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CASA por la soberanía alimentaria
La Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas tiene hoy la misión no sólo de ofrecer servicios agrarios a los productores, sino que su función se ha extendido a la comercialización y distribución de 3,7 millones de kilos diarios de alimentos a través de la red Mercal Belinda Calderón
Si bien la consecución de la seguridad alimentaria constituye una meta intrínseca en la agenda de tareas de los diferentes Estados del mundo, debido a que en muchos casos los desequilibrios generados por los ajustes macroeconómicos mundiales han potenciado la pobreza agraria y rural --en especial de las naciones en vía de desarrollo-, en el caso venezolano este objetivo fue signado por el elemento político desde diciembre de 2002. El mayor Omar Duarte, que preside en la actualidad la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, CASA, refiere que el intento de paralización del sector agroproductivo a consecuencia de los eventos civiles registrados contra el gobierno del presidente Chávez a finales de 2002, evidenciaron la debilidad del Estado en esta materia, la poca maniobrabilidad con la cual contaba en ese momento la administración oficial para contrarrestar los efectos de desabastecimiento causados por el paro y la vulnerabilidad de las cadenas alimentarias, en su mayoría operadas por terceros. Se hizo necesario organizar un sistema de comercialización y distribución de alimentos, manejado por la administración pública, con la finalidad de contrarrestar la dependencia de las grandes empresas. Por esta razón, el Ejecutivo Nacional tomó medidas estratégicas para dar cumplimiento a lo establecido en el artículo 305 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, garantizando así el derecho que tienen los venezolanos a la alimentación. El decreto de seguridad alimentaria dictado por el Ejecutivo Nacional cambió la visión asignada a CASA desde su fundación --hace más de 15 años--, al otorgarle a ésta la responsabilidad de "garantizar la seguridad alimentaria del pueblo venezolano", constituyéndose de esta manera en uno de los entes motores del Plan de Seguridad Nacional Alimentaria --a cargo del actual Ministerio de Alimentación--, cuya misión es lograr el autoabastecimiento de alimentos de la nación. Vale recordar que CASA fue sucesora de instituciones como Corpomercadeo y de una serie de fondos, como Foncafé o Foncacao, encargados en su momento de promover y garantizar el desarrollo de la economía rural y el apoyo a los diversos sectores productivos del país con el fin de conseguir una seguridad alimentaria. Comenta Duarte que bajo esta visión las operaciones de la corporación tomaron tal nivel de complejidad --especialmente por el tema del comercio exterior y el manejo de infraestructura de transporte marino--, que organizacionalmente se tuvo que ir a una reingeniería de procesos, pasando de tener una sola división, a dos direcciones generales: la de infraestructura y la de operaciones y logística. La corporación tiene hoy la misión no sólo de ofrecer servicios agrarios a los productores, sino que su función se ha extendido a la comercialización y distribución de 14 rubros de la cesta básica, entre los que se encuentra: caraotas, azúcar, harina precocida de maíz, harina de trigo, arroz, leche, sardinas, atún, aceite, embutidos, margarina, mayonesa, salsa de tomate, pasta, sal, jamón endiablado, carne de almuerzo, Lactovisoy y productos navideños. Ciclos perfectos. Duarte refiere --con un particular tono de orgullo-- que los esfuerzos de apoyo de la corporación al sector agroproductor nacional han alcanzado en algunos rubros un altísimo grado de experiencia --especialmente en los cereales como el maíz y el arroz--, que han logrado cerrar ciclos perfectos en cuanto a producción, acondicionamiento de producto y distribución entre la población más desfavorecida. Este logro se debe al enfoque sistémico que han aplicado para el análisis del sector, considerando la interrelación que hay entre sus componentes operativos, no sólo desde el punto de vista agrícola, sino desde el agroindustrial, pasando por el tema de la comercialización del producto final. En este sentido, la labor de CASA se enlaza con el Plan de Gestión de Siembra Nacional que adelanta el Ministerio de Agricultura y Tierras, a través de la Misión Zamora. La corporación constituye el ente ejecutor de la entrega a los productores beneficiarios de semillas, fertilizantes e insumos necesarios para llevar a cabo el plan de siembra en los rubros de maíz y arroz, de acuerdo con la previsión que hace Fondafa de los créditos otorgados y del número de productores beneficiarios de la política de tierras del Gobierno, data ésta que se cruza paralelamente con la del INTI. Gracias a esta gestión, la cifra de beneficiarios