|
|
![]() |
| . | ... |
|
Consolidar ingresos petroleros en inversión productiva
El pasado mes de abril, el presidente del Banco Central de Venezuela, Gastón Parra Luzardo, remitió un documento al presidente Chávez donde sugiere la conveniencia de consolidar la inversión de los ingresos por concepto de exportación de hidrocarburos en inversión real productiva, salud, educación y vivienda, con el fin de garantizar el efectivo desarrollo económico, social y humano del país. En resumen, la misiva señalaba: “Es razonable, lógico y conveniente para el bienestar de la sociedad venezolana y para el crecimiento sostenido en el tiempo de la economía nacional, que esos ingresos derivados de la exportación de hidrocarburos se destinen preferentemente a la inversión real productiva, a la salud, a la educación, a la vivienda. En definitiva que se destinen al desarrollo económico, humano y social del país”, ratificó Parra Luzardo, al referirse al planteamiento central del estudio entregado al Ejecutivo Nacional. El presidente del Banco Central resaltó que con esta propuesta está dándole cumplimiento al artículo 5 de la Ley del BCV que establece que el Instituto emisor debe contribuir al crecimiento armónico del país. “Es propósito de este Instituto hacer realidad ese postulado y con ese fin se trabaja, planificando y desarrollando la estrategia de la política monetaria, participando en la política cambiaria y acometiendo la ejecución de la misma. Al mismo tiempo, el emisor hace su aporte a la sociedad, con el análisis de las variables que integran lo que los economistas llaman la economía real, tales como la inversión productiva, la producción, el empleo y la distribución del ingreso nacional”. Parra Luzardo agregó que esta orientación es el propósito fundamental del artículo 311 de la Constitución Nacional, el cual establece que el ingreso generado por la explotación de las riquezas del subsuelo y de los minerales en general, propenderá a financiar la inversión real productiva, concepción que también está plasmada en el artículo 5 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. En este sentido declaró que “de esta manera, como constituyente, debo decir que el espíritu, propósito y razón de ser de estos mandatos legales es hacer realidad y no una mera retórica la frase ‘Sembrar el petróleo’, como lo fue durante muchas décadas”. Parra Luzardo subrayó que “el Banco Central está comprometido con el desarrollo económico y social del país, consciente de que tiene una alta responsabilidad con la sociedad venezolana. En ese camino estamos actuando con toda responsabilidad y decisión, adoptando las decisiones más acordes con ese propósito”.
Reservas Excedentarias deben regularse por una ley. El exministro de Finanzas participó recientemente en un foro en la Facultad de Economía de La Universidad del Zulia (LUZ), sobre las consideraciones del nivel y manejo óptimo de las reservas internacionales. En declaraciones ofrecidas al Diario La Verda, el exministro de finanzas Tobías Nóbrega sostuvo que no debe crearse una ley para fijar el nivel óptimo de las reservas. Por el contrario, sostiene que se deben modificar las bases legales que rigen al Banco Central de Venezuela (BCV) para crear una coordinación macroeconómica entre el Estado y el organismo rector de las divisas oficiales. Nóbrega recalcó la necesidad de no atar el manejo de las reservas a lo contemplado en un texto legal. El nivel óptimo de las reservas es un concepto, no es un número, así que no puede atarse a un número establecido a través de una ley. Nóbrega afirma que en lugar de sancionar una ley en la Asamblea Nacional, debe modificarse el artículo 113 de la ley del Banco Central de Venezuela, que refiere al mecanismo de asignación de la renta petrolera. Así también, propone la creación de una comisión o comité de políticas monetarias entre el Estado y el BCV o un fondo de estabilización macroeconómica para coordinar decisiones sobre las divisas excedentarias. En cuanto al manejo del dinero, precisó que no es sólo acumular, sino saber qué hacer con las reservas, las cuales a su parecer sólo deben utilizarse para manejo de la deuda, principalmente para reducir el monto que Venezuela adeuda en el exterior.
