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Opinión
Fortalecer el sistema bancario

Oscar Alfonso Carvallo Valencia (*)

Nuestro sistema bancario ha mejorado en una serie de áreas, en las que se requiere continuar profundizando. Se ha producido una gran modernización tecnológica y se han creado nuevos canales de distribución; ha mejorado la eficiencia en el manejo de riesgo, y se está en proceso de modernizar el sistema de pagos.

Sin embargo, evaluar si este cambio va a ir acompañado definitivamente de fortaleza y solidez financiera implica ver cuáles han sido los avances en la cobertura de los distintos riesgos que afronta la banca: riesgo crediticio, riesgos de liquidez, riesgo de competencia de mercado, riesgo de movimiento de tasas de interés, riesgo cambiario, riesgo de concentración, riesgos de entorno y riesgo operativo.

El riesgo crediticio ha sido el tipo de riesgo que más atención ha recibido. De hecho, Venezuela posee los mejores índices en la región latinoamericana en cuanto a aprovisionamiento de este tipo de riesgo. Aún con una cartera morosa de 8% en la actualidad, la misma se encuentra aprovisionada en más de 125%. Otra fortaleza del sistema es el alto grado de capitalización que posee, lo cual lo coloca en una posición privilegiada en la región.

La atención prestada al riesgo crediticio, el que se refiere al incumplimiento por parte de los deudores, se debe en parte a que ha sido la filosofía imperante internacionalmente a raíz del Acuerdo de Basilea de 1988. En el futuro, nuestro sistema bancario deberá acometer una serie de pasos en forma acorde. Por un lado, se deberá prestar más atención a los riesgos de mercado. ¿Cuál es el efecto sobre el portafolio de bancos de los cambios repentinos en el valor y precio de sus colocaciones?, ¿cuál es el grado adecuado de exposición en un sujeto de crédito, ya sea por el lado crediticio o por el lado de las inversiones del banco? Nuestros bancos y nuestra regulación deben dar respuestas a estas interrogantes. Al igual que se debe seguir trabajando con las autoridades monetarias y el Tesoro a fin de darle más liquidez al mercado monetario y de instrumentos financieros públicos, la banca debe acompañar el eventual crecimiento del mercado de valores.

Hasta la fecha, el riesgo cambiario ha estado relativamente limitado debido a la poca exposición de las colocaciones a este tipo de riesgo. Sin embargo, en el futuro, y en el contexto de acuerdos comerciales multilaterales en nuestra región, la exposición cambiaria de nuestro sistema bancario debe ser motivo de atención. Quizá el riesgo más difícil de cubrir en una economía tan volátil como la venezolana sea el riesgo de entorno de la banca. Es difícil hacer banca en un país donde los indicadores de monetización de la economía, pasivos líquidos a PIB, son de los más bajos de la región. Este proceso es el resultado de muchos años de desequilibrios en nuestro sector externo, fiscal y monetario, e impone una limitación importante a la evolución del mercado bancario en Venezuela, marcando igualmente la dinámica de tasas y eficiencia del sistema. Como producto de esto, la relación de activos bancarios a PIB de nuestro país es también de los más bajos en la región latinoamericana. Una debilidad estratégica del sistema, íntimamente relacionada con este entorno macroeconómico, es la falta de ahorro y crédito a largo plazo. Debe producirse una expectativa de estabilidad y crecimiento con baja inflación en nuestra economía para que esta tendencia, que limita el crecimiento de la banca, se revierta.

(*) Economista jefe de la Asociación Bancaria de Venezuela

NOTA: las opiniones del autor son propias y no reflejan las posiciones de la institución para la cual trabaja.

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