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“Las exportaciones no tradicionales están en su mejor momento” El presidente del Banco de Comercio Exterior, Víctor Álvarez, sostiene que las exportaciones de productos no tradicionales en Venezuela viven un momento sin precedentes en su historia, toda vez que la variación registrada entre el primer semestre de 2003 y el mismo período de 2004 fue de 81,40%, duplicándose prácticamente los ingresos de la nación por este concepto. Dice que su gestión ha vuelto la cara hacia las PYME: “Este banco estaba secuestrado por veinte empresas, que eran las que se llevaban toda la plata” Las exportaciones no tradicionales de Venezuela están en el mejor momento de su historia”, asegura Víctor Álvarez, presidente del Banco de Comercio Exterior (Bancoex), quien establece sin falsos pudores que la situación actual carece de precedentes. Acto seguido, echa mano de los numeritos para demostrar que no está hablando por hablar: “Tenemos hasta ahora los datos del primer semestre de este año. En el primer trimestre tuvimos 101,11% de incremento. Habíamos cerrado en el primer trimestre de 2003 con 991 millones de dólares de exportaciones no tradicionales, y en el primer trimestre de 2004 esta cifra se duplicó, prácticamente: pasó a 1.993 millones de dólares”. Según las cifras que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), las mismas que esgrime Álvarez, en el segundo trimestre de 2004 el incremento fue aún mayor, registrándose una variación de 216,67%. Es decir, si en el segundo trimestre de 2003 se exportaron productos no tradicionales por un monto de 1.256 millones de dólares, en el mismo período de 2004 la cifra remontó hasta los 2.083 dólares. En conjunto, en el primer semestre de 2003 ingresaron al país por concepto de exportaciones no tradicionales 2.247 millones de dólares, mientras que en el mismo lapso de 2004 ingresaron 4.076 millones, para arrojar una variación de 81,40%. Consultado acerca del por qué de tan alentadoras estadísticas, Álvarez que desde comienzos de este año también se desempeña como uno de los directores de Pdvsa responde: “La explicación es multifactorial”. Uno de los factores sería “el efecto rebote”, especialmente en el primer trimestre, dado que su patrón de comparación el primer trimestre de 2003 estuvo marcado por la resaca del paro de los sectores petrolero y empresarial iniciado en diciembre de 2002. “Buena parte del volumen de exportaciones que iba a ser colocado en los mercados internacionales se vio afectado por la situación que todos conocemos”. En principio, es lógico que el primer trimestre de 2004 registre un incremento de más de 100%, frente a un competidor tan acontecido como lo es el primer trimestre de 2003. Un segundo factor, apunta, es el tipo de cambio. “Una cosa era exportar a 1.600 bolívares por dólar, que era el tipo de cambio en el año 2003, y otra es hacerlo a un tipo de cambio de 1.920 bolívares por dólar. Al exportador le conviene recibir la mayor cantidad de bolívares por cada dólar que exporta”, precisa. “Todos los gastos denominados en bolívares tienen una cobertura mayor si el tipo de cambio favorece la competitividad de las exportaciones”, añade. La tercera variable “es toda la prioridad que se le está dando a la profundización de la integración latinoamericana, a fortalecer la cooperación y el intercambio con los países del sur, con las naciones en vías de desarrollo (...) y el impacto positivo que tienen los acuerdos de integración comercial al facilitar el acceso de las exportaciones venezolanas a esos mercados”. Álvarez resalta que es allí donde están el presente y el futuro de las exportaciones no tradicionales venezolanas, porque los países del Norte, del primer mundo, tienen exigencias técnicas innumerables y demasiado elevadas, y además requieren volúmenes de exportación que no estamos en capacidad de satisfacer. Qué exportamos y hacia dónde. En este momento, año 2004, el rubro no tradicional más exportado hasta el primer semestre es el de los metales comunes y sus manufacturas, con 37% de la torta, equivalente a un ingreso de 2.804 millones de dólares. Le siguen combustible, aceites y productos de su destilación, con 18% (1.297 millones de dólares); productos químicos e industrias conexas, con 16% de participación (1.168 millones); material de transporte, con 9% (637 millones); maquinarias y materiales eléctricos y sus partes, con 4% (313 millones); alimentos, bebidas y tabacos, con 3% (222 millones); plásticos y caucho, así como sus manufacturas, con 3% (209 millones); productos del reino animal y vegetal, con 2%, (152 millones), y otros, con 8% (591 millones). La región en que se ha colocado mayor cantidad de productos no tradicionales en 2004 es Norteamérica, con un ingreso de 3.271 millones de dólares (Canadá, 74 millones; EE UU, 2.814 