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Contexto productivo Expertos y analistas de los sectoresmás sensibles de la población hacen sus apuestas sobre lo que caracterizará el panorama del próximo año Energía Bajos precios ¿y más recortes? Mientras el fantasma de la caída de la cotización del crudo podría hacerse sentir durante todo el año entrante, el país estrenará una nueva ley para el sector petrolero Alfredo Carquez Saavedra
El primero de ellos tiene que ver con la condición de socio de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y la estrategia adoptada para defender los precios del crudo en los mercados internacionales. El bloque de naciones productoras de hidrocarburos comenzará el período entrante con una reducción de su oferta superior a los 4 millones de barriles de crudo. Al momento de escribir esta nota pareciera haberse logrado un consenso entre los miembros de esa institución para dejar de bombear a los consumidores entre 750 mil y 1,5 millones de barriles diarios adicionales a la cifra arriba citada antes de que finalice el 2001. Sin embargo, para el momento del cierre de esta edición no se sabe con certeza la cuantía de esa decisión. No obstante, y aunque la institución que representa más o menos 40% de los 76 millones de barriles diarios en los que se ha calculado la demanda mundial de petróleo, llegue a la conclusión de que no hace falta ejecutar un quinto ajuste a la baja antes de que concluya este año, seguirá presente el fantasma del aminoramiento del ritmo con el que venía creciendo la economía de los principales consumidores: Estados Unidos, Unión Europea y Japón. Sin duda, este elemento podría afectar en mayor o menor medida la intención de la Opep en su cruzada por el logro del denominado precio justo, valor que por una convención informal entre oferentes y demandantes hasta ahora se sitúa en unos 25 dólares por barril, punto intermedio entre los niveles máximo (28 dólares por barril) y mínimo (22 dólares por barril) establecidos en el sistema de bandas aprobado por la institución en marzo del 2000. Pero ese escenario ya se había previsto desde hace unos meses. Y de pronto, para empeorar, sucedieron los atentados terroristas en Nueva York y Washington, una nueva escalada de violencia en el Medio Oriente y de inestabilidad y descontento contra sus gobiernos en los pueblos del Islam, producto de los bombardeos de Estados Unidos e Inglaterra contra Afganistán. Tal es la caja de Pandora que recién ha sido abierta. ¿Cuáles serán sus consecuencias geopolíticas y económicas de la primera guerra del siglo XXI? ¿Terminará pronto? ¿Se extenderá hacia otros países? Tales situaciones han llevado a los especuladores del mercado de futuros a cotizar los contratos del barril del petróleo de referencia West Texas Intermediate para entrega en los próximos meses un tanto por encima de 21 dólares. De hacerse cierta esta predicción Venezuela estaría colocando su cesta de crudos y productos en aproximadamente 17 dólares por barril. Una historia local. Y aquí comienza, entonces, una historia local. El Proyecto de Presupuesto Nacional del 2002 contempla un total de ingresos y gastos por aproximadamente 26,44 billones de bolívares, de los cuales unos 7,5 billones dependerán del negocio petrolero. Y se supone que esos recursos serán obtenidos gracias a la exportación de 2,88 millones de barriles diarios a un precio promedio de 18,50 bolívares por barril. Pero precisamente allí comienzan los tropiezos entre tales estimaciones y lo que parece ser el escenario que dominará la realidad el año entrante. El precio promedio de la cesta venezolana de crudos y productos ha caído drásticamente durante las ultimas semanas hasta bajar a valores de hace un par de años. Es más, la cotización del paquete de exportaciones de hidrocarburos y derivados ha retrocedido por debajo de los 16 dólares, es decir, se ha situado en 4 dólares menos que lo previsto en la Ley de Presupuesto del año en curso, instrumento en el que las ventas del producto energético fueron calculadas en 20 dólares por barril. El ministro de Finanzas, Nelson Merentes, ha señalado reiteradamente que se cumplirán las metas de ingresos petroleros. No obstante, para el año entrante ese horizonte a estas alturas luce lejano y más cuando se tiene el ejemplo de este lapso: hasta estas fechas el promedio de la canasta venezolana asciende a 21,81 dólares, tan solo un tanto más que los 20 dólares estimados por el Ejecutivo. Analistas han señalado que el precio del crudo venezolano podría caer entre 10 y 12 dólares, es decir, a valores de hace cuatro años, durante el segundo trimestre del 2002, como consecuencia de la caída de la demanda y el significativo aumento de los inventarios. Los expertos consultados indicaron que la posibilidad de que se haga realidad un escenario con tales características se ha debatido en una serie de reuniones realizadas en Petróleos de Venezuela. Incluso se llevó a cabo una revisión de las cifras relacionadas con la pronunciada baja en la cotización del crudo y los efectos negativos que esa tendencia pudiera generar sobre la gestión presupuestaria de la compañía. Esta preocupación se profundiza con cada retroceso que sufre la cesta venezolana de crudos y productos. Por no esperar. Al tratar el tema del mercado energético internacional los especialistas advirtieron que fueron vanos los esfuerzos del Presidente de la República por recuperar la cotización del hidrocarburo debido a los problemas estructurales y políticos existentes en el mercado. "Chávez debió haber esperado hasta estar más seguros acerca de las consecuencias de la guerra en Afganistán", indicaron. Algunos de los factores estructurales más importantes, presentes en el mercado petrolero serían: • La recesión económica en Japón, Europa y Estados Unidos. • Marcada disminución de los volúmenes de venta de gasolina en estaciones de servicio en Estados Unidos, con consiguiente aumento de los inventarios de crudos y productos. • Sobreproducción petrolera estimada en 1,5 millones de barriles diarios, fenómeno alimentado tanto por los socios de la Opep como por los productores independientes. Ya Venezuela ha aprobado un recorte de 406 mil barriles diarios. Y todo apunta hacia una nueva reducción que superaría los 100 mil barriles diarios, es decir, aproximadamente 11% del total que espera sacar del mercado la Opep. Gas y ley. Pero además de las consecuencias de los factores internacionales arriba mencionados, el país tampoco podrá evitar las secuelas positiva y negativas que se produzcan de dos decisiones fundamentales: la aprobación de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos y la inminente separación de Pdvsa Gas del holding que encabeza Pdvsa. La ley, sin duda, se hará sentir en por lo menos tres aspectos fundamentales del negocio petrolero. Se establece el incremento de la regalía hasta llevarla a 30%, y la reducción del Impuesto sobre la Renta a 50%; se consolida una mayor presencia del Estado en los nuevos negocios, lo que significa el desarrollo de una orientación esencialmente distinta a la tendencia iniciada con la apertura petrolera; se abre la posibilidad de hacer cierta la participación del capital privado en el negocio de la refinación con el objetivo de hacer realidad la aspiración a la denominada internalización petrolera. Y en cuanto a la creación de la empresa nacional de gas, aún no se podría definir con certeza cuáles serán sus consecuencias. Pero tal vez lo más importante a corto plazo sea simplemente la concreción de ese precedente. |
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