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México entre los grandes

La industria automotriz mexicana produjo casi dos millones de carros y camiones en 2000, e hizo que México entrara, finalmente, al ruedo de los grandes países productores y exportadores de automóviles del mundo, junto con Estados Unidos, Alemania, Japón, Italia y Francia

Y México entró finalmente en las grandes ligas automotrices. Luego de una alicaída década de los noventa, en la cual llegó a un pico de producción de 853 mil vehículos en 1992, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la puesta en práctica de medidas destinadas a evitar el proteccionismo avivaron el mercado y la industrialización de un sector que genera mucho empleo y divisas a los mexicanos. Esto ha permitido que ese país ingrese con comodidad al club de los grandes productores de vehículos, como Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia e Italia, dejando atrás al otrora coloso, Brasil, que ha venido sobrellevando fuertes devaluaciones de su moneda y altas cuotas de producción que le han causado serios problemas a su industria local, pues no han podido colocar todos los autos fabricados.

En 2000 la producción de vehículos hechos en México sumó un millón 899 mil unidades, 75% de las cuales fueron exportadas, principalmente a Estados Unidos de América. Esta cifra contrasta con un millón 493 mil unidades producidas en 1999.

A esto se le suma la venta interna de casi 850 mil carros, de los cuales la mitad fue importada gracias a la eliminación de barreras arancelarias que han permitido la circulación en carreteras mexicanas de vehículos europeos económicos y de lujo. Si antes los mexicanos gozaban de la comodidad de un Cadillac o un Continental, ahora pueden darse bomba manejando un BMW, un Mercedes Benz y hasta un Audi. ¡Orale!

GM lidera las ventas. A pesar de que no es el principal fabricante de vehículos en México, General Motors lidera la preferencia de los consumidores de ese país con 216 mil 658 vehículos vendidos, seguida por Nissan, con 173 mil 066 y Volkswagen, con 169 mil 111. En los restantes puestos aparecen Ford, con 146 mil 294, y DaimlerChrysler, con 114 mil 624 carros vendidos.

Los vehículos importados representan 47% de los 850 mil autos vendidos en el país. Sus principales importadores son Ford, General Motors y Volkswagen, aunque ya se consiguen con facilidad marcas que antes estaban vetadas por los aranceles, como Jaguar, Peugeot, Porsche, BMW y Land Rover.

Esto ha hecho que el gusto mexicano por los vehículos de lujo se esté inclinando ahora por los europeos, que son la novedad, en detrimento de las ventas tradicionales de autos de confort provenientes de Estados Unidos.

Pero no todos ganan. La estrategia mexicana ha sido sencilla: aprovecharse de contratar una mano de obra más barata para poder producir vehículos, principalmente vans y utilitarios, que luego son destinados a la venta en Estados Unidos. DaimlerChrysler, por ejemplo, fabricó el año pasado 182 mil 808 vehículos y 221 mil 829 camiones y camionetas; General Motors sumó por su parte 187 mil 504 vehículos y 257 mil 166 camiones. Ford Motors ensambló 193 mil 304 automóviles y 87 mil 381 camiones. Cada una de estas compañías tuvo aumentos en su producción con respecto a 1999 que sumaron dos dígitos. Ni hablar de Nissan, la que más ganó en la apertura, que pasó de producir 147 mil vehículos en 1999 a 269 mil 475 en 2000.

Pero no a todas las compañías les fue bien. La estrella del mercado automotriz mexicano, Volkswagen, a pesar de poseer los mayores volúmenes de producción en ese país, con 425 mil unidades, ha tenido tropiezos para vender y exportar el New Bettle (su volumen de ventas disminuyó 35% hasta abril de este año), además de huelgas de empleados y ceses temporales de operación.

Los otros perdedores fueron los trabajadores mexicanos: el Instituto Mexicano de Estadísticas estima que durante el período entre marzo de 2000 y marzo de 2001, 42 mil trabajadores del sector habían perdido sus empleos. Y se cree que con los actuales recortes de producción, debido a la recesión mundial que se avecina, más personas perderán sus empleos.

Esto ocurre porque Estados Unidos es el principal mercado para los automóviles exportados por México. Y el enfriamiento de la economía de ese país afecta en buena suma las ventas de vehículos.

Con todo y esto, el sector automotriz mexicano promete mantener su cuota de participación en el mercado mundial y seguir creciendo aprovechándose de sus ventajas competitivas, sus acuerdos con Estados Unidos y los próximos acuerdos comerciales que firme con América Latina y Europa.

Jalisco no se rajará.

Nuevas marcas en suelo mexicano

El futuro promisorio de la industria automovilística mexicana ha atraído las miradas, antes incrédulas, de otras manufacturadoras de vehículos. Mientras algunas plantas están planeando importar vehículos de marcas desconocidas para el mercado local, como es el caso de Hyundai (de la mano de DaimlerChrysler), y otras están moviendo la producción de otros países a suelo mexicano (como es el caso de Honda Accord, que pronto dejará de ensamblarse en Brasil), nuevas compañías están por entrar a suelo mexicano para instalar sus huestes y comenzar a producir, tanto para consumo local como para exportación.

Así, Mitsubishi piensa usar, en 2003, parte de la cuota de importación de Chrysler para vender en Estados Unidos y Canadá vehículos suburbanos producidos en México. La Montero Sport y el subcompacto Mirage podrían ser los primeros modelos producidos allí. Nissan empieza este año a producir modelos Renault, como el Scénic y el Clío. La combinación de sus líneas con las "prestadas" a la casa francesa aumentarían su producción a más de 330 mil vehículos anuales.

Seat, aprovechando la plataforma Volkswagen, está planeando lanzar sus modelos Ibiza, Córdoba, Toledo y León, para lo que queda de este año. Para finales de éste o comienzos de 2002 lanzaría el Alhambra. Estiman invertir 60 millones de dólares.

Por último queda Toyota, que si bien se ha planteado en un futuro no muy próximo instalar una planta y producir vehículos en México (como sí lo hace ya en otros países latinoamericanos, como Venezuela), sí piensa importar unos 15 mil automóviles de Europa para introducir su marca en el mercado mexicano. Los modelos Corolla y Camry serían los agraciados.

Con esta gama tan variada de marcas y modelos, el consumidor mexicano tendrá más opciones para romperse la cabeza tratando de escoger el vehículo que más se acerque a su gusto y presupuesto.

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