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Cambio de gobierno reactivará la economía

Los negocios operan en su límite vital, el dinero está represado y los planes esperan por los cambios que han de venir. DINERO realizó una consulta con los representantes de los principales sectores económicos del país y descubrió que algunos empresarios cerrarán sino se resuelve el problema político antes de seis meses. Solo la recuperación de la confianza permitirá al país comenzar a reactivar su economía

Si bien es cierto que durante las dos últimas décadas el país ha venido deteriorándose como resultado de la mala administración, la coyuntura que actualmente vive no tiene precedente alguno. Como resultado del adverso clima político, la economía está por el suelo y sin muchas esperanzas de mejoría. La casi total paralización de la inversión privada viene acompañada de medidas fiscales asfixiantes (lo que es difícil de justificar cuando un barril de petróleo ronda los 24 dólares) y marcos legales inciertos.

Todas las fuentes consultadas para el presente trabajo coinciden en que, como ya se ha dicho hasta el cansancio, el paso fundamental para salir de la crisis es que el país recupere la capacidad de generar confianza, más allá de que esto implique o no un cambio de gobierno.

De las opiniones se desprende un hecho interesante: si hay un cambio fundamental en el rumbo que lleva el país, que permita reactivar la economía, todos los sectores verán duplicarse sus volúmenes de negocios. De acuerdo con este punto de vista, el mercado venezolano está ávido de hacer negocios, cosa que puede comprobarse al observar cómo el sector privado sigue produciendo y el público sigue consumiendo, a pesar del entorno tan adverso.

La industria a través del parabrisas

Desde la plataforma industrial, Silvano Gelleni, segundo vicepresidente de Conindustria, comenta a DINERO que, aunque las perspectivas petroleras para el 2003 son relativamente positivas, el futuro de las empresas que operan en el país es muy negativo si no se reactiva la economía.

“Si seguimos por el camino que vamos, tendremos el próximo año índices parecidos a los que hemos tenido en los últimos meses. Veremos más jornadas reducidas, mayores recortes de personal y, en general, una industria venida a menos. Se prorrogarán y acentuarán las dificultades”, expresa.

El representante empresarial, quien también es presidente de Acumuladores Duncan, es categórico cuando se refiere al sector automotor: “Este año ha sido fatal, con una caída de 40% en el ensamblaje de vehículos”.

Revertir la situación del país requeriría, en opinión del empresario, de la asunción de un modelo de crecimiento compartido, en el que todos los sectores del país trabajen en conjunto hacia una meta común: el verdadero desarrollo del país. En el caso específico de la industria, harían falta inversiones equivalentes a entre 12% y 18% del PIB, lo que se traduce en alrededor de 20 mil millones de dólares anuales, “lo que no se logra en un clima de desconfianza”.

Por otro lado, advierte que “tampoco la idea es sacar a las empresas de la unidad de terapia intensiva directamente al triatlón. No debemos ir a un liberalismo total, hay que avanzar de manera progresiva. Hay que prepararse para el triatlón, porque el mundo va hacia allá, pero observando los detalles particulares de cada país”.

En un escenario favorable, el sector automotor vería incrementar la producción de las 70 u 80 mil unidades actuales a niveles cercanos a la capacidad de producción de 200 mil unidades anuales. Por otro lado, empresas que han venido adecuándose para proveer el mercado andino (algunas de las cuales venden más de 50% de su producción), tendrían la oportunidad de impulsar poderosamente la exportación de partes.

Reactivar, construir y vender

La construcción es el marcador que indica si la economía marcha bien o no en un país. Con estas palabras resume el presidente de Constructora Sambil, Salomón Cohen, la situación de su sector. “Si se produce un cambio radical en la economía, es posible la reactivación de la construcción. Si la economía marcha bien, la construcción es la primera que da indicios de mejoría”, afirma.

Por su parte, el presidente de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, Comerciantes y Afines (Cavececo), Arnold Moreno, cita los resultados de una encuesta que se hizo entre los afiliados de su gremio en el mes de octubre: “47% de los negocios de nuestros centros comerciales no aguanta más de tres meses en la situación actual. Eso significaría una desocupación importante para comienzos del 2003. También existe un grupo menor que dice poder aguantar seis meses”.

