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Hay que resolver los problemas estructurales La falta de un programa económico, el déficit fiscal y la dependencia del petróleo se han reflejado a lo largo de las últimas décadas, en pérdida del valor de la moneda, contracción de la actividad económica, inflación, escasa inversión, desempleo y aumento de la pobreza José Grasso Vecchio
La solución requiere de un cambio de rumbo económico. El Estado empresario no es la vía para lograr crecimiento económico sostenido, por el contrario, el Estado no debe quitarle espacio a la empresa privada, debiendo concentrarse en los problemas de salud, educación y seguridad. Resolver los problemas económicos requiere como paso previo buscarle una solución a la crisis política, es la única vía para revertir el proceso de recesión económica, la elevada inflación, el crecimiento del desempleo y por ende de la pobreza. El cambio de rumbo en materia económica debe apuntar al control del déficit fiscal, estabilidad macroeconómica, apertura económica, una política fiscal y monetaria coherente, reducción del gasto público y lograr seguridad social y jurídica. El control de cambio no cambiará el rumbo económico, por el contrario, es una traba al normal funcionamiento de la economía, y agrava el entorno económico, por ello, se debe establecer un sistema más flexible. El mercado requiere de un tipo de cambio dual, es decir, de un mercado paralelo legal, que bien se podría desarrollar en la Bolsa de Valores de Caracas. Los controles de cambio, precios y tasas, atienden a los síntomas, sin corregir las causas de los problemas. Hemos tenido múltiples experiencias en el pasado y nunca funcionaron; por el contrario, se convierten en fuente de distorsión en la economía. Los problemas de fondo se corrigen con políticas fiscales y monetarias adecuadas. Es decir, buscando soluciones estructurales, de fondo, para lo que se requiere un programa económico que busque equilibrio, que atraiga inversión privada (nacional y extranjera) y que busque estabilidad de las variables macroeconómicas y crecimiento, como únicas vías para poder abatir la pobreza. En el primer trimestre del año 2003, tuvimos una caída del PIB de 29%. En estos resultados fueron determinantes tanto la marcada restricción de la demanda agregada interna, como la paralización durante el mes de diciembre de buena parte de las actividades económicas. Creo que, aun sin el paro de diciembre, la caída de la actividad económica, el incremento del desempleo y la inflación, hubiera llegado, aunque más tarde. La razón la atribuyo a los desequilibrios de los últimos años: ambiente de incertidumbre, la recesión que afecta el desenvolvimiento económico del país y una aguda crisis política. Perspectivas para el II semestre. Las perspectivas para el año 2003, apuntan a una caída de la actividad económica entre 13% y 15%, con una inflación cercana a 35%. Con el entorno descrito, no habrá este año repunte de la actividad crediticia y continuará la dependencia en las inversiones en valores. El comportamiento del PIB de un país refleja el buen o mal desempeño de una economía en un tiempo determinado. Si los recursos en la economía se distribuyen equitativamente y el PIB de un país crece constantemente por un período prolongado, el bienestar y la calidad de vida de los habitantes de ese país debería mejorar con el tiempo. Debe revertirse la caída de la actividad económica. Para ello, el proyecto país requiere de un programa económico que revierta cerca de 30 años de errores. Tal programa debe atender el mediano y largo plazo, y hacer atractiva la inversión privada nacional y extranjera, ya que el crecimiento económico sostenido es la única vía para derrotar la pobreza. Se necesita seguridad jurídica. Una economía de mercado y la inversión privada puede desarrollarse si existe un estado de derecho que respeta la propiedad y las libertades de las personas. No es separable el hecho político del económico. Los altos niveles de confrontación en nada ayudan al desarrollo. Debe atenderse el problema de la falta de ahorro nacional, un plan para estimular el ahorro, sin regular, y actuar sobre el esquema de las tasas de intereses, para que se remunere en forma adecuada al ahorrista y se logren tasas razonables para las operaciones de crédito. Ello puede lograrse formando e informando mejor al público, para que sea más exigentes en temas como calidad y precio de servicios financieros, y con el instituto emisor utilizando una política monetaria moderna. También es fundamental, desarrollar el mercado de capitales, para que compita con el sistema financiero en beneficio del público y las empresas, y creando condiciones para que funcione un mercado de mediano y largo plazo. Hoy, el mercado de instrumentos financieros en Venezuela es muy reducido |
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