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Una idea luminosa PVC Comercializadora, C.A.
Eso ocurrió precisamente en 1996. Se dieron cuenta de que los bombillos que importaban de Estados Unidos no eran fabricados allí, a pesar de que el empaque parecía de lo más gringo. La maquila venía de otra parte. Las mismas empresas que fabrican los bulbos para Philips, Osram, Sylvania y otras marcas que se venden en el mercado, pueden también vender sus productos a quien quiera comprárselos. Fue allí cuando Ramón, Arturo y Mauricio Tancredi resolvieron negociar directamente con esas grandes factorías de luz embotellada, en Alemania, China y Corea, para distribuir lamparillas de la misma calidad a un precio más bajo. "Como nuestra empresa es pequeña y tiene costos bajos, podemos ofrecer el mismo tipo de bombillo con un ahorro sustancial de dinero en comparación con las otras marcas". De hecho, sus productos tienen los mismos certificados de calidad que ostentan, tan presuntuosas, las otras marcas de bombillos que todos conocemos. Se dieron cuenta de que importarlos de Estados Unidos incrementaba el costo del producto cerca de 35%. Simple: el hecho de haber un intermediario (en este caso la marca que los comercializaba en EUA) encarecía el valor del producto hasta llevarlo a un precio similar a la competencia. ¿Por qué no entonces comprarlo directamente al fabricante y ahorrarse el costo de intermediación?, pensaron. Y con esta idea contactaron a la maquila, obtuvieron un nombre, un como empaque y visitaron a las principales ferreterías y tiendas de conveniencias para el hogar del país con el fin de dar a conocer su marca y la enorme variedad de bombillos que ofrecían, tanto incandescentes, como fluorescentes, halógenos y ahorradores de energía. Los Tancredi afirman que en el momento que Pro Light entró al mercado solamente había 12 tipos distintos de bombillos. "Nosotros ofrecemos 80 variedades, dirigidas a los mercados doméstico, industrial y especial. Nuestra presencia revitalizó la oferta". A tal punto que, aseguran, en este momento ostentan 6% de un mercado valorado en 50 millardos de bolívares en ventas anuales. El valor agregado, aparte de la calidad (que es básicamente la misma en todas las marcas), es el precio y el empaque, del cual están profundamente orgullosos. "Ofrecemos información precisa sobre las características de cada bombillo y su uso. Eso orienta más adecuadamente al comprador a la hora de adquirir el producto", asegura Ramón Tancredi. La tasa de crecimiento de la empresa ha sido satisfactoria para los tres hermanos. Excepto este año, que ha tenido un crecimiento de 10%, los anteriores mostraron tasas de hasta 100% anual, como ocurrió en 1998. "Logramos tener 260 clientes a escala nacional, entre ellos ferretería EPA, Ferretotal, hipermercados Exito, automercados CADA, Home Depot, Hierro Oriente, y hacemos los arreglos para exportar a las islas del Caribe". Ya hicieron pruebas pilotos en Centro América y Trinidad y Tobago, con resultados prometedores. El plan es establecer en Miami un centro de distribución, para luego dedicar los encargos a los países con los cuales se logren acuerdos de negocio". El año 2002 será crucial para conocer el buen desenvolvimiento de estos planes. Y confían que la situación económica mundial salga de la recesión para afianzar aún más la avanzada. Por los momentos, su equipo de 12 vendedores a nivel nacional garantiza la entrega de los pedidos en un tiempo que jamás supera la semana. "Otra ventaja: como tenemos una estructura operacional pequeña, podemos responder a los requerimientos de nuestros clientes con mucha rapidez".
Menos gasto, más luz Con el racionamiento eléctrico que se avecina (y que ya se siente en algunas zonas del país, como los Andes y el estado Zulia, donde los apagones están a la orden del día), los bulbos ahorradores de electricidad son la mejor alternativa para reducir los pagos del recibo y no estar comprando bombillos a cada rato. Estos artefactos, última generación tecnológica en el área de iluminación, utilizan el mismo principio de los tubos fluorescentes, pero de forma compacta. El resultado es un bombillo que genera la misma intensidad de luz que uno incandescente de 100 vatios, pero con un consumo de apenas 20 vatios. Pro Light fue una de las primeras empresas que ofrecieron al mercado esta nueva tecnología, y si bien el costo de cada unidad es ostensiblemente mayor que uno normal, su duración de hasta 6.000 horas los hace mucho más económicos a la larga. Y ahora que el Gobierno amenaza con multar a los clientes eléctricos que no bajen su consumo en kilovatios, este tipo de bombillos parece ser una oportunidad perfecta para cumplir con esas metas de racionamiento. O todos nos quedaremos sin luz. |
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