“Solamente con que la gente sienta un clima mucho menos convulsivo”, continúa, “esto mejoraría. Pero es importante saber que existe mucho por hacer en este proceso de cambio positivo, ya que esto tiene que venir acompañado de una recuperación del poder adquisitivo del venezolano, que se ha visto muy mermado por la devaluación que sufrimos este año. Es evidente que si no hay empleo ni capacidad de compra, los comerciantes no pueden vender”.

El sector de los centros comerciales experimentó un crecimiento importante entre los años 1999 y 2001, de alrededor de 15% interanual, una cifra alta para un país como Venezuela, según dice Moreno. Sin embargo, falta muchísimo por crecer. “En Venezuela, en este momento, en los centros comerciales se realizan entre 6% y 8% de las transacciones al detal no automotrices. En países como Brasil, Perú y la ahora mermada Argentina, estos porcentajes alcanzan entre 18% y 20%, y en el caso de Estados Unidos hablamos de 52%. Esto quiere decir que es posible crecer”.

No obstante, señala que para lograr esto, primero hay que superar las limitaciones para construir centros comerciales derivadas de la falta de financiamiento. “No existe una estructura financiera estable en el país que respalde estas grandes inversiones. Es necesario un financiamiento a largo plazo para construir los centros comerciales de nueva generación, porque si vamos a arrendar necesitamos que el flujo de repago sea producto de las ventas”.

Moreno acota que, “por las limitaciones que tiene la Ley General de Bancos, los préstamos comerciales son a un máximo de cuatro años. Y los préstamos hipotecarios podrían funcionar, pero tienen un tamaño de banca relativamente pequeña”. De acuerdo con su postura, la aprobación de los fondos privados de pensiones podrían representar la llegada de recursos para aliviar este problema.

Por su parte, Rafael García Planchart, ex presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, fue mucho más contundente en su declaración: “Con Chávez, simplemente, el sector inmobiliario no existirá en el 2003”. El empresario expresó que solo con la salida del Presidente podrá lograrse una verdadera recuperación de la economía y una reactivación y desarrollo del negocio inmobiliario.

Banca de doble filo

La banca ha sido uno de los sectores que ha arrojado mayores ganancias, por lo cual los banqueros no estuvieron dispuestos a declarar sobre este tópico, excepto Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito, quien aseguró ante los medios lo siguiente: "Estamos en una crisis económica con un estancamiento muy grande, la clientela no tiene cómo pagar con fluidez... La calidad de la ganancia de la banca es muy mala, injusta, absurda, la banca está colaborando a la quiebra de sus clientes, pero lo hace obligada por las condiciones de política monetaria y fiscal que implementa el Gobierno...".

A su juicio, "el Gobierno ha destruido la economía, no sé si lo ha hecho por poner en práctica ideas revolucionarias, pero han destruido al país. Las propiedades valen menos, las empresas privadas no las han expropiado, pero han cerrado. Han obtenido por otras vías las mismas consecuencias".

No obstante, hay preocupación en el sector financiero, por cuanto, según Francisco Faraco y Asociados, más del 42% de los activos en manos de la banca representan papeles del Estado. Además, la intermediación bancaria no está funcionando como es debido ya que el sector productivo y comercial se encuentran en una fuerte recesión.

Comercio en caos

Para el presidente de Consecomercio, Julio Brazón, si no se logra superar la crisis de gobernabilidad, va a ser mucho más difícil superar el elemento económico: “En estos momentos el elemento político está arropando cualquier posibilidad de montar a Venezuela en el tren del desarrollo”.

La última encuesta de coyuntura del organismo revela que, en opinión de los comerciantes, el país pasó de “crisis” a “caos” económico. “Al preguntar a nuestras instituciones si confían en las políticas económicas de este Gobierno, 100% contestó que no. Se hace más difícil crear un entorno de confianza y esto tiene una incidencia directa y negativa sobre la inversión, la generación de empleo, el rescate del poder adquisitivo y la disminución de la informalidad”, agrega el representante gremial.

No obstante, hace la acotación de que todavía hay optimismo: “Los empresarios aun continuamos creyendo en Venezuela y siguen existiendo señales positivas en este sentido. Si Venezuela logra superar la crisis de ingobernabilidad, el país cuenta con muchos recursos en el sector comercial. Hay que recordar que el sector comercial es el que más aporta al Producto Interno Bruto (62%), y es el mayor generador de empleo”. Brazón cita a las franquicias como ejemplo de un sector que se mantiene en la lucha y sigue obteniendo resultados a pesar de la difícil realidad.

