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Educación en sintonía

El nuevo modelo educativo significa una relación más cercana con la problemática y construcción del país, y reajustes en el papel del profesor, aunado a su visión y misión habitual de la formación del estudiante y la calidad del conocimiento

Las universidades no escapan de la globalización y mucho menos a las exigencias y al llamado de la sociedad. El objetivo y la tendencia, según lo expresado en un documento de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, impulsado por la Unesco hace casi una década --el tema discutido en esa ocasión fue la educación superior en el siglo XXI: visión y acción-- es reformar en profundidad los sistemas de enseñanza superior a fin de que contribuyan con mayor eficacia al advenimiento de una paz fundada en el desarrollo y la afirmación de los principios de igualdad, justicia, solidaridad y libertad".

En ese sentido, algunas universidades del país como la Metropolitana (Unimet), la Católica Andrés Bello (UCAB), la Simón Bolívar (USB), por mencionar algunas, y los centros de enseñanza de negocios como el Instituto de Estudios Superior de Administración (IESA), están orientando sus políticas y programas a establecer y fortalecer los vínculos con la comunidad y algunas instancias del Estado, responsables, relacionadas o interesadas en el proceso de construcción del país deseado. Aprovechando su imagen de ser escenarios neutrales o no polarizados, también esperan convertirse en sitios de encuentro de los actores antagónicos y de centros de discusión de los temas relacionados con la problemática del país. El desafío evidencia una especial atención a las funciones de la educación superior al servicio de la sociedad y, más concretamente, a las actividades encaminadas a eliminar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, así como fomentar las actividades encaminadas al fomento de la paz.

El nuevo modelo educativo se centra (en el estudiante) más en procesos de formación que en niveles de estudio, y en la formación continua y permanente. Para alcanzar dicho objetivo, universidades como la Metropolitana y Simón Bolívar están reformulando los planes de estudio. No basta con el mero dominio cognoscitivo de las disciplinas, hay conciencia y acuerdo en la adquisición de conocimientos prácticos, competencias y aptitudes para la comunicación, el análisis creativo y crítico, la reflexión independiente y el trabajo en equipo en contextos multiculturales. "Que la experticia de las universidades, profesores, estudiantes y egresados sea extramuros, y que los beneficios sean mayores. Además de los principios habituales de calidad de formación y crecimiento de conocimiento, en los próximos tiempos las universidades seguirán moviéndose hacia una mayor interacción social y por ende a un menor aislamiento. Cuando las compañías empleadoras vienen a la universidad preguntan dos cosas: la primera es quiénes son los buenos estudiantes o los prometedores, y la segunda pregunta es qué otras cosas hizo como estudiante; además de ser sumacumlaude, ¿qué hizo? La universidad debe servir no solo para aprender, sino también para formarse. La sociedad está exigiendo de las universidades la sensibilidad social y la capacidad de trabajo en equipo", explicó el rector de la Universidad Simón Bolívar, Pedro Aso.

Como una respuesta a esa demanda, la casa de estudio ubicada en Sarteneja creó este año los créditos sociales. El proyecto, concebido hace un año y medio, se implementará de manera progresiva y permitirá a los estudiantes durante su formación realizar trabajos sociales, que serán valorados académicamente.

Desde el punto de vista académico, la USB está apuntando hacia la creación de nuevas carreras, como gestión de hospitalidad, basada en su experiencia técnica en las áreas de hotelera y turismo. Este proyecto está en observación en el Consejo Nacional de Universidades. Y en etapa de concepción están las carreras de gestión de artes liberales, biotecnología y bioingeniería. También proyecta continuar con sus programas promoción de Sarteneja y de igual oportunidades basados en la incorporación de un mayor número de estudiantes de liceos oficiales cercanos o no a su zona de influencia.


De lo privado a lo público. Según el rector de la Unimet, José Ignacio Moreno León, otro elemento que debe contemplarse en la formación de competencias es la ética en los negocios. Con miras a ser exitosas, muchas empresas han pretendido dejar al margen elementos que tienen que ver con el cómo lo hacen. Justo en ese momento es cuando entran en juego los valores. "A las casas de estudios se le acusa de no ser más insistentes en la construcción de valores. La universidad (Metropolitana) está asumiendo y profundizando, no solo en la formación del profesional con el nuevo perfil innovativo y competitivo, sino que está abocada a atacar esos casos que revelan el vacío de la ética en la escuela de negocios. Creó un programa rectoral, denominado iniciativa de capital social, que consiste en promover en la universidad y para que se inserte en el currículo, la conciencia cívica, el tema de la asociatividad, los principios éticos y la práctica sana del juego democrático como componente fundamental de la formación de los nuevos profesionales".

