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Entre la necesidad y la obligación La dificultad eterna para el acceso al financiamiento por parte de las pequeñas y medianas industrias y las microempresas, ha obligado en muchas épocas a que los gobiernos impongan al sistema bancario el otorgamiento de condiciones crediticias especiales para el sector, cosa que no es fácil cumplir La pequeña y mediana industria se queja, siempre lo ha hecho, de lo difícil que se le hace el acceso al crédito bancario por los requisitos que les exige el sector financiero y las tasas de interés aplicadas que consideran muy altas, requisitos que muchos empresarios consideran excesivos y que los bancos justifican como necesarios para resguardarse de posibles riesgos. Pero también hay posibilidades de financiamiento para las PYMI a través de organizaciones especializadas que les otorgan créditos blandos, pero los mismos siempre están atados a la planificación macroeconómica del país, a la reducción de la inflación y a que se genere un clima de inversión positivo, lo que también es lento y limita las posibilidades de acceso. De manera que las PYMI consideran que la vía más expedita y rápida para obtener financiamiento es que los créditos los otorgue la propia banca, pero con mayores facilidades de acceso. De allí han surgido iniciativas y hasta imposiciones gubernamentales de exigir al sistema bancario comercial que se den mayores facilidades para créditos a la pequeña y mediana industria, y sobre todo a la microempresa. En el país los bancos pasan apuros para completar esa cartera obligatoria, a tal punto, que en los últimos meses se ha creado todo un boom con el tema de los microcréditos y el apuntalamiento de la pequeña y mediana industria, debido a que el financiamiento a esos sectores es una bandera del Gobierno, enmarcada en su estrategia para promocionar el desarrollo económico del país. En la actual Ley General de Bancos se exige una cartera obligatoria de microcréditos de 3% del total de la cartera crediticia de los bancos, cosa que muchos bancos no han podido cumplir cabalmente, debido al riesgo implícito y lo engorroso que resulta aprobar y cobrar dichos financiamientos. Pese a eso, el proyecto de Ley de Bancos en discusión en la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional plantea elevar esa cifra de 3% a 10%, lo que tiene de cabeza a los bancos, al punto que muchos guardan silencio en torno a lo que ofrecen y otorgan a las PYMI y microempresas. Sin embargo, la microempresa representa en Venezuela 15% del PIB, según datos de Bangente, y de este porcentaje unicamente el 15% son atendidas por entidades de microcréditos, mientras que solo 4,5% reciben productos financieros. Ante el proyecto, los distintos actores del sistema financiero ya han planteado que elevar el porcentaje no es viable en este momento, ya que el subsistema microfinanciero en Venezuela es incipiente, y en otros países ha tomado entre 10 y 20 años desarrollarlo. Lo que no se ha hecho por la vía de la cartera obligatoria, sino a través de políticas distintas que incentivan y facilitan el desarrollo de los microcréditos, además de que se ha acompañado de una política consistente de largo aliento. También consideran una incongruencia que se plantee una tasa subsidiada preferencial correspondiente a 80% de la tasa promedio del sector financiero, ya que se trata de créditos costosos con unas particularidades enormes en cuanto al otorgamiento, supervisión y recuperación. En todos los países la tasa que se aplica a los microcréditos es más alta que la aplicada a los créditos corporativos comerciales hipotecarios, incluso en algunos países llega a ser dos veces más alta que la tasa normal, porque su otorgamiento compite con los préstamos a cortísimo plazo que otorgan los usureros, quienes cobran entre 5% y 20% mensual, lo que se traduce entre 60% y 240% anual, mientras que la tasa actual de microcréditos en Venezuela está por el orden de 30% a 50%. Los microcréditos han ido ocupando espacios en la preocupación y opinión pública que antes eran propios de la demanda crediticia de las PYMI, lo que viene a reflejar la realidad económica del país. Expertos afirman que un alto porcentaje de las otrora pequeñas y medianas industrias ha desaparecido o se ha reducido a microempresas, y lo que hoy en día puede evaluarse como PYMI no son sino las grandes empresas que se han reducido en tamaño. Por otro lado, el alto nivel de desempleo ha conducido a que muchos