Franquicias cuesta arriba

Si se observa el sector de franquicias desde el punto de vista macro (en el cual el negocio no es vender hamburguesas sino tiendas de hamburguesas, por citar un ejemplo), se encontrará que las ventas de franquicias grandes están prácticamente paralizadas, según explica Alfonso Riera, presidente de Front Consulting y director de la Cámara Venezolana de Franquicias (Profranquicias).

“A mi entender, no se están vendiendo lo que llamamos franquicias de alto impacto, aquellas cuya inversión está por encima de 120 mil dólares. Hay una proliferación de franquicias de bajo impacto, unipersonales y monoproveedoras, léanse carritos, stands y quioscos”, indica.

“El mercado podría dejarse llevar por la tendencia a abusar, lo que tarde o temprano lo hará colapsar y castigará a las marcas de franquicia. Si la situación económica actual persiste, no habrá crecimiento de las franquicias de alto impacto, que son las que generan más empleo y mayores volúmenes de negocio y rentabilidad. Esto también inhibe la adquisición de franquicias maestras de marcas extranjeras”, explica el consultor.

Entre 1998 y el 2001, el crecimiento promedio del sector en número de locales se mantuvo alrededor de 25%. Sin embargo, este año ese crecimiento será de poco más de 10%. Y para el año entrante, las perspectivas no son mejores. Como se ha explicado, ese crecimiento está fuertemente apalancado en el incremento de puntos de venta de franquicias económicas.

Para adoptar una visión más micro, DINERO consultó a Francisco Toro, vicepresidente de Pakmail, franquicia venezolana de servicios postales que ha tomado fuertes medidas gerenciales para reducir los costos tanto como sea posible. Aunque no se esperaba crecimiento este año, recientemente inauguraron una en Puerto La Cruz y antes del cierre del año 2002 abrirán dos tiendas más.

En total poseen 21 establecimientos, luego del haber cerrado una tienda por razones internas distintas a la caída del mercado, aunque esto ciertamente tuvo un peso en la decisión. Toro cuenta que en medio de toda esta coyuntura han sufrido tremendamente las ventas de las tres tiendas ubicadas en el centro de Caracas.

Admite que podrían llegar a producirse cierres de tiendas si no hay un cambio importante en la situación del país, “dependiendo del músculo financiero de los franquiciados. Cada vez hay menos relaciones con el exterior, lo que nos afecta bastante”. Por ahora no esperan abrir nuevos locales en el 2003.

Toro es categórico al señalar que “el día que el país cambie de rumbo y vuelva a la normalidad, el negocio se multiplicará por dos. Podríamos volver a un ritmo de crecimiento como el de 1999 o el 2000, cuando abrimos seis tiendas cada año. Así llegaríamos a tener 50 locales en el 2007 o el 2008”.

Riera, por su parte, acota que al haber un cambio que haga desaparecer la incertidumbre, se generará un mejor clima que reactivará el crecimiento de las franquicias de alto impacto, la llegada de nuevas marcas internacionales y la adecuación del ritmo de crecimiento de las franquicias de bajo impacto. “No es que no hay dinero, sino que está represado. Eso permitiría volver al ritmo de crecimiento de 20% interanual que estaba previsto para el quinquenio 2003-2008”, concluye.

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Petróleo: exportaciones negras

Miguel Bocco, quien hasta hace muy poco presidió la Alianza Empresarial Petrolera, afirma que el futuro del sector en Venezuela podría ser bueno si se estableciera un cambio en la política de exportaciones. El principal problema que se presenta en este sentido es el de la limitación de la exportación, que, según explica Bocco, debería ser considerado por quien esté en Miraflores, independientemente de quien sea. “Es una torpeza guardar el petróleo para nuestros nietos cuando a ellos no les va a servir para nada”, aduce. Por otra parte, “La mitad de la producción paga regalías muy altas y el negocio deja de ser rentable, por eso es necesario contratar a terceros que sean capaces de financiar”, afirmó Bocco. Para el año que viene este experto del petróleo asegura que con los 100 taladros que funcionarán, no se podrá alcanzar la cuota de producción necesaria, por lo que es indispensable poner a funcionar al menos 200 taladros”.


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