La idea tiene tres años, pero empezó a funcionar en el 2003, e incluye el aspecto teórico: "De Prácticas Profesionales Sociales", que no es otra cosa que la enseñanza de los valores a los empleados y estudiantes. Que el estudiante pueda optar por hacer una práctica social. Se trata de crear puentes con las áreas más desprotegidas, con las barriadas. En la actualidad, la iniciativa está focalizada en la zona de Tacarigua de La Laguna. "Es un proyecto de desarrollo eco turístico, con miras a sensibilizar a los habitantes. Los estudiantes de la universidad se encargan de ayudar a los integrantes de la comunidad a lograr el cambio cultural. Se está armando una red de apoyo social, cuya idea es promover microempresas. Demostrar a corto plazo que el capital social es fundamental para promover el desarrollo, que forma parte del nuevo modelo de desarrollo. Este es un programa que cuenta con el auspicio de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo, y es resultado de una alianza con la Universidad de Michigan, de Estados Unidos, y la Universidad Privada Boliviana. Lo que se quiere es ampliar la nueva estrategia de enseñanza. A largo plazo es convencer al Gobierno que en la estrategia vinculada al sistema educativo se convierta en políticas públicas", explicó Moreno León.

Asimismo, la Unimet, con el apoyo de la CAF, tiene un programa de formación de emprendedores. El objetivo es que la formación no se limite solo a la búsqueda de empleo, sino que a su vez, estos nuevos profesionales se conviertan en generadores de puestos de trabajos, que produzcan su propio sustento. La iniciativa arrancó hace 4 años. La aspiración, en un futuro cercano, es tener un banco de empresas que presten servicio a la universidad y a la comunidad.

En la actualidad, la universidad está trabajando con las barriadas cercanas; la Bombilla es una de ellas. Alrededor de 40 estudiantes de Fe y Alegría están prácticamente becados por la casa de estudios. Tienen un plan de incorporación a través del deporte, una red de coordinación con ellos, por ejemplo, para el uso de las instalaciones deportivas. Se trata de sensibilizar a los estudiantes con la problemática social; eso debe hacerse como una política de Estado. "Yo aspiraría, es difícil autoevaluarse, a que la Unimet sea reconocida como la pionera en el fomento de la enseñanza y práctica del capital social. Que sea una universidad que forme profesionales que puedan competir en la nueva economía y que sean capaces de humanizar la nueva economía. Ese es el paso para que la globalización deje a un lado ese componente excluyente. Es ponerle el lado humano al proceso global, como bien lo sugirió el Papa Juan Pablo II. Hay que hacer un gran esfuerzo para que deje de ser un proceso excluyente y que los frutos sean mejor repartidos para que sea sostenible", remató el rector de la Unimet.

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Hacia la internacionalización

El IESA también está incorporando cambios en su estructura y programas de estudios. Tal como lo advirtió su coordinadora académica, Patricia Márquez, "el mercado de las escuelas de negocios ya no es local sino global". De ahí que el Instituto de formación haya decidido acreditarse internacionalmente. El proceso que se inició en 1999, está cada vez más cerca de concretarse con la AACSB (Association to Advance Collegiate School of Business International). La estrategia que permitirá posicionarse mejor y tener competencias en distintos nichos y plazas dentro y fuera del país, encierra también repensar los programas, fortalecer la formación de los profesores y el intercambio de estudiantes con países ya no solo de Estados Unidos sino de Europa y los países asiáticos. Como parte de sus planes inmediatos, el IESA lanzará un MBA, con una metodología más orientada a la acción. "Que el estudiante sienta la calle; serán cursos más activos, más prácticos, con casos de estudios. Con respecto al tema de la iniciativa empresarial social, tiene desde el 2001 un proyecto o Red de Conocimiento sobre Emprendimientos Sociales o proyecto SEKN (Social Enterprise Knowledge Network) con la Universidad de Harvard y otras casas de estudios ubicadas en Argentina, Perú, Chile, Colombia y Brasil, así como con organizaciones no gubernamentales locales. "El proyecto está en su segunda etapa, y consiste en el levantamiento de casos relacionados con el cambio de paradigma de la empresa en relación con su entorno", agregó Márquez.

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