profesionales y técnicos hagan uso de sus respectivas liquidaciones laborales para incursionar en el mundo empresarial, creando pequeñas empresas y cooperativas. Esto de alguna manera ha sido promocionado desde el Gobierno, no sólo con esta exigencia de una cartera obligatoria sino con la creación de instituciones bancarias que otorguen financiamiento flexible a esas incipientes microempresas. Esa amenaza de elevar el porcentaje obligatorio de microcréditos ha obligado a la banca a entrar en negociaciones directas con el Gobierno para colaborarle en otros temas, pero poniendo como condición que no se eleve ese porcentaje obligatorio y otros aspectos más del proyecto de ley referidos a las garantías y a la supervisión. Un banco para la gente. Mientras, la banca comercial inventa fórmulas para que a la hora de las revisiones se pueda demostrar su cumplimiento con esa cartera obligatoria. En muchos de los casos, lo que llegan a llamar microcréditos no son otra cosa que pequeños créditos al consumo. Tan preocupados han estado, que incluso hace 5 años se creó el primer banco, Bangente, cuya función exclusiva es el otorgamiento de microcréditos a empresas y cooperativas, para lo cual pusieron en práctica el dicho de Mahoma, pero a la inversa: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”, y sus ejecutivos de inversión se dedican a subir cerros en busca de posibles clientes, lo que es muy difícil que vaya a hacer cualquier otro banco, ni siquiera los oficialistas bancos del Pueblo o de la Mujer. La experiencia indica que la banca comercial no está preparada para eso, porque significa muchísimo trabajo e inversión en recurso humano y aumento de costos. Se conceden créditos pero en realidad no están destinados al fin previsto, y se aplica una serie de prácticas que hacen que no se beneficie a quien espera ese financiamiento. Uno de los costosos obstáculos es que deben transmitir a los futuros deudores conocimientos contables y empresariales para que su proyecto sea un éxito, de manera que pueda cumplir cabalmente con la obligación crediticia. Otro punto del proyecto referido a créditos riesgosos para pequeñas empresas es el relativo a las previsiones que deben tomarse sobre estos financiamientos, con relación a que no se concedan créditos no garantizados por un monto que exceda en su conjunto a 5% del total del activo del banco. Instituciones como Bangente han planteado que se eleve dicho porcentaje a 25% del total de activos del banco pero específicamente para bancos de desarrollo de pequeño capital, lo que les permitiría cierta libertad para otorgar créditos que no tienen mayor garantía, sobre todo tomando en cuenta que quienes los solicitan son personas naturales o jurídicas sin historial crediticio ni cómo demostrarlo, historial que apenas comienza a existir a partir de la conformación de los grupos mancomunados a los que se les otorga crédito sin mayores garantías, y con el pago adecuado de ese primer crédito concedido. Esto permitiría a las instituciones mayor crecimiento. Ese 25% no es viable para bancos de mayor tamaño. El presidente ejecutivo de Bangente, Juan Uslar Gathmann, explicó que el objetivo de dicha institución es atender a la gente emprendedora dedicada a la actividad productiva lícita en la micro y la pequeña empresa en Venezuela, y que es una especie de banca a domicilio, porque no esperan que los clientes vengan a solicitar el crédito sino que van a buscar donde estén los posibles clientes. “Es casi imposible dar uno de estos créditos si no vemos dónde está el negocio, cuál es su condición, cuál es el prestigio de la persona en su comunidad, lo que se toma como base para elaborar el balance y el estado de ganancias y pérdidas. Los mismos ejecutivos arman el expediente del crédito en el sitio, casi no se hace publicidad sino que se promociona en el lugar de influencia en zonas populares, que son las que necesitan estos créditos”, explicó Uslar Gathmann. Su capital accionario está en manos de instituciones venezolanas 70,25% e internacionales 29,75%, donde el principal socio es el Banco del Caribe, mismo que ha derivado allí toda su obligación de otorgar créditos a las PYMI y a las microempresas. Entre las ventajas que ofrece el banco a sus clientes actuales y futuros está la rapidez en el otorgamiento de los créditos, exige pocos requisitos, los intereses son bajos en comparación a los que cobran los prestamistas, dan cómodos lapsos de pago, buena asesoría y sin papeleo. Sus clientes se dedican a