Domingo F. Maza Zavala
No existe realmente excedente alguno de reservas internacionales del país, centralizadas en el BCV de acuerdo con la ley. La totalidad de las reservas monetarias existentes cumple funciones exigentes e inquebrantables: a) Como encaje de la liquidez monetaria, más propiamente de la base monetaria del sistema monetario nacional; b) Como elemento indispensable de la estabilidad del bolívar, de su valor interno y externo; c) Como garantía, en los hechos, del crédito externo de la República, de su solvencia y confianza; d) Como fondo de compensación operativo de las cuentas corrientes internacionales de pago del país. En consecuencia con lo anterior, no hay fundamento para medir un presunto excedente de reservas monetarias. A manera de cálculo para orientación de la política cambiaria se puede determinar un “óptimo” de reservas y un nivel “crítico” de ellas. Pero, como lo muestran la historia económica venezolana y la experiencia internacional, en caso de fluctuaciones amplias de los flujos cambiarios y de crisis financiera, no hay monto que sea suficiente para afrontarlas. No conozco ningún caso en otro país en que se haya aplicado el concepto de reservas excedentarias. Si se impusiera una medida según la cual se fijara un nivel máximo de las reservas, a partir del cual se tomara como válido un excedente y se dedujera de las reservas existentes, las repercusiones internas e internacionales serían impredecibles, y en todo caso negativas, en cuanto al riesgo --país, el crédito externo, la inversión privada y otros aspectos importantes de la imagen financiera del país. En el supuesto de que se tomara la vía de considerar un máximo de reservas y a partir de éste calificar como excedente la diferencia con respecto al total de reservas disponibles, la forma legal sería mediante una ley especial del Poder Legislativo, la cual debería precisar la aplicación de ese presunto excedente, en cuanto a inversión real y desarrollo social, inclusive amortización de la deuda externa de la República. Los contralores institucionales serían, en todo caso, la Contraloría General de la República y la propia Asamblea Nacional. Si se creara un fondo para recibir el presunto excedente de reservas, podría establecerse en el propio BCV, en cuenta especial en activos internacionales, como una fórmula más adecuada al régimen de pagos internacionales. Las áreas hacia las cuales debería dirigirse ese excedente, en términos específicos y porcentuales serían: a) Fortalecimiento del potencial petrolero del país; b) Amortización de deuda pública externa, c) Proyectos de desarrollo económico y social; d) Estabilización macroeconómica. No tengo elementos de juicio para precisar porcentajes. El impacto que tendría esta medida dependería de la forma de creación del fondo y de su aplicación concreta. *Director Banco Central de Venezuela José Guerra
No creo que exista un “excedente” de reservas internacionales, pues éstas son el respaldo de los bolívares que están en circulación. Lo que sí puede existir es un excedente de ingreso petrolero, que es una cosa distinta, debido a que se presupuestó el barril de petróleo a 23 dólares y el precio excede ese monto. Por ello, la diferencia puede considerarse un excedente de ingresos petroleros, pero jamás de reservas internacionales. Tampoco podría decir cómo se mide ese “excedente”. Lo que ocurre es que existe un cálculo del monto de reservas óptimo y algunos entienden que si el nivel mantenido excede el óptimo, el sobrante se considera excedente. Pero de ahí a pretender utilizar ese monto, ello representaría una doble monetización de las reservas internacionales. Inclusive no conozco otro país donde se aplique el mecanismo de las reservas excedentarias. Todo lo contrario, después de la crisis asiática, los bancos centrales están sobreacumulando reservas para evitar contingencias derivadas de la exposición ante cualquier shock que pueda desestabilizar la economía. Pero en caso de que el Gobierno decida usar buena parte de las reservas, esta acción tendría repercusiones en el plano internacional y aumentaría la falta de credibilidad en las políticas públicas. Si hoy se usan las reservas, entonces mañana pueden decidir que el BCV financie directamente al Gobierno. Por otro lado, si la decisión es constituir un fondo que reciba estos excedentes, lo más lógico es que el dinero no entre al BCV. Ello crearía un problema