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Informe Especial

Su salud como primera inversión

El exceso de responsabilidad, las decisiones difíciles que implican grandes inversiones, las condiciones de trabajo con alta movilización, la crisis económica y social del país, y largas horas en aeropuertos conforman un ambiente de estrés para los ejecutivos

 

Hoy día son muchas las profesiones y cargos que están sometidos a grandes presiones. Desde abogados hasta banqueros se ven obligados a pagar un precio muy alto por conseguir el éxito, que generalmente llevan al deterioro de la salud física y mental.

El entorno en extremo competitivo que caracteriza hoy en día al mundo de los negocios, exige de los ejecutivos su máximo esfuerzo. Responder a los retos que plantea este escenario requiere de una salud mental óptima. No obstante, los elevados niveles de presión laboral, tensiones dentro del trabajo, futuro laboral incierto y las complicaciones que genera una situación económica recesiva, han perfilado un ambiente muy riesgoso para la salud mental del ejecutivo. Si se tuviese que determinar el peligro más visible que acecha la salud de los ejecutivos, sin duda, el estrés sería el señalado.

El trabajo que hacen los altos ejecutivos supone una dedicación total, pero en la mayoría de los casos tienen el pleno control de lo que hacen. Los expertos en recursos humanos consideran que lo que hace estresante la responsabilidad es la poca capacidad de influir en la situación, lo que genera un estado de impotencia y frustración que puede aumentar el estrés. Generalmente la tensión a la que están sometidos no es percibida como algo negativo, sino como un estímulo, un desafío, y aunque trabajar bajo presión puede ser positivo para algunos, a largo plazo siempre trae consecuencias negativas para la salud.

 

Síntomas. Los síntomas del estrés son tanto psíquicos como físicos. Estos pueden comenzar de una forma progresiva, confundiéndose con una molestia pulmonar o una molestia urinaria. El ejecutivo puede considerar que es el cansancio el que le está produciendo exceso o falta de sueño. Por igual, la excesiva irritabilidad ante pequeños problemas o dificultades para adaptarse a la incertidumbre pueden producir problemas con el estrés.

Los especialistas aconsejan a los ejecutivos del mundo de hoy cuidar su sistema psíquico, procurando seguir algunas normas básicas para controlar el estrés. En primer lugar, recomiendan hacer ejercicios todos los días, aunque sea sólo por períodos de 15 o 20 minutos. Correr, hacer gimnasia, natación o bicicleta estacionaria, son algunas de las posibles actividades. También se debe evitar los trasnochos frecuentes, ya que el sueño continuo por ocho horas reduce considerablemente los síntomas de esta enfermedad moderna.

En tercer lugar, no se debe comer demasiado en las noches y las personas mayores de 50 años deberían ingerir alimentos muy ligeros, como frutas y verduras. El utilizar productos complementarios como, por ejemplo, el Omega-3, Omega-6, vitamina C, vitamina D, vitamina A y, sobre todo, ingerir alimentos que contengan caroteno, como las verduras (zanahoria en primer término), es fundamental para mantener un equilibrio mental y corporal. Los especialistas refieren que el complejo B estabiliza el sistema nervioso, la vitamina C se utiliza para sintetizar sustancias importantes durante el estrés. El calcio, magnesio y zinc cumplen una función estabilizadora de las neuronas, mejoran la contracción y relajación muscular y potencian las defensas.

 

Nutrición de alto cargo. La nutrición juega un papel fundamental en el ámbito laboral, ya que de ella depende que los ejecutivos logren una mayor productividad y consigan un mejor rendimiento intelectual, incluso, permite sobrellevar el inevitable estrés. Sin embargo, los especialistas advierten que en nuestro país no existe una cultura nutricional, situación que se refleja también en el segmento ejecutivo

El estilo de vida de los hombres de negocios, en general, se desarrolla dentro de una vida social intensa, sobrecargada de reuniones y compromisos, que puede inducir a un desorden en sus hábitos alimentarios. Los negocios se sellan muchas veces en medio de los excesos de comida y bebida. Por ello no sorprende que se registren con frecuencia problemas de mala alimentación, donde la obesidad es el principal síntoma que salta a la vista.

