|
|
![]() |
| . | ... |
|
“Venezuela está condenada a la riqueza" Fabiana Culshaw Tal es la opinión del embajador Cesare Di Monti, jefe de la Delegación de la Unión Europea en Venezuela, quien dialoga con DINERO sobre la integración de los países del Este en el bloque, las relaciones comerciales con América Latina y Venezuela, las proyecciones de Europa como potencia mundial y sus principales ejes de acción del futuro ¿Cuál fue la significación del Día de la Unión Europea celebrado recientemente? Tradicionalmente, el día de la Unión Europea celebra el aniversario de la declaración del entonces canciller francés Robert Schumann, la cual sienta las bases de la UE que conocemos hoy día. Pero este año tuvo una significación especial ya que coincide con la ampliación de Europa a 10 Estados miembros adicionales, lo que nos lleva a un total de 25. Se trata de un acontecimiento absolutamente excepcional, porque es la primera vez que tenemos una ampliación tan grande. Con la inclusión de los países del Este, la Unión Europea se expande 30%, y el número de sus ciudadanos sube 20%. En total, llegaremos a 450 millones de habitantes en un espacio de algo más de 4 millones de km2. ¿Cómo están afrontando este cambio? Es un gran reto, pero hasta ahora todas nuestras ampliaciones han sido exitosas. De hecho, los países que nos interesan, llevan un proceso de preparación de más de 15 años, que los hace compatibles con la UE. Desde sus retornos a la democracia, con la caída del muro de Berlín, tuvieron que ir cambiando completamente después de 50 años de comunismo. Modificaron sus sistemas económicos, políticos, judiciales, etcétera, y de esa manera se fueron acercando a la forma del funcionamiento de la UE. ¿Por que los países del Este de Europa, que de alguna manera ahora gozan de una independencia después de haber pertenecido al bloque soviético, desean pertenecer a otro bloque? Si bien son bloques esencialmente diferentes entre sí, estos países del Este podrían optar por la independencia. Lo que les importa a los países del Este es conquistar su independencia y salvaguardarla. Salvaguardarla significa tener la seguridad de que el día de mañana nada los va a hacer retornar al viejo sistema. Europa les da esa seguridad política y estabilidad. Es decir, el hecho de pertenecer al bloque europeo, les garantiza la protección de sus miembros. Hay que recordar también que para estos países la adhesión a la UE es un camino que ha ido paralelamente a la adhesión a la OTAN. El anhelo de seguridad se entiende cuando vemos que son países pequeños, que tienen grandes vecinos y cuyas fronteras, a lo largo de la historia, han sido modificadas y vulneradas en repetidas ocasiones. Con la caída del muro de Berlín, se quedaron sin brújula, con los riesgos que esto implicaba, y desean ampararse en lo que significa la UE. ¿Cuál es el sentir de la gente en Europa ante esta integración? Existen muchísimas diferencias culturales, aunque espero que no desaparezcan, porque intentar armonizar la manera de vivir de pueblos muy diferentes puede ser peligroso. El bloque europeo no sólo reconoce, sino que protege el derecho a la diferencia. Las integraciones que se han dado en Europa a lo largo de los siglos siempre han sido integraciones forzosas y nunca han funcionado. Por eso, el esquema que ponemos en marcha hoy es la integración voluntaria, y para confirmar este deseo tenemos que respetar la individualidad de cada uno de los países. Lo que se denota son grandes preocupaciones en los países vecinos, ¿verdad? Sí, ante cada ampliación surge la preocupación en los países vecinos de que una vez más la UE, con la integración de nuevos socios, podría cerrar aún más sus fronteras, que podría limitar el intercambio por encima de la preferencia comunitaria, etcétera. Pero las cinco ampliaciones sucesivas de la UE demuestran que estos riesgos no se dan en la práctica. La adhesión de nuevos estados miembros trae beneficios para todos, ya que la UE se vuelve cada día más fuerte. Otra preocupación es que la UE se abastezca más a sí misma, pero deseo despejar cualquier duda al respecto: la relación de Europa con el resto del mundo, en especial en la esfera comercial, seguirá siendo siempre muy fuerte, porque sus recursos tienen limitaciones. La UE tiene una posición de gran liderazgo, en parte por el fortalecimiento del euro en relación con el dólar, y EE UU también se ha debilitado mucho por la guerra en Irak. ¿Qué lugar ocupará la UE como potencia mundial, en relación con otras potencias como EE UU y China? Hoy día somos la primera