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Opinión

Domingo F. Maza Zavala
"Coyuntura menos favorable"

La coyuntura económica en el 2002 será menos favorable que en el 2001. En primer lugar, el mercado petrolero se presenta débil e incierto, y lo probable es que el precio promedio del petróleo no supere para Venezuela los 18 dólares, lo que significa un descenso de 18% con respecto al presente año. Ello afectaría el ingreso de divisas, el ingreso fiscal, la balanza comercial y otras variables. En particular la situación fiscal estará bastante comprometida por la insuficiencia de ingresos ordinarios en 25% y un incremento de gastos de 10%.

El financiamiento del déficit se hará mediante la utilización parcial de recursos del Fiem y colocación de deuda pública en el mercado interno. En cuanto al sector externo es posible esperar un nivel de exportaciones de 25 mil millones de dólares, de los cuales 4.000 millones serían no tradicionales, en tanto que las importaciones pueden estimarse en 18 mil millones de dólares (CIF), lo que determinará un saldo positivo; la cuenta de capital y financiamiento reflejará el saldo por amortización de deuda pública y privada y de capitales a corto plazo, aunque será aliviada por colocación de una deuda externa pública y privada.

El régimen cambiario no sufrirá modificaciones importantes; seguirá el sistema de bandas con ajuste de parámetros, menor a la inflación, y una tasa de depreciación de 6 a 7%. Las reservas monetarias podrán registrar un descenso moderado por menor ingreso de divisas y sostenimiento de importantes niveles de demanda. No se prevén ajustes cambiarios extraordinarios.

En suma. El crecimiento económico proseguirá a una tasa menor que la del presente año en un contexto inflacionario moderado, entre 10 y 11%, con una política monetaria estabilizadora y un anclaje cambiario eficaz.

Director del Banco Central de Venezuela


Francisco Vivancos
"Escenario financieramente viable"

La entrada de la economía mundial en una fase recesiva, que podría extenderse hasta el año 2002, profundiza las tendencias negativas sobre la balanza de pagos y obliga a un ajuste fiscal y un manejo cambiario y monetario más prudente el próximo año.

Las estimaciones para el año 2002 se basan en los siguientes supuestos: a) la producción petrolera se mantiene sin cambios sustantivos y el precio petrolero retrocede en $/b 1,3; b) la caída de los ingresos tributarios es respondida con mayor eficiencia en recaudación, utilidades cambiarias y sobretasa al consumo suntuario, ajuste fiscal que hace regresar a la relación gasto fiscal-PIB igual a la del año 2000, la brecha fiscal se financia con retiros del Fiem, emisiones de deuda externa reducidas y emisiones internas por el resto a financiar (manteniendo constante la relación deuda interna-PIB); c) las tasas de interés externas se mantienen bajas y se acelera la depreciación cambiaria, lo que, junto a la mayor disciplina fiscal y monetaria, desalienta fuertes salidas de capital como las registradas este año.

El escenario proyectado para el año 2002 continúa siendo financieramente viable en el plano fiscal y de balanza de pagos. No obstante, el ciclo internacional desfavorable y la menor holgura interna obligan a una reorientación de la política económica centrada más que en promover el crecimiento económico interno, en la búsqueda de la estabilización ante los importantes choques externos que se prevén, consecuencia de la evolución adversa de la demanda energética. En este sentido, estimamos que la política económica estará orientada a darle viabilidad a una contracción real del gasto público y al mantenimiento de la estabilidad del tipo de cambio nominal

Una más prolongada y profunda recesión, que se transmita a la economía venezolana doméstica en forma de menores ingresos petroleros a los proyectados, obligaría a una contracción más severa de la producción y, posiblemente, a la revisión de la política cambiaria y fiscal para compensar el choque externo, si la creciente inestabilidad política y las preferencias gubernamentales por afectar los mecanismos de mercado no lo impiden.

Economista y profesor de la UCV


Luis Zambrano Sequín
"Inestabilidad política interna"

Para el 2002 percibimos una clara desaceleración en el crecimiento económico originado por un shock petrolero adverso y una mayor inestabilidad política interna. Suponemos que ante los acontecimientos negativos el gobierno se verá obligado a realizar un importante ajuste en el gasto fiscal a pesar de lo cual enfrentará fuertes restricciones financieras que serán resueltas presionando sobre el mercado financiero interno y las disponibilidades del Fiem.

