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03 en administración
Todavía nadie se puede explicar cómo un gobierno, que manejó ingresos cercanos a 75 millardos de dólares en estos últimos tres años y un precio promedio del barril de petróleo de casi 20 dólares, tenga en este momento serios problemas de tesorería. Nadie se explica cómo experimenta retrasos para saldar los compromisos adquiridos y delineados en sus presupuestos, cuando ha contado con recursos adicionales procedentes de un aumento en la cuota del IVA y de la aplicación de un impuesto de guerra, como el Débito Bancario. Mucho menos que tenga serias limitaciones para colocar papeles en los mercados y para honrar las leyes que este mismo Gobierno redactó, que le obligaban a depositar 3,03 millardos de dólares en la alcancía del país (el Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica), una cifra que, aseguran ellos mismos, fue usada para otros fines más urgentes, no contemplados en las leyes que regulan el traspaso de esos recursos. Por primera vez en la historia del país se da un fenómeno como el actual: vivir los rigores de una severa crisis en plena bonanza económica. Por primera vez, también, se da el caso de numerosas sospechas de corrupción y malos manejos administrativos, en los que están implicados ingentes cantidades de recursos: Plan Bolívar 2000, Cavendes y Fogade.
Los administradores del Gobierno actual aseguran que las cuentas cuadran, que interpretaron adecuadamente las leyes y que es falso que haya habido derroche, malversación o dolo. Sin embargo, los numeritos no parecen sostener esas aseveraciones.
Si fueran alumnos de una clase de economía, tal vez el profesor, luego del reproche, les habría colocado 03 y mandado a reparación, como se hace con los estudiantes que no aprenden bien las lecciones.
Se desvanece la industria
Así estará de mala la situación de la industria nacional, que los sindicatos que agrupan a los trabajadores de los estados Aragua y Carabobo decidieron apoyar sin miramientos a los industriales que les dan empleo, para evitar que la debacle que sufre el sector termine por dejarlos a todos en la calle. Según cifras de Fedeindustria, en lo que va de año han cerrado dos mil empresas en todo el país. Y la sangría no parece amainar. Si ya en el segundo semestre del 2001 se habían perdido 40 mil empleos en el sector, este año la situación podría agudizarse aún más.
Según aseguran expertos consultados por DINERO, la economía nacional en este momento es ficticia, ya que se basa en una suerte de magia financiera apoyada por el gobierno nacional: se emiten bonos y papeles financieros para sostener los números económicos, cuando en realidad el sustento de las finanzas de un país debería ser la producción de bienes y servicios.
Por lo pronto no deja de ser ejemplar que enemigos acérrimos, como son empresarios y sindicatos, decidan unirse para evitar que el sector industrial pierda aún más su peso y poder en los números que sustentan el PIB nacional. Los trabajadores se han dado cuenta de que es mejor apoyar a sus empleadores que convertirse en buhoneros.
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