millones; México, 384 millones), seguida de Suramérica, con 1.580 millones de dólares (Argentina, 95 millones; Brasil, 127 millones; Colombia, 896 millones; Ecuador, 228 millones; otros, 234 millones). Después están Centroamérica y el Caribe, que suman 977 millones de dólares (Cuba, 20 millones; otros, 958 millones), Europa, con 934 millones de dólares (Unión Europea, 845 millones; otros, 89 millones), y finalmente Asia (555 millones), África (74 millones) y Australia y Oceanía (5 millones). Álvarez comenta que “las oportunidades que se están abriendo son en el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercosur. “Nosotros estamos creando condiciones este año para ampliar los destinos de la oferta exportable venezolana a los países del Sur. Cuando hablo de los países del Sur me refiero a India, Irán, China, Rusia países en vías de desarrollo y todo lo que son los países del norte de África. De hecho, ya estuvieron aquí las autoridades iraníes, que vinieron como preámbulo a la misión empresarial que va a acompañar al presidente Chávez en noviembre a Irán, porque allí hay muchas posibilidades. Nosotros estamos haciendo análisis del potencial de intercambio comercial entre Venezuela y países de América Latina y países del Sur”. Los países donde ya hay un intercambio comercial creciente son primordialmente los de América Latina. “Nuestros principales destinos en estos momentos son Colombia, Brasil, Ecuador, Chile y Argentina. Ahí está concentrado 70% de las exportaciones hacia América Latina. Y están los países que nosotros hemos llamado emergentes, que son Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú”. Innovación exportadora. Hace un par de meses, el primer mandatario nacional Hugo Chávez hizo referencia en un Aló, Presidente a un nuevo rubro no tradicional que los venezolanos están exportando: los camarones criados. Al parecer, éste no es el único rubro poco convencional. Víctor Álvarez afirma que hay otros, pero desarrolla un breve prefacio, antes de suministrar datos concretos: “2003 y 2004 han sido años de ruptura de mitos. Por un lado el mito de que sólo pueden exportar las empresas grandes; esa creencia de que solamente empresas de gran escala o de gran tamaño son las únicas que pueden conquistar espacio en los mercados internacionales”. Y explica: “Eso es así cuando uno se propone conseguir un espacio en el mercado de Estados Unidos”, por ejemplo, donde los clientes hacen pedidos que “triplican o quintuplican la capacidad productiva que puede tener una empresa pequeña o mediana venezolana. No solamente hay que tener una oferta exportable buena y barata, sino que también hay que competir en cantidad”. Y puntualiza: “No solamente los camarones, tenemos empresas que estuvieron en la macro-rueda con Argentina, que fueron con nosotros a la rueda de negocios que se realizó en San Pablo (Brasil). Empresas que producen tequeños de yuca, empresas familiares, empresas artesanales que fabrican, por ejemplo, baldosas pintadas a mano que han estado colocando su producción para resorts que están en la costa del Pacífico y del Caribe colombiano, así como en el Caribe también, y son empresas artesanales. En confección, por ejemplo, empresas que se están convirtiendo en casos emblemáticos, que están exportando, por ejemplo, jeans para damas, que no colocan ni siquiera 30% de su producción en el mercado nacional y están exportando el 70% de su producción; es el caso de pantalones Minelli. Empresas que están exportando insumos para la industria de pasapalos, que están exportando un semielaborado de plátano para los snacks”. Aclara que se trata de empresas pequeñas y resalta que “lo más importante es la demostración de que también las pequeñas y medianas empresas, e incluso las microempresas, pueden exportar cuando uno mira hacia aquellos mercados donde el tamaño de los pedidos está al nivel de sus capacidades productivas”. Álvarez establece que el aparato productivo venezolano “poco tiene que buscar en la Unión Europea, por ejemplo, o en Estados Unidos, salvo unas cuantas empresas que tienen unas escalas de producción grandísimas, y esas sí pueden cumplir con el tamaño de esos pedidos. Pero ahí está el principal logro, el principal hallazgo”. Avanza con más ejemplos: “Nosotros tenemos casos de empresas que están exportando servicios de ingeniería, servicios de consultoría, empresas que están exportando software, servicios para la instalación, mantenimiento y diseño de redes, que están estructurando redes en empresas y en instituciones públicas, que están en el campo de la digitalización de la información”. También está incluida la artesanía. “Nosotros participamos el año pasado como en seis ferias de artesanía, llevamos lo mejor de nuestro trabajo artesanal a esas ferias internacionales, vimos la aceptación que tuvo el producto venezolano y decidimos