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Seniat quiere disminuir la elusión tributaria
La paradoja está de cabeza
Improvisar la economía

¿Más impuestos?

El festín gubernamental se acabó, o por lo menos es lo que se espera racionalmente. Todavía en diciembre, desde Miraflores creían tener las arcas llenas como para otorgar, como hicieron, 3 meses de aguinaldo a los empleados públicos. En la ONU Hugo Chávez Frías se ufanaba de tener la economía más sana de América Latina. Pero el mercado no le creyó. La compra de dólares se volvió un acto paranoico. El BCV quemó casi 2 mil millones de dólares desde enero pasado, tratando de defender el bolívar. Además, la situación de conflictividad política elevó la presión a temperaturas insólitas en el país, hasta tal punto que muchas señoras de alcurnia abandonaron las canchas de tenis, las peluquerías y los centros comerciales para sonar sus cacerolas ante las puertas de La Casona. Vistos los hechos y la imposibilidad de tapar el hueco fiscal, el Gobierno decidió corregir el presupuesto insincero aprobado el año pasado, en el que se esperaban ingresos petroleros basados en 18,50 dólares por barril y con un déficit de gran proporción.

Hugo Chávez apareció el martes de Carnaval en cadena y dio a conocer el paquete, en el que asomó como un detonante el sistema de flotación libre que el miércoles 13 de febrero había colocado al dólar en 1.090 bolívares en las casas de cambio. También anunció un recorte del 7% en los gastos, lo que para muchos analistas es insuficiente. No se habló de programas a mediano y largo plazo, ni de la situación política. Estas medidas se complementan con el alicate tributario, "para mantener los programas sociales". Por eso se modificó el Código Orgánico Tributario y se reformó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para aumentar la base de recaudación, reeditó un tributo de guerra como es el Impuesto al Débito Bancario (IDB), que sólo se había usado en el país en dos situaciones por demás graves: la crisis bancaria de 1994 y la petrolera de 1999. La revista DINERO se sumerge en estos mares tributarios sopesa sus medidas, características, reacciones y consecuencias.

El gobierno nacional está decidido a que la gente y las empresas paguen más impuestos y a que no los eludan. A que no se hagan los maulas. Las reformas tributarias de finales del año pasado y principios de éste apuntan a esa meta. No solamente la base de recaudación va a ser mayor, sino que quien no cumpla con sus compromisos corre el riesgo de pasar un tiempo en la sombra. Las reformas al Código Orgánico Tributario, Impuesto al Valor Agregado, Impuesto Sobre la Renta y la reedición del Impuesto al Débito Bancario hablan por sí solas: no hay dinero, el precio del petróleo no va a subir por los momentos y alguien tiene que seguir financiando los planes del Estado.

El COT implica ahora medidas penales para los morosos, el ISLR elimina muchas salidas elusivas, el IVA amplía la base de recaudación y crea la figura del Monotributo, destinada a 200 mil pequeños y pequeñísimos empresarios y comerciantes que antes no pagaban tributos; el Impuesto al Lujo pechará ciertos artículos de gran valor y el IDB está destinado a disminuir la amplia brecha fiscal de un Presupuesto Nacional calificado como insincero y rígido, el cual no piensan reducir, so pena de dar a entender que la situación está peor de lo que la "revolución" se puede permitir decir.

Pero como el parque productivo nacional opera a 40% de su capacidad y el sector informal (54% de la mano de obra venezolana) no aporta nada al Fisco, se aprecia que estas nuevas medidas impositivas expriman aún más a los que siempre han pagado tributos, con el consabido riesgo de que disminuyan las inversiones y aumente el desempleo, según señalan los expertos.

Además, aunque los sectores pobres de la población no se vean directamente perjudicados con estas medidas, la decisión de adoptar más tributos es siempre impopular y podría mermar aún más la capacidad de maniobra del presidente Hugo Chávez. Mucho más cuando decisiones como el IDB serán tildadas de neoliberales, palabra que causa urticaria en la epidermis oficial. No han faltado ni faltarán las críticas por el empeño gubernamental de usar recursos públicos para financiar celebraciones, marchas, mítines y cadenas, mientras los señalamientos de corrupción no tienen la respuesta diligente y apropiada de los organismos competentes, ni se dictan las penas y castigos necesarios, acciones que este Gobierno había prometido ejecutar para diferenciarse de lo que llama "la Cuarta República".

Y aunque Chávez ha afirmado, y sus acólitos secundado, que lo recaudado por los nuevos impuestos va a ser dedicado exclusivamente a educación, salud e infraestructura, hay quienes dudan de esa intención y argumentan que los enormes ingresos fiscales recaudados por concepto petrolero en los dos años anteriores, no han servido para mejorar la situación económica ni los servicios públicos. Los contribuyentes, especialmente los de la clase media, esperan que sus erogaciones tributarias se reviertan en escuelas para sus hijos , atención médica, seguridad para sus vidas y bienes, sin embargo, la realidad hasta ahora indica que esos recursos van dirigidos al "gasto público" y los contribuyentes no tienen otra opción que sufragar servicios privados (escuelas privadas, clínicas, seguros privados, etcétera), por lo que sus erogaciones impositivas se transformarán en un subsidio particular para los gastos que determine el gobierno de turno.

Aunque en Europa, Estados Unidos y otros países los contribuyentes tienen que dedicar una parte importante de sus sueldos y beneficios al pago de impuestos, los ciudadanos gozan de servicios públicos eficientes para todos los niveles sociales y con retiros dignos, cuyos montos de pensión le permiten ser autosuficientes en la vejez. En Venezuela, la administración pública devora todos los recursos que le llegan, además de los enormes ingresos petroleros, renta de la que carecen otros países que sustentan el bienestar de sus ciudadanos en el trabajo y en la administración pulcra, eficiente y planificada de esos recursos.

En una situación deficitaria hay que poner de parte y parte. Resulta lógico revisar el presupuesto y recortar o trasladar algunos planes para el año venidero y hacer más eficiente el uso de los recursos. Domingo Maza Zavala, director del Banco Central de Venezuela, propuso que se redujera en 20 por ciento el gasto público, pero la respuesta proveniente de la Ocepre (Oficina Central de Presupuesto) fue negativa. Los planes seguirán y los contribuyentes pagarán el costo.

Ante esta situación, la revista DINERO presenta un informe especial para contribuir a la discusión pública sobre el tema tributario y aclarar las novedades de este paquete impositivo. El Seniat explica los procedimientos, la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional da sus razones y los especialistas tributarios y economistas muestran los aciertos y errores.

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