potencia económica comercial en el mundo. Es un hecho. Lo que nos falta es equilibrar nuestra fuerza comercial con la fuerza política; nos falta fortalecer la proyección internacional de Europa. Un primer paso importantísimo que Europa dio en tal sentido, fue la introducción del euro, que se está volviendo la moneda de referencia junto con el dólar en todo el mundo. El euro es incluso, la moneda de varios países que no forman parte de la UE. Los Balcanes utilizan el euro y varios países africanos, que antes utilizaban el franco, pasaron al euro. Hay 15 países en el mundo que hoy están en zona-euro sin estar dentro de Europa. Como decía, es fundamental la proyección internacional de Europa a través de su moneda y, como segundo paso, confiamos en la posibilidad de poner en marcha una política exterior común. Será un reto aumentar el peso de Europa en los foros multilaterales y, en especial, en instancias como las Naciones Unidas. En eso estamos. ¿Qué opinión le merece la situación actual política y económica de otra gran potencia, como lo es EE UU? No me toca opinar sobre lo que el pueblo estadounidense quiere hacer. Dentro de Europa tampoco hay una visión monolítica de lo que hay que hacer en el mundo; con esto me refiero particularmente a la reciente crisis iraquí, en donde se vio que algunos socios europeos estaban más cerca de las posiciones de EE UU y otros muy alejados de esa posición. Sin embargo, esa disparidad no pone en duda la solidez de la alianza histórica y estratégica que tenemos con EE UU. Ese país constituye un factor de estabilidad para el mundo entero. ¿En qué sentido dice que EE UU es un factor de estabilidad para el mundo cuando ha declarado tantas guerras? Hay que comprender el punto de vista norteamericano. Con el 11 de septiembre se les cayó el mundo encima. EE UU se había considerado equivocadamente invulnerable en su territorio y se ha demostrado que no lo es. No son invulnerables, pero hay que reconocer que hoy en día sigue existiendo una única superpotencia, y es EE UU. En la UE pensamos que sería deseable un mayor equilibrio entre las grandes potencias, pero hay que crearlo. Aclaro que no creemos que el camino sea hacer surgir otra superpotencia para balancear a la que ya existe. Más bien, confiamos en el fortalecimiento de los sistemas multilaterales y del funcionamiento de las Naciones Unidas. ¿Cómo se ve en Europa el impresionante crecimiento de China? Cada vez que vemos las cifras comerciales de China, observamos que han crecido. El factor preocupante es que la piratería y la copia de productos significan un riesgo para los mercados, una gran dificultad a la hora de competir en el comercio. Por eso, es muy importante para nosotros que China esté en la OMC. ¿Cómo ve a la UE de aquí a 10 años? Con la última ampliación, llegamos casi al límite de nuestras fronteras geográficas. Sin embargo, de aquí a 10 años, prácticamente vamos a incluir a la mayoría de los otros países, con algunas excepciones notables como es el caso de Suiza (que tiene una fuerte tradición de independencia y reglas no compatibles con la legislación europea), y probablemente Noruega (que prefirió ir por su propia vía). Hay dos países o grupos de países que son, desde el punto de vista de una posible integración, un signo de pregunta: el primero es Turquía, y el segundo es Rusia y la Federación Rusa. Otra gran incógnita que nos ocupa es la ampliación de Europa más allá de sus fronteras naturales. ¿Podría suceder que países que hoy están integrados a la UE quieran independizarse? Hasta ahora no ha pasado. A lo largo de 50 años de historia muchos países se quejaron del peso de las reglas que se imponían, del exceso de burocracia, pero nadie nunca se retiró. Y eso por una razón sencilla: el juego europeo no es un juego de suma 0, sino que, a cambio de lo que cada país da, se recibe mucho más. Lo que probablemente podría ocurrir en el futuro es una Europa de geometría variable en ciertos sectores, como ya existe. ¿En qué grado se está redibujando el mapa de las relaciones comerciales entre la UE y América Latina? De aquí a 10 años, el mapa económico de Latinoamérica será distinto del actual. Ya se ve la tendencia al integracionismo y el fortalecimiento del grupo de los países del norte del continente a través del Nafta; también el Mercosur está tomando más definición. Tanto la CAN como el Mercado Común Centroamericano tendrán que desarrollar su propio futuro rápidamente, ya sea a través de la cohesión como bloques, o con alianzas con otros bloques. Cuando Canadá, EE UU y México conformaron