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Y... ¿quién especula?

Los comerciantes tienen un período difícil por delante, debido a que la inestabilidad de la economía dificulta al extremo la gerencia y la planificación

Abel Calvo

El comercio es, ciertamente, uno de los sectores más afectados por las medidas económicas anunciadas por el gobierno del presidente Hugo Chávez. No solo tiene que enfrentar el impacto en sus finanzas (con todo el trabajo gerencial que ello implica), sino que además debe dar la cara ante un público consumidor que poco conoce acerca de términos como reposición de inventarios y demás argumentos para justificar lo que, al final, no es más que otro duro golpe a su ya deteriorado bolsillo.

No obstante, a diferencia de los episodios vividos con anteriores devaluaciones, en esta ocasión, hasta los momentos, el aumento de precios no ha sido tan violento, en términos generales. Después de un primer espasmo de especulación, cuando algunos establecimientos hicieron aumentos irracionales (independientemente de si los productos o sus componentes eran importados o no), la situación se ha normalizado. O, mejor dicho, ha llegado a un estado de tensa estabilidad, si se puede llamar así.

La innegable caída en el poder adquisitivo del venezolano ha resultado en una mayor cautela de su parte, y una conciencia más clara de su poder dentro del juego de la oferta y la demanda. Por fin pareciera que el consumidor ha entendido que si no le parece justo el precio de un determinado producto, lo mejor que puede hacer es no comprarlo o, en caso de que sea estrictamente necesario, buscar el mejor precio. De este modo el vendedor se ve obligado a mejorar su oferta.

Especulación: una palabra delicada

Rafael Alfonzo, presidente de la Cámara de Comercio de Caracas (y de Alfonzo Rivas & Cía.), expresa que ahora, más que nunca, lo importante para el consumidor es la relación costo-beneficios.

No obstante, para él la discusión no puede reducirse simplemente a que quien hace un aumento alto es automáticamente un especulador. "Hay que ver si el negocio está altamente endeudado o no, si tiene una multinacional detrás, si tiene mucho o poco inventario. Todas esas variables influyen definitivamente a la hora de ajustar los precios. Y cada individuo tiene que velar por su negocio. Habrá algunos que aumentarán mucho más que otros y el consumidor tendrá que decidir a quién comprarle", declara.

Frente a este punto, opina que lo fundamental es tener calma. "Todo el mundo se precipita, todos gritan, los medios publican los casos en los que una nevera de 800 mil bolívares pasó a costar más de un millón, pero nadie habla de los casos donde los ajustes han sido racionales o donde los precios se han mantenido".

Por otro lado, afirma que la especulación se puede traducir en oportunidades de negocio, porque si en un ramo determinado se establecen precios excesivamente altos, otros comerciantes pueden vender más barato y apoderarse del mercado.

Impacto instantáneo

En los días inmediatos al anuncio de las medidas económicas, los alimentos básicos experimentaron aumentos en sus precios de entre 10% y 40%, los electrodomésticos de 40% y los equipos de computación de hasta 70%. En muchos establecimientos dejaron de recibirse pagos en cheques, debido al tiempo que tardan en hacerse efectivos, durante el cual el dólar podía aumentar de forma incalculable.

Por otra parte, los proveedores suspendieron las ventas a crédito a los comerciantes (la venta de mercancía a ser pagada en 30, 60, 90 o 120 días). Autoridades del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios, Consecomercio, explican que los proveedores tomaron esa medida para evitar la descapitalización, dada la inestabilidad de la moneda.

Esto podría afectar también a los sistemas de crédito propio de algunos establecimientos (aquellos que se ofrecen sin tarjeta de crédito). Aunque, según el organismo, si bien no debería haber ningún problema con el pago por medio de tarjetas de crédito, debito o de cheques, se han reportado casos en comercios donde se ha exigido pago en efectivo exclusivamente.