Profesor de Economía de la UCV y la Ucab


Daniel Lahoud
"Posible desastre en las cuentas fiscales"

Desde los ataques al territorio estadounidense, y luego de la respuesta con los bombardeos y la operación contra los talibanes, se ha formado una coalición en torno a las posiciones de EEUU, en la cual no puede haber presiones para elevar el precio petrolero. Por tanto, como en una buena economía de mercado, los precios del crudo se elevarán solo si el mercado presiona, es decir, si hay recuperación en la economía norteamericana y europea. Las proyecciones más optimistas nos llevan a pensar en recuperación en el segundo trimestre de 2002. Entonces, se esperan precios petroleros bajos, muy cercanos a 16 dólares por barril para la cesta venezolana. Las cifras que prevé el gobierno son optimistas, porque espera un nivel de precios petroleros de 18,5 dólares.

El asunto es que no estamos preparados para hacer crecer la producción petrolera, para tratar de captar mercados y compensar la caída de los ingresos con una mayor producción. En un panorama así, no podemos esperar nada alentador. Así como nos esperábamos un desastre en 1999 y no se dio por el efecto de los precios petroleros, posiblemente se dé un desastre en las cuentas fiscales del 2002 sin que lo podamos remediar. El resultado será una brecha fiscal del tamaño de 7,5 puntos del producto, pero lo importante no es el tamaño, sino la manera que utiliza el gobierno para financiarse. Hasta ahora el gobierno ha logrado financiarse por medio del crédito interno. Por ello considero que él echará mano de los recursos del Fiem con lo que subsanará una parte del déficit. La otra parte equivalente a 4.400 millones de dólares tiene que ser financiada por medio de endeudamiento. El sistema financiero está en imposibilidad de absorber ese monto de deuda y eso obligará a un deslizamiento más pronunciado del tipo de cambio, que redundará en un mayor nivel de inflación.La demanda de dinero por parte del gobierno hará las tasas de interés mucho más altas a las que vimos en promedio en el año 2001. En definitiva, un resultado muy poco alentador.

Jefe de Análisis Económico del Banco del Caribe


Leonardo Vera
"Secuelas de inestabilidad"

Se prevé una clara desaceleración del crecimiento económico interno. La recesión económica internacional muy probablemente se va a traducir en un shock petrolero negativo con sus secuelas de inestabilidad y costos en términos de crecimiento. Difícilmente el gobierno pueda recurrir a una expansión fiscal muy significativa, pues los requerimientos de financiamientos serían muy elevados y las fuentes muy costosas en términos de tasas de interés.

La economía mundial entra en un ciclo de desaceleración que afectará el ritmo de comercio de la región y el país. Los recortes de producción, a su vez, impactan negativamente los planes de inversión de Pdvsa y la demanda inducida por ellos sobre los productores domésticos de los bienes y servicios que abastecen a la industria petrolera. Es muy probable que la economía puede estar en 2,5%. El crecimiento del PIB petrolero experimentará una baja en un escenario donde predominará la sobreoferta mundial y donde la Opep difícilmente podrá aumentar su producción.

El escenario fiscal luce más complicado al del corriente año, tomando en cuenta que el precio del petróleo estará por debajo del promedio de este año (quizás en 18 $/b.), que la producción petrolera no experimentará mayores variaciones y que la tasa de crecimiento del PIB no petrolero real será menor.

En estas condiciones, la diferencia entre ingresos fiscales ordinarios y el gasto exhibirá una brecha importante a financiar casi exclusivamente con recursos internos. Es difícil que el mercado interno esté dispuesto a financiar deuda adicional que vaya más allá de los 4 billones de bolívares, en cuyo caso es muy probable que el gobierno tenga que recurrir a retiros parciales del Fiem, lo que significa una modificación a lo contemplado en el proyecto de presupuesto. El Fiem puede disminuir en cerca de 1.500 millones de dólares (dependiendo de las circunstancias), lo que llevaría su saldo a cerca de 5.500 millones de dólares (sin nuevos aportes). El gobierno central puede arrojar un déficit global de 5% del PIB y un déficit primario de cerca de 2% del PIB.