adicional: si el gasto es en bolívares, ¿dónde se cambiarían las divisas? Al final todo indica que los recursos que se necesitarían internamente tendrían que ingresar al BCV. En mi opinión, si se va a realizar un gasto internamente, lo sano, desde el punto de vista administrativo, es que se maneje con el presupuesto nacional y se evite a toda costa la discrecionalidad en el uso de los recursos. Creo que lo más conveniente es que se utilice el excedente petrolero para cancelar deuda externa. Con ello se liberaría el presupuesto para luego poder reorientar el gasto hacia la salud y la educación. Otra porción debería dedicarse al pago de la deuda laboral por prestaciones sociales causadas y no pagadas. Por lo tanto insisto en que estos recursos deberían usarse en el pago de la deuda externa o en la deuda laboral. Pero si este fondo lo maneja Pdvsa no habrá ningún control, porque esta corporación es inauditable. Lo aconsejable es que el gasto se realice según el presupuesto de gasto de la nación, siguiendo la Ley de Presupuesto. De otra manera, el incentivo para la corrupción es muy grande y eso debe evitarse. A mi juicio, al menos la mitad del excedente petrolero debe destinarse a cancelar la deuda externa. Otra porción a la cancelación de la deuda laboral. Podría apartarse un cierto monto a la inversión de Pdvsa. Pero para ello es menester que primero Pdvsa aclare su situación financiera. De hecho, si el fondo es usado para los fines que he propuesto, sería conveniente para el país, pues liquida parte de la deuda externa, con lo cual se liberan fondos para atender el gasto social. Además, si se cancela la deuda laboral, se haría justicia con una gran cantidad de trabajadores que dejaron de prestar servicio a la administración pública y no se les ha cancelado sus prestaciones sociales. Contrariamente, si se dedican los recursos a la llamada inversión productiva en empresas públicas, lo vamos a lamentar, porque esas empresas arrojarán pérdidas que luego tendremos que cancelar. Ex directivo del BCV José Grasso Vecchio
Hablar de un excedente de reservas en el caso de Venezuela es muy relativo. Más bien se puede hablar de unas reservas mínimas requeridas para garantizar un período determinado de importaciones y la continuidad de pagos internacionalmente. No obstante, el caso venezolano es muy peculiar, porque el monto total de las reservas no está disponible y buena parte de estos recursos están comprometidos en las autorizaciones que tiene Cadivi en curso y que todavía no se han restado a las reservas. Además existe una parte no líquida de las reservas que también debe ser considerada. Pero otro factor de fondo tiene que ver con la dependencia, más marcada que nunca, de los ingresos petroleros en un mercado que a lo largo de los años ha dado claras pruebas de su volatilidad. Desafortunadamente, en estos años de bonanza petrolera no se ha hecho el necesario ahorro, para proteger al país de cualquier contingencia en el mercado petrolero. Por otro lado, no sería bien visto en el ámbito internacional que el Gobierno pueda disponer de las reservas internacionales. Debe recordarse que esas reservas son el respaldo de los pagos internacionales, con lo que sin duda se vería afectada la credibilidad de la nación y se afectaría la posibilidad de acudir a los mercados internacionales para futuras emisiones. Tendría además un efecto negativo en la cotización de los títulos públicos en los mercados internacionales, ya que precisamente las reservas se convierten en la garantía de que habrá cumplimiento de pago en el futuro. También a escala internacional se evalúa como positivo el que en un determinado país exista una clara independencia entre la política económica que debe llevar adelante el gobierno y la política monetaria que debe llevar adelante un banco central. De allí la importancia de contar con una autoridad monetaria independiente y autónoma, que sin duda debe coadyuvar a la política económica del gobierno, pero que en oportunidades puede disentir e incluso oponerse. Por ejemplo, un banco central debe tener como objetivo preservar el valor de la moneda cuando se está frente a una política económica expansiva e inflacionaria. En el caso de que se insista con la idea de los “excedentes”, es mejor que las divisas alimenten directamente a un fondo en lugar de ir a las reservas. Para ello, la ley actual debe reformarse para poder dar paso a entregas de