actividades como: comercio, transporte, producción y servicios, en ese orden. Los créditos van desde 700.000 a 30.000.000 de bolívares. Los más bajos se dan sin garantía y los más altos con garantía o reserva de dominio. A medida que conocen al cliente van subiendo el monto que otorgan. Son exclusivamente para gente que tiene negocios. Las tasas van desde 32% a 45%, lo que depende del cliente y los plazos. Se otorgan básicamente para negocios en marcha con más de 18 meses de funcionamiento La cartera del banco al cierre de septiembre era de 16.000 millones de bolívares, con una morosidad de 1,7%. Han desembolsado casi 80.000 millones y han recuperado casi 99% de lo otorgado. Asimismo, han atendido 40.000 clientes, de los cuales 10.000 poseen créditos en este momento. Ya tienen oficinas en Catia la principal, El Valle, Centro, Petare, Los Teques, La Guaira, Guarenas, Valencia y Maracaibo. Nichos específicos. El BBVA Banco Provincial dirige su atención a la pequeña y mediana industria y microempresa a través de dos áreas específicas: banca comercial de créditos sectoriales para agro, comercio y pequeños y medianos negocios, y la banca especial. Agustín Antón, vicepresidente ejecutivo de banca al por menor, señaló que la pequeña y mediana industria es un mundo abstracto y que cada bando tiene su forma de medir los créditos que se otorgan en esa área, por lo que no hay cifras específicas. Cosa distinta sucede con los microcréditos, que constituyen una cartera obligatoria para cada banco. En grandes líneas el Banco Provincial otorgó para octubre cerca de 52.000 millones en microcréditos y había cerrado septiembre con alrededor de 47.000 millones. “Hemos seguido una línea muy intensa de campaña por segmentos para atender las necesidades crediticias de los clientes”, explicó Antón. En cuanto a pequeñas y medianas empresas, el monto de los préstamos para septiembre estuvo cercano a los 500.000 millones de bolívares. A parte de los créditos, ofrecen una gran variedad de servicios para las empresas que facilitan su desenvolvimiento como pago de nómina, cartas de créditos en el exterior, recaudación efectiva, pago de servicios, conexiones nacionales e internacionales, cuentas remuneradas, facilidades crediticias, dólares de Cadivi, adelanto de dinero contra facturas, tasas fijas a mediano y largo plazo, plazos atractivos para el pago de los créditos y financiamiento para equipos de oficina y transporte. En el caso de las microempresas, indicó que es evidente que les falta mucha relación con el sistema bancario y que es un sector donde hay mucho que explorar y explotar. “Es importante minimizar los recaudos exigidos”, acotó. Entre los requisitos que se exigen para financiar microcréditos se tiene que el comercio solicitante debe ser una persona jurídica con ventas anuales hasta 9.000 unidades tributarias (220 millones de bolívares, aproximadamente) o menos de 10 trabajadores. También puede aspirar una persona natural con actividad comercial. Como requisitos para elaborar el expediente del crédito se exigen planilla de solicitud de microcrédito, copia de la cédula de identidad, estados financieros de los últimos tres años para las personas jurídicas, registro mercantil y estatutos para personas jurídicas, certificación de ingreso para las personas naturales, balance personal y en caso de no tener balance, este se elabora en el informe del microcrédito. Uno de los principales problemas que afrontan los bancos y los solicitantes de los créditos es la falta de recaudos financieros para verificar la garantía de pago y minimizar el riesgo de pérdida en este tipo de créditos, porque en su mayoría son emprendedores que no cuidan mucho el establecimiento de un récord crediticio o de relación con la banca. También muchas veces sus flujos de caja son considerados bajos para garantizar la cobertura del crédito. Rosanna Di Martino, directora de promoción y negocios y banca de empresas, indicó que el banco Provincial ha hecho campañas especiales para ayudar al equipamiento y modernización de las empresas, otorgando créditos con tasas y plazos especiales, que solo se otorgan en esas campañas. También se ofrecen facilidades para que obtengan equipos de transporte y hasta garantías y respaldo financiero para arrendamiento de equipos, lo que van pagando de acuerdo con su flujo de caja. Para esto el banco establece convenios con redes y grandes compañías que puedan prestar el servicio de arrendamiento a los pequeños y medianos empresarios, les