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Lineamientos básicos para los agronegociosArturo Araujo (*) - Acabar con la confrontación y retomar los acuerdos intersectoriales. No existe una agricultura sólida sin una industria sólida y viceversa. El desarrollo de las actividades comerciales y de servicios vinculados a los agronegocios tiene una correlación directa con la manera como generen encuentros en lugar de desencuentros. Se impone que industriales y agroindustriales analicen la realidad de la cadena productiva que los une, y eliminen las agresiones y mezquindades que los separan, generando oportunidades que permitan que ambos marchen juntos por los senderos del crecimiento económico. -Una política comercial que sea la base de la formación de un esquema de precios relativos internos y externos racionales, y basada en la realidad del mercado mundial de alimentos, diseñando políticas públicas y asignando recursos de manera inteligente, y no basada en posiciones extremas de ultra proteccionismo o ultra liberalismo. Esto significa entender que el mercado mundial de productos agrícolas y agroindustriales está fuertemente subsidiado, y por lo tanto distorsionado, por lo que la comparación simplista de los precios internos en Venezuela con los internacionales lleva a conclusiones falsas. No se compite con la producción de otros países sino con las tesorerías (subsidios agrícolas) de los gobiernos más poderosos del planeta. A los productores locales hay que protegerlos de esas y otras prácticas desleales de comercio y subsidiarlos de manera inteligente y selectiva. -Atacar el problema de tenencia de la tierra y las escalas de la producción. En esto hay que ser enfáticos: sin una titularidad inequívoca de la tierra, sin la seguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra, no es posible ninguna expansión significativa de los agronegocios de base interna en el país. Nadie va a invertir en una actividad que por su dependencia climática es altamente riesgosa y además de lento retorno si estos temas no están definitivamente resueltos. La escala de la explotación en el sector agrícola es un elemento cada día más importante para poder alcanzar niveles de eficiencia y remuneración que justifiquen invertir e incluso permanecer en la actividad. -El costo del dinero. Primero no hay actividad productiva interna que pueda crecer sin inversión, y no puede haber inversión sin fondos prestables a mediano y largo plazo. No existe en la banca publica o privada productos que permitan financiar proyectos con retornos de mediano o largo plazo. Lo anterior se ve agravado al no haber titularidad de la tierra y existe una enorme inseguridad jurídica sobre la propiedad en general. Quedan muchas propuestas generales y más específicas en el tintero por razones de espacio, pero hay una idea fuerte que no queremos dejar de mencionar, y es que no existe ninguna política sectorial que sustituya una política macroeconómica coherente y consistente. Dicho en otras palabras: la mejor de las políticas sectoriales, más temprano que tarde, fracasa, si no está acompañada con políticas macro coherentes entre ellas y consistentes con las políticas sectoriales. Una política cambiaria de largo plazo, que propicie el desarrollo de la actividad productiva de base interna, junto con una política fiscal equilibrada, que reduzca y racionalice la voracidad fiscal del Estado venezolano, son dos prelaciones para no deshacer con los pies, el país que se pretende construir con el esfuerzo de las manos. (*) Director general del Complejo Azucarero Toliman y ex director general ministerial de agroindustria. |
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