Un aspecto vinculado con este tema es la poca preocupación por la salud física, comportamiento que se evidencia en la escasa disciplina al momento de realizar ejercicios físicos. La mala alimentación y el sedentarismo han posicionado al segmento ejecutivo como el grupo más proclive a padecer de sobrepeso u obesidad. Pero no sólo es una cuestión de estética, sino que la obesidad también se encuentra asociada con otras enfermedades, como la hipertensión, la diabetes y los problemas cardiovasculares, por citar las más frecuentes.

 

Qué comer. Para evitar problemas relacionados con la obesidad (como la diabetes y las enfermedades cardiacas), el Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda ingerir de 45% a 65% de las calorías diarias en forma de carbohidratos, con un máximo de 25% de esos carbohidratos provenientes de “azúcares” agregados o refinados, es decir, aquellos que se encuentran en las gaseosas, los dulces, los helados y los postres. Con respecto a las grasas y proteínas, se recomienda que representen de 20% a 30%, y 10% a 35%, respectivamente, de las calorías diarias.

Hay que tener en cuenta que desde los 40 años el cuerpo humano necesita menos calorías. Esto implica que la persona a partir de esta edad debe comer una menor cantidad de alimentos, pero a la vez alimentos de mayor calidad en cuanto a los nutrientes que posean.

Cuando hablamos de comida, no sólo hay que considerar los ingredientes sino también la cantidad de comida que se va a ingerir. El protocolo de alimentación tanto para varones como para mujeres es el mismo, lo que varía es la cantidad de alimentos que van a consumir tanto el hombre como la mujer. Esto también va a depender de la actividad física que realice cada uno.

El desayuno debe representar el mejor alimento del día. Este debe contener siempre algún producto lácteo (yogurt, queso o leche) y, en promedio, se debe ingerir una taza de estos alimentos o 35 gramos de queso fresco bajo en grasas. También se recomienda comer alguna fruta, pero con moderación, o en una ensalada o un licuado.

 

Las que más atacan. Son muchas las afecciones que atacan a los ejecutivos de hoy en día.

A continuación algunas de las enfermedades que se presentan con más frecuencia dentro de este grupo de la población.

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan 12 millones de muertes en el mundo cada año y representan la mitad de todas las muertes en Estados Unidos y otros países desarrollados. Se calcula que alrededor de 10% de los ejecutivos tiene niveles altos de colesterol en la sangre y cerca de 6% tiene grados de azúcar preocupantes. Los principales factores de riesgo dentro del ámbito laboral y los estilos de vida de los empresarios relacionados con esta dolencia son fundamentalmente tres: la inactividad física, el estrés y el tabaquismo.

Un estudio realizado recientemente revela que cerca de 40% de los ejecutivos son obesos, mientras que 75% no realiza ni siquiera 30 minutos de actividad física diaria. La edad media era de 45 años. La mayoría de los 200 ejecutivos entrevistados mostraban otros factores de riesgo de padecer enfermedades del corazón, como colesterol elevado, hipertensión, niveles altos de azúcar en sangre --que también es un factor de riesgo para la diabetes--. Algunos ejecutivos además fumaban. Todos los obesos contaban al menos con un factor de riesgo adicional de padecer enfermedades del corazón: 86%, al menos dos factores más adicionales, y 60% tres factores.

Por otra parte, los especialistas creen que la educación y la información es uno de los componentes básicos de cualquier programa de prevención de enfermedades como la obesidad y la diabetes. Si los ejecutivos, que cuentan con un nivel educacional y económico alto, no son capaces de cuidar su forma de comer, los obreros y operarios están al borde de sufrir más enfermedades. La solución, sin embargo, no pasa por bajar de peso mediante productos que aparecen en la televisión, sin hacer ejercicio al cuidado de un especialista.

Sin embargo, no sólo aquellos que se ven gorditos o tienen sobrepeso tienen problemas, también ejecutivos que se ven delgados y atléticos resultan con colesterol alto. Por ello, algunos restaurantes que atienden a esta clientela ejecutiva están ofreciendo más ensaladas, verduras y frutas, eliminando en su menú platos con grasas y frituras.