De acuerdo con Consecomercio, los sectores que sufrirán un mayor impacto serán: concesionarios automotores, tiendas de electrodomésticos, tiendas de ropa y calzado, ferreterías, supermercados, panaderías, expendios de alimentos, etcétera.

Desde el punto de vista del comerciante, Alfonzo explica que, más que hablar de sectores (es obvio que el efecto será proporcional al tamaño de la empresa y al componente importado de sus insumos), quienes sufrirán un mayor impacto serán aquellos que sean menos eficientes y competitivos.

"Quien no tenga una relación razonable entre costo-beneficio, definitivamente va a tener que ver cómo se ajusta. Hay comerciantes e industriales que han modificado sus estructuras, han creado nuevas actividades, han implementado nuevos esquemas, sistemas de logística, de control, de cajas registradoras, de computación. Otros se han quedado como estaban, esperando que papá Estado les resuelva los problemas. Esos son los que van a verse más afectados, los que no tengan una oferta razonable costo-beneficio para el consumidor", apunta.

En ese sentido, la entrada de nuevos modelos de comercialización, como los hipermercados y las franquicias, produjeron una corrección en cuanto a los márgenes de comercialización. Esto, a su vez, se tradujo en un reajuste en cuanto a las ofertas para los consumidores.

Alfonzo es de la opinión de que mientras exista inestabilidad y volatilidad en los indicadores, es muy difícil prever las consecuencias que pueden sufrir los comerciantes. Y más difícil aún es planificar. No obstante, Datanálisis pronostica que la inflación podría ser de entre 30% y 45% al cierre del 2002.

Adiós al piloto automático

Según el presidente de la Cámara de Comercio de Caracas, "funcionábamos bajo un esquema de forecasts (proyecciones), pero hemos pasado a lo que yo llamo monitoreo diario. Es como ir en un avión, donde había piloto automático y todos los modernos sistemas de navegación, y de repente todos esos sistemas dejaron de funcionar y estamos frente a una tormenta". Entonces hay que recurrir a las habilidades del piloto y, más importante, tomar las decisiones en cuanto a lo que se va a hacer: si seguir en la ruta o devolverse. "En esa situación está hoy la gerencia en Venezuela".

Hay compañías que tienen por detrás a multinacionales muy fuertes, "que les dicen que lo importante es mantener su participación de mercado a como dé lugar, porque lo que definitivamente pasó es que la gente ya no tiene la misma capacidad de compra que tenía antes; cuando va a un sitio tiene menos dinero para gastar".

Para el presidente de Alfonzo Rivas & Compañía, otras medidas, como unas tasas de interés tan altas, no ayudan en nada. "Se rompen los flujos normales de pago". A quienes hablan de la posibilidad de control de cambio y de precios, él les recomendaría que "vean la película anterior. No hay país que haya podido montar un sistema de control de cambio y de precios que sea realmente eficiente. Al final el que termina afectado es el consumidor, eso es lo peor que podría pasarle. Mucha gente lo pediría a gritos y creería que con eso se le van a solucionar todos los problemas, pero al final se va a limitar la cantidad de productos que se ofrecen. Sería una insensatez, una estupidez".

"El verdadero control de precios lo estableces a través de un esquema de apertura, con aranceles cero. Ese es el verdadero control que le sirve al consumidor, el que le garantiza un mejor nivel de precios. Porque si no, ¿sobre qué base se fijan los precios? ¿Sobre la base del más eficiente o la del más ineficiente? ¿Sobre la del que tiene mayor capacidad de producción o la del que menos tiene? Aquí es donde se cuelan los vivos".

"En un régimen de libre comercio, que imagino es el que todavía existe, el consumidor debe tener mucho cuidado de no precipitarse e irse por la opción más cara. Y los comerciantes deben tener cuidado, porque no hay ninguna garantía de consumo en ninguna actividad. Si el consumidor no percibe en un producto lo que él considera la mejor relación costo-beneficio, se va a ir a buscar otra alternativa", acota.

