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Perspectivas económicas 2005
Domingo F. Maza Zavala En 2005 proseguirá, aunque a menor ritmo, la recuperación económica iniciada en 2004. Ello dependerá, en todo caso, de varios factores, principalmente los siguientes: que los precios del petróleo (cesta venezolana) se mantengan, cuando menos, dentro de un rango de 30-32 dólares el barril; que el ingreso fiscal ordinario interno neto (gasto total - gasto en el exterior) tenga un elevado componente de inversión real y de desarrollo social (no menos de 40%); que el control de cambio --que se mantendrá el próximo año-- atienda oportunamente la totalidad de las necesidades de pago al exterior, excepto, por supuesto, la pura exportación de capital, que debe ser sometida a regulación. Estimo indispensable, asimismo, como condición sine qua non, el mejoramiento sustancial del clima político y social, un mínimo de entendimiento entre los sectores público y privado en torno a políticas de producción, inversión y empleo, así como también una política de ingreso que descanse sobre un patrón justo de salarios y ganancias. Por último, creo que continuará la recuperación del crédito bancario, si la recuperación económica continúa y las tasas de interés no suben sensiblemente. Miguel Santos El crecimiento económico sostenido sólo puede ser alcanzado si se incrementan de forma igualmente sostenida el capital invertido y la contratación de mano de obra. En relación con el capital, si no se crea un ambiente más propicio (favorable) para la actividad económica privada, la capacidad de crecimiento de la economía venezolana estará severamente limitada por las capacidades instaladas. Bajo las condiciones actuales, la tendencia será a que los impulsos de demanda generados por el gasto público empezarán a generar una respuesta mayor en términos de precios, que en términos de producción. Esa presión puede ser disminuida por el Gobierno en la medida en que los precios petroleros lo permitan, proporcionándole al sector privado dólares baratos para la importación de bienes y servicios que ayuden a mantener baja la inflación por dos vías: a) Importaciones baratas (la inflación internacional es muy baja), y b) Sacar bolívares de la economía para la adquisición de divisas para importaciones, que no generan así presión inflacionaria. Todo esto promueve un ambiente de crecimiento bajo y desacelerado, inflación moderada, altas importaciones y poca devaluación. El mantenimiento en vigencia de la inamovilidad laboral continuará previniendo a las empresas de contratar nueva mano de obra, haciendo que las cifras de desempleo prácticamente no reaccionen al poco crecimiento económico proyectado. Este es un fenómeno que ya fue registrado durante los dos primeros trimestres de 2004, cuando la economía creció 34,8% y 13,6%, y el desempleo entre diciembre de 2003 y agosto de 2004 (según el INE) sólo bajó de 14,3% a 14,2%. En materia de déficit fiscal, a los 5,1% de PIB que presenta el Presupuesto Nacional hay que agregarle otros 3% contemplados para la amortización de deuda, para un total de 8,1% de necesidades de financiamiento. Si el pago de principal de deuda ha sido subestimado de la misma forma en que se hizo con el Presupuesto 2004 (3,0% del PIB), esa cuenta arrojaría necesidades de financiamiento por el orden del 11,0% del PIB. Si se refinancian los vencimientos de deuda externa en su totalidad (3% del PIB), y se generan utilidades cambiarias por 2% del PIB (el presupuesto contempla 1,3% del PIB, pero la presión sobre el BCV continúa), eso dejaría 6% del PIB para ser refinanciados por la vía de la emisión de deuda interna. Esa demanda de fondos sobre el mercado interno puede provocar una subida en las tasas de interés. Alexander Guerrero La economía venezolana muestra en estos años un intrincado enjambre de restricciones y sobrerregulaciones, definidas éstas tanto en políticas públicas como en la legislación que conforma un marco jurídico legal que restringe la evolución normal de una economía de mercado. En agregado, la excesiva intervención del Estado y la ideológica revolucionaria del encanto estatista han limitado, y seguirán limitando en 2005, la actividad económica privada, lo que ha signado el marco social de ese desenvolvimiento económico, caracterizado por el endurecimiento y restricción del empleo en el mercado formal y "compensando" en consecuencia el crecimiento del empleo y del subempleo en el mercado informal. La consecuencia social y económica de ese esquema de evolución económica y social es la caída del salario e ingreso promedio tanto en la economía formal como informal. Esa evolución de la estructura del mercado laboral ha emergido en virtud del intenso proceso de descapitalización que ha seguido la economía, motivada esencialmente por el elevado grado de desconfianza institucional y el extendido marco de la crisis política promovida por la exagerada intervención del Estado y del gobierno en la economía, y por el desmantelamiento de las normas y usos que rigen una economía de mercado libre. La reacción de la actividad económica de la gente, de la economía privada, ha sido la descapitalización progresiva, la carencia de inversión, el cierre de negocios y empresas de intenso contenido tecnológico, lo que ha traído como consecuencia la expansión de actividades económicas informales y de menor intensidad tecnológica, que en el mediano