*Profesor de la cátedra de Macroeconomía de la UCV


Alexander Guerrero
"Escenario no expansivo"

El crecimiento económico en Venezuela está estrechamente relacionado con la dinámica de la inversión privada. Cuando esta se contrae, el crecimiento económico amarra su suerte a lo que ocurra con el sector petrolero. Sin embargo, la regularidad de la exportación petrolera incide positivamente sobre la inversión privada, la cual reacciona en función del gasto del estado y del clima de confianza que genera el crecimiento de los ingresos fiscales.

La estrategia económica del gobierno no parece muy amigable a la economía de mercado. La incertidumbre política ha afectado sobremanera la actividad económica, y desafortunadamente el gobierno no comprende ese hecho. A ello se suma la incertidumbre sobre los derechos de propiedad, los cuales ya forman parte del discurso político.

El 2002 se presenta en un escenario no expansivo, y con expectativas de contracción por caída de los precios del petróleo, además por los acondicionamientos internos políticos y económicos. En conjunto, el outlook es incierto, dado que se ven claramente los peligros de un sustancial déficit en la balanza de pagos y una drástica caída en las reservas internacionales, determinado a su vez por el déficit en la balanza de pagos global.

El signo negativo por el debilitamiento de los precios del petróleo puede llevar a los escenarios de crisis de balanza de pagos que se conocieron en la década de los 90. La última reforma del Fiem emite en tal sentido una clara señal de insostenibilidad fiscal y de balanza de pagos, porque si la inversión privada se mantiene disminuida como se avizora de nuestras estimaciones, la presión en balanza de pagos y en tipo de cambio podría llevar al gobierno a apelar a la tradicional medicina de devaluar para financiar el déficit y defender la balanza de pag os por corridas de capitales.

Economista y analista financiero


Luis Vicente León
"Gobierno no sostendrá la sobrevaluación cambiaria"

Proyectar la Venezuela del 2002 depende de dos variables: el precio del petróleo y la popularidad de Chávez. Ambas permiten entender lo que va a ocurrir en el año 2002.

¿Con el precio del petróleo bajo qué se visualiza para el país? Va a haber una desaceleración de la economía con 2% de crecimiento del PIB y 3% del consumo privado. Pero cabe preguntarse: ¿por qué se desacelera y no cae? ¿Por qué no se visualiza una contracción que va a generar crisis? Porque un precio de 16 a 17 dólares por barril permite ciertos movimientos. Además con el comportamiento del Ejecutivo es poco probable que el gobierno aumente el uso de sus reservas para tratar de mantener la vinculación con la población que requiere un poco de show, el cual se financia aún con ese precio del barril, apoyado en las reservas del Fiem, que pueden utilizarse en una caída mayor del precio del crudo, aunque con una libertad fiscal reducida.

Ante una caída del precio del petróleo el peligro más relevante que tiene Chávez es el cambiario; los riesgos que se vivirán a lo largo del año 2002 según los expertos en la materia es que el gobierno no será capaz de sostener la sobrevaluación cambiaria, lo que significa una devaluación o control de cambio; y la espera de estos eventos es un estímulo para comprar divisas; en consecuencia, para revertirlo, el gobierno aplicaría altas tasas de interés para remunerar en forma de pago a los capitales internos, esto a su vez reduce la liquidez y evita la tenencia de bolívares para comprar dólares.

La inflación aumentará, pese al control de la liquidez y el incremento de las tasas de interés. La contracción económica es relevante en los costos. De hecho, se espera una devaluación de 17% y un tipo de cambio al cierre del año de 870 bolívares por dólar. La inflación estará entre 18 y 20%.

La tasa de empleo/desempleo se ubicará en 15% con una economía informal alrededor de 55%. En cuanto al consumo privado se espera un crecimiento de 3%, así el nivel de ingreso real crecerá 2% como producto del gasto público de este año, sin embargo, esto no va a cambiar la estructura socioeconómica de Venezuela, que seguirá con 42% de estrato pobre y 39% de pobreza moderada.

Economista y director de Datanálisis

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