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Inversiones

Venezuela más allá de los recursos naturales

 

La estrategia del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones en Venezuela supone en el corto plazo concentrar los esfuerzos en los recursos naturales, porque se venden solos y las inversiones asociadas son muy grandes, mientras que en el mediano plazo la idea es ir generando las condiciones para atraer inversiones que generen empleo y que mejoren las condiciones sociales de los venezolanos, comentó Mercedes Briceño, directora ejecutiva del Consejo en ocasión de la realización del evento “Ciudades para invertir”

 

 

En los últimos años el problema fundamental ha sido el deterioro del diálogo productivo entre el sector público y el sector privado. En ese lapso Conapri ha tenido que manejar la realidad “por instrumentos”, con escasa visibilidad. Pero esa institución ha logrado canales de comunicación.

 

¿Cómo han sorteado los obstáculos para lograr su cometido? ¿Cuál ha sido la fórmula que les ha permitido mantenerse vigentes?

Conapri tiene 15 años de existencia y fue creada como una institución mixta en la que conviven tanto el sector público como el sector privado, con la meta general de promover las exportaciones. En los últimos años, el esfuerzo para lograr esta finalidad se ha traducido en la identificación de aspectos puntuales y metas concretas respecto de las cuales no hay fricciones ni posibilidad de discusión alguna sobre el interés nacional de lograrla. Por ejemplo, hemos conjugado muy exitosamente todas las voluntades alrededor de la iniciativa Programa para impulsar la competitividad, que llevamos junto con la Corporación Andina de Fomento, donde desde hace más de dos años buscamos crear y compartir una agenda mínima común para que las instituciones públicas y las empresas privadas trabajen en el tema. En este momento están incorporados el Bancoex, Bandes, la Cancillería, y por supuesto los ministerios dedicados a la producción y al turismo.

 

¿Cuál es esa agenda mínima común que han concertado?

La agenda mínima común precisamente incluía buscar algunos temas que pudiéramos desarrollar conjuntamente. Uno de ellos es el caso de las exportaciones de tecnología de información y comunicaciones. Descubrimos que era muy importante promover la exportación del talento venezolano a través de los servicios que este pudiera ofrecer.

 

¿Pero cómo lograron acordarlo, en medio de tanta conflictividad?

Basta recordar que en los múltiples estudios de competitividad que se han realizado, siempre aparecía que el primer paso para armar una buena política era precisamente el darnos el tiempo para escucharnos. Y en eso invertimos el primer año, en que el sector público se enterase de lo que se estaba haciendo en el sector privado, y viceversa. Debíamos por lo tanto homologar el conocimiento y el reconocimiento de esfuerzos aislados, pero muy importantes y prestigiosos. En el caso del sector privado se cuenta con el libro de competitividad del IESA, o los análisis de Conindustria sobre las cadenas productivas, que el sector público no conocía demasiado bien. En el caso del sector público, los estudios de competitividad contratados a Monitor habían derivado en una línea de reflexión que el sector privado tampoco conocía.

Por eso es que el primer aprendizaje que tuvimos en esta experiencia concreta fue la ratificación de que primero debíamos escuchar para que el grupo conociera de primera mano a qué se estaban dedicando cada uno de ellos. Luego de haber agotado este proceso, fue que nos sentimos preparados para trabajar una agenda común.

El tercer paso fue identificar los proyectos más viables dentro de esa agenda común. No hay que olvidar que todos nuestros estudios de competitividad indican que nuestras fortalezas están concentradas alrededor de los recursos naturales y las industrias basadas en el talento: industria del software, la promoción de la belleza venezolana, y servicios de ingeniería. Por eso nos dedicamos a potenciar a aquella Venezuela que va más allá de los recursos naturales.

 

¿Cuáles programas concretos han podido concertar a partir de este esfuerzo?

Tenemos actualmente un comité de tecnologías de información y comunicaciones, del cual se ha derivado el programa Exportic, que tiene el apoyo financiero de la CAF y Bancoex. De lo que se trata es de encontrar compañías que ya hayan exportado coyunturalmente, para acompañarlas en el esfuerzo de pasar de lo coyuntural a la exportación sostenible.

 

Todos estos programas comunes se basan en la confianza. ¿Cómo la han estimulado?