plazo contribuye al empobrecimiento de la oferta laboral y al endurecimiento del desempleo estructural. Los controles de precios, el de cambio y la regulación de precios, se han constituido en torniquetes que limitan e impiden la actividad económica privada, que hoy muestra una presencia de subsidiariedad ante el Estado, que además de arbitro, se presenta como agente directo en la economía, copando en esa intervención los espacios naturales de la actividad económica privada. Ello se muestra en la expansión del gasto público que alcanzará en 2005 más de 32% del PIB, lo que ante una potencial debilidad del entorno petrolero internacional que pueda reducir los precios del petróleo, podría desatar una crisis fiscal de graves consecuencias. La debilidad del marco jurídico se hace igualmente evidente en la intervención que se promueve desde algunas agencias del Estado --Sudeban-- de instituciones con autonomía, como el BCV, que estaría siendo obligado al reconocimiento legal de utilidades cambiarias, un mecanismo político de ordeño de las reservas internacionales que apunta a un peligroso entorno inflacionario que podría derrumbar los números de la economía. En conjunto, todas esas restricciones y limitaciones inducidas por los controles de precios, debilitamiento de los derechos de propiedad y derretimiento institucional de la autoridad monetaria, inducen una actividad económica privada sin aliento. Efraín Velázques Los signos de recuperación mostrados por la actividad económica durante este año continuarán en 2005. 2005 será un año de crecimiento, actividad y mucho movimiento. Lo que no va a ser evidente es que este comportamiento positivo va a ocurrir en medio de una profundización del desequilibrio en el sistema económico. El gobierno central mantiene una situación financiera débil debido a la importancia del ingreso petrolero y las fuentes no tradicionales de financiamiento. Las reservas internacionales se mantendrán altas en un contexto de control de cambios. Rodrigo Cabezas El año 2005 será el segundo consecutivo de crecimiento real de la economía venezolana. La estabilidad y gobernabilidad política alcanzada, el nivel óptimo operativo de la industria petrolera y la certeza de un nivel de reservas internacionales suficientes para garantizar los compromisos externos del país, facilitarán un desenvolvimiento positivo de la inversión y el consumo nacional. El presupuesto de gastos del gobierno central impulsará el crecimiento, desacelerará la inflación por segundo año consecutivo y permitirá bajar la tasa de desempleo a 10% de la PEA. A los equilibrios macroeconómicos se agrega los equilibrios sociales que se alcanzarán con recursos presupuestarios, que representan 41% del gasto del gobierno central, ello es, gasto en educación y salud pública. Las misiones política de inclusión social tendrán 1,5 billones de bolívares asignados. En este contexto, el servicio de la Deuda Pública Interna y Externa será un hecho absolutamente manejable por la economía, sin mayores repercusiones en la política de gasto y contribuyendo a una mejoría del riesgo-país. Luis Vicente León A pesar de que los escenarios venezolanos siguen manteniendo incertidumbres críticas alrededor del tipo de tendencia que privará dentro del chavismo, desde la más socialista hasta la centro izquierda, y dependiendo de cuál predomine, los escenarios económicos serán radicalmente distintos en el país, desde una economía con fuerte tendencia controladora y conflictiva, hasta una economía más productiva tipo europea o china, parece claro que mientras el precio del petróleo se mantenga elevado, el Gobierno intentará mantener la estrategia actual de distribución de riqueza petrolera, sin entrar en honduras en el plano del modelo económico más avanzado. Dado que no esperamos cambios relevantes en el precio del petróleo y que estamos en una situación de continuidad electoral, parece claro que la economía estará determinada por un fuerte gasto público, que alimentará la liquidez y estimulará el crecimiento, el cual no podrá mantener el ritmo de este año, dado que su base de comparación será más alta, pero seguirá creciendo a ritmos de 5%, muy condicionado a la actividad petrolera. Ese crecimiento estará también basado en mejores expectativas por parte de los consumidores, que en medio del crecimiento petrolero sienten que el país les dará mejores oportunidades, toda vez que el conflicto político está prácticamente controlado. La mayor cantidad de dinero en el bolsillo que le da la liquidez disparada por el gasto, mezclado con mayores niveles de confianza, se traduce en aumentos de demanda que estimulará al sector privado a realizar al menos las inversiones básicas y a intentar mejorar sus relaciones con el Gobierno, al que reconocerán como tal por un tiempo relativamente largo. Esto permite proyectar cierta estabilidad en el tipo de cambio, que no esperamos se mueva mucho más allá de 2.200 bolívares por dólar, sin que se proyecten devaluaciones relevantes en el mercado paralelo en el corto plazo. El gasto público y el crecimiento esperado permitirá mantener los puestos de trabajo, aunque no esperamos que ese crecimiento se traduzca en reducciones relevantes de la tasa de desempleo, que junto a la inflación, que se espera en crecimiento, seguirán siendo los dolores de cabeza principales del Gobierno el próximo año.
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