|
|
|
| . | ... |
|
Cooperativas a fondo perdido
En los últimos años mucho se ha hablado desde el Gobierno sobre cooperativismo y desarrollo endógeno, pero no es tanto lo que se ha hecho. Las cooperativas se multiplican a diario sin la formación de cooperativistas. Se saltó de sopetón de mil a 74 mil cooperativas en el país y con ello, se consolidaron dos récord nacionales: el mayor número de cooperativas constituidas en el mundo en poco tiempo y el mayor cementerio de cooperativas del mundo Mariana Gil Schemel
Hasta hace cinco años era muy poco lo que se hablaba sobre cooperativas en Venezuela. De hecho, la Superintendencia Nacional de Cooperativas (Sunacoop) registraba apenas mil asociaciones de ese tipo. Sin embargo, en junio pasado esa datos se ubicaba en 74 mil 147, según cifras oficiales. Obviamente, el giro no es casual. Y es que dos años después del arribo del presidente Chávez al poder, el Gobierno comenzó a hablar de cooperativismo. El presidente decidió que todos los problemas de las comunidades podían resolverse si se juntaban cinco personas y constituían una asociación cooperativa. Pero la cosa no es tan sencilla. Si bien es cierto que las cooperativas son organizaciones (asociaciones) constituidas de manera voluntaria por un grupo de personas para solventar sus propios problemas, la mera intención no es suficiente. Hace falta preparación, hace falta educación cooperativista, conocer los principios y valores cooperativos y estudiar si el proyecto cuenta con viabilidad económica. Entender que el cooperativismo es una doctrina económica social basada en la conformación de asociaciones económicas en las que todos los miembros son beneficiarios de su actividad según el trabajo que aportan a la actividad de la cooperativa y no por la cantidad de dinero que hayan invertido. Es decir, antes de pensar en conformar una cooperativa, es necesario saber que las organizaciones de ese tipo tienen su propia especificidad, característica que nadie como el profesor Oscar Bastidas Delgado, coordinador general del Centro de Estudios de la Participación, la Autogestión y el Cooperativismo Cepac de la UCV, conoce más por lo menos en Venezuela-. Bastidas es cooperativista con amplia formación y trayectoria. Es administrador egresado de la UCV, consultor en cooperativismo, responsabilidad social y balance social de la empresa, y ha realizado cursos de doctorados, maestrías y posgrados en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, en el colegio Cooperativo de París y en el Instituto de Estudios de Desarrollo Económico y Social de la Universidad de París I. Ha dedicado su vida al cooperativismo. Y es por eso que está tan calificado para opinar sobre el nuevo modelo cooperativista que impulsa el presidente Chávez. Un nuevo modelo que luce más bien impuesto que voluntario. En primer lugar, Bastidas apunta que la nueva realidad cooperativista venezolana es un poco sui generis, ya que “los esquemas de financiamiento de cooperativas por gobiernos son escasos, ya que uno de los pilares fundamentales del cooperativismo es el autofinanciamiento”. Pero además, dice, “hay que tener muy claro que las cooperativas no son la única vía para solucionar problemas”.
¿Cómo debe interpretarse el hecho de que el número de cooperativas en el país haya aumentado casi en ocho mil por ciento durante los últimos cinco años? “Eso es una locura en cualquier parte del mundo, y es que con esas 74 mil cooperativas que registra actualmente la Sunacoop, Venezuela se colocó en el segundo lugar de los países con más cooperativas. Primero era China, luego Estados Unidos, la India y finalmente Brasil, que tiene cinco millones de cooperativistas y aporta 6% al PIB. Pero en Estados Unidos hay 47 mil cooperativas y más de 150 millones de personas afiliadas a estas cooperativas y nosotros en Venezuela no llegamos a un millón de socios. Lo que se ha producido es un récord del mayor número de cooperativas constituidas en cinco años en el mundo, pero en paralelo se han muerto muchas, así que también tenemos un segundo récord, el mayor cementerio de cooperativas del orbe. Le ganamos a los sandinistas, que constituyeron 3 mil 500 cooperativas agropecuarias de las que hoy quedan menos de trescientas, y a los cubanos, que en casi 50 años de revolución no llegan a siete mil cooperativas”.
¿Pero, qué se ha logrado con eso? ¿Hay resultados favorables que mostrar? “No. Primero porque el nuevo cooperativismo que se está impulsando aquí no tiene nada que ver con la esencia real del cooperativismo. No conoce la autogestión ni el autofinanciamiento, sino que son ciento por ciento financiadas por el Estado; las cooperativas se han convertido en un instrumento de distribución del ingreso petrolero por parte del Gobierno. Pero de paso el sistema es tan malo, tan pobre y tan improvisado, que la gran mayoría de los créditos que se entregan a las cooperativas son a fondo perdido porque apenas se entrega el primer lote de dinero, la cooperativa desaparece. Los supuestos socios se reparten el dinero y hasta ahí llegó la cooperativa”.