En ese sentido, Alfonzo apunta que el Gobierno, antes que asumir una actitud policial, debería enfocar los esfuerzos y recursos del Indecu a informar y educar al consumidor, y mostrarle todas las opciones de precios existentes en el mercado, de modo que sea éste quien tome la decisión final.

Indecu versus comerciantes

Según el Indecu, el cobro de alquileres en dólares está prohibido, aunque en la práctica es la forma más extendida actualmente, sobre todo en los centros comerciales. Por otra parte, el organismo de defensa de los consumidores establece que el incremento del dólar no puede aplicarse a los vuelos nacionales. El presidente del instituto, Samuel Ruh, expresó que la Ley de Protección al Consumidor y el Usuario establece que los comerciantes pueden aumentar los precios solo después de que el inventario se haya agotado, y que la violación de esta normativa acarrea multas y cárcel para los infractores.

Quienes infrinjan la ley serán castigados severamente, según el Indecu. Sin embargo, organismos como Venamcham (Cámara Venezolano-Americana de Industria y Comercio), en un comunicado a sus afiliados, advirtieron que el Indecu no tiene ningún poder para cerrar negocios, cobrar multas o exigir documentos a los propietarios de comercios sin los respectivos soportes y procesos legales.


Churromanía: mantener a los clientes

Para Churromanía el problema más grave no es el incremento de precios per se, sino la incidencia que puede tener esto sobre un mercado que ya estaba deprimido desde hace más de un año, período durante el cual no habían hecho ningún ajuste de precios.

El presidente de la cadena, Ariel Acosta-Rubio, señala que algunos proveedores hicieron aumentos hasta de 60% inmediatamente después del anuncio del nuevo esquema cambiario y fiscal. Sin embargo, la cadena tiene la ventaja de que la mayoría de sus insumos son fabricados por ellos mismos (aunque algunos tienen componentes importados).

Lo primero que hicieron en Churromanía fue revisar el menú y descartar los productos que reportaban menos ventas. Por otra parte, el incremento en los precios no se hizo de manera arbitraria. "Los que más subieron fueron los productos más baratos y viceversa", en un promedio de 12%.

De ese modo "aumentamos el valor del ticket promedio, porque le estamos dando más a nuestros clientes", por un costo relativamente igual. "El objetivo es mantener la fidelidad". Acosta-Rubio está consciente de que este año no se incrementará el número de consumidores. La segunda parte de la estrategia implica crear promociones para compensar al cliente. En este caso crearon un cupón que se recibe con la compra, con la cual el consumidor, al volver a comprar, recibe un producto gratis.

Un lado positivo de la crisis es que "ahora Churromanía Venezuela es un gran exportador para las tiendas de la cadena en el mundo", porque los costos se abaratan frente a los de los otros países donde funciona la marca: Brasil, EE UU, España y Puerto Rico. Acosta-Rubio concluye diciendo que "se complican un poco las cosas, pero si se saben manejar, se generan economías de escala. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos, reinventarse".


IBM: asumir riesgos

En opinión de José Ramón Peña, gerente de ventas business transformation & integration software group, la situación actual, más allá de los problemas, reporta oportunidades, lo cual exige flexibilidad y disposición para asumir el riesgo como clave del éxito. En este sentido, a los clientes de grandes, medianas y pequeñas empresas que se abstendrán de invertir en tecnología o invertirán con mayor recelo, "IBM apuesta a ofrecerle sus productos como una herramienta que les permita ahorrar tiempo y dinero, que a la larga se traduce en rentabilidad", señala Peña. También pondrán en marcha planes de mercadeo que le permitan a los consumidores hacer uso, de forma gratuita, de los bienes y servicios que ofrecen, con la intención de dar a conocer las bondades de los mismos. Asimismo, tienen contemplado ofrecer financiamiento.

M.H.


