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Empresas
Centros comerciales: oasis en medio de la recesión

Estas construcciones se han convertido en los auténticos oasis en la recesión que afecta la economía nacional; en plena crisis la demanda de locales no disminuye porque existe una legión de comerciantes que quieren huir de la realidad callejera que les acorrala: la falta de clientes, el comercio informal y la inseguridad

Gerardo Chacón Fernández

Los centros comerciales, pese a la caída en la capacidad adquisitiva del consumidor venezolano, siguen siendo un fenómeno que marca una tendencia en el comercio, debido entre otros factores, a las medidas de seguridad existentes en estos establecimientos, la comodidad para estacionar el vehículo, la variedad de ofertas y la posibilidad de distracción y entretenimiento que ofrecen, sin necesidad de movilizarse entre calles y avenidas.

Los últimos datos de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales (Cavececo) muestran que la desocupación de los centros comerciales progresivamente disminuye en vez de aumentar, como se esperaba después del paro de diciembre y enero.

El resultado resquebraja las previsiones más pesimistas de desocupación: se esperaba un promedio del orden de 30%, en tanto que la realidad muestra que a fin de año pudiera ubicarse por debajo de 15%; el fenómeno sucede debido a que los comerciantes de la calle poco a poco ven las ventajas de los centros comerciales y migra.

Arnold Moreno, presidente de Cavececo explica que se ha observado, durante los dos últimos años de mala situación económica, que las compras disminuyen en el comercio en general ubicado en la calle, mientras que en los centros comerciales las ventas se mantienen. “Es más, después del paro, recuperamos la afluencia de visitantes, independientemente de que las compras efectivas sean menores”. Moreno destaca las ventajas que encuentra el comerciante que proviene de la calle, en un conglomerado comercial. Entre ellas resalta la búsqueda de una alta concentración de visitantes, mayor seguridad, sin la competencia desleal de la buhonería que incluso impide el paso libre de la clientela y obstruye visualmente sus tiendas.

Este año no crecen.Pese a las buenas noticias del índice de ocupación, este año 2003 por primera vez en cuatro años la construcción de centros comerciales no se va a incrementar y para final de año, en el mejor de los casos, no decrecerá. En contraste, el histórico muestra que la tendencia era de un progreso interanual alrededor del 10% y 15%.

Moreno, cuando se refiere al crecimiento, señala la creación o inicio de nuevos proyectos, pues en estos momentos, en varios puntos de la ciudad capital abrirán nuevos centros comerciales que no corresponden a planes de este año, sino de anteriores. No obstante, el aletargado desarrollo deja buenas oportunidades para el futuro, pues los índices de construcciones comerciales de este tipo en proporción a la población, está por debajo, incluso, de países de la región.

A dónde crecer. En el caso de Caracas, se necesitan nuevos centros comerciales, hacia el centro y el extremo este y el oeste de la ciudad, pues se observa una tendencia de movilización de las zonas de la periferia para visitar los centros comerciales ubicados en el este.

Moreno cita la experiencia positiva del C.C. Galerías Paraíso, ubicado en La Vega, el cual ha resultado ser un buen desarrollo. No obstante, el crecimiento de centros comerciales con locales de pequeño formato hacia Antímano y La Yaguara, se encuentran paralizados por los momentos.

El experto considera que el oeste de Caracas es una de las zonas con mayores posibilidades de crecimiento, igualmente hacia el centro de la ciudad y Sabana Grande.

Tendencias de los CC.Los “Centros Comerciales de nueva generación”, se caracterizan por edificaciones de dimensiones modestas ubicados siempre cerca de las zonas residenciales y suburbanas, lo cual le asegura el mercado de los residentes que no tendrán que trasladarse a los “mega mall” de mayor atracción, pero lo bastante congestionados como para brindar comodidad.

La otra tendencia, analiza Arnold Moreno, es que los proyectos de edificaciones comerciales serán gerenciados de una forma diferente a lo que se hacia antes, cuando se construían para vender los locales.

Hoy, incluso las empresas constructoras, se encargan de erigir los proyectos y manejarlos a fin de asegurar la rentabilidad con el cobro de los alquileres, por eso la gerencia comenzó a escoger a sus clientes asegurándose de que fueran tiendas reconocidas o franquicias, que en su conjunto se convirtieran en una oferta complementaria de servicios.

Recuadro

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Recesión mata inseguridad jurídica

En septiembre de 2003, el Tribunal Supremo de Justicia restituyó la preponderancia de la propiedad privada al fallar en contra de uno de los artículos de la Ley de Costas que permitía al Estado la potestad de expropiar todas aquellas posesiones ubicadas a menos de 80 metros de la costa.

Esta legislación era otro de los estatutos encartados en el paquete de leyes de la Habilitante que fue cuestionado por el sector privado en el año 2001.

Sin embargo, son la recesión económica y la inestabilidad política las que originaron los mayores efectos negativos que aún afectan el sector. “Desde el punto de vista jurídico ahora podemos estar tranquilos, lo que pasa es que con el empobrecimiento general del país quedan de lado los desarrollos de tipo turístico porque en esta coyuntura no hay capacidad de compra en la población para dedicarlo a viviendas secundarias”, asegura Arnold Moreno.

Incluso, a pesar que en la crisis las compras de inmuebles son un refugio financiero que permite recuperar con creces la inversión realizada, en este momento no hay incentivos para hacer este tipo de operaciones. La combinación de estos dos factores genera una crisis de expectativas que reduce el impulso de los desarrollos inmobiliarios de cualquier índole. En el caso de las costas de Margarita, los proyectos hoteleros quedaron descartados y los planes de complejos recreacionales en desarrollo ubicados en el litoral de Carabobo (Morrocoy, Tucacas), también están en espera.


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Mercado secundario en ebullición

En Venezuela, el crecimiento vegetativo del mercado demanda anualmente 80.000 viviendas, pero la oferta se mantiene en unas 25.000 mil viviendas al año, lo cual crea un déficit que se agrava cada vez más porque en este momento no hay producción de unidades nuevas, en consecuencia se dinamiza el mercado secundario de este rubro.

Normalmente las cifras que se manejan indican que el mercado secundario siempre es más grande que la compra de viviendas nuevas. En el caso de la ciudad de Caracas (semejante al resto de las ciudades del interior del país), aproximadamente 70% de las operaciones eran de mercado secundario en contraste con 30% del mercado primario. Pero los datos que hoy maneja Cavececo apuntan a un crecimiento que ubica el 95% de las transacciones en el mercado secundario, dejando el restante 5% al primario.

Este aumento de la demanda sucede porque el mercado secundario cuenta con créditos bancarios para el pago y permite la negociación. Así, se sabe que alrededor de 90% de las transacciones para adquisición de viviendas se encuentra dentro de los planes de política habitacional.

El panorama para el mercado de oficinas refleja el franco deterioro de la economía y la desconfianza que hay en el país. Moreno asegura que en este sector es evidente la oferta porque la contracción económica hace que las empresas redimensionen sus áreas de equilibrio, el personal y los metros cuadrados ocupados.En esta situación ha aumentado la oferta de oficinas, pero las ventas se han paralizado. El arrendamiento es la alternativa que tienen los promotores que están conscientes de que la venta no es fácil en estos momentos.

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