lanzar este año el Programa de Promoción de Exportaciones de Bienes Culturales, que no es solamente artesanía, es además industria editorial, libros, son CD, espectáculos artísticos. Los discos compactos contienen música venezolana y entre los libros las novelas venezolanas, la cuentística nacional, todo lo que es la narrativa venezolana (...) estamos trabajando con Monte Ávila y con editoras alternativas locales”. Promoción de la oferta exportable. Pero, ¿qué está haciendo el Banco de Comercio Exterior para fomentar las exportaciones no tradicionales de nuestro país? Víctor Álvarez contesta esbozando los tres lineamientos de trabajo fundamentales que se siguen en la institución que él comanda: “Una, la promoción de la oferta exportable; la segunda, la asistencia técnica para mejorar la calidad, la productividad y fortalecer la competitividad de la oferta exportable venezolana, y la tercera, nuestras labores de financiamiento por nuestra condición de banco”. Refiere que cuentan con varios instrumentos en el área de promoción: “Participación en ferias internacionales, organización de misiones empresariales venezolanas hacia otros países, o la organización de misiones de compradores; nosotros traemos a Venezuela importadores extranjeros de productos venezolanos. Pero advierte además una cuarta línea de trabajo, la de mayor escala, y que ha sido la más importante este año: la organización de las macro-ruedas de negocios. “Generalmente, una feria está mucho más focalizada desde el punto de vista sectorial; hablamos de la feria del calzado, de la feria de textiles, de productos químicos, a diferencia de una macro-rueda, que es mucho más multisectorial”. Álvarez precisa que en la primera de las tres líneas de trabajo, es decir, la promoción de la oferta exportable, es donde se concentra el grueso de la actividad de Bancoex. Dice que es la más importante, ya que con esta directriz los agentes de Bancoex recorren todo el territorio nacional, explicando en qué consisten los acuerdos de integración y cuáles son las condiciones más favorables de acceso a esos nuevos mercados. Técnicamente hacia el Sur. En el campo de asistencia técnica, Bancoex tiene un trabajo para “apoyar a las empresas en la elaboración de planes de negocios, elaboración de planes y estrategias para la exportación y para la penetración de mercados. Eso incluye la realización de estudios de mercado, la identificación de potenciales compradores e igualmente todo lo que es el trabajo para contribuir a fortalecer la calidad y la productividad de las empresas venezolanas, aplicación de normas técnicas, normas ISO, etcétera”. Álvarez resalta que Bancoex tiene un convenio con Sencamer. “Hemos realizado ya varios talleres, hemos cofinanciado la aplicación de estas normas, hemos formado asesores y consultores para que acompañen sobre todo a pequeñas y medianas empresas en una tarea que es muy especializada y que suele tener un costo importante para estas unidades, y son las líneas de trabajo en las que estamos profundizando”. Destaca que este punto es mucho más importante para mercados europeos y estadounidenses. “Los mercados latinoamericanos no tienen tantas barreras técnicas en ese sentido”, especifica. “Como esos no son precisamente los mercados que nosotros estamos en estos momentos atendiendo de manera prioritaria, nuestro trabajo se ha concentrado sobre todo en el tema sanitario y fitosanitario, para el caso de las exportaciones agrícolas y de productos del mar. Nosotros tenemos una cartera de clientes importante en empresas que están exportando sardinas, empresas que están exportando camarones, atunes”, expresa el presidente de Bancoex, “y las exportaciones de café y cacao, que son exportaciones que sí son muy reguladas en la aplicación de pesticidas, plaguicidas y fungicidas”. La labor que desarrolla Bancoex consiste en asistencia técnica. “Nosotros tenemos una serie de convenios con toda una red de instituciones de investigación y desarrollo que están trabajando en el campo de la biotecnología, de la ingeniería genética, que están produciendo variedades genéticamente reforzadas, mucho más resistentes al ataque de plagas, que evitan que tengan que hacerse aplicaciones excesivas de venenos y de pesticidas, y por esa vía se ayuda a las empresas a que cumplan la norma técnica y que, incluso, ahorren al no tener que incurrir en el sobrecosto que significa tener que contratar unas avionetas para que fumiguen las plantaciones, ese tipo de apoyo”. Financiamiento solidario. El Banco de Comercio Exterior es eso, un banco, y como tal tiene líneas de financiamiento. “Tenemos las líneas de créditos preembarque, que es sobre todo para apoyar la producción para la exportación. Ahí financiamos la adquisición de materia prima, nómina, también financiamos proyectos de expansión de la capacidad