Y ¿eso ha sido siempre así? “Desde luego que no. Las cooperativas que se formaron hasta el inicio del gobierno de Chávez, hasta 1999 o 2000, son cooperativas de viejas tendencias, son cooperativas con muchos golpes, pero también con buenos éxitos en algunos casos, como el Sistema Funerario de la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave), que es el sistema funerario más importante del país, agrupa 17 centrales regionales, cubre todo el país, tiene más de medio millón de afiliados y es el único movimiento de todo el mundo que se ha agrupado para ofrecer un servicio funerario nacional. O como el servicio de gas de Falcón, Cecofal (Central Cooperativa de Falcón), que proporciona bombonas a un precio 20% más barato que el competidor más cercano, son siete en total, y cubre 37% del mercado; o el sistema de salud de Barinas, Cecobar, que le proporciona servicio médico por una módica suma de dinero semanal al asociado y a cinco familiares más, y con eso más de nueve mil barinenses tienen servicio de salud, obstetricia, medicina general y atención a los niños. A partir de esa experiencia y de otras se está tratando de formar en Venezuela una red nacional cooperativa de salud. Y uno de los casos más emblemáticos es el de las Ferias de Consumo de Lara, las ferias de consumo familiar de Barquisimeto, en donde 32% de las familias de Barquisimeto compra con 25% de descuento y esas ferias le proporcionan trabajo a 350 trabajadores asociados a ellas. Son tres ferias y la más grande tiene 150 asociados. Son un verdadero impacto de cómo el cooperativismo sirve para la inclusión social, sirve para combatir la pobreza, sirve para mejorar las condiciones de trabajo del pueblo. Esos 350 asociados están por encima en cuanto a anticiposlo que para otras empresas serían salarios por encima del promedio de Barquisimeto, tienen unas excelentes condiciones de trabajo, con una autogestión de primera y unos impactos muy grandes en la población y en los productores agropecuarios, que tienen un mercado seguro a quien llevar sus productos. Venden en promedio casi 500 toneladas semanales de verduras frescas, podemos hablar de las soluciones financieras de las cooperativas de ahorro y crédito de la península de Paraguaná, podemos hablar de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Tovar, del Supermercado Cooperativo de La Florencia en Rubio, de la Cooperativa Araya en la península de Araya, que tiene 28 mil personas relacionadas en su sección de ahorro y crédito, de 34 o 35 mil que viven en la península, es decir podemos hablar de varios casos interesantes”.
¿Y qué se puede hacer para cambiar esa realidad? ¿Cuál es la solución? “Primero que todo hay que entender qué es cooperativismo, de qué se trata. En segundo lugar, entender que no se puede hacer populismo a costa del cooperativismo, que el cooperativismo no puede ser manipulado en función de un gobierno o de grupos específicos. Y, en tercer lugar, saber que esos valores y principios cooperativos deben ser reforzados a través de una política de Estado que trabaje a futuro, en función de 20 años, en función de afrontar problemas reales del país como lo son el desempleo, el hambre y la pobreza, una política en la que todos estemos incluidos para que el cooperativismo sea exitoso”.
Como lo plantea el Gobierno, pareciera muy fácil eso de constituir una cooperativa, ponerla a funcionar y ganar dinero. “Eso es culpa de Chávez, porque una vez en un Aló Presidente, en un acto totalmente improvisado e irresponsable, dijo que era muy fácil constituir una cooperativa si se unían cinco personas y firmaban el documento constitutivo, y eso nos hizo mucho daño a los cooperativistas. Es muy fácil formar la asociación, lo difícil es brincar a la empresa, constituir la empresa dentro de la cooperativa, porque estas son empresas sin fines de lucro, lo que no quiere decir que sean con fines de pérdidas, como decimos en Venezuela los cooperativistas. Tienes que ganar, pero ganar excedente, no ganancia en el sentido capitalista. Aquí hay mucha gente que está constituyendo cooperativas por inquietudes sociales y eso es válido, pero no tienen el más mínimo conocimiento de lo que es la administración ni la gerencia de las organizaciones y entonces cuando les toca hablar de producto o de servicio, de lo que van a hacer o prestar, de mercado, de tecnología para producir, de tiempos de producción, de personas para el proceso productivo, de financiamiento y de lo administrativo o contable, entonces es ahí donde se tranca el serrucho y a la hora de la verdad no funcionan, y es ahí justamente donde muchas cooperativas fracasan, en el brinco de la asociación a la empresa”.
Entonces ¿el Gobierno intentó una gracia y logró una morisqueta? “Lo que te puedo decir es que el rayón que se le está haciendo actualmente al cooperativismo es tan grande, que será muy difícil luego de la caída y el entierro de tantas cooperativas limpiarle la cara. Por eso es que proponemos una política de Estado para rescatar el cooperativismo, porque la vigencia del cooperativismo no está en discusión, lo que está en discusión es la forma en la que el Gobierno está tratando de utilizarlo”. Tipos de cooperativas. Antes de explicar los tipos de cooperativas que existen hay que dejar claro que si bien es cierto que las cooperativas son a la vez asociaciones y empresas, la comercialización no es propia de las cooperativas. Es decir, las cooperativas no cumplen la función de intermediación, no se trata de comprar y vender. Se puede tratar de vender, pero vender el trabajo en todo caso. Por ejemplo, se puede montar una cooperativa de trabajo asociado en la figura de un restaurante: se compra la comida cruda, se transforma y se vende la comida junto al trabajo. O una carpintería. O una guardería. O una cooperativa de trasporte. O se compra el hierro y se fabrican tubos y se venden. Lo que no se puede hacer es comprar esos tubos ya listos y revenderlos, porque eso es una actividad de comercio y se deben pagar impuestos por lo ganado. Es decir, se estaría hablando de una compañía anónima y no de una cooperativa. O es “para” o es “desde” las cooperativas. En ese sentido se entiende que existen básicamente dos tipos de cooperativas:
Pasos para conformar una cooperativa.
|
|||||||||||||||||||||
![]() |
Asesor de Nuevos Medios: Alcides LeónDINERO es una publicación del Grupo Editorial Producto Piso 7, Torre ACO, c. Orinoco, Las Mercedes, Caracas, Venezuela FAX +58 2 991.31.32 TELF. +58 2 993.50.11 |