divisas a fondos especiales en lugar de que sean necesariamente vendidas al Banco Central. Sin duda, los fondos deberían tener un propósito específico, por lo que debe haber mucha transparencia y deben operar mecanismos de contraloría y auditoría muy rígidos. Para evitar el impacto inflacionario o simplemente que se siga incrementando el gasto público, lo ideal es que se trate de un fondo de reserva para contingencia del mercado petrolero, que se destine a pago de deuda o que parte de los fondos sean utilizados para inversiones reproductivas. Si van al gasto, por las mayores justificaciones que se puedan tener desde el punto de vista social, tendrá un fuerte impacto inflacionario y luego al financiar gasto con ingresos extraordinarios o no recurrentes, esos gasto no se van a poder mantener cuando bajen los precios del petróleo. Esto generaría un fuerte ajuste de la economía, que implicaría ajustes traumáticos para toda la población y en especial para los más pobres. Sobre el manejo de estos recursos, deberían operar los mecanismos tradicionales de contraloría, se debería exigir auditorías externas y se deben presentar informes detallados para que sean del dominio público y puedan ser objeto de discusión y revisión por parte de la Asamblea Nacional. Asimismo, los ingresos en exceso requeridos para garantizar no menos de 15 meses de importaciones, a lo que se debe restar las autorizaciones de Cadivi, deben ir en primera instancia al ahorro en este fondo, que es indispensable en una economía como la nuestra. No tengo problema en que parte se destine para la amortización de deuda y podría pensarse en algún porcentaje para inversiones reproductivas, que a su vez generen actividad económica y empleo. En ningún caso deberían utilizarse para el gasto público, ya que generaría un impacto inflacionario muy negativo. Además realizar gastos con ingresos no recurrentes, sin duda va a generar toda clase de problemas en el corto y mediano plazo. Pero definitivamente pienso que tomar los fondos directamente de las reservas internacionales es el peor camino, pues esos recursos ya han sido “bolivarizados”. En otras palabras, cuando ingresan los dólares a las reservas internacionales se emitieron los correspondientes bolívares, por lo que hacerlo otra vez, es inflacionario. Con ello se perdería la fortaleza de nuestra moneda al disminuir el respaldo, y la imagen internacional sería muy negativa. Hay que recordar que las reservas internacionales son el respaldo en moneda extranjera de los bolívares que circulan en Venezuela. Los dólares llegan al Banco Central porque Pdvsa se los vende al instituto emisor, quien a la vez les da la contrapartida de esos dólares en bolívares. Es por ello que se plantea, con toda razón, que al disponer de las reservas, es hacerlo por segunda vez, lo que rompe la relación entre el dinero que circula en la economía. En la práctica, pierde poder nuestra moneda, ya que se emite una mayor cantidad de bolívares con un menor respaldo. Habría un menor daño, apartar ingresos para un fondo antes de que ingresen a las reservas, pero allí cabrían varias dudas. Por ejemplo, si esos fondos se cambian en moneda local y si los bolívares que entran a la economía tendrían los mismo efectos negativos, si se utilizan para hacer importaciones de maquinarias e insumos, esto también terminaría teniendo un impacto negativo. Si, por ejemplo, se utilizan para el pago de deuda o algún proyecto reproductivo pienso que podría haber beneficios. En éste último caso, debería darse un debate importante para la escogencia de proyectos y luego debería contarse con un control rígido del uso de los recursos, ya que en ningún caso podría ser discrecional o quedar sin control. Analista financiero. Ex director de la Escuela de Economia de la UCV
Andrés Santeliz
