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Industria y comercio
Crecer en la adversidad

Las poco alentadoras perspectivas de 2002 podrían representar, no obstante, una oportunidad para el sector privado de crecer en calidad y competitividad

En un escenario de caída leve del PIB (de 1 o 2%), la actividad manufacturera podría caer 3,3% en 2002. Esas son las proyecciones de Conindustria. Eso acarrearía consigo, entre otras cosas, la pérdida de 30 mil puestos de trabajo.

La caída en los precios del petróleo y la consecuente reducción en la inversión pública afectará directamente a la industria nacional, que además se ha visto golpeada por un bolívar sobrevaluado que favorece a las importaciones. Sin embargo, si se mantiene la actual tendencia hacia una leve y progresiva devaluación, en 2002 la sobrevaluación podría reducirse a aproximadamente 10% (frente al estimado entre 40% y 60% del presente).

Con respecto a la capacidad instalada, los representantes del sector no albergan esperanzas de que la cifra actual (50%) se modifique. Los sectores que podrían verse más afectados por la recesión son: industria de la madera y muebles (con una caída de 10,6%); textiles, vestuario y cuero (con 10,1%); fábricas de productos metálicos, maquinarias y equipos (9,9%) e; industrias metálicas básicas (8,2%).

No todo es tan malo. Antonio Francés, profesor del Iesa y coordinador del Centro de Gerencia Estratégica de Competitividad de esa institución, es de la opinión de que una situación crítica puede implicar ciertas oportunidades a ser aprovechadas por los agentes económicos afectados.

Una eventual devaluación de la moneda y la caída del poder adquisitivo podrían pavimentar el camino para un repunte de la industria local. A unas importaciones ya menos favorecidas podría seguir un proceso de sustitución de importaciones, sea natural o por la imposición de medidas proteccionistas por parte del gobierno.

Para ejemplificar, Francés recuerda que en la década de 1980, durante la época de Recadi y de la macrodevaluación, hubo un auge de las exportaciones no tradicionales y del turismo. Con respecto a esta última área, habría grandes oportunidades para captar turismo no solo externo (EEUU, Europa y Latinoamérica) sino también interno (todos esos venezolanos que tenían a Estados Unidos como principal destino turístico).

Sin embargo, el experto en gerencia no deja de señalar que para que las empresas nacionales sean capaces de aprovechar esas oportunidades, tienen que apuntar de una vez por todas hacia "la búsqueda de calidad, servicio, tiempo de entrega", para poder adaptarse a estándares internacionales.

A.C

Continuará creciendo la informalidad

Luis Vicente León, economista y director de Datanálisis, dibuja un panorama de lo que será el empleo en 2002: "Aunque hay algunas variables que se espera se mantengan estables, como un crecimiento del PIB de 2%, hay otras que no son fácilmente controlables, como el tipo de cambio, la inflación y el empleo".

León explica que el crecimiento del PIB va a estar dado por actividades de capital-intensivo, no trabajo-intensivo, de áreas no transables, que no generan mucho empleo. El economista prosigue señalando que la estrategia gubernamental de mantener a raya la inflación por medio del apuntalamiento del bolívar conlleva a la sobrevaluación. Esta, a su vez, afecta al sector industrial, que debe competir contra importaciones favorecidas por la situación monetaria. Por tanto, la industria no tiene capacidad de crecimiento. Además, la recesión económica mundial hace que los grandes inversionistas y empleadores se replieguen hasta que la situación mejore.

Todo esto le permite prever que el desempleo abierto (actualmente en 14%) será de 15%. Sin embargo, advierte que estas cifras son engañosas. Lo que puede parecer poco dramático muestra su verdadera cara en el empleo informal, hoy en 54% y que en 2002 estima se ubique en 56%. La situación no muestra visos de mejoría, toda vez que cada año ingresan a la fuerza de trabajo 300 mil personas más.

Santamarías en peligro

Independientemente de las estimaciones de carácter numérico, el elemento confianza es fundamental para que en 2002 haya una recuperación del sector del comercio y los servicios. Sin embargo, actualmente ese elemento no está presente, sino que priva un clima de conflictivididad e incoherencia por parte de los voceros oficiales.

Tal es la opinión de Julio Brazón, presidente de Consecomercio. El representante del comercio señala que en el primer trimestre de 2001 hubo un crecimiento en las ventas debido a las expectativas positivas que había en torno a la economía en ese momento. Sin embargo,entrado el año, esa curva comenzó a descender por los agresivos discursos oficiales. Eso le permite a Brazón prever que, si se mantiene el actual clima, en 2002 las ventas mantengan su tendencia negativa.Sin embargo, es optimista y no cree que llegue a haber cierre de santamarías. Algunos sectores se verán beneficiados por eventos puntuales o coyunturales, como los servicios de telecomunicaciones (debido a los efectos de la apertura) o las franquicias (que han demostrado saber aprovechar los momentos de recesión en el país). Sin embargo, "ese no es el estado ideal. No deben crecer unos sectores en detrimento de otros. Lo ideal es que el esfuerzo apunte al crecimiento de todos los actores del sector comercio y servicios y de toda la economía en general", concluye.

Pyme: momento de reflexión

Miguel Pérez Abad, presidente de Fedeindustria, se siente relativamente tranquilo debido a que "el país tiene algunas reservas y ahorros, lo que permite pronosticar que el comportamiento económico del próximo año va a ser similar al de 2001".

Pérez señala que las inversiones que se han hecho en organismos de financiamiento para la pyme, como Foncrei (Fondo de Crédito Industrial) y Fonpyme (Fondo de Garantías Recíprocas de la Pequeña y Mediana Empresa), comenzarán a dar ciertos resultados en regiones específicas del país. Estos resultados serán muy puntuales y no determinantes, pero comenzarían a marcar un nuevo rumbo para el sector.

Por otra parte, la recesión económica a escala mundial, que pareciera va a acentuarse, podría tener impactos negativos como la entrada de productos no deseados, a menos que el gobierno asuma una actitud más agresiva en el control de aduanas.

Pero para Pérez lo más importante es que 2002 marcará el momento adecuado para que haya un cambio en la actitud del empresariado venezolano. "El resultado al final del próximo año dependerá del capital criollo, más que del extranjero, y de cómo asuma el empresario venezolano la crisis. No hemos sabido asumirla como una gran oportunidad de aprovechar las ventajas comparativas que tiene el país y salir adelante".

Pérez apunta que ha podido ver casos específicos de empresas que han comprendido que el éxito no depende solo de las políticas públicas sino de su actitud frente al entorno. Se trata, en su mayoría, de empresas que han comprendido que el talón de Aquiles de la pyme en Venezuela es la obsolescencia tecnológica: "Aquellas empresas que con mucho esfuerzo y sacrificio han hecho inversiones en tecnología y en recurso humano son las que han logrado consolidarse, mientras que otras se han quedado `achinchorradas´ esperando que se resuelvan todos los problemas. Son empresas que están exportando, que han hecho asociaciones estratégicas y alianzas, incluso industria-comercio".

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