Lo primero que hay que hacer es escuchar a los demás. Lo segundo es insistir en que hay que establecer una sana relación basada en valores. Para nosotros es esencial, por ejemplo, el respeto y la necesidad de comunicarnos. Claro, que escuchar no es fácil, entre otras cosas porque es muy venezolano comenzar la acción antes de pensar en el diseño. Otro punto que es muy importante es la imparcialidad de los interlocutores. Conapri, y las instituciones con las que hace redes, como la CAF, son vistos como unos entes técnicos neutrales.

¿Cómo lo han logrado en un país que tiene tan poco respeto por las posiciones técnicas?

También nos ayuda nuestra trayectoria. Tenemos 15 años de experiencia institucional, en la que ha habido un esfuerzo sistemático por difundir lo que se está haciendo en Venezuela en temas como la competitividad y la promoción de exportaciones. De la misma forma ayuda su propia naturaleza en la que el sector público y el sector privado componen sus instancias de gobierno, lo que refuerza el diálogo permanente, la relación y el acceso directo a todo lo que hacemos.

 

Algunos sectores asociados al talento, como es el caso de la industria del entretenimiento, han dejado de ser competitivas. ¿A qué se debe esa caída?

A veces no depende del país, sino de que otros países se mueven mucho más rápido. Por lo tanto, hay que entender la competitividad como algo siempre relativo, en el que otros actores externos al país y a nuestros esfuerzos nacionales también tienen algo qué decir. Pero también ha ocurrido lo contrario, y en algunos casos somos nosotros los que ahora marcamos la pauta. Esto implica que las cosas han cambiado. En los últimos 15 años hemos experimentado el aumento de la globalización de nuestra economía, y ahora nuestros servicios de ingeniería por primera vez están presentes en otros mercados. Esta conducta de nuestra economía es muy compatible con lo que efectivamente somos como país petrolero. De lo que se trata es de aprovechar al máximo nuestras peculiaridades en el mercado internacional. Por eso en el programa Exportic buscamos exportar servicios venezolanos, donde realmente somos competitivos.

No es casual que en el Reporte Mundial de Inversiones del año 2004 el tema fundamental haya sido servicios, porque antes solamente se hablaba del flujo de bienes. Ahora se ponen de relieve los servicios, lo que coloca a Venezuela en una posición muy ventajosa para exportar talento.

 

¿Cómo se puede vender algo más que la Venezuela petrolera?

La estrategia que nosotros planteamos para la atracción de inversiones en Venezuela supone en el corto plazo concentrarnos en los recursos naturales, porque se venden solos y porque las inversiones asociadas son muy grandes. Estamos hablando de miles de millones de dólares, que podrían tener un impacto muy grande en la economía. En el mediano plazo ir generando las condiciones para atraer inversiones que generen empleo y que mejoren las condiciones sociales de los venezolanos a través de una mayor calidad de los productos y una mayor diversidad de bienes y servicios disponibles. En nuestra página web puedes encontrar los perfiles del sector gas, petróleo, química, petroquímica, minería y metalúrgica, pero además de eso puedes encontrar las oportunidades de inversión en tecnologías de las comunicaciones, turismo y alimentos.

Pero para atraer inversiones tenemos antes que levantar la información apropiada. Hay que demostrar a los inversionistas interesados esa matriz estratégica de oportunidades, fortalezas, debilidades y amenazas que tiene el país.

 

¿Como resuelven los conflictos de interés?

Dentro de Conapri todos tienen la cachucha de la promoción de las inversiones en Venezuela. Esto demuestra que el empresario venezolano tiene una visión de largo plazo, a pesar de que muchas veces no se le reconozca esa disposición altruista, incluso en casos en los que defiende la entrada de competidores a su mercado. Por supuesto que también respetan el que se mantenga en secreto la identidad de los interesados en invertir, mientras eso tenga sentido estratégico para los que van a decidir. Todos estamos interesados en mantener la credibilidad de la institución.

 

¿Cómo resuelven ustedes el conflicto de valores alrededor del concepto de la globalización?

