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Se acabó el combustible

Aunque ya se sabía que el año 2002 no iba a ser tan positivo como el 2001, las ensambladoras de vehículos no contaban con esta fuerte contracción económica que pone en saldo negativo las ventas nacionales para lo que queda de año. El sector autopartes, aunque se beneficia con la devaluación, sufrirá también los embates de la caída interna

Juan Ignacio Cortiñas S.

Desde finales del año pasado se esperaba que las ventas de vehículos en el país iban a rondar las 180 mil unidades en el 2002. Se sabía de antemano que la bonanza vivida en el 2001, año en el que se vendieron cerca de 220 mil unidades, no iba a repetirse. Sin embargo, esa cifra inicial ya fue descartada debido al primer anuncio de medidas económicas, acaecido el 12 de febrero pasado; se habló entonces de 150 mil unidades, meta más real de acuerdo a las circunstancias. Pero el mercado no ha respondido satisfactoriamente y, luego de la fuerte devaluación de mayo-junio, parece que se va a ir por el despeñadero de los números bajos en lo que resta de año, a pesar de las promociones y descuentos que ofrecieron los concesionarios para tratar de aminorar la velocidad de la caída.

Cifras reformuladas por la Cámara Venezolana Automotriz (Cavenez) y la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa) calculan que en los próximos meses la venta de vehículos disminuya 40% con respecto al año 2001, para ubicar la meta total en apenas 130 mil, casi 90 mil unidades menos. Por supuesto, esto está afectando en mucho a uno de los sectores privados de la economía nacional que más empleos genera y más incidencia tiene en el Producto Interno Bruto de Venezuela.

Si bien el fuerte deslizamiento del bolívar ya está beneficiando a las empresas del ramo con vocación exportadora, el impacto en sus ventas internas será superior a cualquier alternativa externa. De hecho, el sector de autopartes, que en el 2001 generó ventas por 840 millones de dólares, considera que el 2002 cierre en 600 millones, aun cuando sus niveles de exportación podrían mejorar en 20%.

El sector de las ensambladoras está peor. Si en el primer semestre las ventas bajaron 17% con respecto al 2001, para alcanzar 81 mil unidades despachadas, analistas consideran que en el segundo semestre se venderán apenas 50 mil nuevos vehículos. La contracción económica, el alza en los precios y en las tasas de interés, conspiran contra cualquier intento de mejora de las expectativas.

Se espera que en las próximas semanas sean despedidos 1.200 trabajadores de las nóminas de estas empresas, las cuales ya trabajan a media máquina (como hace General Motors, que labora tres y no cinco días a la semana, o DaimlerChrysler, que labora medio tiempo cuatro días a la semana), o han decretado vacaciones colectivas (como hizo Ford Motors de Venezuela durante el pasado mes de julio). Otras empresas han declarado un cierre técnico y, de mutuo acuerdo, pagan a sus empleados solo los días laborados. Los trabajadores aceptan esto con la condición de no perder sus empleos.

Y aunque estas industrias podrían volcar sus miradas a la exportación de carros a los países andinos, las diferencias arancelarias (que actualmente benefician, y en mucho, a Colombia) son la principal piedra de tranca para aquellas que desean encontrar en las ventas externas un alivio a las carencias internas. Aunque las exportaciones han aumentado 20% en lo que va de año, los números siguen siendo bastante tímidos: apenas 3.377 unidades en enero-junio del 2002.

Mientras eso ocurre, el gobierno nacional sigue estudiando las posibilidades de lograr igualdad de condiciones entre Venezuela y el vecino país, pero aún no se ha llegado a un acuerdo. Y el sector sigue esperando.

Repuestos en declive. El área de autopartes, en cambio, sí podría apuntalarse en las exportaciones para no caer en el abismo en el que habitan hoy en día las ensambladoras. Este sector, que según algunos informes ya despidió a 29 mil trabajadores en los últimos meses, busca apoyo oficial para apuntalar sus ventas en el extranjero y así paliar las bajas que han sufrido en el mercado interno, principalmente porque las ensambladoras no están comprando los insumos, catalogados como "equipo original", que usan para armar los autos.

Omar Bautista, presidente de Favenpa, se muestra cauteloso ante el panorama que se avecina. "Consideramos en 20% el incremento de las exportaciones con respecto al 2001 y estamos preparando la plataforma básica para lograrlo. Pero necesitamos apoyo oficial, pues entraríamos a competir con productores altamente aguerridos, como los países asiáticos. Lo fundamental es mantener los programas competitivos y lograr igualdad arancelaria con los países del área, que son nuestro principal mercado". Sin olvidar, claro está, la mejora en los mecanismos de exportación y el pronto pago del Draw Back, de vital importancia para la salud financiera de las empresas.

Según Bautista no hay motivos para pensar que ocurra una mejoría antes de diciembre. Al contrario, casi ruegan que el declive no sea aún mayor, pues perjudicaría a muchas más empresas. En cuanto al año que viene, el panorama luce confuso. Por lo tanto cualquier pronóstico es demasiado preliminar. "El año 2003 es un enigma, aun cuando hay proyecciones macroeconómicas que parecen sugerir un mejor resultado económico y un menor déficit fiscal. Esto podría venir acompañado de una inversión de parte del sector oficial, una disminución en las tasas de interés, que logre estimular la compra de vehículos, y una posible estabilización del dólar, que mejoraría las exportaciones. En esa medida pensamos que el 2003 debe ser mejor". Aunque nadie puede dar seguridad de eso.

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