda: cuando la esperanza es lo último que se pierde Telco: crecimiento minuto a minuto Industria automotriz: historia de lo impredecible Industria petrolera revolucionaria
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