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Tras la esquiva green card Como país de inmigrantes por excelencia, Estados Unidos acapara la atenciónde los venezolanos que buscan probar fortuna en el extranjero. Pero ahora las posibilidades de irse a vivir allá son cada vez más escasas. Sin embargo, no se pierde nada con intentarlo
Sin embargo, este país sigue siendo muy atractivo para los que buscan probar suerte allende las fronteras patrias. Su diversidad étnica, su amplia presencia hispana, su cercanía con Venezuela y sus lazos económicos y culturales con el país, sus oportunidades de empleo y su amplísimo mercado de trabajo, amén de una economía que si bien se encuentra ahora en recesión, pronto volverá a resurgir, son razones de peso para el que decide irse a probar fortuna allá. Sin embargo, no todo es color de rosa: las posibilidades de encontrar trabajos con buen sueldo, aun estando legal, no son fáciles, el pago de impuestos es obligatorio y elevado (aproximadamente 40% de los ingresos anuales) y es muy difícil evadirlos, y los servicios de salud son costosos, por lo que se hace imprescindible contar con un buen seguro médico, que tampoco son baratos. Buena parte de quienes buscan fortuna en Estados Unidos lo hacen a la manera tradicional... emigrando ilegalmente. Para esto solo basta tener una visa de turista (cada día más difícil de conseguir) y la voluntad de aceptar cualquier trabajo, por más "bajo" que éste pueda ser, para ganarse un sustento. Por supuesto, esta fórmula conlleva a no salir de Estados Unidos, so pena de no poder entrar más nunca, y evitar a como dé lugar ser alcanzado por el servicio de inmigración, que lo deportaría de inmediato. La forma legal Las formas legales para trabajar en Estados Unidos son engorrosas. Existen decenas de visas distintas, para situaciones específicas. La mejor forma de conseguir visa de trabajo temporal (que no green card) es contactando a una empresa que esté en la búsqueda de empleados en el extranjero (ver recuadro), lograr que ella decida contratarlo y lo apoye a la hora de conseguir la visa. Este documento, conocido como H-1B, permite la permanencia en el país por hasta 7 años y es perfecto para personas con títulos universitarios y buena experiencia profesional, y modelos de pasarela. La visa L-1 es la adecuada para personas que trabajan en multinacionales y desean ser trasladados a oficinas en Estados Unidos. También es ideal para aquellos que deseen abrir una sucursal de su negocio en EUA. Pero deberán demostrar la viabilidad financiera y de pago de impuestos. Las visas O y P son para deportistas, científicos, artistas o profesores, con capacidades extraordinarias. El resto de las visas son para estudiantes, religiosos y miembros de organismos internacionales. Esta opción estudiantil es válida a la hora de conseguir luego un empleo. Las compañías suelen visitar universidades para reclutar a estudiantes prometedores. Sin embargo, no hay que olvidar que con una visa de estudiante está prohibido trabajar y el proceso de cambio a una de trabajo, así sea temporal, suele ser costoso y difícil. A menos que la empresa interesada decida hacer el papeleo por usted. Las visas permanentes, o green cards, son inusitadamente difíciles de conseguir. Aunque ahora no son verdes, si no rosadas, no importa su color sino la cantidad de trámites necesarios para adquirirlas. Estas se otorgan a familiares de estadounidenses, a profesionales de altísima capacidad, a novios o cónyuges de estadounidenses (luego de dos años de convivencia conyugal demostrada), a inversionistas y a refugiados. O por lotería (ver recuadro). Las personas que ya trabajen de forma temporal en Estados Unidos tienen más posibilidades de adquirir una de esas green cards, aunque el proceso no es menos engorroso. Los inversionistas que la deseen deberán comprometerse a crear empresas o negocios con un valor de inversión de un millón de dólares (500.000 dólares en áreas económicamente deprimidas) y deberán emplear a por lo menos 10 estadounidenses. No se sabe aún qué tanto apretará las tuercas el Servicio de Inmigración. Por lo pronto, lo más sensato es estudiar con detenimiento las posibilidades, contactar páginas web y asesores con conocimiento, buscar a personas que hayan tenido suerte en el proceso de inmigración y establecer con precisión qué es lo que se quiere hacer: ir a vivir a Estados Unidos por las buenas... o por los caminos verdes.
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