instalada, cuando las empresas quieren aumentar su escala de producción”. Asimismo, el ente cuenta con la línea de crédito post embarque, para facilitar la comercialización. En este sentido, “Bancoex ofrece descuentos de facturas. Si, por ejemplo, una empresa exportó o tiene un pedido y no puede financiar o darle crédito al comprador afuera, nosotros entonces pagamos a la empresa esa factura, con la condición de que la factura sea cedida a Bancoex y el ente luego se la cobre al importador. De esa manera le inyectamos recursos líquidos a la empresa, que no tiene que esperar a que su cliente afuera le pague”. Víctor Álvarez llegó hace más o menos un año y medio a la presidencia de Bancoex, para lanzar una suerte de eslogan que constituye el epicentro de su estilo de gerencia: reinventar Bancoex. Esto lo instituyó “fundamentalmente para reorientar la atención del banco hacia aquellos estratos empresariales micro, pequeñas y medianas empresas y cooperativas, que durante mucho tiempo estuvieron excluidas del financiamiento que otorgaba Bancoex”. Este proceso de reinventar el banco también supuso incluir regiones geográficas que habían permanecido soslayadas. “Cuando hicimos un análisis del desempeño del banco, vimos que 90% de los créditos que se habían otorgado, se habían dado a grandes empresas y que el grueso de esas empresas se concentraba en el Distrito Capital (Miranda, Aragua y Carabobo). Ese fue el giro que se le dio al banco: atender sobre todo a sectores que, por su importancia estratégica, deben ser apoyados”. “Este banco estaba secuestrado por veinte empresas, que eran las que se llevaban toda la plata”, sentencia. El capital que tiene Bancoex disponible para hacer préstamos es de unos 150 millones de dólares, más 50 millones que están en cartera de inversión. “Nosotros tenemos una cartera crediticia que es para prestar, y tenemos una cartera de inversión, que es la que está colocada, con cuyos rendimientos se financian los costos operativos”. Álvarez comenta que cuando hicieron la revisión “de cómo estaba concentrada la cartera crediticia del banco, por estrato, región y sector, vimos que estaba muy concentrada en las grandes empresas, en la región central del país, y muy concentrada en tres o cuatro sectores económicos”. Asegura que desde que él está al frente de este banco, la situación ha experimentado un viraje a favor de las pequeñas y medianas empresas, y a favor de otras regiones del país y otros sectores económicos, anteriormente marginados. “Fijamos unos topes; aquí el banco llegó a prestar 12 o 14 millones de dólares, que es mucha plata, porque con diez créditos que entregues de 14 millones, ya absorbías y liquidabas los 150 millones que tenías para prestar. Ahora son pequeños créditos que van desde 20 mil dólares a 3 millones 200 mil dólares”, refiere Álvarez. Dice que se han flexibilizado las tasas de interés: “Desde 12% en bolívares, que es una tasa muy por debajo de la del mercado, y desde 3% en dólares, que también es muy competitiva en comparación con las tasas que ofrece el mercado”. Además, Bancoex ha duplicado los períodos de gracia: “Por lo general, la banca comercial para capital de trabajo da seis meses de período de gracia, a lo sumo. Nosotros damos hasta un año, y en ocasiones y proyectos especiales hasta dos años, donde la empresa solamente paga el interés y se pospone el pago de capital”, dice, y prosigue el resumen de nuevas oportunidades: “Hemos ampliado los plazos; los créditos por lo general no pasaban de tres o cuatro años, nosotros tenemos créditos de hasta ocho años, y de doce para proyectos especiales”. Cuando se habla de proyectos especiales, se habla de “proyectos presentados por pequeñas y medianas empresas que estén en regiones deprimidas del país, y que estén en sectores de importancia estratégica para la nación. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con soberanía alimentaria, con industria de conocimientos, con promoción de exportación de bienes culturales, con promoción de destinos turísticos”. También las garantías han sido flexibilizadas: “La exigencia de garantías antes estaba en el orden de tres por uno, es decir, por cada millón que el banco prestaba se exigían tres millones de garantía, y por supuesto esto sólo lo podían cumplir las grandes empresas. Nosotros llevamos eso uno a uno. En este momento, por cada millón de bolívares, se pide un millón de garantía”. Asimismo, han definido lo que llaman “variables especiales de desarrollo”, de modo que “cuando la solicitud de crédito viene de un municipio cuyo índice de desarrollo humano, o el Producto Interno Bruto per cápita está por debajo de la media nacional, se dan condiciones más favorables aún, en términos de tasa, períodos de gracia, plazos para amortización y exigencias de garantías”.
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