el Nafta, esto representó para la UE una caída del mercado y reaccionamos con la negociación y la firma de un tratado de libre comercio con México, que está vigente y cuyos efectos ya se están haciendo tangibles. En el caso de Mercosur, estamos negociando un tratado de libre cambio, aunque con dificultades. En el caso de los países de Centroamérica y de la CAN, el tema es más complejo, dado que, por ejemplo, la unión aduanera de la CAN es imperfecta; todavía no se respetan las reglas del libre cambio. Además, en muchos de los países las empresas locales suelen trabajar protegidas por una especie de barreras arancelarias y para-arancelarias que han sido muy útiles en su tiempo, pero ahora constituyen un obstáculo para la modernización. El gran reto de la CAN y del mercado común centroamericano es preparar a sus empresas para la libre competencia. ¿Posición de la UE en relación con la situación actual de Venezuela? Venezuela pertenece a los venezolanos. Dicho eso, también vale agregar que muchísimos venezolanos tienen nacionalidad europea, lo que le da a Europa una responsabilidad frente a Venezuela; responsabilidad que ejerce estando cerca de este país, especialmente en los momentos difíciles. Lejos está en la UE la idea de la injerencia, y no lo vamos a hacer en el caso de Venezuela, pero si Venezuela requiere nuestro apoyo y lo solicita, se lo vamos a dar. Desde el punto de vista comercial, ¿que piensan los empresarios europeos?, ¿están invirtiendo acá, ven posibilidades de futuro o continúa la desconfianza? El empresario europeo trabaja bajo una óptica de largo plazo y Venezuela es un país condenado a ser rico. Es cierto que nuestras relaciones comerciales se han afectado por las dificultades del país y que una caída del PIB incide en el nivel de consumo de los individuos, pero es significativo notar que ningún inversionista serio se ha retirado de Venezuela. Muchos de ellos han reducido sus actividades, pero nadie se ha marchado. Los únicos que se fueron son los especuladores quienes, por definición, mueven sus capitales de un país al otro rápidamente para buscar el mayor retorno posible, pero no estoy hablando de esta categoría de gente, estoy hablando de inversionistas que ven su trabajo en el largo plazo. Ahora, existen proyectos europeos de volver a invertir en sectores afectados negativamente en años anteriores, como el automotor, y consolidar presencia en la industria petrolera, en la extracción de metales, transporte terrestre, ferrocarril y metro. A su entender, ¿en qué radica el éxito comercial de la Unión Europea? El truco del éxito de la UE es que lo que hace funcionar a toda la máquina es el mercado interior común. 60% o 70% de nuestro comercio es entre los países de la UE, y sólo el porcentaje restante se da con el resto del mundo. Lamentablemente, eso no está pasando en otros grupos de integración. En la CAN, por ejemplo, el comercio interno se limita a 10% o 15%, lo que lleva a que los países andinos sean tremendamente vulnerables a lo que sucede fuera de sus fronteras. Por otra parte, todavía tienen índices de pobreza muy altos, lo que significa que esa parte de la población está afuera del mercado, no consumen y las industrias no producen ni prosperan tanto como podrían en otras condiciones. ¿Cuál ha sido el intercambio del último balance entre UE y Latinoamérica? En términos porcentuales, el intercambio global entre ambos representa 3% a 4% de nuestro comercio global, de los cuales 1% o 1,5% son con Mercosur, 1% con México y menos de 1% con la CAN. ¿Cuáles son las cifras de intercambio entre UE y Venezuela? 5.000 millones de dólares, recíproco, relativamente equilibrado, un poco a favor de Venezuela. En el 2003, los primeros datos indican que Venezuela consolidó su superávit comercial con Europa, ya que a pesar de todo siguió exportando petróleo, pero redujo sensiblemente las importaciones provenientes de Europa. Considero, sin tener las cifras definitivas, que al cierre de ese año, experimentamos una caída de 30%, aproximadamente, en cuanto a bienes. En materia de servicios, en Venezuela están presentes la mayoría de las líneas aéreas europeas, los mayores bancos europeos, las mayores compañías telefónicas, las mayores compañías de seguros. Estimo que, con el rebote que se está notando en la economía del país, los negocios van a seguir creciendo.
|
|||||||||||||||||||
![]() |
Diseño por: Alcides LeónDINERO es una publicación del Grupo Editorial Producto Piso 7, Torre ACO, c. Orinoco, Las Mercedes, Caracas, Venezuela FAX +58 2 991.31.32 TELF. +58 2 993.50.11 |