La interrogante sobre si existe un excedente de reservas internacionales se puede entender de varias maneras. Una primera es en el sentido de que Venezuela dispone de un monto de reservas disponibles demasiado alto respecto de sus necesidades corrientes. Otra manera de entender la pregunta es en el sentido teórico. ¿Existe el concepto de excedente en lo que respecta a las reservas internacionales? Existe, todavía, otra manera de entender la noción de excedente. Ésta tiene que ver con los equilibrios en los mercados de bienes y de factores. En la literatura económica existe otra metodología de determinación de reservas óptimas. En este caso se calcula el costo de oportunidad de las reservas frente a sus posibles usos. Desde luego, la manera de medir el excedente dependerá de cómo se entienda el concepto de excedente. Por eso la diversidad de cifras ofrecidas a la opinión pública. El BCV antes declaró un entorno entre los 14 y 24 mil millones de dólares. Mientras que el Gobierno argumentaba, siguiendo otro método, que bastaban 15 mil millones. La última cuenta que presentó el BCV dice que las reservas operativas no comprometidas apenas están en los 5 mil millones de dólares. Según la definición de los equilibrios de mercados serán excedentes todas las reservas que no sean compatibles con el pleno empleo. Los países emplean distintas políticas para este tipo de asuntos. Japón y los tigres asiáticos, por ejemplo, mantienen reservas muy altas. La razón es evitar la apreciación monetaria que limita la capacidad de exportar, especialmente hacia EE UU. Otros países, como los europeos, que tienen regímenes de libre flotación con libertad de precios, tienen reservas relativamente bajas en comparación con los asiáticos. Colombia, por su parte, calcula el nivel óptimo basándose en el costo de oportunidad. Aquí cabe la pregunta, ¿cuál es el nivel óptimo de reservas para EE UU, que tienen capacidad de emisión de dinero de aceptación internacional? Las repercusiones en el plano internacional, de nuevo, dependen del mecanismo adoptado, pero lo fundamental es el tamaño de la economía. Los pequeños países no afectan al resto del mundo. Salvo en algunos aspectos relativos con la oferta petrolera, Venezuela no tiene cómo afectar al resto del mundo. Ni siquiera a América Latina, quizá a Colombia, pero no más. El asunto de si el excedente de ingresos petroleros debe ir directo a un fondo o debe pasar antes por el BCV es innecesariamente enredado. La complicación viene desde que Díaz Bruzual, el Búfalo, resolvió imponer la obligación de Pdvsa de vender sus divisas al BCV. Era un control cambiario impuesto solo a Pdvsa; el resto del país compraba y vendía divisas sin otra restricción que la oferta del BCV. Esto, además, creó las condiciones internas para la crisis de la década de 1980. Con un régimen de libertad cambiaria, tasas de interés internas controladas por el BCV en niveles muy bajos respecto con las predominantes en el mercado internacional, un tipo de cambio fijo y la liquidez monetaria en expansión, por el incremento del ingreso de divisas producto del shock petrolero de 1979-1981, no podía ocurrir otra cosa que los particulares fugaran las divisas que Pdvsa entregaba al BCV. De esta manera, cuando el gobierno nacional quiso cambiar a dólares los bolívares que había recibido del BCV, se encontró que éste los había vendido. Así que tuvo que endeudarse en dólares. Más tarde, entre 1981-1982, cuando se dispararon las tasas de interés en EE UU, la deuda contraída se hizo insostenible: febrero de 1983. Desde entonces lo único de este mecanismo que ha cambiado es que la obligación de Pdvsa se incorporó en el artículo 113 de la Ley del BCV. Basta, entonces, suprimir ese artículo y levantar el control cambiario para que las cosas ajusten mejor. Sobre el mecanismo legal para manejar de forma transparente el excedente, nada supera a la rendición de cuentas y la evaluación pública y periódica de los resultados como mecanismo trasparente. Acerca del organismo que eventualmente controlaría el uso de esos recursos excedentarios, cabe decir que quien debe estar bajo control de los ciudadanos es la acción pública en general. Es difícil precisar en qué debe usarse el excedente, pero lo peor que se puede hacer con las reservas internacionales es pagar deuda externa. Finalmente, el impacto sobre la economía nacional puede verse de dos formas. Si se tiene un fondo de estabilización fiscal petrolera se obtendrían beneficios de estabilización del gasto reduciendo los impactos del ciclo económico. Si se tiene un fondo que maneje divisas, como lo fue el FIV, y se está en las cercanías del pleno empleo, se ayuda a controlar la inflación. Pero si existe una tasa de desocupación elevada, esos recursos deberían aplicarse a mitigar el desempleo. Economista
Alejandro Lara Anzola