En primer lugar porque precisamos el concepto. Definimos globalización como capacidad de entrar a otros mercados y también de captar inversionistas de otros mercados. Es, en tal sentido, una posibilidad del incremento del flujo de intercambio. Dicho esto, hay que precisar también que, a pesar de lo que se pueda pensar, no todo el sector privado venezolano es favorable a esos procesos, en la misma medida que el mismo ocasiona ganadores, a los que hay que respaldar, así como perdedores, que tendrán que ser compensados para que este proceso rinda sus frutos sociales.

También porque hemos hecho un esfuerzo muy importante para vender un concepto que nos permita entender que tenemos posibilidades de emprender iniciativas venezolanas en otros mercados, tanto como que inversionistas foráneos vengan a Venezuela a invertir. Y que esto resulta muy bueno para el país en la medida que ello se traduce en empleo, calidad de vida y disponibilidad de diversidad de productos.

 

Ustedes presentaron al país la edición 2005 de las ciudades más competitivas y atractivas para invertir. ¿Qué importancia puede tener ese material?

Es muy importante, ya que le provee a los decisores públicos y privados un insumo muy importante para la planificación estratégica. Un alcalde puede tomar el ranking y evaluar en cuáles variables quedó bien y en cuáles necesita mejorar, y cómo lo está percibiendo un inversionista privado. Incluso puede llegar a saber cuál es la importancia que un inversionista le da a distintas variables antes de ubicarse en una alcaldía.

¿Cuáles son las variables más críticas para definirte competitivamente?

La primera es tamaño y dinamismo del mercado, luego disponibilidad del recurso humano; infraestructura del transporte; cobertura de servicios básicos; costo de la mano de obra, y calidad de vida. Lo más interesante del ranking es que les da a las ciudades un insumo para diferenciarse de las demás, y construir de esta manera su formato competitivo, considerando su vocación.

 

¿Cuál de esos indicadores tiene mayor dificultad para su transformación en el tiempo?

Un indicador muy duro es el del apoyo institucional. Hasta el punto que decidimos no considerarlo en esta edición. Queríamos saber la cantidad de instituciones públicas y privadas que apoyaban a las alcaldías en la promoción de inversiones. Este indicador es muy cercano al capital social con el que se cuenta en una localidad para un momento determinado. Pero su medición es muy difícil, porque habría que medir cuánta disposición se tiene para establecer relaciones de largo plazo, para identificar nuevos espacios de competencia, más allá de la que está al lado. Y finalmente porque siempre cuesta identificar el liderazgo que es necesario para adelantar estos procesos.

Después de cuatro ediciones del ranking, ¿las ciudades los toman en cuenta para construir sus políticas públicas?

Precisamente su publicación viene acompañada de una gran polémica y del estímulo de la competencia. Podemos citar la reacción de la ciudad de San Cristóbal, que ante los resultados de una de las ediciones, convocó al director ejecutivo de Conapri y le pidió una exposición completa de los resultados. Al conocerlos con detalle, le dijo “en la próxima edición nos vemos”. Los resultados de la siguiente edición les fueron más favorables, probablemente a partir de los esfuerzos que emprendieron a la luz de los resultados.

Este ranking es una herramienta de políticas públicas que sirve a los alcaldes para que se percaten acerca de la importancia de ser atractivos para las inversiones. Pero también sirve a los inversionistas para que puedan medir las ventajas relativas que cada ciudad le ofrece.

 

¿Si ustedes son solicitados por una ciudad para que los acompañe después de los resultados del ranking, están en capacidad de hacerlo competitivamente?

Tenemos dos tipos de respuestas. La primera es visitar a las regiones y presentarles el detalle del estudio a las instituciones del sector público y del sector privado. Así lo hemos hecho con cinco estados, acompañados con la CAF: Lara, Miranda, Zulia, Anzoátegui y Mérida.

Además de esta acción plenamente institucional, en este momento también contamos con una unidad de consultoría especializada, que hace estudios más profundos en programas que tengan un mayor interés para el sector público o el sector privado, o ambos.

 

¿Cuál es la ciudad venezolana con mejor calidad de vida, de acuerdo con la apreciación de los inversionistas venezolanos?

La ciudad que mejor cumple ese requisito es Mérida, seguida muy de cerca por San Cristóbal, Punto Fijo, Maracay y Caracas. La última en este rango fue Porlamar.

 

Asesor de Nuevos Medios: Alcides León
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