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Informe Especial

Consolidar ingresos petroleros en inversión productiva

¿Qué pasará con las reservas internacionales?

 

Con la intención de desviar parte de las reservas internacionales hacia las arcas gubernamentales, diversos sectores oficialistas han ido asomando propuestas, algunas desde la Presidencia de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, otras de la Superintendencia de Bancos y de la propia Presidencia del Banco Central de Venezuela, para hacerse de los llamados “excedentes” que hoy día generan tanta polémica. Las fórmulas pasan por la reforma de la Ley del BCV, la promulgación de una legislación específica para la constitución de un fondo especial o una disposición legal para que los recursos petroleros “excedentarios” puedan ingresar directamente al Bandes. DINERO presenta en esta edición un informe especial que recoge las visiones expuestas tanto por el presidente del BCV, Gastón Parra, y el exministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, así como el enfoque que sobre el tema tienen seis expertos: Maza Zavala, José Grasso Vecchio, José Guerra, Andrés Santeliz, Alejandro Lara y Eduardo Fortuny.

 

Hay dos motivos principales para que las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela sobrepasen los 27 mil millones de dólares: el control cambiario (o mejor dicho, el torniquete cambiario) y los altos precios del petróleo que ingresan al país.

Si no existiera el control cambiario, con todo y los altos ingresos petroleros, y se ahorrara en el Fondo de Estabilización Macroeconómica como estaba previsto, las reservas internacionales no estarían en el nivel en que se encuentran hoy día.

Dada esta situación, originada por el mismo gobierno, ahora aparecen abultadas las reservas y en Miraflores estudian fórmulas, desde hace un año, para poder disponer de lo que llaman “excedentes”, estimados por el Ejecutivo en unos 8 millardos de dólares, considerando que el país podría dejar en “el pote” entre 18 y 20 mil millones de dólares, que serían suficientes para respaldar los bolívares, garantizar casi un año de importaciones y  los compromisos externos.

Con el objeto de concretar la intención de desviar parte de las reservas internacionales hacia las arcas gubernamentales, se han asomado varias ideas, algunas manejadas por la Presidencia de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, otras por la Superintendencia de Bancos y la tercera por la propia Presidencia del Banco Central de Venezuela, de la factoría de Gastón Parra Luzardo.

Las “fórmulas” pasan por reformar la Ley del BCV, la promulgación de una Ley específica para la constitución de un fondo especial de inversiones y/o una disposición legal para que los recursos petroleros “excedentarios” puedan ingresar directamente al Bandes, con regulaciones para el manejo de esas divisas.

Sin embargo, surgen varias inquietudes. En primer lugar, no existe, en ningún lugar del mundo, el concepto de reservas “excedentarias”, lo que entra en el instituto emisor se transforma en respaldo al circulante en bolívares y a los compromisos internacionales.

En segundo lugar, el organismo encargado por la Constitución del manejo de las reservas internacionales es el Banco Central de Venezuela y cualquier disposición que altere lo dicho por la carta magna y por la propia Ley del BCV, puede entenderse como un atentado a la autonomía del instituto emisor.

El tema tiene problemas de fondo y de forma. La mayoría de los analistas y expertos que han opinado sobre la materia creen efectivamente que se podrían utilizar, a futuro, los recursos provenientes de excedentes petroleros -y no de reservas- para rebajar el monto de la deuda externa, aplicar un parte de esos ingresos a la cancelación de la deuda laboral interna y a grandes proyectos de obras públicas. Sin embargo, advierten que no se pueden tocar las reservas actuales sino los ingresos petroleros excedentarios a futuro, cuando se cree el fondo o el mecanismo que servirá para captar esas divisas, antes que entren al BCV, para que no se conviertan en reservas internacionales. También recomiendan que no se reforme la Ley del BCV, porque se podrían crear precedentes negativos, al afectar su autonomía. Queda por definir cómo se cambiarán las divisas sin entrar al BCV, considerando que existe la obligatoriedad de la venta por parte de Pdvsa al emisor. También estaría por definirse la forma del nuevo fondo y el control al que estaría sometido, además del conocimiento previo y público de los programas y proyectos a los que estarían dirigidos los recursos.

Cualquiera que sea la decisión en esta materia, debe formar parte de un gran consenso nacional, no puede ser una medida unilateral y epiléptica. Se trata de las reservas del país, de todos los venezolanos, por ello hay que hilar fino y anticiparse a los efectos negativos que podría traer una medida, tomada en una determinada circunstancia, en el futuro de la economía nacional.

 

La definición oficial

Las reservas internacionales son los recursos financieros en divisas con los cuales cuenta un país para garantizar los pagos de los bienes que importa y el servicio de la deuda, así como para estabilizar la moneda.

Las reservas internacionales de Venezuela que administra el BCV provienen fundamentalmente de las exportaciones petroleras que realiza PDVSA. Cuando PDVSA comercializa petróleo recibe divisas, las cuales vende al BCV a cambio de bolívares. Luego, PDVSA paga sus impuestos, regalías y utilidades y traspasa esos bolívares al Gobierno Nacional. De esta forma es que el BCV crea los bolívares que circulan en la economía y cuyo respaldo son las reservas internacionales.

Para el buen funcionamiento de la economía, el BCV maneja las reservas internacionales de Venezuela, atendiendo a tres criterios:

  • Seguridad: activos de calidad.
  • Liquidez: activos que se puedan negociar fácilmente.
  • Rentabilidad: activos que provean un rendimiento adecuado.

Una sólida posición en reservas internacionales fortalece la capacidad de pagos externos y disminuye el riesgo soberano.

Fuente: Banco Central de Venezuela

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