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Mejorar para prevenir DINERO revisa, junto con expertos del IESA y del sector privado, algunas alternativas para optimizar los procesos de cobranza en las empresas Abel Calvo
Para Rosa María Rey, profesora de contabilidad y finanzas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), ésta es una situación en la que "todos quieren cobrar mucho antes y pagar lo más tarde posible". La pregunta es: ¿quiénes son los que cobran lo más pronto posible? Según Rey, solo lo logran quienes tienen un monopolio o pocos competidores, quienes tienen mayor poder de negociación (como las grandes corporaciones), y quienes ofrecen "premios" o estímulos. En este último caso, esos premios no son otra cosa que descuentos por pronto pago o por volumen. La profesora se concentra sobre todo en la modalidad de pronto pago, en la que el proveedor ofrece al cliente o comprador un descuento de un porcentaje determinado, que será mayor mientras más rápido se haga el pago. "Muchas veces esos descuentos se subestiman porque los números se ven muy pequeños. Un 2%, que ya es bueno, le parece muy poco a la gente", indica con énfasis Rey. Sin embargo, explica (de manera simplificada) que un descuento de 10% por 30 días se convierte en 120% al anualizarlo, lo que supera con creces las tasas pasivas que pagan los bancos actualmente. "El porcentaje adecuado se saca por fórmulas financieras de acuerdo a cada caso específico, pero una cosa son las fórmulas y otra lo que el mercado pide. Como dije, un 2% ya es importante, pero a la gente le suena muy poquito y si alguien le ofrece 5%, entonces prefiere pagarle a ese. En este momento hay una combinación de cálculos financieros con lo que los competidores ofrecen y lo que el mercado pide", explica Rey. Contra las barreras, la tecnología Gamal Pérez, gerente de la División de Consultoría de Riesgos de Porta Cachafeiro Laría & Asociados, introduce un nuevo elemento a la ecuación. Él reconoce la falta de solvencia y liquidez que existe actualmente, pero advierte que no se puede dejar de lado el tema de las barreras de pago (cuando el deudor encuentra obstáculos en el proceso de cancelación de su deuda). "Mientras sea más fácil para la gente pagar, las compañías cobrarán más rápidamente", apunta Pérez. Luego agrega que en los últimos años han llegado a Venezuela mecanismos ya muy extendidos en los países desarrollados (sobre todo en EE UU), especialmente en el área de pagos electrónicos, un ejemplo de lo cual es la banca por internet. En algunos casos ya se utilizan sistemas de software que interconectan a la empresa, al proveedor y al banco, de modo que el procedimiento de facturación y cobranzas es automático, con lo que se produce un ahorro de tiempo considerable. En esta modalidad lo usual es que el costo se distribuya entre los tres involucrados, lo que podría hacerla asequible para las PYME. En opinión de Pérez, el uso de estos sistemas se extenderá cada vez más. No obstante, en los casos de empresas que no usan herramientas tan avanzadas, se presentan otros problemas: "En una situación económica como la que tenemos en el país en la actualidad, el cliente siempre va a buscar pretextos para atrasar el pago, probablemente porque está cobrando más lentamente. Si preparas facturas que no tienen información clara y comprensible, le das la posibilidad al cliente de ir a hacer un reclamo, con lo que el proceso se puede retrasar muchísimo. La compañía tiene que mejorar sus procesos de negocio, preparar facturas más claras y comprensibles, y tener un departamento que dé respuesta inmediata a los reclamos". La ayuda de terceros Ante la referencia a la alternativa del outsourcing, el consultor indica que la práctica más extendida es utilizar esta modalidad en el caso de las cuentas vencidas, muy antiguas, que para ser recuperadas implicaría costos administrativos y legales muy elevados. Las empresas de outsourcing tienen la experiencia y el personal capacitado para resolver esos casos con mayores probabilidades de éxito. Otra modalidad que cada vez se hace más común es el cobro compartido (como el caso de la luz y el aseo urbano). "Si no puedo generar un catastro de mis clientes, o me cuesta demasiado, contrato a un tercero que tenga una actividad afín a la mía para que incluya mis servicios en su factura", señala Pérez. De este modo no solo se ahorran costos, sino que se obtiene una mayor garantía de pago por parte del cliente, en tanto que no se puede pagar la factura incompleta. En el futuro cercano podría observarse en una sola factura el cobro de luz, agua, teléfono y TV por cable, por ejemplo. Para Pérez es fundamental que la unidad de ventas esté muy bien alineada con la de créditos, para evitar que se hagan grandes ventas a clientes que luego no podrán pagar. Cuando ya se ha suscitado el problema de una cuenta vencida, el consultor deja claro que es muy importante estar abierto a negociaciones con el cliente, ser flexible. "No paga quizá porque no tiene", por lo que se puede recurrir a descuentos por pronto pago, o a negociaciones, "pues es preferible cobrar algo que nada". En este sentido, "es importantísimo que las compañías que tienen departamentos de cobranzas procuren el entrenamiento adecuado a su personal. La creación de medidores de desempeño es una herramienta muy útil. Así hay mediciones del rendimiento de cada persona encargada de eso, lo que genera una competencia sana. Se pueden otorgar bonos, siempre cuando sea basado en esos medidores", concluye Pérez.
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