Cuando se habla de que hay 28 millardos de dólares en reservas internacionales no se está tomando en cuenta las obligaciones adquiridas por Cadivi y no liquidadas. Es muy difícil medir un excedente en las reservas internacionales. Si pones a 10 economistas juntos a medirlo, seguro no lograrían ponerse de acuerdo. Las repercusiones internacionalmente de la creación de un fondo para las reservas excedentarias serían que, si el mercado foráneo en el cual se negocia la deuda venezolana percibe que la creación de ese fondo disminuye la capacidad del Estado de pago de la deuda, se va a reflejar en una depreciación del valor de ésta, porque sube el riesgo país. El hecho de que el excedente de los ingresos petroleros debe ir directo a un fondo o debe pasar por el BCV antes, depende de cómo hagan la ley. Estamos en una controversia muy grande. Son temas complejos, no hay una respuesta sencilla. No hay claridad hacia dónde están yendo las divisas de Pdvsa. La ley actual es muy clara en que esos recursos deben pasar por el BCV, pero una nueva ley puede decir lo contrario. La ley debe contemplar el destino del dinero. Esto es: deuda, financiamiento de industria, proyectos de interés público, etcétera. Cualquiera controlaría el uso de esos recursos excedentarios, menos el BCV. Es muy difícil de precisar hacia qué áreas debe dirigirse el excedente de reservas. Pero, por decir algo: 80% entre amortización de deuda externa y plan de inversiones de Pdvsa, y 20% todo lo demás.Cuando se habla que hay 28 millardos de dólares en reservas internacionales no se está tomando en cuenta las obligaciones adquiridas por Cadivi y no liquidadas. Es muy difícil medir un excedente en las reservas internacionales. Si pones a 10 economistas juntos a medirlo seguro no lograrían ponerse de acuerdo. Las repercusiones a nivel internacional de la creación de un fondo para las reservas excedentarias sería que, si el mercado foráneo en el cual se negocia la deuda venezolana percibe que la creación de ese fondo disminuye la capacidad de pago del Estado de la deuda, se va a reflejar en una depreciación del valor de ésta, porque sube el riesgo país. El hecho de que el excedente de los ingresos petroleros debe ir directo a un fondo o debe pasar por el BCV antes, depende de cómo hagan la ley. Estamos en una controversia muy grande. Son temas complejos, no hay una respuesta sencilla. No hay claridad hacia dónde están yendo las divisas de Pdvsa. La ley actual es muy clara en que esos recursos deben pasar por el BCV, pero una nueva ley puede decir lo contrario. La ley debe contemplar el destino del dinero. Esto es: deuda, financiamiento de industria, proyectos de interés público, etcétera. Cualquiera controlaría el uso de esos recursos excedentarios menos el BCV. Es muy difícil de precisar hacia qué áreas debe dirigirse el excedente de reservas. Pero, por decir algo, 80% entre amortización de deuda externa y plan de inversiones de Pdvsa, y 20% todo lo demás. Presidente de Interacciones Casa de Bolsa C.A.
Eduardo Fortuny
No existe un excedente de reservas internacionales --no es correcto hablar de ello-- porque las divisas que posee el BCV son el respaldo de los bolívares existentes. En ningún lugar del mundo se habla de reservas excedentarias. El uso de esos recursos podría estar controlado probablemente por el Bandes. Con respecto al impacto que tendría sobre la economía nacional la creación de un fondo para las reservas excedentarias, hay dos escenarios: uno negativo, en el cual, mediante un decreto de la Asamblea Nacional, se llevan 8 millardos de dólares de las reservas internacionales para planes sociales. Le estás quitando respaldo a los bolívares, lo cual tendría consecuencias inflacionarias, y, además, dispararía la demanda de divisas. Si esos dólares que te llevaste al Bandes vuelven a la economía va a haber mucha presión inflacionaria. Luego existe un escenario positivo: si no existe la obligación de vender el ciento por ciento de las divisas de Pdvsa al BCV, sino que se coloca en un ente (Bandes) para canalizarlo hacia inversión social, y esos proyectos generan un beneficio para el país, estamos frente a un escenario positivo, siempre que sea a partir de una fecha en adelante (junio, por ejemplo), y no se reste de las divisas que están actualmente en el BCV como respaldo de los bolívares existentes. Vicepresidente de Operaciones y Tesorería de Interacciones Casa de Bolsa, C.A.
|
|
![]() |
Asesor de Nuevos Medios: Alcides LeónDINERO es una publicación del Grupo Editorial Producto Piso 7, Torre ACO, c. Orinoco, Las Mercedes, Caracas, Venezuela FAX +58 2 991.31.32 TELF. +58 2 993.50.11 |