Chipi's: percepción del valor

Luis Vicente García, director de Chipi's, declara que su compañía, al igual que la mayoría de las empresas pequeñas y medianas, utiliza insumos que son nacionales casi en 100%, y que los importados son comprados a proveedores nacionales, lo que de algún modo reduce el impacto de la devaluación del bolívar. Al cierre de esta edición, la cadena acababa de hacer un incremento de 15% en los precios de sus productos.

Pero antes de hablar del aumento, García advierte que hay que tomar en cuenta los esquemas de incremento de cada empresa y la regularidad que éstos imponen. "Hay compañías que hacen revisiones de precios cada 3, 6, 9 meses o un año. El que aumentó en enero, hace ahora un ajuste menor, pero el que hizo la última revisión hace 9 meses, está en una situación distinta. En ese caso no se puede hablar de especulación".

García explica que hay que tomar en cuenta varios aspectos, como el de los alquileres en dólares y el racionamiento eléctrico, "que implica aumento en las tarifas y racionamiento de agua. Todo eso incide en el precio final de los productos". Además de ello, el ejecutivo hace énfasis en que ya antes del anuncio de estas medidas había habido un descenso significativo en las ventas de su negocio y del comercio en general.

Para el director de Chipi's todo esto significa que "la gente tiene que ponerse a inventar, a crear promociones y nuevos productos para atraer a la gente. Hay que evaluar las estructuras de costos. Creo que por primera vez veremos fluctuaciones de los precios hacia abajo, no solo aumentarán algunas cosas, sino que también bajarán". Todo esto, a su vez, "hará al cliente más exigente, más consciente de la relación precio-valor. Lo más importante será la percepción del valor".

Ante las medidas económicas tomadas por el Gobierno, ningún sector productivo ha resultado indemne, especialmente aquellos cuya actividad depende de la importación de materia prima o de bienes ya manufacturados. La tecnología, por ejemplo, percibida en ocasiones como un elemento prescindible tiene, si se quiere, un panorama poco favorable ante sí, pues a la hora de establecer prioridades e invertir quizá no ocupe los primeros sitiales. Ante esta realidad, representantes del área ofrecen sus impresiones.


HP: reacción y acción

Hewlett Packard fue una de las empresas que, en una suerte de intuición premonitoria, saldó parte de sus deudas en bolívares, pidió prestado al banco y compró dólares a tasa fija de 90 días justo antes de Carnaval, "para bajar mi exposición", explica Francisco Navío, director de finanzas de la empresa. Para sus clientes ofrecen incentivos, una serie de descuentos para que puedan salir de sus deudas sin temor a someterse a mayor devaluación. Piensa Navío que esta medida no es más que una prueba: "el dólar sube y luego viene el control de cambio". HP Venezuela no va a modificar su objetivo de venta, todo lo contrario, Navío explica que esperan que se mantenga como el año pasado, cuando se excedieron en su meta.


Hitachi: sin impacto

Por su parte, Olga Alba Sosa, gerente general de Hitachi, sostiene que no habrá mayor impacto, puesto que los productos y servicios que ofrecen están dirigidos a empresas de alto nivel que necesitan estar actualizadas para mantener sus niveles de productividad e ingresos; tal es el caso de la banca, las telecomunicaciones y Pdvsa. Sin embargo, las consecuencias se evidenciarán en las compañías centradas en los mercados PYME y SOHO, acotó. Subrayó que no percibe la situación actual de manera dramática, ya que "se trata de un momento en el que las empresas deben evaluar si la capacidad instalada que poseen les permite penetrar en el mercado que desean y actuar con cautela". Como elementos claves para mantenerse en el juego, Alba aconseja observar la calidad del servicio, mantener una estructura de costos razonables y escuchar al cliente. Finalmente, la ejecutiva descartó el incremento en el precio de los productos que ofrecen, así como la reducción de personal. En este sentido, señaló que el año pasado aumentaron su nómina en 5%.

M.H.

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