del plan extraordinario de siembra en 2004 alcanzó los 23.000 productores. Después viene una segunda etapa donde la corporación apoya con toda su estructura logística la preparación de la cosecha, a través de la Misión Vuelvan Caras, para lo cual pone a la disposición de los productores que arrimen su cosecha, tanto beneficiarios de Fondafa como independientes, las 23 plantas de silos que opera directamente la corporación --de los 42 silos de su propiedad--, donde los productores tienen la oportunidad de acondicionar y almacenar su cosecha garantizando la calidad del producto, además de que se le entrega el excedente del mismo. Estos silos manejan en la actualidad 732 mil toneladas de alimentos, pero para mediados de este año se espera que esta cifra llegue a 1.000.000 de toneladas. Duarte refiere que CASA ha hecho un convenimiento con Irán para desincorporar 9 de los 42 silos que ya se encontraban desmantelados, a fin de rearmarlos nuevamente, con una inversión estimada en unos 400.000 dólares. "Cuando llegamos a CASA sólo había 6 silos, de los cuales tres estaban operativos y los otros tres estaban dañados. Hemos venido recuperando estas estructuras, para lo cual ya se invirtieron 10 millardos de bolívares. Se ha estimado un presupuesto de 15 millardos de bolívares a fin de completar este programa de recuperación, del cual ya se han ejecutado otros 10 millardos de bolívares, para totalizar una inversión de 25 millardos de bolívares, lo que permitirá manejar hacia finales de año 1 millón 300 mil toneladas de productos. Sin embargo, todavía hay nueve silos que están ejecutándose bajo contratos con privados, que esperamos a corto plazo incorporarlos a nuestra gestión".
Subasta invertida. Al momento de efectuar las compras, CASA sale al mercado solicitando ofertas de determinado rubro, a través de una subasta inversa que busca bajar los precios bajo los esquemas de calidad certificados por las normas venezolanas Covenin, al identificar las ofertas de los productores y cotejarlas contra la información de demanda registrada en sus sistemas. Pero esa oferta no sólo prevé la compra del producto sino que este sea arrimado a los silos de la corporación para su acondicionamiento, bajo un pago que cubre los costos del manejo de la planta, el almacenamiento de las cosechas y el personal. "Este costo se estima en 21 bolívares por kilogramos, contra 30 o 35 bolívares que cobran los silos privados", afirma el mayor quien señala además que otro de los beneficios ofrecidos a los productores es la cancelación de los excedentes una vez que concluye la subasta y que son adjudicados los volúmenes demandados por las empresas que participan. La negociación de los precios se ha logrado mediante el ajuste de la estructura de costos, eliminando la intermediación y haciendo más eficiente la cadena de recepción de productos a través más de 100 centros de acopio a escala nacional y su posterior traslado a la red de silos. "Sobre este tema, que ha sido tan atacado últimamente, pues la gente se pregunta cómo hacemos para trabajar con precios importados y nacionales --enfatiza Duarte--, CASA trabaja con una ecuación que incluye los volúmenes ponderados y el índice de estimado de inflación para el año, que nos permite ajustar los precios muy por debajo de lo que se cotiza en el mercado nacional. Por eso, por ejemplo, podemos vender un kilogramo de pollo a 1.900 bolívares". Este esquema ha permitido, según las cifras presentadas en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Agricultura y Tierras, que los productos comprados por la corporación y expendidos por Mercal, se mantuvieran 28% por debajo de los regulados y 42% inferiores a los precios del mercado. En los productos locales el ahorro fue de 19% en relación con los precios regulados y de 28% respecto a los del mercado. En tiempo de siembra, la corporación le garantiza a los productores que la inversión que está haciendo para la cosecha tiene la demanda garantizada en la red Mercal. A través de la misión Mercal, la corporación completa el ciclo, distribuyendo y comercializando 3,7 millones de kilos diarios de alimentos, abasteciendo a cerca de 10 millones de venezolanos nacionalmente, bajo una red que cuenta con 10.000 puntos entre bodegas, supermercales, Mercales tipo II y tipo I, más de 100 centros de acopio en todo el país, y donde se garantiza que cualquier empresa que negocie con CASA bajo el esquema de outsourcing colocará su producto en cualquier parte del país. El objetivo para este año es ampliar no sólo la red de distribución sino el espectro de proveedores, de 60 a 100, aunque en algunos rubros la capacidad ya está copada, afirma Duarte a fin de ampliar la distribución de alimentos a 6 millones de kilos diarios y beneficiar con ello a 18 millones de personas.
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