 

Columnas bajo presión. Una de las zonas más expuestas en el día a día de los ejecutivos es la columna vertebral. La prolongada permanencia en el centro laboral, el sedentarismo y el inevitable estrés que agobian a los ejecutivos durante sus intensas jornadas diarias ponen a prueba la capacidad de todo organismo. Una de las regiones más expuestas es la espalda, y más específicamente la zona de la columna vertebral. Las personas que permanecen sentadas mucho tiempo pueden sufrir de inflamaciones en las articulaciones de la cadera y de la cintura --zona lumbar de la columna vertebral--, y las personas que utilizan la computadora mucho rato pueden desarrollar dolores de cuello --zona cervical-- y de cabeza. Las subluxaciones de la columna --desalineamiento de las vértebras-- constituyen en la actualidad una de las lesiones más comunes en el centro laboral. Existen tres tipos de estrés que provocan subluxaciones: el estrés químico, el físico y el emocional.

El estrés químico se produce debido al consumo de drogas, como las pastillas para aliviar los dolores, el consumo de cafeína o de alcohol. En todos estos casos se puede generar demasiada tensión o relajación de los músculos donde se apoya la columna y causar que las vértebras abandonen su posición normal. El estrés físico proviene de accidentes, caídas, malas posturas, entre otros. Mientras que el estrés emocional es el que se deriva de las preocupaciones. Cuando una persona está muy preocupada su tensión muscular es elevada y esto puede dar lugar a que las vértebras salgan de su posición normal.

Para evitar este tipo de lesiones se recomienda no permanecer sentado mucho tiempo sin cambiar de postura, sobre todo si se está trabajando frente a la computadora. Lo ideal es ponerse de pie cada veinte o treinta minutos, aunque sea por medio minuto, para darle movimiento al cuerpo, pues las articulaciones necesitan movimiento para permanecer saludables. Se aconseja que cuando una persona esté sentada durante mucho rato, lo básico es mantener los dos pies apoyados en el piso y evitar cruzar las piernas, ya que esto origina un desnivel en la pelvis. Esto, a su vez, imprime mucha presión en los discos de la columna y puede dar lugar a un proceso lento de degeneración en la columna vertebral. También se destaca el uso de asientos que tengan un buen respaldar y una silla con un buen apoyo lumbar.

20/20

Trabajar con una computadora durante tiempos muy prolongados no daña significativamente la visión. Sin embargo, muchas personas en ocasiones se sienten fastidiadas por el reflejo muy fuerte de la pantalla, situación que puede ser resuelta con los sistemas de protección que tienen las propias computadoras.

A pesar de ello, la mayoría de los oftalmólogos advierten que cuando una persona trabaja durante un buen tiempo frente a una computadora, lo que debería preocuparle es el ambiente. Por lo general, un ejecutivo trabaja dentro de una oficina bien equipada, con aire acondicionado o con un buen sistema de ventilación. No obstante, el uso de estos aparatos tiene algunas desventajas, porque pueden producir algunas reacciones de tipo alérgico al nivel de la conjuntiva o provocar sequedad de las lágrimas que se encargan de lubricar el ojo. Este problema se presenta fisiológicamente más en las mujeres.

Los ejecutivos a partir de los 35 años deben hacerse un examen oftalmológico anual completo --evaluación de la visión, presión ocular, examen de fondo de ojo--, mientras que las personas mayores que tienen problemas con la visión deben hacerse pruebas especiales. Entre las pruebas más frecuentes que se realizan a los ejecutivos se encuentra el examen del fondo de ojo. Éste consiste básicamente en la dilatación de la pupila para examinar la estructura del fondo del ojo (el nervio óptico, las arterias, las venas y toda la estructura de la retina), con el objeto de determinar si existe alguna patología o enfermedad que podría ser generada por la hipertensión arterial, la diabetes u otras enfermedades poco frecuentes, como los problemas renales y el glaucoma.

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