sirve de respaldo. Compromiso con la PYME. “Banesco ha demostrado su compromiso con la pequeña y mediana empresa permitiendo mayor accesibilidad crediticia a nuestros clientes. Las cifras corroboran esta afirmación”, dijo Silvio Forte, vicepresidente de la Región Capital Oeste de Banesco Banco Universal. En el primer semestre de 2004, la cartera de créditos para las PYME representó el 36% de la cartera total comercial de Banesco Banco Universal. Forte indicó que al cierre de junio pasado los recursos destinados para atender a la pequeña y mediana empresa totalizaron 283 millardos de bolívares. Entre enero y junio de 2003 la cartera de créditos para la PYME creció 16,56%; mientras que entre julio y diciembre de 2003 creció otro 39,8%. En los primeros seis meses de este año se repitió la tendencia y creció 41,5%. Las actividades económicas que presentaron mayor concentración crediticia en Banesco Banco Universal son las relativas a manufactura, comercio, construcción y transporte. Al cierre de junio de 2004 la cartera de microcréditos registró Bs. 37.8 millardos. Según las cifras del banco, en septiembre de 2004 la cartera crediticia que atiende a la PYME creció hasta Bs. 47 millardos, un aumento de 24,3% respecto con el cierre del primer semestre. Por otra parte, Forte informó que los montos de los préstamos están condicionados a la capacidad de pago de los clientes. “Esta capacidad es evaluada mediante herramientas tecnológicas que nos permiten identificar hasta cuánto endeudamiento soporta una empresa según su estructura económico-financiera”, afirmó. La red de agencias de esta entidad cuenta con las herramientas tecnológicas que permiten evaluar in situ al cliente, lo que posibilita dar una respuesta inmediata de su preaprobación. Asimismo, las agencias tienen un workflow de crédito que establece conexión con el área de análisis, de esta manera las operaciones crediticias viajan desde la red de agencias hasta el área de análisis y documentación por línea muerta. Con base a la estrategia que ha estructurado Banesco para atender a este sector productivo, los instrumentos de financiamiento más comunes para apoyar las PYME serían:
Una prioridad dentro de la cartera. “La pequeña y mediana industria es una prioridad para el Banco de Venezuela y la cartera que tenemos hoy para ese segmento es prueba de ello -350.000 millones de bolívares”-, dice Michael Goguikian, presidente de esta entidad, quien advierte que la meta de la institución es duplicar esta cartera en menos de un año. Javier Rodríguez, vicepresidente de División de la Red Comercial, corrobora esta visión que tiene el presidente de esta entidad y también insiste en afirmar que las cifras así lo demuestran, al contar con una cartera de créditos del segmento Pyme que representa el 42% de la cartera total de banca comercial y 18% de la cartera total de esta institución. “La inversión crediticia es fundamental para el Banco de Venezuela, queremos seguir creciendo en préstamos, por lo que resulta fundamental atender las necesidades crediticias de sectores como el privado, ya que éste es uno de los principales garantes de un crecimiento sostenido de los niveles de empleo en el país, además ofrece el mayor potencial de incorporación de nuevas empresas al sistema económico y constituye uno de los ejes fundamentales para el desarrollo del sector productivo nacional”. En este sentido, el Banco de Venezuela se ha destacado por intensificar acciones con el objetivo de alcanzar mayores niveles de intermediación crediticia, lo cual ha quedado demostrado al consolidar, por segundo semestre consecutivo, el primer lugar del ranking bancario en cartera de créditos. “Para el primer Semestre del 2004, nuestra cartera de crédito creció 37,4%, lo que equivale a 614.3 millardos de bolívares, situándose la misma, al cierre del ejercicio, en 2.255,2 millardos de bolívares, con una participación de mercado del 15,62%. Esta expansión ha sido posible gracias a la profundización del negocio, en todos los segmentos de clientes, específicamente en el segmento de PYME alcanzamos un total de 450 millardos de bolívares, lo que representa el 42% del total de nuestra cartera total de Banca Comercial”, dice Rodríguez. En lo que respecta a la cartera de Microcréditos, ésta representa el 3,3% del total de créditos del banco, por encima del 3,0% exigido por la ley. Las áreas que atiende esta entidad en términos de financiamiento no tienen límites. “Atendemos todos los sectores de la economía, desde el sector agropecuario independiente hasta la agroindustria, el comercios: en todos sus tamaños, las empresas manufactureras y de servicios. Sin embargo, señalan que han detactado que las áreas que se pueden apuntalar son el comercio y la industria. “Como parte de nuestra estrategia, en el Banco de Venezuela hemos dedicado grandes esfuerzos en identificar y entender las necesidades de nuestros clientes, a través de la segmentación de los mismo, lo que nos ha permitido ofrecerles a cada segmento los productos y servicios que más se adecuan a sus necesidades”. Señala Rodríguez que que por ello han diseñado un conjunto de instrumentos especiales que le permitirán a sus clientes del segmento PYME desarrollar y hacer crecer su negocio, al financiar actividades de producción, comercialización y servicios, a través de productos como:
Rodríguez afirma que han diseñado para el segmento empresarial pequeña, mediana empresa y comercios, una Solución Integral, que abarca una gama de novedosos productos y servicios financieros, enmarcada en una oferta de valor estructurada, que nos permite cubrir sus expectativas y ofrecerle los productos y servicios más innovadores del mercado”. Algunos de los productos y servicios que contempla esta oferta básica son:
Actualmente, el Banco de Venezuela/Grupo Santander tiene firmado un convenio con Foncrei, para administrar los recursos de la institución, dirigidos al financiamiento de proyectos de inversión a la industria manufacturera. Estos financiamientos gozan de condiciones especiales, pero no actúan como garantía del crédito y deben ser reembolsados a Foncrei en los plazos acordados. Financiamiento en occidente. La preocupación del Banco Occidental de Descuento por el desarrollo de las PYME, presente no sólo en el estado Zulia sino en todo el territorio nacional, no es nueva. Desde hace varios años vienen trabajando de la mano de los pequeños y medianos emprendedores que buscan sacar adelante la economía venezolana. Como lo entienden así, el BOD firmó un convenio con la Corporación de Desarrollo de la Región Zuliana (Corpozulia) y el Fondo de Crédito Industrial (Foncrei), para brindar apoyo y fortalecer a las pequeñas y medianas empresas manufactureras que operan en el estado Zulia. Este convenio sirvió para apoyar financieramente a las PYME y promover la formación de nuevas empresas en el sector. Lo más importante es que esta institución financiera ha trasladado la experiencia zuliana a otros rincones del territorio nacional, buscando obtener los mismos resultados en otras regiones. Para esto ha creado diversos planes de financiamiento que se adaptan a las necesidades de cada proyecto (ver DINERO 188). El BOD con cada crédito que entrega se asegura que los recursos que soliciten los empresarios deberán estar destinados a capital de trabajo, instalación de nuevas unidades de producción, mejora de infraestructura operacional, programas de asistencia técnica y capacitación. Mercantil: la iniciativa. La mayoría de las PYME se ubica en 11 estados del país y 50 por ciento de ellas se concentran en el Distrito Capital, Miranda, Carabobo y Zulia. Asimismo, las empresas de este sector económico constituyen 90 por ciento del número de establecimientos del tejido empresarial venezolano. Estas cifras dejan claro la importancia que tiene el sector dentro de la economía del país. El Banco Mercantil fue la primera institución financiera que creó una herramienta de financiamiento exclusiva para la PYME. Esta iniciativa llevó a la institución a trabajar con los especialistas y principales protagonistas de este emergente mercado. Foncrei, Fonpyme, el IESA y Coninpyme alabaron desde un principio este nuevo sistema de créditos que sigue siendo uno de los más eficientes. Pronto Crédito Empresarial Mercantil es el plan del banco que ofrece financiamiento a pequeñas y medianas empresas. Las características especiales que brinda este plan lo colocan como una de las primeras opciones a la hora de optar por un crédito bancario. No sólo es fácil y rápido de conseguir, sino que una vez otorgado, la institución pone a disposición del cliente un ejecutivo asignado a la cuenta, que brinda una eficiente atención personalizada. Luego, mediante una nueva herramienta, se lleva a cabo un rápido análisis de los datos del solicitante, para ofrecer un límite de crédito preaprobado que el aplicante maneja con una cuenta corriente remunerada y una tarjeta de crédito . Además:
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